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Updated on 9 sept. 2018. Posted on 7 sept. 2018

Renunciar a los zapatos incómodos me ha hecho ser una persona más feliz

Comprimirme las manos con unos guantes incómodos sería ridículo, así que, ¿por qué tengo que infligir dolor a mis pies?

¿Sabes eso que dice el dentista de que "si sientes el diente, es que algo va mal"? Esa se ha convertido en mi filosofía en lo referente a los pies y el calzado en mi vida adulta.

Augusta Falletta

Perder el tiempo estando pendiente de mis pies es algo que me distrae de las demás cosas de la vida, y que he superado, simplemente, poniéndome calzado cómodo. ¡Hay muchas cosas por hacer! Y es un asco que los hombres nunca tengan que pensar en cuántas tiritas llevar en el bolso para las posibles ampollas cada vez que salen por la noche. Así que me he librado del problema totalmente.

Hace un tiempo, cuando era más joven, daba tanta importancia a llevar unos tacones fantásticos que, literalmente, vomitaba del dolor de pies, y luego seguía con ellos puestos.

Augusta Falletta

Era mi primera semana en Manhattan, tras venirme a vivir aquí para ir a la universidad, y algunos de mis amigos de la semana de orientación iban a ir a una discoteca del Lower East Side. Por alguna razón, el cabecilla del grupo decidió que iríamos andando: "¡Son solo 14 manzanas!"; y yo llevaba unas botas de 15 € que me había comprado ese mismo día. Tras andar 10 manzanas, me sangraban los pies. Cuando llegué a la discoteca, me dolían tanto que mi cuerpo me dijo: "¿Me estás tomando el pelo con esas cosas?". Incluso después de vomitar violentamente delante de unos 300 desconocidos, estaba convencida de que esos zapatos eran necesarios —o mejor dicho, VITALES— para mi indumentaria, así que me los dejé puestos. Oh, la joven Augusta. Tan inocente.

*Nota cómo me río a pesar del dolor en esta foto.

En mi vida, calculo que habré gastado entre 6.000 y 9.000 euros en zapatos que me hacen daño.

Augusta Falletta

Esta "cuenta atrás hasta los 100 zapatos" la hizo mi mejor amiga, que comprendía mi obsesión y planeaba hacer una fiesta cuando por fin tuviera los 100 zapatos en el armario. Era un problema.

Mis hábitos de compra no hacían distinción entre marcas, modelos o precios. Me encantaba comprarme zapatos "bonitos" y no tenía ningún respeto por mis pobres pies. Tanto si eran unas chanclas de 2 € o unos tacones aprobados por Meghan Markle de 250 €, ambos me dejaban los pies en el mismo estado deplorable. Me mata pensar en lo mucho antes que hubiera pagado mis préstamos de estudiante si no hubiera desperdiciado el dinero en calzado doloroso.

Tras años de ampollas, dolor de dedos y una vida miserable por los malditos zapatos, decidí frenar esa locura. A partir de ese momento, solo me pondría zapatos cómodos. Y, sinceramente, me ha cambiado la vida en todos los aspectos.

Mi compromiso con este criterio respecto al calzado ha hecho que tenga unas expectativas más altas, lo que hace que piense más lo que gasto, y no solo en zapatos.

Augusta Falletta

Mi mentalidad a la hora de comprar ha pasado de "OMG, SON PRECIOSOS" a "¿esto me irá bien o me hará daño?". Tengo en cuenta la incomodidad de hacer pis con un mono antes de hacer clic en "comprar". Medito si el tamaño de un bolso será práctico antes de reducir las cosas que podré llevar encima. Hago algunos cálculos mentales sobre si gastarme 12 € en una ensalada o prepararme yo la comida. No estoy segura de cuánto dinero he ahorrado haciendo eso, pero tengo la sensación de que controlo mejor mis gastos (y tengo menos ansiedad por gastar de más) si me paro y medito sobre mis adquisiciones, antes de añadirlas a mi vida.

Ponerme ese límite con el tema de los zapatos cómodos ha hecho que, en general, vista mejor.

Augusta Falletta

La primera pregunta que me hago cuando me visto o elijo ropa nueva es: "¿Quedará bien esto con unas deportivas?". Imponerme unos límites, dentro de los cuales puedo ser creativa, ha hecho que piense de forma diferente, transforme mi vestuario para dar un toque elegante a mis cómodas zapatillas y, simplemente, viva sin unos dolores innecesarios. ¿Sabes lo estimulante que es vestir con estilo y sin nada de incomodidad? Es EXTREMADAMENTE estimulante.

El no pensar en mis pies continuamente hace que tenga más tiempo y sea más productiva.

Augusta Falletta

Ando casi cinco kilómetros al día solo para ir a trabajar. ¡La comodidad me aporta mucho! Cuando estoy cómoda, disfruto de mi paseo hasta el trabajo, sugiero a mis compañeros que nos reunamos para andar y, en general, soy más feliz durante todo el día. Cuando llevo unos zapatos que son una basura, mi ansiedad se dispara. Tengo que pararme en la farmacia para comprar tiritas. Le envío mensajes a mi novio quejándome del dolor. Me preocupa tener que andar para ir a reuniones que se celebren en lugares distintos de mi edificio, por lo incómoda que estoy. Soy una persona desgraciada, ansiosa e improductiva. Y todo eso desaparece cuando me pongo unos zapatos CÓMODOS.

Además de convertirme en una persona más feliz y reflexiva, estas son algunas cosas prácticas que he aprendido:

Mi truco favorito a la hora de comprar calzado: lleva tus zapatos del mismo tipo favoritos a la tienda (o sácalos si te los estás probando en casa) para comparar cómo te quedan los nuevos frente a los viejos.

Augusta Falletta

Cada zapato y marca tiene una horma distinta, y ninguno te va a quedar "perfecto". Cuando me pruebo unos zapatos nuevos, ando un poco con ellos; luego me pongo otro par mío para comparar la comodidad. Si me estoy probando unos zapatos de tacón, llevaré mis zapatos de tacón favoritos. Si es un calzado plano, llevaré mi calzado plano favorito, etc. No sabes la cantidad de veces que esta forma de probármelos me ha convencido de no comprar algo. Es difícil discutir cuando lo tienes delante de tu cara (¡o de tus pies!).

En cuanto un par de zapatos te haga daño, NO LO VUELVAS A METER EN EL ARMARIO. Ponlo en otro sitio para venderlo, donarlo o dárselo a una amiga.

Augusta Falletta

Si incorporo esos agresores de nuevo en la rotación de calzado hará que, con el tiempo, me olvide de lo que tuve que cuidar mis pies hasta que se recuperaron y empiece a pensar: "¡Tal vez les dé otra oportunidad!". SUÉLTALOS Y SAL CORRIENDO, Augusta. Si solo me los he puesto una vez y son caros, me planteo venderlos en eBay o alguna otra web de ropa. Cualquier cosa que no valga lo suficiente como para molestarme en venderlo, lo llevo a un centro de donación. O, si alguna amiga quiere los zapatos porque, tal vez, a ella le queden bien, la llamo. Haga lo que haga, me libro del problema. No tengo tiempo para ese tipo de negatividad en mi vida.

Cuando encuentres un par de zapatos que se merezcan 5 estrellas, compra dos pares. ¡Puedes comprarlos en colores diferentes! Y configura una alerta en Google para cuando estén rebajados.

Augusta Falletta

Como me limito a llevar zapatos cómodos, tiendo a ponerme siempre los mismos, así que me aseguro de tener de repuesto. Cuando tengo dinero como para comprar dos pares, elijo uno oscuro y otro claro, o un color neutro y otro más atrevido. A veces, compro directamente dos pares exactos, porque me quedaría desolada si les pasase algo a mis zapatos favoritos y ya no los vendiesen o algo así. Cuando no puedo gastarme el dinero, configuro una alerta en Google para cuando estén rebajados.

Para correr, hago acopio de zapatillas Brooks Glycerin 16 (disponibles en Amazon por 130 €).

Bueno, para ser totalmente claros, no te estoy sugiriendo que renuncies a los tacones o los zapatos caros, ¡o de cualquier otro tipo que te haga feliz! Lo que digo es que no hace falta sufrir solo porque la sociedad diga que las mujeres tengan que vestir de cierto modo.

Augusta Falletta

Tengo un par de zapatos de tacón de Naturalizer negros comprados en DSW, y son los que suelo ponerme para los eventos más elegantes, que requieran tacones. No me hacen daño en los huesos ni me provocan ampollas, así que cuando realmente necesito ir Elegante, con "E" mayúscula, me pongo esos. Pero cualquier otros que me hagan retorcerme, sangrar, me causen ampollas o me provoquen dolor, literalmente, hacen que mi vida sea peor. Así que, ¿por que voy a infligirme eso a mí misma? Lo bien que quedan, para mí, no compensa lo malo. Pero si a ti te hace feliz y te llena de confianza un par de tacones de aguja, ¡adelante! ¡Siéntete orgullosa! Haz aquello que también te haga sentirte cómoda por dentro.

¿Tienes un par de zapatos cómodos favoritos que te pongas a menudo? ¡Háblanos de ellos en los comentarios!

Este artículo ha sido traducido del inglés.

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