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Posted on 6 mar. 2018

14 historias de mujeres racializadas sobre discriminación en el trabajo

"Me enfrento a microagresiones a diario. Me limito a mantener la cabeza bien alta e intento ignorar las tonterías".

Recientemente hemos pedido a las mujeres racializadas de la comunidad de BuzzFeed que nos cuenten cómo se enfrentan a la discriminación racial y de género en el trabajo.

Hay estudios que sugieren que la discriminación racial sumada a la de género afectan a la salud física y mental, y se han relacionado con una tensión arterial elevada, ansiedad y depresión. Y, aunque las mujeres racializadas pueden experimentar discriminación y prejuicios de género por separado, ambas cosas suelen presentarse al mismo tiempo en una doble opresión.

Así que, en aras de mostrar lo generalizados que están estos comportamientos en distintos lugares de trabajo, traemos algunas historias sobre este tema y sobre cómo se enfrentan las mujeres a ellos.

1. "Mi jefe usó literalmente el término 'el puto dinero' para tratar de convencerme de que me quedase donde estaba".

Uberimages / Getty Images

Soy una mujer creativa, de mente abierta, que trabaja en un sector muy tradicional, científico y dominado por los hombres. Una vez que me ofrecieron un puesto diferente dentro de mi propia compañía, mi jefe usó literalmente el término "el puto dinero" para tratar de convencerme de que me quedase donde estaba. Me ofreció más dinero, algo que yo necesitaba desesperadamente. Acepté el otro puesto por menos dinero, y algo menos de un año después me ofrecieron otro en la misma compañía, con un salario mucho mayor de lo que nunca pensé que podría ganar aquí.

—Anónimo

2. "Al conocerme, la plantilla se sorprendió al saber que existía y no ocultaron su asombro".

Todas mis experiencias de racismo y machismo vienen con matices; cada conversación añade una nueva capa. Soy psicóloga de escuela y he vivido por todos los Estados Unidos, pero me he enfrentado constantemente a la ignorancia en Utah, donde supongo que ser una mujer negra con una licenciatura y experiencia laboral resulta exótico. Al conocerme, la plantilla se sorprendió al saber que existía y no ocultaron su asombro. Me cuestionan constantemente, hasta que empiezo a citar la ley y a nombrar todos los lugares en los que he ejercido. Intento no centrarme en ello todo el tiempo, pero hay quien se inquieta ante mi presencia y lo cómoda que me siento en mi propia piel.

—Casey D., Facebook

3. "Una vez serví un café a un hombre blanco y él miro el logotipo y dijo en voz baja: 'Oh, se parece a ti'.

Soy mitad blanca y mitad polinesia (de Samoa y Hawái), y trabajo en Starbucks. Una vez serví un café a un hombre blanco y él miro el logotipo y dijo en voz baja: "Oh, se parece a ti". Me reí del miedo y la incomodidad. Él tomó con agresividad la taza derramándola sobre mi mano, y djo: "No es un cumplido". Luego se marchó.

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4. "Varios compañeros de trabajo y yo estábamos emocionados por ver Black Panther, y mi supervisora se sintió MUY incómoda".

Marvel / Via giphy.com

Me enfrento a microagresiones a diario. Desde que mi supervisor presuponga que soy vaga, a que me llame con el nombre de otra mujer negra. Me limito a mantener la cabeza bien alta e intento ignorar las tonterías. Varios compañeros de trabajo y yo estábamos emocionados por ver Black Panther, y mi supervisora se sintió MUY incómoda porque pensó que hablábamos del movimiento. Seré la última en reírme cuando lo deje por algo mejor. Pero hasta entonces, ¡que sigan!

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5. "El tipo me ignoró e hizo todo el tiempo las preguntas sobre MI proyecto a mis empleados".

Una vez fui a una conferencia con mis dos empleados, ambos hombres. Me presentaron a otro hombre que pertenecía a otra organización, para que le hablara sobre algunas iniciativas que yo estaba dirigiendo. El tipo me ignoró e hizo todo el tiempo las preguntas sobre MI proyecto a mis empleados. Cuando yo hacía algún comentario, no me escuchaba en absoluto.

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6. "Actualmente, me pagan unos 10 500 € al año menos que a mis colegas masculinos que ocupan el mismo puesto".

Actualmente, me pagan unos 10 500 € al año menos que a mis colegas masculinos que ocupan el mismo puesto y tienen las mismas credenciales y la misma experiencia que yo. Ambas, así como alguna otra que forma parte de mi equipo, nos enfrentamos a ello de forma colectiva mostrando a nuestro jefe que estábamos al tanto de ello y que no lo íbamos a tolerar. Acudimos al sindicato con la información y ellos van a intentar negociar un mismo salario a partir de marzo. Si no consiguen cambiar nada, continuaremos por la vía legal como un frente unificado.

— Anónimo

7. "Incluso preguntan si la empresa me ha contratado para cumplir con los requisitos de diversidad".

Mis nuevos colegas, así como los clientes, suponen automáticamente que soy becaria o una asistente a tiempo parcial, en lugar de una trabajadora asalariada con una licenciatura. Tanto en la oficina como en la calle, surgen preguntas como: "¿Eres becaria?" o "¿Cuándo terminarás los estudios?" Incluso preguntan si la empresa me ha contratado para cumplir con los requisitos de diversidad. He acabado tan cansada de responder a estas ignorantes suposiciones que he comenzado a contestar con educación: "¿Qué te hace pensar eso?" En ese momento, normalmente comienzan a balbucear. Creo que les hace darse cuenta de su sutil prejuicio.

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8. "Mis amigas y yo tenemos un grupo de Messenger secreto para liberar nuestra rabia".

Bravo / Via giphy.com

Es el único sitio donde podemos ser REALMENTE honestas.

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9. "Autosegregarnos y estar pendientes los unos de los otros a diario era una cuestión de supervivencia mental".

Antes trabajaba en una diócesis católica. Había tan poca gente negra que, en siete pisos, éramos menos de 40. Nos manteníamos todos muy unidos, visitando las mesas de los otros y sentándonos juntos en los actos laborales. Autosegregarnos y estar pendientes los unos de los otros a diario era una cuestión de supervivencia mental. Había veces en las que tenía que abandonar mi mesa entre lágrimas de pura rabia por las cosas que decían mis colegas blancos. Afortunadamente, ya no estoy allí. Sin duda, recomiendo a las mujeres negras buscar trabajos en entornos en los que vean a otras personas parecidas a ellas.

—Lauron Thomas, Facebook

10. "Uno de los empleados vino a decirme que tenían cámaras en la tienda".

Hace un par de años, trabajé en el comercio minorista y parte de nuestra formación consistía en ir a otras tiendas para ver lo rápido que se atendía a los clientes. Fui a una tienda y estuve dando vueltas durante unos ocho minutos, antes de que uno de los empleados viniera a decirme que tenían cámaras.

— Anónimo

11. "Se ofendió muchísimo y dijo: '¿Cómo crees que me siento cuando a la chica más atractiva del bar no le gustan los hombres?'"

Mi novia acababa de empezar en un nuevo trabajo. Es camarera, y un tipo mayor raro estaba venga a tirarle los tejos. Cuando al fin le dijo que era lesbiana y que tenía novia se ofendió muchísimo y dijo: "¿Cómo crees que me siento cuando a la chica más atractiva del bar no le gustan los hombres?"

—Kristen Ciambella, Facebook

12. "Después de decirme que su trabajo era mucho más difícil que el mío, hizo comentarios sobre mi pelo".

Fox Searchlight Pictures / Via giphy.com

Un día que, por primera vez, llevaba el pelo al natural en mi nuevo trabajo, uno de mis colegas vino a mi oficina y, después de decirme que su trabajo era mucho más difícil que el mío, hizo comentarios sobre mi pelo: "¿Estás dejándote rastas o algo así?, me preguntó.

"Perdona, ¿qué?" Dije.

"¿Te estás dejando rastas? ¿Has decidido no lavarte el pelo? Está un poco desaliñado o encrespado, ¿no crees?".

Durante toda la conversación le había dado la espalda, pero en ese punto giré rápidamente la cabeza. "No sé por qué crees que es apropiado hacer un comentario tan claramente racista a la única persona negra que trabaja en toda la empresa", le dije. "Así que creo que deberías disculparte por ese comentario tan racista e insensible". Lo hizo, tímidamente, y desde entonces no ha vuelto a mi oficina.

—Nina G. Salvaggio, Facebook

13. "Mi estatura hace que todos los hombres crean que no puedo hacer las cosas por mí misma".

Soy camarera. Mi estatura (1,60 m) hace que todos los hombres crean que no puedo hacer las cosas por mí misma. Como si fuera una locura que pueda levantar una bandeja con tantos platos. Así que cuando llego a algo o levanto un montón de platos con una sola mano sobre mi cabeza, me río. De la gente que cree que las mujeres no pueden hacer lo que los hombres hacen fácilmente. De la gente que me dice que "tenga cuidado, no me vaya a romper una uña". De la gente que no tiene ni idea de que soy una mujer fuerte e independiente y que puedo hacerlo.

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14. "Cada vez que un hombre se pone tonto con algo que he hecho, le pregunto si está con el síndrome premenstrual y le ofrezco un poco de chocolate".

Oxygen / Via media.giphy.com

Cada vez que un hombre se pone tonto con algo que he hecho, especialmente si ya ha hecho antes algún comentario sobre si estoy "aprovechándome de mi condición de mujer", le pregunto si está con el síndrome premenstrual y le ofrezco un poco de chocolate.

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Las respuestas han sido editadas por motivos de extensión y claridad.

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Este artículo ha sido traducido del inglés.

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