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25 Años de Transfobia a través de la comedia

Los hombres ya no vomitan al ver una mujer transexual en las comedias, sin embargo estrenos recientes como Deadpool y Zoolander 2 muestran cómo personas transexuales son reducidos a chistes.

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Hay una escena de la película Ace Ventura: Pet Detective (1994) en la que el personaje principal, interpretado por Jim Carrey, se asquea tanto de sí mismo que vomita en el inodoro dos veces y tiene que vaciar el tubo entero de pasta de dientes. Después procede a quitarse todas sus prendas, las tira a la papelera, y las quema antes de meterse en la ducha llorando mientras la cámara se aleja. Es un claro ejemplo de parodia de escenas en películas que muestran mujeres tomando duchas después de haber sido abusadas sexualmente.

¿Qué hecho traumático causó esta reacción? El descubrimiento de que Lois Einhorn, una mujer policía interpretada por Sean Young - quién había besado a Ace en una escena previa - es la misma persona que Ray Finkel, un hombre sobre el que Ace mantiene la sospecha del secuestro de la mascota de los Miami Dolphins, Copo de Nieve, y del quarterback Dan Marino. El simple hecho de darse cuenta que había besado a “un hombre” lo lleva a Ace a un espiral de vergüenza y pánico. Cuando Ace revela la antigua identidad de Einhorn obligándola a mostrar su entrepierna al cuerpo completo de policía, todos los hombres sufren arcadas mientras que la “verdadera” mujer y amante de Ace (Courteney Cox) observa la escena atónita.

Más de dos décadas después Ace Ventura da la impresión de ser un descarado transmisógeno (término creado por Julia Serano para especificar la intersección entre transfobia y misoginia que las mujeres transexuales sufren a menudo). Lois deja de ser un ser humano tan pronto se descubre que es trans, razón por la que es objeto de atrocidades tales como ser obligada a exponer su cuerpo públicamente sin ninguna consecuencia. La humillación que sufre Lois es el centro de todas burlas - y el asqueo de los hombres gira en torno a las indirectas sexuales y humorísticas de la película.

Aparentemente no hay mucho que comparar entre la explícita transfobia de Ace Ventura y las bromas de mal gusto, aunque no tan hirientes, de dos de las comedias que se estrenaron hace poco: Zoolander 2 y Deadpool. En la interpretación de sus papeles como los engreídos modelos Derek Zoolander y su compañero Hansel, Ben Stiller y Owen Wilson han sido suplantados como los modelos más populares del planeta por el modelo agénero y no binario, Todo (Benedict Cumberbatch). En Deadpool, Ryan Reynolds interpreta el papel del personaje principal y pansexual muy dado a chistes obscenos sobre el colectivo LGBT.

Sin embargo si comparamos las comedias de comienzos de los noventa con las que contienen temas transexuales en la actualidad se puede observar que, aunque ha habido un proceso continuo en la humanización de personajes trans, existen aún estereotipos dañinos en personajes de género no conforme y mujeres transexuales. Las personas transfemeninas siempre son presentadas como villanas y objetos de deseo o aversión, especialmente si las comparamos con las convencionales mujeres cisgénero y atractivas que normalmente son las amantes.

Los últimos veinticinco años de evolución en la comedia convencional, en cuanto a temas transgénero, también manifiestan los miedos y preocupaciones de los hombres cisgénero detrás y delante de cámara. Los personajes trans -particularmente las mujeres trans- son normalmente incluidas en la comedia narrativa para crear el factor del asco (“¡Ja! ¡No puedo creer que un hombre ‘normal’ ha sido engañado para dormir con una repugnante y ‘anormal’ transexual!” es la típica reacción que los directores buscan en la audiencia). Se supone que el público debe reírse porque un hombre ha sido ‘traicionado’ por esas mujeres, y los espectadores varones y heterosexuales pueden encontrar consuelo en la escena porque no son ellos los que sufren la humillación. La manera en la que los personajes trans son usados y abusados ejemplifica lo lejos que los hombres heterosexuales y cisgénero pueden llegar para demonizar a las mujeres transexuales y negar su feminidad, así como para reafirmar desesperadamente su frágil masculinidad.

Los noventa, cuando las mujeres transexuales eran asquerosas villanas

Si Ace Ventura marcó un antes y un después de la transfobia en las comedias, entonces SoapDish (1991) fue un precursor básico. En esta película una enigmática Montana Moorehead (Cathy Moriarty) intenta superar a Celeste Talbert (Sally Field) como la estrella de la novela The Sun Also Sets, seduciendo al productor David Seton Barnes (Robert Downey Jr.). Después de una serie de idas y vueltas que incluyen a David y Montana conspirando para darle a Celeste las más absurdas escenas que interpretar para que los seguidores del programa la rechacen, se descubre que Montana solía ser Milton Moorehead; el equipo de grabación y los actores reaccionan con horror y asombro, mientras Montana huye avergonzada del set de rodaje.

Sin embargo el tema de las mujeres transexuales villanas en comedias americanas no es originario de Escándalo en el plató, tal dudoso honor pertenece a la fuertemente criticada adaptación de la novela escrita por Gore Vidal, Myra Breckinridge (1970). La comedia de los noventa nos muestra una vez más que el tema es bien efectivo como recurso para la trama moderna. “El descubrimiento” de que Montana es transgénero es un revés absurdo y chocante que explica su engañosa naturaleza; si mintió sobre ser trans, entonces sólo puede ser una mentirosa compulsiva. David, quién se había acostado con ella, intenta controlar sus arcadas mientras abandona el set para aparentemente vomitar.

Cuando Ace Ventura y Jim Carrey hacían sus desmesurados numeritos allá por 1994, la forzada exhibición de las personas trans se vio aumentada debido al uso de las formas de sus genitales. Entre Soapdish y Ace Ventura está la película que dio mucho que hablar, The Crying Game (1992), la cual se convirtió en una causa mayor cuando, mientras se observa lo que era un desastroso drama que trata sobre el lío amoroso entre un hombre y una mujer, se ve que la mujer tiene pene y el hombre vomita en el baño.

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Ace Ventura es la evidencia cómica que toma forma en esta revelación, tal y como fue en Naked Gun 33 1/3 (1994) del mismo año. En esta película, el detective de policía Frank Drebin (Leslie Nielsen) mantiene una relación de coqueteo con la novia del villano y también cómplice Tanya Peters (Anna Nicole Smith), quien intenta seducirlo varias veces durante la película. Casi al final de la película, los dos se encuentran solos en un vestuario en los Premios de la Academia, es ahí cuando Tanya se desnuda y en la silueta proyectada en la pared se puede observar un pene. Frank reacciona muy asqueado y termina vomitando dentro de una tuba como gesto cómico.

Una de las peores cosas que cometen las mujeres transexuales en estas películas es que nunca dieron a conocer su condición de transexual. El hecho de que ellas son asesinas, chantajistas o terroristas es entrelazado con el hecho de esconder su pasado como hombre, incluso la humillación del descubrimiento de que son trans es típicamente enfocado como más chocante e importante que los crímenes que han cometido. La exposición de estas mujeres es sinónimo de “sorprenderlas”; no hay una diferencia significativa entre descubrir que una mujer es trans y enterarse de que es una criminal.

En conclusión, las películas que muestran mujeres transexuales como mentirosas y repugnantes villanas revelan más sobre la psique del hombre cisgénero que lo hacen sobre las mujeres transgénero (después de todo, los cineastas y escritores que crearon estos personajes son irremediablemente hombres cisgénero también). El recurso de la trama sobre las mujeres transexuales y villanas representa el miedo de ser engañado para sacrificar su privilegio como hombre heterosexual al tener que acostarse con una persona que ellos consideran un hombre.

Visto desde esta perspectiva, la reacción de vomitar al descubrir que un personaje es trans en estas películas no proviene realmente del asqueo de las mujeres precisamente -quiénes son interpretadas por atractivas y convencionales mujeres cisgénero- sino más bien, el asco proviene del autoaborrecimiento de esos hombres por intentar de manera continua ser atractivos para dichas mujeres.

2000-2015: Cuando las mujeres transexuales eran un obstáculo para hombres débiles

Desde los años noventa las comedias orientadas al público masculino han tenido una preocupación fascinante y casi obsesiva con las mujeres transexuales, en películas como Dude, Where’s My Car? (2000), 40-Year-Old-Virgin (2005), y The Hangover 2 (2011), sin olvidarnos de las múltiples comedias de televisión y películas que contienen chistes a expensas de mujeres transexuales, más notablemente en Ted 2 (2015). El mensaje en estas películas y programas es casi siempre que las mujeres transexuales son repulsivas y consideradas menos humanas.

Dude, Where’s My Car? utiliza explícitamente el tema de la mujer transexual y criminal cuando Jesse y Chester (Ashton Kutcher y Seann William Scott), dos adolescentes fumados que despiertan en un club de alterne llamado El Club Kitty Kat sin saber dónde está su coche. Allí conocen a Tania (Teressa Tunney) una bailarina de striptease que bailó para Jesse la noche anterior aunque él no la recuerda. Tania resulta ser una ladrona transgénero que le entregó un maletín lleno de dinero a los dos para que lo vigilaran y ahora lo quiere de vuelta.

Chistes heredados de las comedias de los noventa hacen su aparición cuando Tania muestra su entrepierna a través de su ropa interior y se declara transexual. Al menos ella tiene la potestad suficiente para hacerlo por ella misma en vez de ser obligada a mostrarlo en contra de su voluntad. Como siempre, Jesse reacciona con arcadas. Tania habla con una voz grave y masculina cada vez que pide el dinero a Jesse y Chester, y en una voz femenina y artificial cuando no quiere que la gente sepa que es trans. La voz de Tania (doblada ya que es interpretada por una mujer cisgénero) está pensada una vez más para acentuar la conexión entre “engañar” a gente y su comportamiento criminal.

Las películas tardías de los 2000 han evadido este tema sobre las mujeres transexuales y mentirosas y lo han reemplazado con otro método para distanciar hombres “normales” de la atracción transexual. En 40-Year-Old Virgin, el hombre virgen en cuestión, Andy (Steve Carell) tiene una cita organizada con una trabajadora del sexo a la que rechaza. Más tarde, Andy confronta a sus amigos sobre el incidente en una escena llena de bromas transfóbicas pensada para representar a las mujeres transexuales como inhumanas y repugnantes.

Universal Pictures

- ¿Cómo sabes que ella era un hombre?

- Porque sus manos eran tan grandes como Andre el Gigante, y su manzana de Adán era tan grande como sus testículos.

Steve Carell, Paul Rudd, y Romany Malco en The 40-Year-Old Virgin.

Parte de la broma es que el amigo de Andy, Jay (Romany Malco), quien contrató a la trabajadora sexual, no sabía que Tania era transgénero a pesar de las señales obvias. Es curioso que en una comedia sobre “amigos” primordialmente dominada por hombres blancos (ninguna de las películas que se comentaron previamente hasta ahora tiene una minoría prominente de personajes masculinos), tenga al amigo negro como el único que no ve la diferencia entre una mujer trans y una mujer cisgénero. Parece ser que el director blanco y varón (Judd Apatow) y los guionistas (Apatow y Carell) dudaron sobre tener un hombre blanco que interpretara el papel del hombre atraído a una mujer trans.

Por supuesto, la otra parte de la broma es la vulgaridad en la descripción de Andy y cómo parece estar ansioso por denigrar la identidad de la mujer transexual con la peor y más agresiva elección de palabras. El chiste puede ser divertido si la audiencia, como los personajes de la película, se niega a tratar a la mujer transexual como una persona. Sin embargo, se supone que debemos empatizar con la difícil situación de Andy y apoyarlo para que pueda mantener relaciones apropiadamente, sin importar que sea un hombre raro de cuarenta años que no ha tenido sexo todavía. Finalmente Andy triunfa y termina acostándose con una mujer “normal” y tiene sexo al estilo convencional y heterosexual al final de la película.

Este contraste entre el tipo de hombre que termina con una mujer trans y el tipo de hombre que no, es incluso más notable en The Hangover Part II (2011), cuando el cobarde de Stu (Ed Helms) casi se casa en Tailandia e invita al apuesto Phil (Bradley Cooper) a unirse. Llegado el momento en el que ambos se drogan y casi se desmayan, intentan reconstruir lo que ocurrió la noche anterior y descubren que Stu tuvo sexo con una chica transgénero en un bar cuando la visitan en los vestuarios del mismo club.

“Estás en Bangkok, cariño,” comienza así la explicación de la chica, “Aquí quien no tiene pene no tiene sexo”. Entonces se vuelve para mostrar su pene, y Stu y Andy retroceden. La gracia del resto de la escena se basa en la mujer dando detalles de su aventura la noche anterior, incluyendo lo mucho que Stu disfrutó estar con ella y el hecho de que él había sido el pasivo en el acto. El delicado y afeminado Stu llora miserablemente mientras que Phil, el macho alfa, intenta no vomitar; acción que recuerda a las que habían tenido muchos hombres antes que él. Phil actúa como la consoladora y normativa presencia para la audiencia - la misma con la que el hombre heterosexual se debería sentir identificado - en contraste con el inadecuado Stu, quien tiene que añadir su accidental atracción hacia las mujeres transexuales a su lista de defectos.

La solución de Phil para el sufrimiento de Stu es aún más reveladora. “Te prometo que nadie va a saber nada de esto”, contesta Phil cuando Stu le pregunta qué debería hacer. Y cuando Stu contesta que no puede evitar recordar que ha tenido sexo con una mujer transexual y lo disfrutó, Phil lo consuela diciendo: “Olvídalo, se te borrará de la memoria”.

Ésta es la lección que este tipo de comedias quiere que aprendamos: los hombres deberían olvidarse de sentir atracción por las mujeres transexuales, y si no pueden evitarlo, al menos deberían ignorar su existencia. En mi humilde opinión, está claro que el asco expresado en estas películas es un claro síntoma de lo mucho que los hombres heterosexuales se sienten secretamente atraídos por algo que rechazan públicamente. Si la prevalencia del porno transgénero y el número de hombres famosos que han sido pillados teniendo una aventura con una mujer transexual nos indica algo, es que la comedia transgénero en estas películas nos dice más sobre el fetiche masculino (especialmente la prerrogativa de las mujeres trans) que sobre las mujeres trans per sé. Realmente no importa si sus experiencias son placenteras o si las mujeres trans con las que interactúan tienen cualidades individuales - el tabú social previene que estos personajes masculinos admitan que las mujeres trans también son seres humanos, porque de hacerlo su preciosa heterosexualidad se vería comprometida.

En la actualidad: permitiendo la Transfobia a través de la inclusión propia en la identidad LGBT

Es aquí cuando volvemos a Deadpool y Zoolander 2, dos películas que parecen ser el ejemplo perfecto de las historias anteriores y de las conversaciones recientes sobre personas transexuales. Ambas han llegado en un tiempo en el que la visibilidad de las personas trans ha crecido en Hollywood, especialmente durante el pasado año con la aparición de Caitlyn Jenner, y el continuo éxito de Laverne Cox y otros actores transexuales, junto con series como Transparent y Sense8.

Zoolander 2 y Deadpool apuntan a objetivos menos obvios y más indirectos. Una petición para boicotear Zoolander había reunido casi 25.000 firmas inmediatamente después de que el tráiler se estrenara, principalmente porque un personaje no binario llamado Todo era interpretado por un hombre cisgénero, Benedict Cumberbatch. Según la demandante Sarah Rose, Todo era retratado como una “desmesurada y caricaturesca burla de los individuos andróginos/transexuales/no binarios”.

El problema no es sólo que Todo es desmesurado, como muchas otras minorías descritas en esas películas convencionales, sino las maneras específicas que usan para reírse de Todo y con ello, de todos los retratos de las personas queer en la película. Es sabido que la premisa de Zoolander es reírse de los modelos masculinos por tener cualidades que son tradicionalmente asociadas a las mujeres - como son la vanidad y sus inseguridades en cuanto a la apariencia exterior. En Zoolander 2, Derek Zoolander y su compañero Hansel abandonan su jubilación para supuestamente ser las estrellas de un gran desfile de moda. Sin embargo después de estar ausentes del mundo del espectáculo durante una década se sienten fuera de lugar en el mundo de la alta costura. En el evento ambos conocen al modelo agénero Todo quién los ha suplantado como el modelo más buscado del mundo.

Después de conocer a Todo, Hansel es el primero en preguntar si Todo tiene “una salchicha o una almeja”, después especifica, “¿Tienes hacha o hucha?” La película se burla abiertamente de Hansel por no estar a tono con la cultura actual en numerosas ocasiones, pero no por preguntar sobre los genitales de una persona trans, o por fundamentar su juicio sobre el género de dicha persona. Más tarde él grita, “¡Definitivamente una salchicha!” después de que Todo se viste de gárgola y azota a Zoolander y Hansel con su cola. Esta escena nos trae de vuelta el tema de las mujeres trans como villanas.

Teniendo en cuenta que la película se ríe de Todo cuando alguien anuncia que Todo se va a casar “consigo misma” esto nos lleva a pensar que hay posibilidad de que la gente no binaria es obviamente absurda, trivializando las preocupaciones de un importante y creciente segmento de la comunidad transgénero. Por otra parte también está la apariencia desconcertante de Kiefer Sutherland como un hombre que está embarazado de Hansel y en su tiempo libre fue parte de una relación grupal que incluye gente con varios fetiches e incluso una cabra. En el mundo de Zoolander 2, la gente transgénero se mezcla categóricamente junto con poliamorosos, sadomasoquistas, y gente que practica zoofilia, ya que todos ellos forman parte de la misma burla.

Pero lo que no es broma es la atracción entre Zoolander y Valentina (Penélope Cruz), la atractiva mujer cisgénero. Ella está a cargo de resolver los crímenes en contra de la moda y ayuda a Zoolander a encontrar a su hijo, otro símbolo de su amable normalidad sin tener en cuenta su comportamiento poco ortodoxo. Los dos terminan juntos en una celebración de la heterosexualidad, y las excentricidades de Zoolander como modelo son redimidas por la paternidad y la tradicional y atracción heterosexual.

Esta veneración por emparejar a personas cisgénero y heterosexual es algo que Zoolander 2 y Deadpool tienen en común, aún cuando el director Tim Miller y el actor Ryan Reynolds describen el personaje principal como pansexual. Al principio de la película, Wade Wilson es simplemente un simple veterano de las Fuerzas Especiales que trabaja como mercenario en Nueva York y se enamora de la trabajadora sexual Vanessa Carlysle (Morena Baccarin). Después de que Wade es diagnosticado con un cáncer terminal decide probar un programa experimental que promete curarlo y darle poderes especiales. Más tarde es sometido a una serie de torturas que revelan artificialmente su mutación genética de nacimiento; así nace Deadpool, un mutante con superpoderes de curación.

Deadpool se permite la licencia de reírse del colectivo LGTB, mayormente porque Deadpool representa parte de esa comunidad - un conocido pansexual y trabajador que no es estricto a la hora de establecer géneros y sexualidades normativas. Cuando él y su mejor amigo bromean sobre felaciones, o cuando grita “¡Teabag!” después de sentarse encima de un villano al vencerlo, sus chistes son presentados como un humor actual entre comunes en vez de ser un intruso burlándose de la gente queer.

Incluso así, nada relacionado con la homosexualidad ocurre en la película (excepto por una animación que puede pasar desapercibida en los créditos). La única relación que es tratada de manera seria, es el amor entre Deadpool y su alma gemela, novia y mujer cisgénero, Vanessa. La única insinuación que se sale de la norma heterosexual entre ellos ocurre cuando Vanessa pone a Deadpool en un montaje de hilarantes situaciones sexuales - y aún así es interpretada cómicamente. Ya que la devoción que sienten entre ellos dos es la pieza fundamental en la película, la atracción queer es representada como humorística, trivial, y fugaz mientras que el amor universal y heterosexual es para siempre.

Aún más regresivo que las apropiaciones del colectivo LGTB como cuando Wade fuerza cierta entonación áspera, o su excéntrico gusto por los musicales tal y como evidencia su camiseta de RENT y el bolso de Berandette Petters, es el tratamiento que las mujeres reciben en la película: transexuales, lesbianas y cisgénero. Una de las villanas de la película es Polvo de Ángel (Gina Carano), una mujer de prominente musculatura y súper fuerza que forma parte del grupo de tortura junto a Deadpool, termina planeando hacerlo su esclavo. Después del primer encuentro con Polvo de Ángel, Deadpool dice, “¿No eres un pelín fuerte para ser una mujer? Voy a llamar a Wang”. Poco después, cuando otro villano llamado Ajax abandona la habitación y Wade afirma, “Oh vamos, ¿vas a dejarme aquí solo con Rosie O’Donnell?” En el tráiler original se podía escuchar “José Canseco” en vez de “Rosie O’Donnell”, una de las muchas opciones que el director Tim Miller consideró, incluyendo “Louise Ferrigno”, según Entertainment Weekly.

De nuevo, el tema de las mujeres transexuales villanas o las mujeres “marimacho” quienes simplemente son “mujeres vestidas de hombres” aparece en escena, estereotipo que insulta a mujeres trans y cisgénero al mismo tiempo. No se sabe si Polvo de Ángel es una mujer cisgénero o transgénero porque no aparece en la película, de todas formas presenta a mujeres trans y cisgénero con cuerpos musculados como malvadas mientras que la bella y convencional mujer, Vanessa, es tratada de buena y casi sagrada.

El mayor problema de Deadpool no es necesariamente que trata al colectivo LGBT como una broma, muchas películas hacen eso, sino que lo lleva a cabo mientras pretende ser políticamente progresivo al mismo tiempo, esquivando la antipatía del público general que ha sobrevivido durante los últimos veinticinco años y conseguir que sea un poco menos tolerante hacia el despreciable humor en contra del colectivo LGTB. Ambos, película y personaje, están contentos de que Ryan Reynolds sea un efímero ícono gay con el propósito de excusar la forma en la que son personificados estereotipos desgastados como la hipersexualidad de los hombres queer, refiriéndose a cómo el sexo gay humilla a los varones, y la representación de las mujeres que se quedan fuera de la norma cisgénero como malvadas comparadas con las atractivas mujeres convencionales. A pesar de que sus creadores han proclamado la pansexualidad del personaje principal, y al menos una de las opiniones ha tildado la película de progresiva, Deadpool hace uso de viejos temas anti-LGBT, reenvasados para hacerlos más fáciles de digerir a la audiencia convencional.

En cierto sentido, el colectivo transexual se encuentra en una situación más favorable en las películas de Hollywood actualmente que hace veinticinco años. Los personajes masculinos que aparecen en estas películas (al menos por ahora), no vomitan al descubrir la identidad transexual de alguien. Sin embargo por el contrario, cuanto más cambian las cosas, más cosas se mantienen igual. La gente transexual sigue formando parte de las bromas de la trama en vez de ser ser humanos en pleno derecho. Seguramente esto no vaya a cambiar pronto, no hasta que personas transexuales tengan la oportunidad de escribir y dirigir una comedia de éxito en Hollywood en un futuro - quizá una de esas comedias que muestran lo hilarante que es cuando hombres cisgénero injurian a las mujeres trans públicamente y, de manera privada, llegan a límites absurdos para intentar acostarse con ellas. Éste es un ejemplo muy común en la vida real y sin embargo no ha sido aún utilizado en películas convencionales, algo que sería perfecto para la comedia.

Traducción por Ian González León.



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