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Este Café en Buenos Aires es un espacio que reúne a jóvenes de 20 a más de 70 años

Pool, billar, ping pong, cerveza, cartas, domino, pibes con onda y jóvenes de antaño.

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En el porteñísimo barrio de Villa Crespo se encuentra el Café San Bernardo. Por él pasaron grandes glorias del tango, personajes de la literatura argentina y ahora es un espacio donde las edades van de los veintipico a los setentayalgo. De punta a punta de la cronología de vida el San Bernardo une gente con el mismo propósito: pasar un gran momento entre amigos.

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Facebook: juevesproducciones

Llegar al ‘SanBer’ y recorrerlo es encontrar caras amigas en todos lados. De los que ya conocemos y de los nuevos. Siempre hay buena onda.

El rumor se corrió, las notas en medios locales e internacionales lo compartieron, y ahora caminar por acá es una Babel de lenguajes, gritos de "GOL" por los metegoles, la concentración de las mesas de pool y billar, la efusividad del ping pong, el ceremonial de los jugadores de cada disciplina, los grupos de amigos y más. El Café San Bernardo es siempre un espacio para visitar.

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Ver como las edades conviven y se tiran guiños, como la ropa vintage de los veintipico/treintaypocos es la misma que usan los adultos mayores, unos por moda, otros porque es lo de su época. Hay tatuajes y piercings para todos los gustos, looks de vanguardia, personajes de todas las disciplinas que van desde cine, música, teatro y jubilados que en actitud no tienen nada que envidiarle a los “otros jóvenes”.

Historia:

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El edificio data de 1860. Hasta 1920 fue una sucursal del Banco Nación, que ahora está en la esquina. Fue una milonga, un supermercado y hasta un teatro. Por acá pasaron: Osvaldo Pugliese, Celedonio Flores que le dedico un poema, la orquesta de Paquita Bernardo tocaba y hasta Carlos Gardel.

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“De esa época se sabe todo por el boca en boca”, explica Lucas, hijo de Laura y Carlos, actuales dueños que trabaja en el Café hoy.

Cuenta que con la llegada de los inmigrantes, cada trabajador de estos espacios se convertía en socio. Compraban una parte pero a la vez trabajaban. Entonces podías ser el que limpiaba los baños, el bachero o el encargado, y socio.

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Jesús Fernández, abuelo de Lucas, fue quién empezó a trabajar acá junto a más socios. Y como todos, “empezó bien de abajo”.

Cuenta el nieto que todavía aparecen algunos clientes que le hablan muy bien de su abuelo. Uno de esos es 'Piri' -con polar mostaza- quien luego de contarnos algunas anécdotas sigue jugando con sus compañeros mesa.

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A mediados de los ´90 quedaban tres socios. Dos lo querían cerrar pero la rama Fernández decidió continuar. Carlos Fernández sigue con el Café San Bernardo y a partir de 2009 se suma su esposa, Laura.

Para el 2011 un par de chicos le propone jugar gratis al ping pong a cambio de llevarle gente. Idas y vueltas y un SÍ final son el preámbulo de que este espacio de aire clásico y ecos de grandes figuras del tango se convierta en un espacio donde los jóvenes llegaban a juntarse de hasta 700… un día martes. Todos los martes.

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Hoy Lucas cuenta que el promedio de visitas sigue siendo alto y parejo. Entonces es fácil pasar un martes (o un miércoles, o sábado, o cuando gusten) y ver más de 400 personas en las mesas de pool, ping pong, tomando algo y comiendo.

Los juegos.

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León 'Oscar' Glustein es una de las leyendas del ping pong en el San Bernardo. Aparecía por las noches y daba cátedra. Tanto es así que a sus 83 años murió una madrugada frente a la mesa de juego.

Hasta se han creado cortos homenajeando a este personaje ilustre de la noche del SanBer.

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Desde 1970 hay ping pong. Y la primera mesa la regaló Glustein. Suele haber torneos, ahora se está armando una liga de no federados.

Los martes la modalidad es que hay ping pong gratis y “ganador queda en cancha”

Metegol.

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“¿Te animás un metegol?”, se desafían y arranca el golpetéo. Cada 15 días se hacen torneos.

Las casacas de los jugadores llevan los colores de quién guste. ¿El 'molinete'?, técnica tramposa si las hay... habrá que pautar las reglas de juego antes de cada partido.

Pool & billar.

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Otros de los históricos son el pool y el billar.

En sus orígenes había gradas para que la gente vaya a presenciar el espectáculo. Hoy la magia se da en 7 mesas de pool y 3 de billar. Los jugadores amateur van a pasarla bien y los más profesionales a demostrar un poco de magia.

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Burako, cartas y dominó.

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Los juegos de mesa también viven en este café. Y lo de "juegos" es una forma de decir. Basta con pasar cerca de una mesa, parar la oreja y escuchar la vehemencia y pasión que se le pone a cada mano, hay algún grito y un enojo. Pero terminada la partida, todos amigos de nuevo.

En la parte delantera del café alguna esposa espera a los chicos de 70 para arriba. El mozo grita anunciando la llegada, pero ella los deja hasta terminar.

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Café San Bernardo está abierto de 9a.m. hasta las 5a.m., salvo los domingos que empieza a las 18hs.

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Y cuando las mesas duermen, bah... con un ojo abierto, porque siempre alguna está en actividad. Cuando todo está más calmo, ya sea de mañana o de tarde, mientras se juega cartas y dominó, un café con leche y unas medialunas es la opción ideal.

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