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Te prometo que no tienes que perder peso para ser feliz

Es totalmente posible.

publicado

¡Hola! Me llamo Kaye y he sido gorda toda mi condenada vida.

Claramente gorda. La gorda que tiene cara bonita. La gorda que molestan los internautas por las capas de grasa en los brazos y la doble papada. En el lenguaje de la comunidad de aceptación de los gordos, soy conocida como una gordita "intermedia" o "pequeña". Oscilo entre una talla 16 y una talla 18. Así que soy básicamente una estadounidense promedio.
Lauren Zaser / BuzzFeed / Via Instagram: @kayetoal

Claramente gorda. La gorda que tiene cara bonita. La gorda que molestan los internautas por las capas de grasa en los brazos y la doble papada. En el lenguaje de la comunidad de aceptación de los gordos, soy conocida como una gordita "intermedia" o "pequeña". Oscilo entre una talla 16 y una talla 18. Así que soy básicamente una estadounidense promedio.

Esta soy yo cuando era niña, con un suéter super chévere.

¡Saluden a mi clan familiar!
Kaye Toal

¡Saluden a mi clan familiar!

Puede ser increíblemente difícil vivir en Norteamérica si eres gorda.

Nos estigmatizan, nos maltratan, nos dicen que somos inútiles e indeseables, nos estereotipan como perezosas, estúpidas y poco higiénicas, nos dan una atención médica inadecuada y no nos brindan la decencia humana básica. A pesar de los ataques de los agresores físicos y virtuales, de casi todos los programa de televisión y películas que se han hecho y de casi todas las revistas de mujeres, estoy totalmente en paz con mi gordura.

Sin embargo, llegar hasta este punto ha sido todo ~un viaje~. Y ese viaje fue más o menos así:

1. Me deshice de la báscula.

Miramax

La idea de una báscula es bastante rara, teniendo en cuenta que todo lo que hace es calcular tu relación con la fuerza gravitacional del planeta en el que estás parada. Los médicos que insisten en que deberías tener una en caso de perder un montón de peso y que luego tienes que ir a verlos, están asumiendo que tú no notarás si perdiste veinte libras en una semana.

Me deshice de la báscula. No he tenido una en ocho años. Es de lejos lo mejor que he hecho por mí.

2. Y les pido a los médicos que no me digan cuánto peso.

Casi todos los médicos a los que les he pedido que no me digan cuánto peso han sido amables y atentos. Yo, por lo general, contextualizo mi petición con el hecho de que me estoy recuperando de un trastorno alimenticio, pero aunque no sea así, ellos son superagradables. No solo he tenido suerte, sino que he buscado intencionalmente médicos bien calificados por la gente (ZocDoc es una buena fuente para consultar).  Los médicos por lo general quieren saber mi peso, pero ya sea que me pesen de espaldas a la báscula o que la báscula tenga una conexión directa a la computadora, ellos simplemente no me dicen cuál es mi peso. Como resultado, no tengo ni idea de cuánto peso. Es impresionante.
Instagram: @mariasisci

Casi todos los médicos a los que les he pedido que no me digan cuánto peso han sido amables y atentos. Yo, por lo general, contextualizo mi petición con el hecho de que me estoy recuperando de un trastorno alimenticio, pero aunque no sea así, ellos son superagradables. No solo he tenido suerte, sino que he buscado intencionalmente médicos bien calificados por la gente (ZocDoc es una buena fuente para consultar).

Los médicos por lo general quieren saber mi peso, pero ya sea que me pesen de espaldas a la báscula o que la báscula tenga una conexión directa a la computadora, ellos simplemente no me dicen cuál es mi peso. Como resultado, no tengo ni idea de cuánto peso. Es impresionante.

3. Me rodeo de gente que no me haga sentir como una mierda.

Kaye Toal

Esto fue difícil porque muchos no nos damos cuenta de que hacemos que otras personas se sientan como una mierda, o de que lo hacemos porque nos sentimos como una mierda y no nos queremos sentir así. Entiendo que cada persona tiene su propia lucha, un largo recorrido, una carga que soportar, y una vida rica y plena y complicada y dolorosa como la mía. Y nunca en mi vida voy a ser amiga de alguien que me pregunta si nunca me voy a terminar de comer el pastel.

4. Tengo muchos orgasmos.

Endorfinas, familia. Endorfinas.

Lo más importante: tengo la costumbre de permitirme buenos momentos porque creo que merezco sentirme bien.

Dicen que las gordas no merecen sentirse bien porque sus cuerpos son asquerosos, inmorales y son símbolos de la gula y la pereza. El conjunto de supuestos sociales asociados con un cuerpo gordo son básicamente de indulgencia hasta el punto de pecar, y la única forma de expiar eso es a través del autocastigo y la autoflagelación.

Pero, mira: tú mereces sentirte bien. Te mereces algo bueno, como una manta calentita o un globo en forma de unicornio o una camisa con la que te sientas invencible o ver Magic Mike XXL catorce veces en una semana y, sí, un orgasmo. Ninguna de nosotras merece vivir una vida cotidiana que sea como un castigo. Merecemos sentirnos bien. ¡Así es! ¡Los buenos momentos también son para ti!

5. Nunca tengo sexo con alguien que trata mi cuerpo como un compromiso que tiene que asumir.

HBO

Un hombre del que me enamoré una vez me dijo que era una pena que no se sentía atraído por mí, pero que tenía otro tipo de sentimientos fuertes hacia mí. En lugar de meterlo en un barril y lanzarlo colina abajo a un río de lava, seguí hablando con él durante varios meses después de este incidente. ¡No seas como yo!

Rodearme de personas que no me hacían sentir como una mierda significo dejar todo contacto sexual con aquellos que me hacían sentir así. Si la persona con la que tienes relaciones sexuales te hace sentir que tu cuerpo es solo un regalo que anhela con voracidad, como una cesta de regalo hecha de pizza y está llena de más pizza, deja de tener sexo con esa persona. Si la persona con la que tienes relaciones sexuales alguna vez te dice que debes perder peso, o que serías más atractiva si fueras más delgada o tuvieras otras curvas, deja de tener sexo con esa persona. Te garantizo que si estás con alguien que realmente quiere tener sexo contigo (sin incluir el "si tan solo fueras más delgada"), tendrás mejor sexo y te sentirás mejor contigo misma.

6. Me niego a participar en los Juegos de la Ensalada.

Comedy Central

Los Juegos de la Ensalada, también conocidos como "Dios, nunca volveré a comer [comida deliciosa]. Estoy acostumbrada a comer [comida diferente pero igualmente deliciosa] y solo a comer [comida diferente pero igualmente deliciosa] y me siento increíble". ¡Este comportamiento apesta! ¿Por qué todos lo hacemos? ¿Por qué todos insistimos en hacernos sentir mal entre sí por lo que estamos comiendo, como si comer verduras asadas cuando otros comen pollo frito y aros de cebolla te hiciera una mejor persona? No es así. La comida es moralmente neutral. A veces quiero comer verduras asadas; a veces quiero comer 4 rebanadas de pizza. Comer cualquiera de estas cosas no altera fundamentalmente quién soy como persona.

7. Hago ejercicio.

SORPRESA. Hago ejercicio con regularidad, ya que tengo un trastorno de ansiedad crónica que es controlado por las (dilo conmigo) endorfinas. No solo voy al gimnasio, necesariamente; a veces bailo en mi habitación, salgo a caminar o me bajo del metro varias paradas atrás y camino a casa. Si la idea es elevar mi ritmo cardíaco, eso puede ocurrir. Hacer cosas que me gustan es mucho más divertido que caminar en una cinta de correr durante 30 minutos, rezando para que se abra la tierra y me trague hasta el centro.
Kaye Toal / Via instagram.com

SORPRESA.

Hago ejercicio con regularidad, ya que tengo un trastorno de ansiedad crónica que es controlado por las (dilo conmigo) endorfinas. No solo voy al gimnasio, necesariamente; a veces bailo en mi habitación, salgo a caminar o me bajo del metro varias paradas atrás y camino a casa. Si la idea es elevar mi ritmo cardíaco, eso puede ocurrir. Hacer cosas que me gustan es mucho más divertido que caminar en una cinta de correr durante 30 minutos, rezando para que se abra la tierra y me trague hasta el centro.

8. A veces no hago ejercicio.

Eso también está bien. No todos los días tienen que ser una loca carrera por un cuerpo más saludable. Cuando mi vida cambia, cambian mis hábitos. A menudo mi cuerpo cambia con ellos. Imagino que esto es un ciclo que continuará hasta que mi alma se libere de este cuerpo mortal y mi carne fertilice un árbol que plantarán sobre mi cadáver a petición mía.

9. No cuento las calorías.

"Mi tipo de cuerpo es 'acabo de abrir una lata de masa de biscuit' y no lo lamento".Algunas personas lo encuentran súper motivador. A mí me provoca ansiedad y me parece jodidamente espantoso.
Twitter: @ohkayewhatever

"Mi tipo de cuerpo es 'acabo de abrir una lata de masa de biscuit' y no lo lamento".

Algunas personas lo encuentran súper motivador. A mí me provoca ansiedad y me parece jodidamente espantoso.

10. Investigué mucho sobre las ciencias de la alimentación y la nutrición para entender cómo funciona la comida en mi cuerpo.

¡Recomiendo esto! ¡El conocimiento es poder! ¡Las dietas de moda son agotadoras! Un gran lugar para empezar es con Michelle, también conocida como la Nutricionista de los Gordos: una dietista registrada que tiene una lista de estudios y artículos en su página web.
Twitter: @fatnutritionist

¡Recomiendo esto! ¡El conocimiento es poder! ¡Las dietas de moda son agotadoras! Un gran lugar para empezar es con Michelle, también conocida como la Nutricionista de los Gordos: una dietista registrada que tiene una lista de estudios y artículos en su página web.

11. Me esfuerzo mucho en ser amable conmigo misma cuando pienso en mi propio cuerpo.

No siempre lo logro. Cuando no lo estoy logrando, me pongo en contacto con una amiga de confianza para que me ayude, y soy honesta con ella sobre lo que estoy sintiendo para que me recuerde que no soy una bolsa de basura podrida llena de aguas malolientes con una capa de moho. Tus amigas te quieren y estarán encantadas de recordártelo, ¡y eso significa que tú también puedes hacerlo por ellas cuando se sientan mal! ¡Yujuuuuuu!También trato de tomar mis propios pensamientos negativos y contradecirlos. Esto a veces funciona muy bien, como cuando me pongo a pensar que "mi cara es asquerosa" y lo contradigo con "mi cara no es para nada asquerosa; mis cejas, pestañas, labios y piel son grandiosas". A veces no funciona tan bien, como cuando me pongo a pensar que "mi cara es asquerosa" y lo contradigo con "bueno, hoy me la lavé". Mientras sigas derrotando este tipo de pensamientos negativos, vas a notar avances importantes y te vas a sentir orgullosa de ti misma.
Kaye Toal

No siempre lo logro. Cuando no lo estoy logrando, me pongo en contacto con una amiga de confianza para que me ayude, y soy honesta con ella sobre lo que estoy sintiendo para que me recuerde que no soy una bolsa de basura podrida llena de aguas malolientes con una capa de moho. Tus amigas te quieren y estarán encantadas de recordártelo, ¡y eso significa que tú también puedes hacerlo por ellas cuando se sientan mal! ¡Yujuuuuuu!

También trato de tomar mis propios pensamientos negativos y contradecirlos. Esto a veces funciona muy bien, como cuando me pongo a pensar que "mi cara es asquerosa" y lo contradigo con "mi cara no es para nada asquerosa; mis cejas, pestañas, labios y piel son grandiosas". A veces no funciona tan bien, como cuando me pongo a pensar que "mi cara es asquerosa" y lo contradigo con "bueno, hoy me la lavé". Mientras sigas derrotando este tipo de pensamientos negativos, vas a notar avances importantes y te vas a sentir orgullosa de ti misma.

12. Trato de no comparar mi cuerpo con otros.

Después de todo, cada persona es totalmente diferente, con diferente composición genética, un estilo de vida totalmente diferente, y metas y prioridades totalmente diferentes. Ninguna de nosotras es mejor que la otra; todas somos las mejores.
Sarah Kobos / BuzzFeed / Via Instagram: @kayetoal

Después de todo, cada persona es totalmente diferente, con diferente composición genética, un estilo de vida totalmente diferente, y metas y prioridades totalmente diferentes. Ninguna de nosotras es mejor que la otra; todas somos las mejores.

13. Encontré una comunidad.

NBC

Personas como Virgie Tovar, Jes Baker, Lindy West, Marilyn Wann, Gabi Fresh, Ty Alexander, Jaclyn Friedman y Hanne Blank me ayudaron a empezar a tener una relación con mi cuerpo que no era pura basura de sal. Darme cuenta de que no estaba sola fue como un maldito milagro. La idea de que había una forma de vivir en mi propia piel sin que esa piel se sintiera como una cámara de tortura parecía imposible y, sin embargo, allí estaba: no era solamente posible, sino que estaba al alcance. Estaba ahí, esperando por mí.

14. A menudo me recuerdo que esto es un proceso.

La sociedad odia a los gordos y quiere que aguantemos hambre hasta lograr la delgadez para que nos puedan ver como personas valiosas, sin importar lo doloroso que sea el proceso (basta con ver programas como The Biggest Loser o la portada de cualquier revista). Así que, sí, a veces resistir esas creencias es mucho más difícil que otros días. Algunos días no me siento capaz de dar la pelea en una buena batalla. Pero eso está bien; el proceso es continuo y puede durar toda la vida. No es tanto una línea recta, más bien un garabato enredado que va y viene y que sube y baja.Pero está bien. Yo estoy bien. Tú también. Todas somos ridículas, increíbles y hermosas bolas de emoción humana envueltas en un cuerpo que nos fue dado por los genes y las circunstancias. La vida es demasiado corta para no creer plenamente que eres tan increíble, hermosa y valiosa como todo el mundo.
Kaye Toal / Via Instagram: @kayetoal

La sociedad odia a los gordos y quiere que aguantemos hambre hasta lograr la delgadez para que nos puedan ver como personas valiosas, sin importar lo doloroso que sea el proceso (basta con ver programas como The Biggest Loser o la portada de cualquier revista). Así que, sí, a veces resistir esas creencias es mucho más difícil que otros días. Algunos días no me siento capaz de dar la pelea en una buena batalla. Pero eso está bien; el proceso es continuo y puede durar toda la vida. No es tanto una línea recta, más bien un garabato enredado que va y viene y que sube y baja.

Pero está bien. Yo estoy bien. Tú también. Todas somos ridículas, increíbles y hermosas bolas de emoción humana envueltas en un cuerpo que nos fue dado por los genes y las circunstancias. La vida es demasiado corta para no creer plenamente que eres tan increíble, hermosa y valiosa como todo el mundo.