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Posted on 13 may. 2017

Dime, Eurovisión, ¿es esta la mejor manera de celebrar la diversidad?

¿Es esta la mejor celebración? ¿En serio?

Eurovision

Para la edición número 62 del Festival de Eurovisión que se celebrará en Kiev, Ucrania, ha escogido como eslogan "celebrate diversity" o, en castellano, "celebra la diversidad" porque, ¿qué mejor lugar que un escenario eurivisivo para hacerlo?

Eurovisión siempre ha brillado en cuestiones de diversidad. Tanto desde dentro, entre bambalinas, como fuera. Sin ir más lejos, en 1998, una mujer trans israelí llamada Dana International consiguió ganar el festival cuando los derechos de las personas LGTB+ todavía estaban muy lejos de brillar en las políticas europeas –el matrimonio homosexual ni siquiera estaba permitido en la mayoría de los países europeos–. En 2014, la drag queen Conchita Wurst traspasó las fronteras del festival para generar un debate fuera sobre identidades y género en las barras de bar. Por esos escenarios han pasado abuelitas rusas vestidas con traje regional, grupos de heavy, drag queens increíbles y cantantes compartiendo el folclore local, mostrando lo que hace único y diferente a cada país, presumiendo de diferencias pero en un marco común, la idea con la que fue concebido el festival.

Más allá de eso, el envoltorio de Eurovisión siempre ha sido la mar de diverso. Un dicho muy extendido reza que si los heterosexuales tienen su Champions League, los homosexuales tienen Eurovisión. La comunidad gay y queer se ha apropiado de Eurovisión y lo ha hecho suyo. No cabe duda de que Eurovisión ha permitido a toda una comunidad de fans (¡los eurofans!) encontrarse, reunirse, celebrar y divertirse en un espacio seguro y festivo. Eurovisión lleva años celebrando esta diversidad.

Pero para esta misma edición y sin precedentes en la historia del Festival, van a ser tres presentadores masculinos y blancos los que nos guíen a través de la gala. Jon Ola Sand, supervisor ejecutivo del Festival de Eurovisión, dijo "sentirse encantado ante la perspectiva de tener tres anfitriones para el concurso esta vez, será la primera vez que en Eurovisión se haga algo así". ¿Es esta la mejor manera de celebrar la diversidad?

Lo que la organización del Festival no puede prever son los participantes que cada país enviará al escenario, pero déjame contarte qué te vas a encontrar esta noche: en las 26 actuaciones que podremos ver durante la gala e incluyendo a solistas, dúos, tríos o grupos, veremos un total de 14 mujeres sobre el escenario y a 23 hombres.

No solo eso, las mujeres que vas a ser son en su mayoría moldes perfectos sacados de los cánones de belleza socialmente celebrados y establecidos. La representante francesa bien podría formar parte del clan Kardashian, ojo al pelazo de la de Dinamarca o a la fabulosa estructura ósea y piernas de escándalo de la de Grecia. Entre los hombres también verás cuerpos esculturales, auténticos adonis de la belleza pero con magníficas excepciones como la de Croacia o Portugal, porque todos sabemos que los hombres sufren menos presión al respecto.

RTVE

Dana International, eurodiva por excelencia.

Esas 26 actuaciones te dejarán el regustillo de que Europa es principalmente blanca, quizás te sorprenda el candidato húngaro, Pápai Joci, un cantante gitano que lleva a una bailarina descalza danzando a su alrededor. A excepción de eso, lo que verás sobre el escenario no es, ni se asemeja, a un escenario diverso.

Mención aparte a O.Torvald, la banda con la que se presenta Ucrania al mundo, algo que sí que podrían controlar y que cumple el combo completo de lo que no es en absoluto diversidad: un grupo de tres hombres blancos cantando un tema de rock.

No cabe duda de que plantarse en Kiev, capital de Ucrania, un país donde el matrimonio de personas del mismo sexo todavía es ilegal, donde las agresiones a homosexuales van en aumento y donde el trato discriminatorio hacia personas LGTB solo se ha prohibido (y en parte) desde 2015, con el lema "celebrando la diversidad" es un puñetazo en toda regla encima de la mesa.

Sin embargo, y por mucho que el festival quiera alejarse de cualquier declaración política, en los tiempos de Trump, de las marchas de las mujeres en Washington, del Black lives matter o de las marchas de las mujeres en Argentinas, del auge de la ultraderecha en Francia, del Brexit, de las Europa se queja de los inmigrantes, que señala el color de la piel o el hijab de las mujeres que quieren comprar en Zara; celebrar la diversidad ES una declaración política. Y como declaración política que es, no puede tener sentido que pongas a tres hombres normativos al frente de uno de los eventos más destacados dentro de la comunidad LGTB+.

Deja que el mundo vea que Europa es bonita siendo diversa. Celebra la diversidad, pero celébrala por todo lo alto.