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Ducharte borracho es la solución a todos los problemas de la vida

Créeme cuando te digo que si el tú borracho se ducha antes de acostarse, el tú resacoso lo agradecerá con creces por la mañana.

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Tienes pinta de ser una persona divertida y agradable. Apostaría a que, en ocasiones, te gusta relajarte por la noche, salir, quedar con los colegas y pasar el rato con tus amigos y conocidos. Tal vez, algunas de las veces cuando sales, incluso bebas alcohol. Es lo que hacen los mayores de edad cuando no tienen otros mecanismos para superar sus propias inhibiciones. No tiene nada de malo.

Sin embargo, llegados a este punto, me entra la curiosidad. E incluso puede que critique tu estilo de vida. Digamos que un día sales y te achispas ligeramente. ¡Hasta te pones a bailar! Sudas. Probablemente pases un rato fuera, hablando con gente que fuma (tú no, claro), y termines imbuido en Eau de Malboro.

Te cansas, vuelves a casa aún achispado y ligeramente menos sudado pero, entonces, ¿qué? ¿Te metes en la cama y te quedas dormido, sin (dependiendo de tu nivel de intoxicación) quitarte la ropa, lavarte los dientes e, idealmente, pegar un buen trago al agua?

La respuesta correcta es: NO. No hagas eso. No vas a exponer a tu inocente pijama y tus sábanas limpias a tu cuerpo apestoso, pegajoso y rebosante de alcohol. No sucumbas a los instintos de la razón, que te dice que te tumbes y cierres los ojos. Los instintos son cosas de lobos y enclenques.

Lo que vas a hacer es salir, tomarte unas cuantas copas, sudar y apestar como un cabrón, volver a casa y DUCHARTE. ENSEGUIDA. AL MINUTO. Venga. Estaré esperando en el pasillo hasta que te oiga entrar en la ducha.

Parecerá que unos duendes mágicos te han pasado sus pequeñas esponjitas de elfo para lavarte durante la noche, pero no en un sentido pervertido.

Sé que crees que soy una pesada y que estás deseando mover la silla que he colocado contra la puerta del baño para encerrarte dentro, pero también sé de lo que hablo.

He descubierto la respuesta a la gran pregunta que la humanidad se estaba haciendo desde que descubrió cómo emborracharse. ¿Cómo evitar sentirse como una bolsa de basura al día siguiente? Parte de la respuesta reside en beber agua antes de acostarse, lo reconozco. Pero el verdadero secreto está en ducharse borracho.

Sí, seguro que sientes cierta inestabilidad, y no, no te recomiendo que intentes afeitarte las piernas o cualquier otra cosa mientras tanto. Pero el quid de la cuestión es ducharte ahora, mientras estás lo suficientemente colocado como para estar de buen humor y sentirte en una nebulosa; lo agradecerás con creces por la mañana.

Te levantarás milagrosamente limpio y fresco y, lo que es más importante, no te sentirás como un triste y desagradable trozo de papel higiénico usado y tirado en el retrete de la vida. No tendrás que arrastrar tu propio cadáver de la cama para ir a la ducha y poder sentirte persona de nuevo. Por el contrario, parecerá que unos duendes mágicos te han pasado sus pequeñas esponjitas de elfo para lavarte durante la noche, y no en un sentido pervertido*.

Pero de repente lo recordarás: ¡fue el tú borracho quien lo hizo! Con esa ducha, el tú borracho ofreció al tú resacoso un hermoso, altruista y fabuloso regalo. Demonios, has debido absorber tanta agua a través de los poros que ni siquiera tendrás resaca. ESO es lo maravilloso de este plan.

Me da igual que me creas o no. Tengo montones de sitios a los que ir, gente que ver, y una ducha esperándome a la vuelta. Mañana por la mañana, veremos quién es el verdadero genio.


*Este principio también es aplicable a la excelente costumbre de la ducha nocturna en general, al margen del consumo de alcohol, aunque dejaremos ese debate para otro día.