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Viví según la "regla del minuto" durante toda una semana

En 60 segundos puede pasar de todo.

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¿Has oído hablar del método de la "regla del minuto"? Es así: si ves que tienes una tarea que te llevará menos de un minuto, hazla inmediatamente.

Suelen ser tareas muy pequeñas como colgar el abrigo, hacer la cama, rellenar la botella de agua o devolverle un mensaje de texto a a alguien. Pero, como todo el mundo sabe, estas tareas aparentemente tan pequeñas pueden acumularse sin que siquiera te des cuenta, y luego te llevará un rato bastante más largo ponerte con ellas de una vez.

Básicamente, la regla de un minuto es una manera de obligarte a hacer todas esas cositas que vas dejando porque en ese momento son un poco rollo.

MTV

La primera vez descubrí esta regla fue hace años, pero decidí probarla hace poco tras escuchar este episodio de Happier con Gretchen Rubin (su publicación al respecto está aquí).

Parece bastante sencillo, ¿verdad? Decidí pasarme toda una semana siguiendo la regla.

Netflix / giphy.com

Soy bastante organizada y estoy encima de *algunas* cosas, pero aun así hay muchísimas cosas pequeñas que tiendo a ignorar, aunque de cierto modo me gustaría hacerlas.

Por ejemplo: mientras estoy cocinando siempre tengo la intención de fregar los platos después de comer. Pero cuando llega el momento tiendo más a dejar los platos sucios para el día siguiente (o el siguiente... y el siguiente).

Así que, a ser sinceros, en un principio temía este experimento porque sabía que iba a quitarme tiempo "para mí". Pero también quería estar más motivada para hacer pequeñas tareas al momento. Me consolé recordándome que, si odiaba el experimento, al menos habría acabado en siete días.

Y (¡cuidado, "spoiler"!) es un hábito que pienso mantener, chicos. Esto es lo que descubrí: la mayoría de las tareas no son tan pesadas como parecen. Y el resultado final merece todos y cada unos de los minutos invertidos.

BBC / giphy.com

Sinceramente, os sorprenderíais con lo que podéis hacer en solo 5 minutos. Aunque es cierto que perdí unos 20 minutos de mi preciado rato de estar tirada en el sofá, *también* me libré de pasar el sábado por la mañana haciendo todas las cosas que se me habían amontonado a lo largo de la semana.

Estas son algunas de las maneras en que me ayudó:

Cuando cogía algo (como por ejemplo las tijeras) también lo guardaba al terminar.

Natalie Brown / BuzzFeed

No sé... ¿igual vosotros lo hacéis así de manera natural? Pero yo desde luego que no. Un ejemplo de muchos: una tarde abrí un paquete de Amazon Prime y, como suelo hacer, dejé las tijeras sobre la encimera de la cocina. Pero cuando tiré el paquete me di cuenta de dónde había dejado las tijeras y di unos pocos pasos para guardarlas.

Todas las noches metía todo en el lavaplatos y lavaba las cazuelas la misma noche que las usaba, y por la mañana guardaba la vajilla limpia.

Natalie Brown / BuzzFeed

No se tarda nada en meter un plato en el lavaplatos; todo lo que tienes que hacer es enjuagarlo y para dentro, así que meter el cuenco y la cuchara del desayuno, los contenedores de la comida y el plato, tenedor y cuchillo de la cena fueron logros fáciles de un minuto. Se tarda básicamente 30 segundos en lavar a mano los cuchillos y tablas de cortar y ponerlos a secar sobre un paño, así que eso fue lo siguiente. Para entonces, si tenía cacharros grandes por fregar, como ya tenía el agua caliente y el estropajo jabonoso... acababa fregándolos también.

Todas las noches pasaba un trapo húmedo por las encimeras de la cocina.

Natalie Brown / BuzzFeed

Cuando ya había eliminado los cacharros de la pila y las encimeras me di cuenta de que había dejado manchas y migas. Y me llevó menos de un minuto sacar una toallita para limpiarlas.

Tras dos noches así, después de terminar mi ~rutina nocturna~ noté que también vendría bien darle una pasada al lavabo del baño. ¡Cualquier cosa que lleve menos de un minuto!

Saqué la basura de reciclables en cuanto se salía del cubo en el que la suelo meter, porque la regla de un minuto me hacía organizar la basura.

Natalie Brown / BuzzFeed

La sala de basura de mi edificio apesta y a veces hay ratas, por lo que yo intento evitarlo todo lo posible. Pero también reciclo todo lo que puedo. Por eso, cuando procrastino durante una semana (o dos...) mi reciclado acaba siendo una torre tambaleante de botellas de vino, contenedores de plástico y briks de leche.

Las dos veces que se me hizo todo un poco inmanejable pensé que me llevaría menos de un minuto meterlo todo en bolsas reusables aunque lo bajara más tarde. Aunque he de admitir que la primera vez las bolsas estuvieron ahí aparcadas un día o dos... (¡lleva más de un minuto bajarlas y vaciarlas!) la segunda vez, cuando había terminado de organizarlas, cogí las llaves y las saqué de la cocina.

Mi ropa de deporte sucia no se quedó dentro de la mochila hasta la próxima vez que tuve que prepararla para una clase de ciclismo. En vez de eso, la metí en la ropa sucia y colgué la mochila.

Natalie Brown / BuzzFeed

Este es mi "modus operandi" habitual tras el deporte y la ducha: tiro la bolsa al suelo del salón. Me cambio si hace falta. Como algo. Antes de la siguiente sesión de deporte, redescubro que sigue habiendo ropa maloliente dentro de la mochila.

Pero con la regla de un minuto fue así: echo la ropa sudorosa a la cesta de la ropa sucia. Cuelgo la mochila de su gancho en el armario. Me cambio, como, sigo con mi vida.

Acabé haciendo la cama (casi) todos los días. Pero tuve que encontrar una manera simplificada de hacerlo.

Natalie Brown / BuzzFeed

Admito que el viernes pasado me desperté un poco más tarde de lo previsto y me salté lo de hacer la cama. Pero el resto de la semana ¡y del fin de semana! ¡y de toda esta semana hasta ahora! la he hecho. Y, ¿sabéis qué? Me *encanta* llegar a casa y encontrarme la cama hecha. Nada como una cama hecha hace que un estudio pequeñito parezca más ordenado y organizado.

Sí que simplifiqué mi definición de "cama hecha" para hacerla en menos de un minuto. Básicamente, la mayoría de las noches no necesitaba mi edredón pesado, por lo que a la mañana siguiente, en vez de meterlo entre la sábana de arriba y la colcha, lo doblaba junto a mi ~mantita supermona~ y colocaba ambas cosas al pie de la cama. Aun así, ¡quedaba muchísimo mejor que el caos de arrugas de antes!

(Nota al margen: me deshice de los cojines decorativos y bonitos hace un par de años porque me daba la impresión de que pasaban la mayor parte del tiempo en el suelo. Si soy capaz de demostrarme a mí misma que voy a ser buena y hacerme la cama, TAL VEZ considere sacarlos de la bolsa donde están guardados).

En el trabajo contesté en seguida a todos los correos que necesitaban una respuesta corta, y también inmediatamente silencié cadenas largas.

Natalie Brown / BuzzFeed

Mi trabajo actual no requiere un intercambio de e-mails tan intenso como otros que he tenido, y de todos modos tiendo a contestar los mails rápidamente. Pero a veces recibimos correos largos tipo "¡Damos la bienvenida a la persona XYZ!" que la gente va contestando a lo largo de varias horas y a veces varios días, por lo que no hacen más que aparecer en la parte superior de mi bandeja de entrada. Antes los ignoraba por completo aunque me molestaran un poco. Ahora, respondo si hace falta e inmediatamente le doy a SILENCIAR (lo cual los archiva y hace que dejen de aparecer en tu bandeja de entrada).

Bebí más agua de lo habitual porque me levantaba a rellenarme el vaso.

Natalie Brown / BuzzFeed

Parte de mi ~rutina laboral~ es ponerme un vaso de agua al principio del día, pero cuando está vacío no siempre me levanto a rellenarlo. Pero esa es otra cosa que solo lleva 60 segundos. E incluso si lleva un poco más, es una buena manera de tomarme un respiro y levantarme de la silla.

Y pasé un rato al final del día ~recogiendo~ mi ordenador y mi mesa.

Natalie Brown / BuzzFeed

Tiré la basura, llevé el vaso a la bandeja de los cacharros, y borré cualquier foto del escritorio que ya no necesitara (un efecto secundario de escribir publicaciones para BuzzFeed todo el día).

¿El resultado final? Si buscas una manera de tener un espacio más limpio y ordenado (y también una lista de cosas que hacer más corta) sin hacer un gran esfuerzo, creo que la regla del minuto merece la pena.

CBS

Por supuesto, como con todo, los resultados pueden ser distintos para cada persona... ¡pero no cuesta prácticamente nada y al final puede que merezca la pena de verdad! Si la idea te intimida, haz como yo: prueba durante una semana o incluso tres días para ver si es algo con lo que quieres seguir adelante.

¿Cuáles son vuestras experiencias con la regla de un minuto, u otros trucos para aumentar la productividad? ¡Contádmelo en los comentarios!

Este artículo ha sido traducido del inglés.