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    Probé hábitos populares contra la ansiedad durante un mes y esto fue lo que ocurrió

    Quería sentir menos ansiedad, dormir mejor y pasar menos tiempo estancada en pequeñeces. Así que lo intenté casi todo.

    Hola, soy Michelle y soy una persona con ansiedad.

    Michelle No / Via Instagram: @michellenope

    Ha sido así desde que era pequeña. E incluso ahora, como veinteañera, trabajo todos los días para salir de mi zona de confort. Por un lado, sé que soy entusiasta y ambiciosa. Pero, por otro lado, tiendo a preocuparme mucho —por cosas grandes y pequeñas— y eso obstaculiza mis objetivos. A pesar de cualquier fachada de autoconfianza, los sentimientos de ansiedad nunca me abandonan.

    Así que para el nuevo año, decidí tomar cartas en el asunto para cambiar todo eso.

    Nathan W. Pyle / BuzzFeed / Via Instagram: @https://www.instagram.com/nathanwpyle/?hl=en

    Quería sentir menos ansiedad, dormir mejor y pasar menos tiempo estancada en pequeñeces durante el día.

    Para ello, decidí pasar un mes entero probando todos los hábitos de bienestar que la personas juran que sirven para estar más a gusto o (más zen). Cosas como dejar el café y el alcohol, hacer yoga, escribir un diario, apagar teléfonos y televisores, meditar y más.

    A finales de mes, mi objetivo era encontrar nuevos hábitos y productos para incorporar a mi vida.

    Antes de comenzar, leí todo lo que pude sobre cuidado personal y (bienestar).

    Disney / ABC Television

    Todo, desde largos testimonios sobre cómo el yoga ha cambiado la vida de alguien a odas a aceites esenciales, un cómo obtener una noche perfecta de sueño, y un libro sobre el bienestar realmente valioso (Joy on Demand: The Art of Discovering the Happiness Within de Chade-Meng Tan) que me ganó con su enfoque científico para explicar la meditación y la atención plena.

    Luego agrupé un montón de los hábitos más populares y creé un programa de un mes durante el cual los probaría todos.

    Jenny Chang / BuzzFeed

    Probaría todos los hábitos al menos cinco veces. Y si alguno se complicaba, podría continuar según fuese necesario.

    Sabía que era mucho, pero pensé que, con muchos de los experimentos —como el té o las píldoras de melatonina— podría averiguar de inmediato si funcionaban o no. Y para los más intensos, como la meditación o dejar de tomar café, al menos podría sentir si valía la pena el esfuerzo a largo plazo.

    En general, esto es lo que aprendí en el camino.*

    *Y, obviamente, mis conclusiones se basan en mis circunstancias personales, predisposiciones genéticas y extrañas preferencias ilógicas. Por lo tanto, tómalas con cautela, ya que lo que a mi me funcionó (o no) podría no funcionarte a ti (¡o sí!).

    1. Soy jodidamente impaciente, así que pensaba que odiaría la meditación. Pero estaba equivocada.

    Headspace, Michelle No / BuzzFeed

    Decidí intentar meditar usando Headspace, una aplicación de meditación guiada en la que una voz relajante y ambiguamente británica te habla a través de sesiones de respiración de 3, 5 o 10 minutos. Al empezar, no me convenció la idea de dedicar mis mañanas a algo tan (abstracto). Pero en realidad me gustó mucho más de lo que pensé que lo haría.

    Tomar unos minutos para cerrar los ojos y (solo) concentrarme en inhalar y exhalar —en lugar de centrarme en mis pensamientos ansiosos— me pareció realmente reconstituyente , especialmente después de algunas sesiones. También me gustó que las sesiones fueran cortas, así podría volver a hacerlas fácilmente más tarde si me apetecía. ¿En general? Una victoria.

    2. Los podcasts no cambiaron mi vida, pero obtuve respuestas a algunas preguntas que ni siquiera sabía que tenía.

    Converse / Via giphy.com

    Empecé con el podcast Happier. El episodio que más me marcó fue acerca de los mitos de la felicidad —incluido el mito que dice que es egoísta intentar ser más feliz—. Como explica el podcast, estudios muestran que "las personas más felices son más propensas a ayudar a otras personas y están menos preocupadas por sus problemas personales". Odié que mi búsqueda personal de la felicidad fuera validada por un estudio, pero también me sentí mejor por todo el tiempo que estuve obsesionada con la mejor manera de inhalar y exhalar .

    3. Llevar un diario de gratitud fue algo que me encantó al instante.

    Michelle No / BuzzFeed

    Empecé a hacer listas supergenéricas de las cosas por las que estaba agradecida: mis compañeros de trabajo, mi trabajo, mi salud, mis amigos, etc. Pero mi diario de gratitud consiguió más eficacia cuando entré más en detalles. Una vez que empecé a tomarme el tiempo para escribir todas las comodidades que llenan mi vida diaria —incluso las cosas por las que normalmente no pensaría estar agradecida, como el hecho de vivir en un apartamento de Nueva York sin ratones—. También empecé a percibirlas a lo largo del día.

    Para mí, el diario de gratitud resultó ser una manera fácil de enfocarse en lo positivo en lugar de en los problemas. Me pareció bastante absurdo preocuparme por no tener un 401(k) (¡una gran preocupación en el día a día!) cuando me recordé a mí mismo lo lejos que había llegado desde que me mudé a Nueva York. (Vivía en un apartamento donde las chinches, los ratones y las cucarachas eran huéspedes frecuentes).

    4. Aunque los aceites esenciales no hicieron nada por mí, excepto darme dolor de cabeza.

    Michelle No / BuzzFeed

    VALE, entonces... Odié los aceites esenciales. Me apliqué un poco de aceite de lavanda —que algunos dicen que aumenta la relajación y reduce los sentimientos de ansiedad— en mis muñecas y usé un poco de crema hidratante corporal. Pero me lavé las muñecas de inmediato porque experimenté un olor y sensación similares al alcohol. También probé aceite en un difusor. Si bien el olor más sutil era agradable, no cambiaba el estado de ánimo a ningún nivel. No sé, soy el tipo de persona a la que le gusta todo lo que no tiene olor, así que, personalmente fue más algo que perturbaba la relajación que otra cosa.

    5. El yoga fue (realmente) incómodo al principio, pero en realidad resultó ser lo mejor que intenté durante todo el mes.

    Michelle No / buzzFeed

    Yo quería ser como esas ágiles contorsionistas de Instagram que pueden mantener todo su cuerpo sobre sus manos como si fuera fácil, pero el yoga es jodidamente duro. A pesar de que comencé con la clase para principiantes en mi estudio de yoga local, me sentía como la persona más inepta de allí. Mientras me movía de perro cara abajo a perro cara arriba, temblando con cada posición, sentí que era algo lo más alejado del zen.

    Pero las cosas mejoraron. Después del tercer día, me sentí más cómoda con las posturas y, sinceramente, me sentí mejor con la succión de yoga. (También me ayudó pasar de una clase en el estudio a una sesión de yoga de YouTube que podía hacer en casa y a mi propio ritmo). Me gusta la idea detrás del yoga porque la práctica esencialmente consiste en mantenerse relajado mientras se siente incómodo. (Y cuando lo pienso, ese es también el equilibrio de mi mente). Con cada sesión, se hizo un poco más fácil. Y después de unas cuantas, me enganché.

    6. Apagar las pantallas a las 9 p. m. no tuvo el efecto relajante que pensé que tendría.

    Michelle No / BuzzFeed

    Sí, sí. Ya lo sé. Todos esos pomposos estudios y artículos señalan que nos mantendremos despiertos si usamos nuestros teléfonos cuando ya estamos por acostarnos. Así que al apagar las pantallas durante dos horas enteras antes de acostarme, realmente pensé que mi mente se iba a relajar como ni te digo. Pero al pasar cada noche acostada en la cama sin pantalla alguna, me sentí legítimamente enojada con mi cuerpo por negarse a conciliar el sueño. Me preguntaba si mi cuerpo estaba tan programado para ansiar todo ese ámbito social y visual a toda hora que cuando no recibía su "dosis", se perturbaba aún más. Algo así como lo que podría sentir un adicto al azúcar que está intentando dejarla.

    A pesar de que no hubo resultados tangibles, sí que me gustó la idea de concentrarme en algo más que memes y tuits llenos de enojo antes de acostarme, así que decidí mantener este hábito, pero lo reduje a estar solo 30 minutos sin pantallas antes de ir a la cama.

    7. Mi aplicación de ruido blanco era relajante en teoría, pero más que relajarme, me estresó. Ay, Señor.

    Rebecca Hendin / BuzzFeed / Via giphy.com

    Hace unos meses, un colega me habló de una aplicación gratuita llamada Rain Rain ("lluvia lluvia" en español) que reproduce sonidos naturales relajantes. Es gratis y los sonidos genuinamente dan la impresión de ser reales. Una noche, después de darme una ducha caliente y pasar por ese período libre de pantallas que ya mencioné, me recosté mientras escuchaba los acogedores sonidos de una fogata que provenían de mi iPhone, el cual estaba cerca de mi cama.

    Pero no podía parar de preguntarme cuándo acabaría de reproducirse ese ruido blanco, y eso me estresaba.

    Puedes dejar la aplicación funcionando o establecer un temporizador para suspenderla. Sabía que si la dejaba funcionando el sonido inevitablemente me despertaría en algún momento. Así que puse un temporizador para que funcionara durante toda una hora. Y mientras los minutos transcurrían y yo intentaba quedarme dormida, me preguntaba: "¿este ruido blanco va a parar ahora? ¿Han pasado 10 minutos? ¿O 45? Si deja de sonar, eso significa que perdí una hora intentando conciliar el sueño y que tendré que dormir una hora más mañana... etc., etc".

    La aplicación me hizo estar demasiado consciente del paso del tiempo y por lo general es eso, irónicamente, lo que provoca mi insomnio otras noches.

    8. Dejar el alcohol por una semana me hizo ser bastante antisocial, pero creo que es porque no lo abordé de la manera correcta.

    Michelle No / BuzzFeed

    No es que me fascine beber, pero el alcohol está presente en mi vida por lo general. Bebo alcohol entre una y tres noches en el transcurso de una semana. El que el alcohol esté tan presente en mi vida también significa que esos bajones que dan después de beber son bastante rutinarios para mí. Me preguntaba qué pasaría si, durante solo una semana, sacara completamente el alcohol de mi vida.

    Como toda una novata, decidí que, para eliminar la posibilidad de tentarme, dejaría de salir de noche (a bares o apartamentos de amigos en donde se dispusiera de alcohol). Y eso, obviamente, me hizo tener menos vida social y perdí todos los beneficios que me otorga la compañía de mis mejores amigos para subir mis ánimos. Como dije: toda una novata.

    Estoy segura de que si me sintiera cómoda estando sobria al compartir con mis amigos no tan sobrios, abstenerme de manera un poco más frecuente contribuiría a que yo personalmente aprovechara mejor mis fines de semana, ya que no me pasaría la mitad del tiempo con resaca. Sé que todos nos relacionamos de manera distinta con el alcohol, pero, lo que es yo, creo que me vendría bien beber un poco menos a futuro.

    9. Los rompecabezas hicieron que me cansara (¡en el buen sentido!), me dieron sueño y, de hecho, se me hicieron bastante adictivos.

    Michelle No / BuzzFeed

    Cuando era niña, me encantaban los rompecabezas. Pero lo cierto es que la idea de sentarme a armar un rompecabezas como la mujer adulta que soy se me hacía trivial y me parecía una mala manera de usar las horas postrabajo.

    Y allí estaba yo esparciendo las 1000 piezas de un rompecabezas sobre mi pequeño escritorio. Me demoré un poco —el espacio era reducido, la iluminación de la habitación era mala y la silla era dura—, pero en cuestión de minutos estaba totalmente 👏 INMERSA EN LA TAREA 👏. Ya que soy una persona a la que le encantan los desafíos y constantemente trata de probar sus capacidades, me encantó la estimulación que me proporcionó este rompecabezas, el elemento visual y el hecho de poder combinar este proceso con otra actividad relajante (escuchar un podcast) mientras lo hacía.

    Sé que algunas personas simplemente destruyen todo el rompecabezas una vez lo terminan, pero el elegir un diseño bonito que pudiera enmarcar me impulso aún más a querer armarlo.

    10. El tratamiento de belleza (¡a través de máscaras faciales!) resultó ser lo mejor que hice en beneficio propio en un día cualquiera.

    Michelle No / BuzzFeed

    Me encanta probar los tonos de los labiales y hacerme la manicure, pero la simplicidad (léase: asequibilidad) de las máscaras faciales y el cuidado de la piel me resulta muy gratificante. Me senté junto a un montón de máscaras que mi madre me había dado, saqué una y la puse sobre mi cara descubierta.

    ¿Y quieren que sea honesta? No me gusta admitirlo, pero no hay nada que me aterrice más que mirar detenidamente mi propia cara. 💁 100% recomendadas.

    11. Forzarme a acostarme temprano (y tener esas dos horas extras de sueño) hizo que mis mañanas fueran más pacíficas y me dejaba en modo zen durante el resto día.

    Michelle No / BuzzFeed

    Siempre he sido consciente de que, no importa cuánto intente convencerme de lo contrario, soy una madrugadora de tomo y lomo. En consecuencia, irme a dormir antes de lo acostumbrado llevó a que me levantara aún más temprano, lo que provocó que “mi tiempo libre y mis momentos de ocio" nocturnos pasaran a ser matutinos. Y eso cambió las reglas del juego.

    Por las noches vuelvo a la casa agotada y sin motivación para hacer cosas productivas, pero por las mañanas me levanto a primera hora (algunas veces a las 5 a. m.; otras, a las 6:30 a. m.) con ganas de escribir en mi diario, ejercitarme e intentar hacer algo de yoga. Tal como se sugiere en los estudios, mis pensamientos durante la noche son más negativos, mientras que mi mente se siente un poco más tranquila por las mañanas.

    12. Leer resultó ser una forma de entretenerme que no se sintió como una obligación.

    Michelle No / BuzzFeed

    El libro que elegí fue Still Life of Woodpecker de Tom Robbins, cuyos componentes

    constituían una manera relajante de reponerme: es más o menos corto, puedo entretenerme

    sin importar en qué página lo abra y está lleno de líneas extravagantes y alegres como "solo existen dos mantras: ñam y puaj; el mío es ñam". 😂

    No hay nada como la sensación de leer un libro que resume perfectamente una emoción que desde hace tiempo sientes que tú misma experimentas, y este libro estaba lleno de mucho de eso.

    13. Dejar el café por una semana me hizo darme cuenta de que en realidad... ¡uf! ...estoy mejor sin tomar esa cosa cada mañana.

    Michelle No / BuzzFeed

    No voy a mentir: los primeros días me costó mucho y me sentí tentada a volver a mi café matutino con un bocadillo adicional (o unos cinco). Al no estar bajo los efectos habituales de mi dosis de cafeína de las 10 a. m., revisar mi bandeja de entrada y eliminar cosas de mi lista de tareas pendientes era todo un desafío.

    Pero a medida que transcurría la semana, todos los efectos adversos causados por la abstinencia de cafeína desaparecieron y me enfrenté a la conclusión completamente inesperada de que mis rutinas de ejercicio matutinas bastaban para darme energía en la mañana. Y, de hecho, me di cuenta de que, al no tener los niveles de cafeína "elevados" (algo que también se conoce como nerviosismo y que yo había creído erróneamente que era energía), mi estado de alerta también era menos intenso por la mañana.

    Los días se me acortaron un poco: me sentía (como debería ser) cansada más temprano. Para compensar, empecé a tomar una taza de té liviano o un expreso chico alrededor de las 3 p. m. Pero, en general, sentí menos cambios drásticos de energía y, por ende, experimenté menos bajones de ánimo. De todas las cosas que probé, creo que no tomar café por las mañanas fue la que logró la mayor diferencia.

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    Bueno, y después de un mes de experimentar, he aquí mi resumen para perezosos sobre qué probé que realmente me funcionó:

    Meditación con Headspace: la usé para "limpiar" mi mente por las mañanas y dejar todo en orden dentro de ella. También la he usado durante el día para que me sea más fácil calmarme cuando me siento muy estresada.

    Escribir en mi diario de gratitud: recordarme a mí misma día a día cuáles son las cosas que ya tengo me ayuda a aclarar constantemente cómo manejar mi estrés y que todo tiene su propio sitio dentro del panorama general.

    • Yoga: combina la meditación con el ejercicio. Es algo bueno por donde lo mires.

    Apagar todas las pantallas (computadores, televisores y iPhone) después de las 9 p. m.: aunque no fue una panacea, ayudó a acallar el alboroto en mi cabeza antes de irme a acostar.

    Armar un rompecabezas: ¡me encantó! Una actividad buena y sin sentido, pero lo suficientemente desafiante para que pares de sumergirte en tus propios pensamientos.

    Leer un libro del género escapista: aunque requiere un poco más de esfuerzo, leer siempre ha sido y será una forma de hacer que me sienta menos sola en el mundo.

    Tratamiento de belleza: me es indiferente. 💅

    Irme a acostar dos horas antes de lo habitual: más horas de sueño = menos pensamientos negativos y repetitivos durante la noche + más horas en la mañana para leer, meditar o hacer yoga.

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    Michelle No / BuzzFeed

    Al finalizar este experimento, me habría encantado condensar todos mis hallazgos en una fórmula única perfecta para mantenerme tranquila y seguir adelante. Pero... mis apuntes estaban algo desorganizados.

    Me fue bien con los métodos clásicos para permanecer consciente y centrado, como la meditación y escribir en un diario, y con los que son más del ~2018~, como los tratamientos de belleza y apagar las pantallas 30 minutos antes de acostarme. Y tres meses después de comenzar este experimento, puedo decir honestamente que todavía doy abasto con todo lo anterior.

    En tiempos en que todo pareciera exigir atención inmediata, el encontrar una nueva forma de organizar y priorizar mis pensamientos y energía me ha ayudado a estar más tranquila. Hoy por hoy, el yoga y la meditación continúan recordándome diariamente que la vida sigue aunque las cosas no se aborden enseguida.

    Y bueno, algunos días todas esas cosas zen a las que me comprometí me resultan TODO. UN. FASTIDIO. Y es como si yo misma me hubiera atrapado en una nueva rutina que tengo que seguir para no perder la cordura. Pero, si lo piensas, la salud mental, al igual que la salud física, *es* una parte fundamental (si no la más importante) de la felicidad diaria.

    Estoy bastante segura de que mi ansiedad nunca desaparecerá por completo. Y, para ser sincera, no sé si quiero que lo haga, porque está muy ligada a mis impulsos creativos. Pero estoy convencida de que si ejercito lo suficiente mis músculos mentales, en el futuro llegaré a tener control total sobre esto y podré procesar los momentos de estrés como si se tratasen de pequeñas picadas de insecto a las que puedo ignorar como si no estuvieran allí.

    Este artículo ha sido traducido del inglés.

    BuzzFeed Daily

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