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17 cosas increíblemente vergonzosas que le han ocurrido de verdad a gente trabajando en una oficina

¿Demasiado largo para leer? Asegúrate bien de a quién envías ese correo electrónico.

publicado

Hace poco, pedimos a los miembros de la Comunidad de Buzzfeed que nos contaran qué ha sido lo más vergonzoso que les ha ocurrido mientras trabajaban en una oficina. Aquí están algunas de sus respuestas.

1. La respuesta accidental:

"Iba a reenviar un correo electrónico a algunos compañeros de trabajo que estaban estudiando para realizar el mismo trabajo que yo, diciendo que era lo más incompetente que había recibido jamás y que la persona que lo había enviado claramente no comprendía su trabajo ni el nuestro... pero en vez de darle a 'reenviar' le di a 'enviar'. Tuve que disculparme durante un mes por lo menos, y todavía tengo que trabajar con el remitente original, ¡que me odia!"

– Byzant

2. El lamentable desliz:

"Trabajaba en una empresa de seguros, por lo que el uso del alfabeto fonético era muy importante a la hora de dar matrículas de coche por teléfono. Tuve que llamar a uno de nuestros socios comerciales para comprobar un coche, por lo que empecé a confirmar la matrícula de la siguiente manera: 'D de delta, A de alfa, 0, 3, Y de WANKY (pajero)...' no tenía ni idea de lo que había hecho hasta que el hombre al otro lado del teléfono (que no pudo contenerse) y toda la oficina me contaron lo que había dicho".

SarahBowie

3. La situación apestosa:

"La primera vez que conocí a mi jefe estaba sentada frente a mi mesa de trabajo y hablando con él, cuando de pronto comencé a percibir un horrible hedor a caca. Durante toda la conversación pensaba para mis adentros: '¿Qué podría ser? ¿Es él?' Una vez se terminó la conversación, le di la vuelta a mi zapato y me di cuenta de que había pisado una enorme caca de perro. Estoy segura de que él también la había olido todo ese rato. Lo peor es que mi jefe me vio intentar quitármela con un pañuelo de papel, y yo tuve que mentir y decir que había pisado barro".

Mae2000

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4. El desastre en el ascensor:

"Había comprado unos pantalones negros nuevos para el trabajo. En la tienda me quedaban un poco sueltos de cintura, pero por lo demás me estaban bien. Dos días más tarde estaba en el ascensor con una mujer a la que no conocía y se me cayeron los pantalones. Por debajo de la entrepierna. Me disculpé a conciencia, tiré todo al suelo (incluyendo el portátil) y me los volví a subir. Ella salió rápidamente de ahí en la siguiente planta".

jessicab45bac3e5e

Comedy Central

5. El espectáculo de mierda, literalmente:

"Atasqué por completo el váter, que se desbordó por completo y algunos de mis... er... desechos llegaron flotando hasta la sala de descanso. Nadie supo que fui yo, pero aun así dimití poco después".

– stellakat402

6. El error de vergüenza ajena total:

"Era un novato total. Estaba sentado frente a la mesa de trabajo de otra persona, recibiendo formación. Sin pensarlo, cogí su taza y le di un sorbo. La otra persona me miró y dijo: '¿Te gusta mi café?'"

Ringo27

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7. El nuevo nombre inadecuado:

"Accidentalmente, envié un correo electrónico a uno de los socios del trabajo llamándole 'Daddy' (papá). Después de aquello, cada vez que le veía me escondía debajo de la mesa o intentaba recordar su nombre, pero seguía llamándole Daddy. Se llama Dani".

Ardizzle

8. La pésima elección de palabras:

"Trabajaba en el Ayuntamiento de una ciudad muy pequeña, en la facturación del agua. Cuando empecé el proceso era tan arcaico que las facturas venían en tarjetas postales pequeñitas. Los clientes se quejaban a menudo de que se les perdían y no mostraban suficiente información, así que encontré una empresa que podía imprimir y enviar por correo facturas a tamaño completo. Estaba tan emocionada que puse un breve aviso (con todas las palabras que me cabían) en las pequeñas facturas para avisar a los clientes de que les iba a llegar el cargo.

El día que salieron las facturas recibí una llamada de la oficina del alcalde pidiéndome que me presentara allí inmediatamente. Con gesto agitado, me mostró una de las tarjetas y dijo: 'Por favor, ¿puedes decirme qué significa esto? ¡El teléfono no para de sonar!' Y ahí es cuando releí la nota y me dí cuenta de lo que había hecho. Decía: '¡Muy pronto estarán aquí! ¡Las facturas serán mucho más grandes!'"

CreamyPuff

9. El mensaje de texto explícito en plena borrachera:

"Me había enrollado con un chico al que no podía dejar de enviar mensajes de texto mientras estaba borracha, así que para recordarle a mi yo borracha que tenía que dejar de hacerlo le puse el nombre "XXX" para que apareciera abajo del todo de mi lista de contactos, lo cual quería decir: '¡No, no lo hagas, para ya!' En aquella época trabajaba en una oficina. Un fin de semana me emborraché y, toda cachonda, decido mandarle un mensaje de texto a XXX de todos modos. Era un mensaje de texto sexual MUY EXPLÍCITO, y al parecer perdí la conciencia mientras pulsaba 'enviar'. Al día siguiente miré el teléfono y me di cuenta de que NO le había enviado el mensaje a ese chico sino a una compañera de trabajo que esa misma semana se había mudado a Estados Unidos desde China, y cuyo nombre empezaba con X.

Estaba SUPERAVERGONZADA e hice planes para dimitir y no volver nunca al trabajo... Intenté llamar para pedir disculpas, pero por supuesto no contestó (¿quién iba a contestar?) Mi mensaje era sencillo: 'Recibiste algo que no era para ti. ¡Lo siento mucho!'. Pues bien, el lunes volví al trabajo a pesar de mis temores. La veo, y se está riendo histéricamente. Me dice: 'Por cierto, todavía no he configurado los mensajes de texto en el teléfono (esto era en 2009) así que no recibí lo que me mandaste por accidente. Pero tiene muy mala pinta, por eso es tan gracioso!'. No hacía más que reírse. De verdad que creo que mentía y sí lo había recibido, pero lo dijo para que no me sintiera mal. La amaré siempre por cómo se comportó. Nunca más he vuelto a guardarme los teléfonos de compañeros de trabajo".

– stormymorning39

ABC
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10. El malentendido:

"Creía que uno de los chicos de la oficina se se iba pronto a casa, así que cuando me dijo adiós yo le respondí toda alegre y feliz. Resulta que acababan de despedirle".

– brittanyferdinandmalley

11. El correo electrónico que nunca se debía haber enviado:

"Durante un tiempo breve estuve saliendo con un chico de la oficina. Creía que las cosas iban bien, pero de pronto dejó de llamarme y no devolvía mis llamadas. Muy mal, la verdad, y muy incómodo porque nos sentábamos bastante cerca. Un día estaba escribiendo un correo electrónico a una amiga de la oficina, diciendo que al parecer él había cortado y yo no entendía por qué no podía decirme a la cara que no quería seguir saliendo conmigo. También puede que añadiera alguna puya sobre lo mucho que le costaba que se le pusiera dura y que era incapaz de durar más de 20-30 segundos. Envié el correo electrónico y me di cuenta de que se lo había enviado A ÉL. ¡Qué vergüenza pasé!"

shannaloo

12. El bochorno de la tinta:

"Era muy joven y trabajaba de becaria. Mordisqueaba el bolígrafo mientras trabajaba con el ordenador, debido a los nervios por no poder hacerme con el sistema. El boli perdía MUCHA tinta, por lo que me pasé el resto del día con tinta negra en los labios, la lengua, la nariz y los dientes, incluso después de frotarme con agua a conciencia en el baño. Dejé el hábito de mordisquear bolígrafos rápidamente".

susieunderpants

13. La ubicación errónea:

"Nuestra oficina tiene dos cocinas, una de las cuales es una habitación independiente de la sala diáfana donde están las mesas. La otra es básicamente un mostrador de cocina en una esquina de la sala, pero ambas zonas están decoradas igual, con exactamente los mismos electrodomésticos y todo. Una vez, estando realmente cansada (y sin prestar atención a lo que hacía), dejé caer al suelo una taza que se rompió en pedazos y solté una retahíla de tacos bastante violenta pensando que me encontraba protegida por la cocina aislada.

Resulta que estaba enfrente de toda la oficina. Todos me miraron en silencio, estupefactos, hasta que una persona empezó a aplaudir despacito".

sophieh43efabdf7

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ITV

14. El exhibicionismo accidental:

Una vez fui andando desde la parada de autobús, crucé el centro de la ciudad lleno de gente, pasé junto a compañeros de trabajo a la puerta de la oficina, subí en el ascensor, y de pronto mi compañero de equipo me dijo todo cortado que la raja de mi falda ajustada se me había abierto hasta justo debajo de la espalda. Esto, unido al hecho de que no llevaba medias y ese día me había puesto un tanga, quería decir que todo el mundo me había visto EL CULO ENTERO moviéndose como un flan mientras caminaba de un lado a otro de la oficina.

VictoireMarie

15. Aprender la lección de comprobar bien los adjuntos:

"Una vez tuve que escribir un informe sobre un fallo del software, y adjuntar vídeos sobre un error que ocurría. Este informe circuló entre varios países y peces gordos de la empresa. Una semana más tarde me llegó un correo electrónico de un tío en un puesto directivo en la India, preguntándome si me habían hackeado. Había adjuntado vídeos erróneos al informe, por accidente. El primero era de un amigo comiéndose una cucharada de chile picante; el segundo de una amiga con un stripper bailando encima de ella en una despedida de soltera".

– Faye Falulla Dunlea, vía Facebook

16. El desastre de la videoconferencia:

"Teníamos una videoconferencia para toda la empresa. Silencié mi teléfono para poder hablar con mi compañero de trabajo, pero al parecer tienes que volver a darle al botón de silenciar si lo pones en modo manos libres. Yo esto no lo sabía. Estaba hablando sobre cómo un cliente era muy molesto y difícil de tratar. Todo el mundo me escuchó hablar como una niña quejica. Tras un silencio de unos 15 segundos, mi jefe dijo: "Pues vale".

– Samantha Hamm, vía Facebook

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17. El desastre del chat grupal:

"Mi mejor amiga en el trabajo me iba a mandar un mensaje de texto sobre otra compañera, pero lo reenvié accidentalmente al chat del grupo del trabajo. Era bastante obvio que el mensaje iba sobre ella, aunque no había nombres. Ella fue a hablar con el jefe, que decidió mirar todos los correos electrónicos que habíamos intercambiado mi mejor amiga y yo en los últimos meses. Dichos correos básicamente eran de nosotras dos metiendo bulla y desahogándonos con respecto a otros compañeros de trabajo, etcétera, e incluían muchos GIF y memes. Fue realmente vergonzoso acabar expuesta así y que nos vieran como las arpías de la oficina. NUNCA MÁS volveré a usar el correo del trabajo para uso personal".

– oliviaboliviaa

Aviso: los envíos se han editado por motivos de longitud o claridad.

Este artículo ha sido traducido del inglés.