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    17 cosas que hacía con 7 años, debí dejar a los 18 y sigo haciendo a los 30

    A los 18 *como tarde*.

    1. Dormir siestas cuando no debo.

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    Con 7 años tenía menos control, pero es algo que, sin duda, no debería haber llegado hasta mis años de Universidad. A día de hoy, soy como un móvil con la batería rota: es necesario cargarlo varias veces al día y no sirve de nada que se pase toda la noche enchufado.

    2. Empacharme.

    Wildpixel / Getty Images

    Tres décadas deberían ser suficiente tiempo para aprender que tres botes de Pringles llenan mucho y se digieren regular.

    3. Pedirle a mi madre que llame a los sitios por mí.

    Warner Bros. / BuzzFeed

    Bueno, en este caso he mejorado: si atiende una máquina, algunas veces sí que llamo yo si ella está delante.

    4. Dejar las cosas para el último momento.

    BuzzFeed

    La única diferencia entre los deberes de matemáticas y la declaración de la renta es que no tengo miedo de ir a la cárcel por haber hecho mal los primeros.

    5. Inventarme enfermedades para no hacer cosas que no quiero.

    Getty / BuzzFeed

    No quiero ir al colegio ➡️ no quiero ir al instituto ➡️ no quiero ir a la universidad ➡️ no quiero ir al trabajo ➡️ no quiero ir a tu cumpleaños.

    6. Enfadarme con gente a la que no conozco por motivos peregrinos.

    Yasin Emir Akbas / Getty Images

    De pequeño podía haber una suerte de instinto de supervivencia, de no fiarme de lo desconocido. Que con 30 años alguien me caiga mal de entrada porque masca chicle de forma ligeramente sonora, igual tiene más que ver conmigo que con esa persona.

    7. Ponerme muy nervioso cuando me gusta alguien.

    Getty / BuzzFeed

    Y pensar que yo no le gusto a esa persona aunque me esté lamiendo la cara.

    8. Comer justo antes de que sea la hora oficial de comer.

    Creo que va siendo hora de preparar la comida de mientras me preparo la comida.

    «Queda una hora para cenar, así que me prepararé un tentempié ligerito. Una ensaladita o, mejor, dos bolsas de kikos, un donut y medio fuet».

    9. Reírme de los chistes de pedos.

    Rawpixel Ltd / Getty Images

    De forma no irónica.

    10. O cada vez que alguien dice "escandinavo".

    Getty / BuzzFeed

    También me genera cierta hilaridad cualquier palabra terminada en '-culo'.

    11. Juzgar la comida única y exclusivamente por su aspecto.

    BuzzFeed

    Si pudiese viajar en el tiempo lo único que le diría a mi yo del pasado sería que empezase a comer sushi y aguacate mucho antes.

    12. Apartar lo que no me gusta del plato.

    Getty / BuzzFeed

    Información nutricional: es verde y parece un moco, así que lo voy a dejar disimuladamente en un lado del plato.

    13. Enfadarme con mis padres por tonterías.

    BuzzFeed

    Tal vez ya debería ser capaz de recordar que alguna que otra vez han terminado teniendo razón.

    14. Comprarme muñecos.

    BuzzFeed

    Al menos ya no me enfado con mis padres cuando no me compran muñecos.

    15. Ponerme de mal humor cuando tengo hambre.

    zazzle.es

    No solo no he mejorado, sino que ha ido a peor a medida que la vida me ha ido haciendo más difícil acceder a comida de forma inmediata. Me da igual dónde comer, en serio, lo que quiero es hacerlo YA.

    No, pero ahí no.

    16. Ponerme de mal humor cuando tengo sueño.

    BuzzFeed

    - ¿Ya te vas?

    - Sí, ya me voy. Y si esta conversación no termina aquí, voy a decir cosas de las que mañana me arrepentiré al despertarme.

    17. Considerar que la sobremesa es una tortura.

    Grinvalds / Getty Images

    Ya he terminado de comer. Tengo sueño. No me importa tu historia. ¿Por qué tengo que seguir aquí?

    BuzzFeed Daily

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