Ir directo al contenido

    Emigrar de Venezuela no es olvidarte de ella

    Y mucho menos es dejarla de querer.

    Emigrar de Venezuela es vivir llamando a tus familiares para asegurarte de que estén bien.

    Carlos Garcia Rawlins / Reuters

    Es enterarte, en esa misma llamada, que no están tan bien como esperabas.

    FEDERICO PARRA/AFP / Getty Images

    De hecho, no están nada bien.

    Carlos Garcia Rawlins / Reuters
    Carlos Garcia Rawlins / Reuters

    Las dos familias de la foto, posan con toda la comida que tienen a disposición en su hogar. De acuerdo al 87% de los venezolanos, el salario es insuficiente para comprar alimentos. Eso sumado a lo difícil que es encontrarlos en los supermercados.

    Emigrar es ir a cualquier sitio y decir muchas veces entre lágrimas: "Venezuela bien podría tener esto, y no lo tiene".

    Jorge Silva / Reuters

    Es enterarte de todo lo que está pasando y sentir cómo apuñalan tu corazón.

    REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

    Es recibir malas noticias y no perder la esperanza.

    Juan Barreto / AFP / Getty Images

    Es no entender cómo alguien puede tener tanto orgullo y sed de poder como para sacrificar a toda una nación, manteniendo una idea que no funcionó.

    AP Photo/Fernando Llano

    Partir de Venezuela no es olvidar de dónde vienes, ni tampoco optar por tener memoria selectiva...

    Daniel CC BY-NC / Via Flickr: danielito311

    Es ayudar como sea a los que están allá.

    Carlos Garcia Rawlins / Reuters

    Es desearle el bien a un país completo con tanta fuerza como si todos fuesen tus hermanos de sangre.

    Juan Barreto / AFP/Getty Images
    FEDERICO PARRA / Stringer

    Dejar la tierra donde naciste es vivir en una añoranza constante.

    Federico Parra / AFP / Getty Images

    Sin embargo, emigrar es solo algo físico.

    Pues tu corazón está palpitando allá.

    Juan Barreto / AFP / Getty Images

    Emigrar de Venezuela no es, ni debe ser, abandonar al país.

    Ariana Cubillos / AP
    JUAN BARRETO/AFP / Getty Images

    Por favor, si emigraste, no te quedes callado. Alza la voz y dile a todos la realidad que vive Venezuela. Contribuye como puedas, pero hoy menos que nunca le des la espalda.