Así es como se mantiene abierto uno de los últimos Videocentros de México

    Entrar a este negocio en Tlalnepantla, Estado de México, es viajar a la época en la que tenías una tarjeta de suscriptor, reglas para devolución y un empleado te recomendaba la mejor película.

    Melissa Amezcua

    A los 9 años, Víctor Alfaro y sus amigos tenían un plan: lograr que la señora Inés les rentara el DVD de El Exorcista. La dueña del Videocentro Viveros les dijo que no, pues no era una película apta para niños.

    – Me decía ‘es que sí la puedo ver’, recuerda.

    – 'No la puedes ver, si tu mamá te permite, avísame y te la rentamos'–, le respondía doña Inés Rosas Cárdenas, la propietaria del negocio que podría ser uno de los últimos de su tipo en todo el país.

    Han pasado 18 años de esa anécdota e Inés la recuerda con nostalgia. Era la época en la que llegaban a ganar hasta 15 mil pesos a la semana con la renta de películas. En diciembre de 2018 tan sólo consiguieron 3 nuevos suscriptores.

    –Ya no sale totalmente, me gustaría que saliera al cien pero ya no. Antes sí era negocio, ahorita es más difícil, tal vez es malo aferrarse a algo que ya no es un negocio, por el hecho del recuerdo– cuenta la dueña.

    Alfaro ahora es licenciado y sigue siendo un cliente activo. Inés recuerda, por cierto, que el niño sí logró convencer a la mamá de uno de sus amigos de rentarla y pudo ver la película de terror remasterizada. Era el año 2000 y, desde entonces, en el Videocentro Viveros cuidan que los niños vean películas aptas para su edad.

    La base de datos de este Videocentro es la misma desde el día que abrieron; un sistema operativo llamado Optima que parece sacado de un baúl de tesoros digitales, con un copyright de Grupo Videovisa que acabó en 1996, la empresa era una filial de Televisa. En esa computadora, junto a una antigua impresora de matriz de puntos, se encuentra el archivo histórico de los 8 mil suscriptores que ha tenido el negocio.

    Todos los nombres siguen ahí, incluyendo el de los clientes que ya fallecieron, dejaron de ir porque se mudaron de colonia o simplemente optaron por plataformas como Netflix.

    Melissa Amezcua

    Inés muestra en el monitor el historial de una de sus mejores clientes; una vecina que dejó de ir porque ese lugar le recordaba a un familiar que era cinéfilo y ya falleció. Todavía se puede ver que su última renta fue Bastardos Sin Gloria, y que alguna vez alquiló Loco Por Ella, Amores Perros, 21 Gramos y Asesino en Casa.

    – Nunca los hemos cancelado, ahí siguen nuestros amigos– expresa la mujer con la voz entrecortada.

    Videocentro Viveros es un local lo suficientemente grande como para albergar una bodega con títulos en formato VHS como Harry Potter y la Piedra Filosofal, La Máquina del Tiempo, Dumbo, Déjame o Vivir o Juego de Gemelas. Pero la mayoría son estantes llenos de discos en formato DVD y Blu-Ray. Además ya no cuentan con regresadora de casetes, así que quien rente las VHS deberá contar con ese aparato antes de devolverla. Los discos llegaron a este local en el año 2000 y la mayoría de las películas VHS o BETA fueron rematadas en 5 pesos.

    Melissa Amezcua

    Déjame vivir es una película que casi nadie podía ver, sobre todo las mamás que tenían hijas, parece mentira pero la mamá era muy posesiva– recuerda Inés.

    Ubicado en la colonia Viveros del Valle en un inmueble rentado cerca del centro comercial Mundo E, en Tlalnepantla, Estado de México, los Ramírez Rosas aseguran que 2018 fue un año difícil para sacar adelante el negocio familiar. Han tenido que añadir otro tipo de productos para tener más ganancias: refrescos, helados, aguas, playeras, agendas y pósters de películas. En sus 22 años de vida, sólo han cerrado una vez; en julio de 2014, cuando falleció el esposo de Doña Inés, Alberto Ramírez, fundador del videoclub.

    Melissa Amezcua

    Daniel, Inés y Beto

    Los clientes de Videocentro Viveros no consultan en IMDB datos de tal director o actriz, ni buscan reseñas de cine en Youtube. Para eso están los hermanos Daniel y Beto Ramírez Cárdenas, el primero es experto en cine de acción y el segundo se sabe a la perfección las 106 películas de Tin Tán. De hecho, se jactan de tener la última copia de El Rey del Barrio, un clásico en la trayectoria del actor Germán Valdés, aunque esa versión no se renta ni se vende porque “está guardada como oro”.

    Gracias a sus recomendaciones, lograron que las más rentadas de 2018 fueran Infinity War, Fragmentado, Deadpool, Talentos Ocultos y Una Mujer Sin Filtro. La distribuidora de cine Gussi es quien les proporciona casi todos los títulos de su catálogo. Daniel ve ocho películas diarias para poder hacer bien su trabajo.

    Melissa Amezcua

    –En toda esta zona no se renta el cine mexicano aunque sea un título palomero– y añade que sus grandes apuestas son las de superhéroes; pues no están en Netflix, ellos las adquieren 3 meses después de su estreno en cines y hay opción de comprarla con el póster oficial. Sus expectativas del 2019 están puestas, por ejemplo, en el lanzamiento de Venom (y en que el wifi de los suscriptores no sea rápido).

    Sus clientes, básicamente, son los vecinos de la zona, una colonia de clase media alta. Daniel los describe como “gente muy grande”, de 40 a 60 años, que a veces sí tiene Netflix pero está en busca de “clásicos como Mi Pobre Angelito” o cintas que ya no están las plataformas digitales. Añade que “los clientecitos son contados” en referencia a los niños suscriptores. Mientras ocurre esta entrevista, dos mujeres jóvenes llegan a preguntar los requisitos para suscribirse y por el título Un Extraño Entre Nosotros, una cinta que tampoco está en el catálogo de Netflix pero sí en el del Videocentro Viveros.

    – Son nuestras amistades, no es un cliente como tal o un número en la base de datos, es una amistad que tenemos–explica Daniel, mientras que Inés les responde a las mujeres que una copia de la identificación oficial y un comprobante de domicilio es suficiente.

    Melissa Amezcua

    Originarios de la colonia El Arbolillo, en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México, los Ramírez Cárdenas diario viajan a Tlalnepantla para mantener a flote el negocio iniciado por su padre como una de las 1200 franquicias que Videocentro tuvo alguna vez en México.

    Cuando la sucursal de Viveros Tlalnepantla abrió sus puertas, Videocentro dominaba el mercado de la renta de películas, con el 67 por ciento. Blockbuster gana terreno poco a poco, la empresa estadounidense ofrecía la novedosa tecnología de rayos láser para la entrega y devolución de las películas, así como un mayor tiempo de renta: tres días y dos noches por película, a diferencia de Videocentro que las alquilaba sólo por 24 horas.

    En 2018, Videocentro Viveros renta un DVD por cinco días a 35 pesos, 40 si son estrenos y 45 si es Blu-Ray. La única regla que mantienen del Videocentro de los 90 es que si el estreno tiene menos de 3 meses de haber llegado a los estantes, sólo la puedes tener por 24 horas. Sin embargo, si algún suscriptor se llega a quedar con la película más tiempo, no hay penalización.

    –En lugar de que te cobremos algo y no te lleves nada, mejor rentas otra película y disfrutas ese título favorito–, explica Daniel.

    Videocentro se fue a la quiebra en los 90 y los Ramírez Cárdenas al haber comprado la franquicia se quedaron con el nombre, el logotipo original, la base de datos y hasta las credenciales originales.

    Melissa Amezcua

    Inés admite que mantiene el negocio abierto por la nostalgia y el cariño de recordar a su marido. Pero le provoca incertidumbre no saber si al Videocentro le queda un año de vida o menos.

    –En caso de cerrar sería difícil para mí, para mi hijo no porque él encontraría trabajo, está joven. Para mi sería difícil, ya no tendría yo que estar en otro lugar trabajando por mi edad. Todo tiene un ciclo y cuando este se acabe hay que buscar otra cosa–.

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