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15 Datos completamente asquerosos sobre la comida que desearás nunca haber leído

¿Alguien quiere helado de popo de ballena? ¿No? ¿Nadie? ¿Seguros?

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1. El camote triturado se usaba como lubricante sexual en Japón durante el siglo XVII.

choujiya.com

Se conocía como totoro, y se preparaba rallando camotes hasta obtener una pasta resbaladiza. Los camotes largos y delgados también se usaban como consoladores. Si vamos más atrás, los romanos utilizaban aceite de oliva como lubricante. Lo sabemos gracias a una novela llamada El satiricón de Cayo Petroniuo, que dice: "Enotea sacó un consolador de cuero al que empapó de aceite y le untó pimienta y semillas de ortiga machacadas, y comenzó a introducírmelo por el ano, poco a poco". ¡Ouch!

2. Los romanos sazonaban su comida con pescado podrido.

BBC

El garum fue uno de los experimentos culinarios más extraños y repugnantes de los romanos. Consistía en una salsa de pescado pestilente fermentada que se obtenía dejando los intestinos y la sangre del pescado al sol durante tres meses, repletos de sal y especias. Era muy popular, como la sriracha romana, pero olía tan mal que a la gente solo tenían permiso para elaborarla en las afueras de las ciudades. Los romanos se la ponían a todo, incluso al postre.

3. A los victorianos les gustaban las orejas fritas de ternera en una salsa mantecosa... elaborada con sesos.

BBC

Nada se desperdiciaba en la glotona aunque extrañamente frugal época victoriana. Cabezas enteras de terneras se hervían para la cena y con sus sesos se elaboraba una salsa mantecosa. Las orejas se pelaban, cocían y luego se freían para tener una guarnición que parecía goma de mascar. ¡Ugh!

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4. Y las lenguas de cerdo se servían en los bailes de la Regencia.

BBC

Jane Austen escribió que "el gusto por la danza era un paso indispensable para enamorarse", y sin duda los bailes campestres fueron vistos como una excelente oportunidad para que las mujeres solteras de esta época pescaran un buen marido. La comida que se ofrecía consistía en aperitivos "elegantes" que podían comerse sin demasiado lío. Como, emm, pollo relleno de lenguas de cerdo. ¡Qué sexy!

5. La gente comía helados de popo de ballena en el siglo XVII.

commons.wikimedia.org / Creative Commons

Una receta requiere "tres pintas de crema (hervida) con mace, o bien condimentada con agua de naranja o ámbar gris. Endulza la crema, con azúcar[...]. Déjala reposar hasta que esté completamente fría, luego ponla en cajas". El ámbar gris es una secreción fecal que se produce en el tracto digestivo de los cachalotes, luego es expulsado y flota en las costas en forma de grandes terrones grises. Difícilmente sería algo que quisieras comprar en camión de helados durante un caluroso día de verano.

6. Y la sopa de víboras también era parte del menú.

en.wikipedia.org / Creative Commons

Una de las primeras recetas inglesas para preparar serpientes (sí, hay más de una) se encuentra en el libro de cocina de 1736 del profesor Richard Bradley titulado: "El ama de casa del campo y la mujer encargada de la gestión de la casa, y las delicias y los beneficios de una granja". "Tome las víboras vivas y córteles la cabeza, luego córtelas en pedazos, aproximadamente de dos pulgadas de longitud, y hiérvalas junto con sus corazones. Adorne con rodajas de limón". Porque te imaginas qué asco si le faltara el limón.

7. Nuestros antepasados comían ubres asadas por gusto.

BBC

Los humanos han estado comiendo ubres desde que las vacas se inventaron. Los romanos solían comer ubres de cerdo, que eran como cuero con sabor a vómito. El cronista inglés del siglo XVIII, Parson James Woodforde, estaba de acuerdo al escribir: "Cené en la mesa del capellán con Pickering y Waring un platillo de lengua y ubre asadas . N.B. No volveré a cenar ubres durante un buen tiempo". Si de casualidad tienes por ahí una ubre de vaca de sobra y no te molesta la idea de comer algo que sepa a guantes de hule rellenos de queso viejo, aquí tienes una receta de 1683.

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8. La lechuga era un símbolo sexual sagrado en el Antiguo Egipto.

upload.wikimedia.org / Creative Commons

Los antiguos egipcios creían que la lechuga era el alimento sagrado de Min, el dios de la fertilidad, y la usaban como afrodisíaco. Min usualmente se representaba rodeado de lechugas, que supuestamente le permitían "tener relaciones sexuales incansablemente". Las lechugas egipcias eran altas y rectas, como un pene, y cuando arrancabas una hoja, segregaban una sustancia blanca. Básicamente, semen de lechuga, ew.

9. El pan medieval podía drogarte o matarte.

BBC

El verano era una temporada difícil para los aldeanos medievales ya que la nueva siembra de granos no estaba aún lista para ser cosechada, por lo que a menudo tenían que usar centeno viejo para preparar pan. Desafortunadamente, el centeno almacenado frecuentemente se contaminaba de ergot, un hongo con propiedades similares al LSD que causaba alucinaciones y, en casos extremos, la muerte.

10. Los cocineros de los Tudor ponían animales vivos en los platillos.

BBC

Principalmente para amenizar las fiestas y sorprender a los invitados. Las opciones más populares eran las ranas y las aves, pero con el tiempo, la práctica se volvió más inverosímil. Un cocinero llenó un pastel con perros, mientras que otro escondió un grupo musical completo (y un poeta) dentro de un pastel gigante.

11. Es posible que también hayan servido un "cockentrice".

CBS

Esta alegre e inverosímil receta medieval requería que un gallo castrado se hirviera, se cortara por la mitad y se le cosiera la parte trasera de un lechón. Luego era rellenado, asado, dorado con azafrán y pan de oro antes de servírselo al rey y la reina como un 'ryal mete' (que significa "comida real").

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12. El emperador Heliogábalo agasajaba a sus invitados con dedos de camello.

Peter Erik Forsberg/Markets / Alamy Stock Photo

Heliogábalo fue un emperador romano durante la etapa decadente y tardía del imperio romano, él pasaba casi todo su tiempo organizando cenas increíblemente lujosas y elaboradas. Sus festines orgiásticos consistían en 22 o más platillos, que incluían "manjares" como pies de camello, lenguas de pavo real y sesos de avestruz. También se dice que mezclaba oro con chícharos y perlas con arroz. Suena a que podías terminar con un diente roto sin necesidad, pero con mucho dinero.

13. El queso a menudo era un criadero de insectos y gusanos.

Mashable

Durante su viaje por Gran Bretaña en la década de 1720, el escritor inglés Daniel Defoe hizo una parada en la ciudad de Stilton y le sirvieron un platillo de queso con gusanos tan gordos que "tuvieron que prestarle una cuchara para que pudiera comérselos ". El queso también contenía pequeños insectos llamados ácaros del queso.

14. Los antiguos griegos se ponían cachondos con los sesos de gorrión.

Flickr: roland / Creative Commons

Se creía que para Afrodita, la diosa griega del amor y la sexualidad, los gorriones eran sagrados por su naturaleza "lujuriosa", así que las antiguas mujeres griegas comían gorriones, los sesos principalmente, para ponerse de buen humor.

15. Y las antiguas mujeres griegas usaban el pan como consolador.

imgur.com

Antes de que aparecieran los consoladores de goma, las mujeres tenían que ingeniárselas. Los griegos recurrían a los olisbokollix horneados: consoladores hechos completamente de pan duro. Se han encontrado diferentes fuentes con imágenes de consoladores hechos con barras de pan, pero en ninguna parte se explica cómo le hacían las mujeres para extraer las migas de allí cuando terminaban.

Este post fue traducido del inglés.