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26 de julio de 2016

Vi Harry Potter & The Cursed Child y me sentí como una niña de 11 años de nuevo

Diecinueve años después... sin spoilers.

¡Hola! Soy Karla y soy una Potterhead.

Karla Agis / BuzzFeed México

Todo comenzó a finales de 1999. Tenía unos escasos diez años cuando de repente descubrí en un Sanborns (sí, la madre nodriza de toda novela para jóvenes) el tercer libro, Harry Potter y el Prisionero de Azkaban.

Desde ese momento, el mundo mágico de Hogwarts me atrapó. Hacía colas y colas a medianoche para comprar los libros en cuanto salían, me los devoraba en tan solo unos días y cuando salieron las películas, se convirtieron en mis favoritas (las he visto más veces de lo que me gustaría admitir).

El universo creado por J.K. Rowling se transformó en mi preferido y marcó mi infancia como lo hizo con miles y miles de niños, adolescentes y adultos.

Han pasado nueve años desde que se publicó el último libro, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.

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¡NUEVE AÑOS! Recuerdo perfectamente pasar todas mis vacaciones en la playa en un rincón mientras devoraba el final por el que tanto había esperado. Cuando lo terminé me sentí como si me hubiera despedido de un gran amigo al que probablemente nunca volvería a ver: con orgullo y tristeza.

Corte a: ¡J.K. Rowling anuncia la octava parte, Harry Potter & The Cursed Child!

Pottermore / Via instagram.com

No lo podía creer. ¿Es que acaso descubriríamos qué había pasado después del epílogo? ¿Era una precuela? ¿Quién era el Cursed Child? El 26 de junio del año pasado, cuando lo anunció, surgieron mil y un teorías sobre la trama pero lo más interesante (y desgarrador) era que la octava parte sería representada en una obra de teatro, en Londres, Inglaterra. A más de mil kilómetros de México. 😢

Así que dije, a la mierda, me voy a Londres.

@madykarla / Via Twitter: @madykarla

Ok, no fue tan dramático pero sí. Me inscribí en el newsletter de la obra para tener noticias de los previews (las funciones que dan antes de que se estrene al público) y a finales de octubre recibí el correo: si quería asistir tenía que conectarme a las 5 am, hora CDMX, y rezarle a los dioses viejos y nuevos para tener un lugar en la fila y poder comprar los boletos.

Esa madrugada me levanté, prendí una veladora (en mi mente) para que Infinitum no cortara mi conexión a internet a media fila como suele hacerlo y esperé más de una hora. Mi vida pasó ante mis ojos cuando la página se refrescó y por fin pude comprar los boletos. ÉXITO.

Nueve meses después llegó el día.

Karla Agis / BuzzFeed México

Igual de caro que tener un hijo pero ciertamente menos doloroso, me fui a Londres con mi novio, otro querido Potterhead. Un día antes hicimos la debida peregrinación a los estudios Warner Bros. en Leavesden para admirar metros y metros de props y escenografías de las películas. Perfecto para ponernos en el mood.

Llegó el 21 de julio, día de la primera parte, exactamente nueve años después de la fecha de publicación del último libro. ¿Coincidencia? NO LO CREO.

La obra está divida en dos, cada una de dos horas, cuarenta y cinco minutos de duración, así que tienes la opción de ver la primera mitad en la tarde y la segunda en la noche, o cada una en días consecutivos. Escogimos la segunda opción para tener suficiente tiempo de asimilar todo lo que veríamos y analizar hasta el último detalle.

6:00 PM, el Palace Theatre.

Karla Agis / BuzzFeed México

Todo el día sentí unos nervios impresionantes, como cuando de pequeño te ibas a dormir la noche antes de Navidad y te quedabas despierto de la emoción. En cuanto dimos vuelta a la esquina del teatro vimos el título de la obra en letras enormes y la ya característica imagen de la octava parte: un niño dentro de un nido con alas.

Nos formamos en una fila que ya daba la vuelta a toda la manzana. Cuando entramos, todo estaba adornado de dorado y en la tienda de souvenirs se veían los parches de cada casa y el nido alado en pines, imanes, postales y separadores. Me acerqué a la cajera y le dije "tome todo mi dinero" (a esas alturas ya solo eran como cinco libras).

En cuanto entramos al teatro para ocupar nuestros asientos supe que era real. Una escenografía que asemejaba un castillo ocupaba el escenario junto con varias maletas en el piso. Mi primer pensamiento: King's Cross.

Voy a detenerme un momento aquí para advertirles una cosa: no voy a hablar de la trama porque #keepthesecrets.

Pottermore / Via instagram.com

Una de las cosas más maravillosas de la obra fue experimentarla sin saber ni un detalle. Descubrirla de cero, tal como lo hice con los libros.

Este mismo pensamiento lo expresó J.K. Rowling cuando pidió a todo aquel que hubiera visto la obra que no dijera nada para permitir que cada Potterhead descubra la historia por sí mismo. Y quién soy yo para desafiar a mamá Rowling.

Lo que sí puedo decirles es cómo estuvo la obra.

Karla Agis / BuzzFeed México

En cuanto se apagaron las luces para que comenzara la función, el ambiente se electrificó. Un aplauso ensordecedor llenó el teatro en cuanto salieron los primeros personajes. Mis ojos apenas podían creer lo que veían: Harry Potter, de nuevo, nueve años después.

Creo que nunca en mi vida me hubiera imaginado una obra de Harry Potter. ¿Cómo funcionaría eso? ¿Y la magia? ¿Y el Quidditch? ¿Y todo aquello que aparentemente solo nuestra imaginación y el cine pueden lograr?

Sorprendentemente, la obra logra transportarte al mismo mundo mágico que imaginaste hace unos años. Hechizos, levitaciones y hasta las escaleras cambiantes de Hogwarts aparecen y desaparecen con facilidad. En más de un momento me sentí en un espectáculo de magia de Las Vegas y me quedé pensando cómo es que habían logrado hacer una transformación de una poción Multijugos en pleno escenario.

La primera parte es tan divertida como el primer año de Harry en Hogwarts.

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De una u otra forma, esta obra será el génesis de muchas historias más, de eso estoy segura. Nuevas amistades, nuevos personajes y un conflicto que nunca imaginaste protagonizan la primera parte de esa manera tan divertida que extrañaba leer en las páginas de J.K. Rowling.

Cuando llegó el intermedio me di cuenta que mucho de lo que imaginaba antes, o de los ~prejuicios~ que tenía a ciertos personajes, habían cambiado. Tal vez era verlos en carne y hueso, pero los sentí mucho más reales de lo que lo había hecho en años. Me sentí emocionada de tener nuevos personajes favoritos a tan sólo una hora y cuarto de ver la obra y sabía que esta primera parte tendría que tener un final de lo más impresionante para dejarme picada.

Ese primer cliffhanger definitivamente no me lo esperaba.

Karla Agis / BuzzFeed México

W-T-F. Me quedé sin palabras. Los fans de Harry Potter, tanto de los libros como de las películas encontraran aquí uno de los mejores "hubieras" del universo Potterhead. No puedo decir más sobre esto, porque les arruino la mejor parte, pero me hizo sentir el nivel de shock que tuve cuando llegué a la parte más caótica del cuarto libro, El Cáliz de Fuego, justo al final del Torneo de los Tres Magos (o sea, SHIT JUST GOT REAL).

La segunda parte es tan desgarradora que se me salieron las lágrimas.

hpplayldn / Via instagram.com

Entre la alegría y la risa que propiciaban varios personajes, sentí tristeza y soledad gracias a otros.

Uno de los temas principales de todo Harry Potter es el amor. Fraternal, paternal, entre amigos, pero a fin de cuentas el amor y la diferencia que puede hacer éste cuando se trata de la infancia de un niño. La obra retoma exactamente ese rasgo y enfatiza todo aquello que nos ha enseñado J.K. Rowling: crecer no es fácil y al final eres tan fuerte como las amistades y la familia que tienes.

Para cuando la obra terminó sentí un torbellino de emociones y la certeza de que todos en el teatro se sentían igual que yo.

Facebook: HPPlayLDN

Cualquiera que sea parte de algún fandom sabrá que no hay como compartir una experiencia con la gente que entiende exactamente por lo que estás pasando. Eso fue para mí el final.

Por más que no quería que terminara, llegó la última escena y a donde sea que volteara, veía caras de felicidad. Curiosamente la mayoría del público eran adultos (la generación que creció con Harry), pero eso no evitó que todos nos convirtiéramos en niños de nuevo. Todos los actores salieron a despedirse y tuvieron más de una ovación de pie. Habían hecho su trabajo perfectamente: consiguieron, por más de cuatro horas, transportarnos a Hogwarts una vez más.

La obra valió toda la espera y mi vida Potterhead nunca será la misma.

Karla Agis

Tal vez haya sido la expectativa de nueve meses y el hecho de que pude ver la obra con mi media naranja, pero lo cierto es que fue una de las mejores y más increíbles experiencias de mi vida.

Recuerdo que de pequeña me sentía identificada con Harry (menos lo que tenía que ver con magia 😑 ) y nueve años después sucedió lo mismo. Lo vi crecer en el escenario y madurar, tal como yo lo he hecho. Si de algo me di cuenta es que no importa que pasen nueve meses, nueve años o diecinueve, Harry Potter siempre va a tener el poder de emocionar a toda una generación igual que cuando éramos niños y para mí, esa es la verdadera magia.

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