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14 Malos hábitos en la cocina que deberías dejar de hacer YA

Además, cómo solucionarlos.

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Cocinar puede ser difícil, pero cometer errores es una parte inevitable del proceso de aprendizaje. Y, a la larga, con esos errores puedes mejorar.

Fox

Por eso, aquí te mostramos los 14 errores comunes que estás haciendo en la cocina y cómo resolverlos.

1. No agregas suficiente sal.

Food Network Asia / Via youtube.com

Este es uno de los principales motivos por los que la comida de restaurante a menudo sabe mejor que la comida casera. Debes agregar suficiente sal para que se noten los sabores, pero no tanto que la comida esté demasiado salada. Aprender a hacerlo bien puede ser difícil, pero si pruebas la comida mientras cocinas y no te apuras, estarás bien.

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2. No agregas suficiente (o nada de) ácido en tu plato.

Vinicef / Getty Images

Como con la sal, el ácido realza los sabores y le da vida a un plato. En el caso de alimentos especialmente ricos (como salsa de mantequilla), unas gotas de jugo de limón o un toque de vinagre pueden mejorar el sabor drásticamente. Si has salado la comida pero sigue sosa, intenta agregar un poco de sabor ácido.

3. No dejas que la sartén se caliente lo suficiente.

youtube.com

Otro motivo por el cual la comida de restaurante sabe tan bien es que las hornallas a menudo se calientan mucho más: eso significa que los bistecs se doran más y que el arroz ácido adquiere un sabor más ahumado. Para copiar el calor intenso en casa, el chef Grant Achatz (chef del restaurante Alinea de Chicago) recomienda calentar la sartén de hierro colado durante 30 minutos antes de cocinar un bistec, pero si la calientas durante apenas cinco minutos la mejora también será enorme y se dorará bien, con un color intenso. (Ten presente que algunas sartenes no deben calentarse tanto, como las sartenes antiadherentes).

4. Mueves la comida constantemente en vez de dejar que se dore...

Bgton / Getty Images

Es tentador mover, dar vuelta y toquetear la comida mientras se hace... ¡pero debes resistirte! Un buen color dorado le da a tu comida un sabor increíble, y si la mueves constantemente quedará pálida y sosa. Así que siéntate, sé paciente y dale tiempo a la comida de que tome color.

5. Y llenas demasiado la sartén.

Arijuhani / Getty Images

Así como cuando mueves demasiado la comida, llenar demasiado la sartén hará casi imposible que los alimentos se doren. Asegúrate de que la comida tenga suficiente espacio en la sartén: no quieres meter un montón de cosas en una sartén pequeñita. Esto es especialmente importante para proteínas como la carne de res, el pollo y el pescado, que saben mucho mejor si toman un poco de color (porque nadie quiere un bistec gris).

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6. Estás usando el aceite equivocado.

youtube.com

Muchos cocineros principiantes piensan que el aceite de oliva extra virgen es lo que hay que usar para todo: pero ese no es el caso. El aceite de oliva extra virgen tiene un punto de humo relativamente bajo, lo cual significa que puede quemarse y comenzar a largar humo si se calienta demasiado... esto no solo

es peligroso, sino que puede

hacer que la comida tenga mal sabor. Si cocinas algo a una temperatura alta (como algo salteado), elige un aceite con un punto de humo mayor, como el aceite de canola. No se quema y no correrás el riesgo de que la comida tome un sabor indeseable.

7. Revuelves el arroz mientras se cocina.

Paylessimages / Getty Images

El motivo por el que el risotto es tan cremoso es porque lo revuelves constantemente, pero no quieres que el arroz regular sea cremoso. Al revolverlo, se activa el almidón, y esto puede ponerlo pegajoso en lugar de esponjoso... ¡así que resiste la tentación y déjalo ser!

8. No te das cuenta de que tu horno está demasiado caliente (o demasiado frío)

Nirad / Getty Images

La mayoría de las personas saben que hornear algo a la temperatura equivocada puede arruinar una receta, ¿pero sabías que algunos hornos — en especial, los modelos más viejos — no hornean a la temperatura correcta? Para darte cuenta si el tuyo lo hace bien, invierte en un termómetro para horno ($6,29 en Amazon) para verificarlo. Te dará un poco más de seguridad de que lo que hornees saldrá bien.

9. No preparas los ingredientes antes de comenzar a cocinar.

Instagram: @j_collette

Mise en place es un término elegante que usan los chefs para tener todo preparado y listo antes de comenzar a cocinar. En el caso de los cocineros caseros, asegurarte de tener todo preparado puede ayudarte a evitar errores y a darte más tiempo; también garantizará que no estés a mitad de una receta y te des cuenta de que no tienes algo que necesitas.

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10. Compras los cortes de carne equivocados para tus recetas.

Getty Images

Los bistecs vienen de toda forma y tamaño, y requieren técnicas de cocción distintas. Por ejemplo, el lomo de cerdo es magro y se cocina rápidamente, mientras que la paleta de cerdo requiere una cocción más lenta y larga para que la carne esté tierna. Entonces, cuando una receta exige un corte de carne específico, asegúrate de usar ese (o, al menos, algo similar). Puedes aprender un poco más sobre los distintos cortes de carne aquí.

11. No secas las proteínas antes de cocinarlas.

youtube.com

Cuando vayas a cocinar algo con proteínas (sea pollo, bistec, tofu, etc.), asegúrate de que esté seco. Eso hará que se dore bien y de hecho puede evitar que te salte el aceite (porque el aceite caliente y el agua no se mezclan).

12. Cocinas demasiado (es decir, quemas) el ajo.

Real Simple / Via youtube.com

El ajo quemado es asqueroso. Sabe horrible y le da un sabor amargo a la comida. Para asegurarte de que esto no suceda, no incorpores el ajo demasiado temprano en la receta, y asegúrate de que la sartén no esté súper caliente. Una sartén caliente puede quemar el ajo picado de inmediato, por lo que es importante controlar la temperatura y saber por cuánto tiempo lo cocinarás: en general, un minuto es más que suficiente para cocinar ajo. Aprende un poco sorbe cómo evitar que el ajo se queme aquí.

13. Usas una sartén antiadherente para todo.

Konstik / Getty Images

Las sartenes antiadherentes son geniales para algunas cosas, pero no para todo. No se calientan tanto como las sartenes de hierro colado, y la distribución del calor no es tan pareja. Resérvalas para ciertas tareas culinarias — como hacer omelettes o huevos revueltos — y guarda tus sartenes más pesadas para la cocción a fuego intenso.

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14. Mides los ingredientes secos en tazas para líquidos y viceversa.

Getty Images

Hay dos tipos de tazas de medición: para líquidos y para ingredientes secos. Las tazas para ingredientes líquidos (como la de la foto) se usan para cosas como aceite, agua y cualquier cosa líquida (lo que incluye cosas pegajosas, como miel o jarabe de maíz), mientras que las tazas para ingredientes secos se usan para todo lo demás. Las tazas de medición para ingredientes secos están diseñadas para que uno las llene hasta el borde, mientras que las tazas para líquidos tienen una línea debajo del borde para no derramar nada. Aunque la diferencia sea pequeña, puede ser muy grande en recetas (en especial, al hornear).

¿Algún error de principiante que no hayamos incluido? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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Este post fue traducido del inglés.