Ir directo al contenido
  • Lola badge
Posted on 8 may. 2017

Así es el sexo tras una agresión sexual

"Él no me arrebató mi cuerpo ni mi consentimiento. Todavía los tengo. Sigo estando viva".

Hace poco le pedimos a los miembros de la Comunidad de Buzzfeed que compartieran el impacto que la agresión sexual había tenido en sus vidas, y qué consejos tienen para otros supervivientes.

Nota: Algunas de las siguientes historias contienen descripciones gráficas de agresiones sexuales y también mencionan las autolesiones y el suicidio.

Estos consejos no están pensados como sustitutos de la ayuda profesional. Puedes consultar algunos recursos y organismos ordenados por ciudades aquí.

Y, por encima de todo, que sepas que te creemos.

1. "Tu cuerpo es tuyo y es bello, y puedes volver a sentir que te pertenece. No has hecho nada mal".

instagram.com

"Soy una superviviente de violencia sexual. Pronto se cumplirá el décimo aniversario del día que, con 17 años, fui violada por mi novio de entonces y su mejor amigo. Escribo esto como una forma de sanación, porque aunque me gustaría sentarme a contaros que tuve una cura específica que me hizo sentir mejor, o un momento en el que se 'encendió la bombilla', no es así".

"Esto es sanación, y se trata de un proceso largo. Todavía no he sanado, y es posible que nunca lo consiga. He buscado innumerables consejos de terapeutas, expertos en meditación, médicos, blogs y asesores psicológicos especiallistas en violaciones. Lamentablemente, lo que ha funcionado para mí ha sido el tiempo. No olvidaré lo que me pasó, pero forma parte de mi vida y estoy aprendiendo a tener una relación positiva con ello. Si tuviera que darle consejos a alguien, sería que no existe una manera normal de "curarse", así que date un respiro. Tu cuerpo es tuyo y es bello, y puedes volver a sentir que te pertenece. No hiciste nada mal".

—Lizzie, 27

2. "Ni siquiera me gusta que mis amigos o familiares me abracen".

"Cuando tenía 13 años sufrí agresiones sexuales por parte de uno de mis compañeros de clase, que también era un buen amigo. Desde entonces no me he sentido cómoda en conversaciones sobre sexo o cualquier cosa relacionada. He conseguido cerrarme a todo el mundo y hablar de mí misma me hace sentir realmente incómoda, porque esa persona me hizo sentir asqueada conmigo misma".

"Han pasado seis años, pero me sigue afectando cada día que pasa. Me resulta prácticamente imposible tener ningún tipo de contacto con nadie. Ni siquiera me gusta que mis amigos o familiares me abracen. Esto me ha pasado factura, pero hace poco he aprendido a dejarlo pasar para que no me destroce por dentro más de lo que ya ha hecho".

—Cameron

3. "Necesito la capacidad de alejarme durante un tiempo de las cosas típicamente 'románticas' (ir de la mano, darse besos) cuando mi TEPT me afecta de manera especialmente mala".

Wundervisuals / Getty Images

"Soy un chico trans y queer. Sufrí múltiples abusos y agresiones sexuales durante un plazo aproximado de tres años. Como consecuencia de aquello, tengo trastorno de estrés post traumático (TEPT). Tengo pesadillas, terrores nocturnos, no puedo dormir y me resulta difícil tener una relación. Dicho esto, llevo casi un año con mi novia. Ella era mi mejor amiga y yo su mejor amigo antes de empezar a salir juntos. Fue la primera persona a quien me abrí sobre el tema de los abusos que había sufrido. Su apoyo ha sido una gran parte de mi recuperación".

"En cuanto a los aspectos románticos y sexuales de las relaciones, personalmente me muestro sincero con respecto a mi pasado ante posibles parejas. Les hago saber exactamente qué es lo que necesito. Necesito un mayor enfoque en el consentimiento. Necesito poder ir más despacio en la relación que lo que puede ser normal para mi pareja. Necesito la capacidad de tomarme un tiempo alejado de las cosas típicamente "románticas" (ir de la mano, darse besos, tocarse) cuando mi TEPT me está afectando de manera especialmente mala. A veces le tengo que pedir a mi novia que ni siquiera me diga 'te quiero', porque eso puede dar paso a los flashbacks. A veces tengo que alejarme durante un tiempo para tener el espacio necesario para estar enfadado y poder controlar mi enfado".

— Anónimo

4. "Todavía no puedo ser el pasivo por culpa de aquella experiencia".

"En 2013 fui sexualmente agredido por un tío que había conocido de paso en un restaurante. Yo era un cliente y él un empleado. Acababa de conseguir mi propio apartamento y me emocionaba la idea de invitar a la gente a visitarlo. Le di mi número de teléfono y se puso en contacto conmigo unos días más tarde. Me preguntó si podíamos 'ver algo en Netflix y relajarnos' y conocernos mejor. Yo era un ingenuo y le dije que sí".

"Me presionó para conseguir que fuera el pasivo, algo con lo que no me sentía cómodo. Le dije que la sacara y parase, pero acabó terminando. Después dijo que tenía que ir a algún sitio. También se llevó mi teléfono. Acabé yendo a la residencia de estudiantes de mi ex y esa noche terminé en el hospital. Una vez me hube dado cuenta de lo que había ocurrido me tomaron muestras con un equipo médico de violación. Estuve furioso y con miedo durante los siguientes meses. Afortunadamente, le obligué a usar un condón y no tengo ninguna enfermedad de transmisión sexual. Pero sigo sin poder ser el que pasivo por culpa de aquella experiencia".

—S.C.

5. "Después, siempre me quedo ahí tumbada, preguntándome si fue lo correcto e intentando comprender si realmente lo quería o solo lo hice para agradar a la otra persona".

G_ / Getty Images

"Cuando tenía 15 años mi novio de entonces me violó mientras dormía (bajo los efectos de un antipsicótico con un alto efecto sedante). Fue muy traumático sentir cómo la policía me despertaba a bofetadas y darme cuenta de que solo llevaba encima la ropa interior del viernes anterior (era martes) por los tobillos, además de una dolorosa sensación ardiente en la vagina y el ano. Tuve que soportar que me culparan de ello (por parte de mis padres, que no lo comprendían) durante años".

"A día de hoy me resulta muy difícil dormir junto a otra persona. He perdido la capacidad de valorar mi cuerpo y tengo tendencia a dejar que las demás personas hagan lo que quieran. Lo más terrible y asqueroso de todo es que mi cuerpo reacciona, y la otra persona cree que estoy dando mi consentimiento porque muestro excitación física. Pero, emocional y mentalmente, es otra cosa muy distinta".

"Después, siempre me quedo ahí tumbada, preguntándome si fue lo correcto e intentando comprender si realmente lo quería o solo lo hice para agradar a la otra persona. La mayoría de las veces me doy cuenta de que solo quería agradar. No siento pasión cuando tengo relaciones sexuales con hombres. Por eso prefiero la compañía de las mujeres: me resulta más cómoda y segura. Me gustaría tener hijos algún día, pero temo que mi falta de capacidad para conectar me lo impida".

— Anónimo

6. "No tengas remordimientos ni des explicaciones sobre tu sexualidad, y poco a poco la recuperarás".

"Abusaron sexualmente de mí cuando tenía 7 años, y eso me obligó a encontrarme con mi libido años antes de lo que habría sido lo normal para mí. Me masturbaba y alcanzaba el orgasmo sin saber qué eran esas cosas, y siempre consideré que estaba enferma físicamente. Empecé la escuela secundaria y acabé descubriendo lo que eran esas cosas, pero por entonces ya había desarrollado una vergüenza muy intensa en relación a mi sexualidad".

"Una vez intenté suicidarme. Lo intenté por segunda vez unos días después, cuando mi madre vio los cortes. Me obligaron a ir a terapia y recuerdo perfectamente decirles a los profesionales que no pensaba contarles nada a la fuerza. Y eso es lo que me hizo recuperar el poder. Fue algo pequeño, pero empecé a aprender cómo decir 'no' a cualquier cosa que no quería hacer o con la que no estaba de acuerdo".

"La siguiente herramienta que utilicé para mejorar fue la masturbación. Lo que antes era un deseo instintivo que me hacía sentir asquerosa, ahora era algo que me empoderaba. Podía hacerme sentir bien sin que nadie me arrebatara ese control. Era mi cuerpo, podía tocarlo y nadie más tenía ese privilegio a no ser que yo se lo diera. Leía "fan fiction," lo cual me producía un efecto

desencadenante, hasta que la reacción empezó a disminuir poco a poco. Llamémoslo 'terapia de exposición auto impuesta'".

"Mi consejo para los supervivientes es: haz cualquier cosa que te devuelva el poder. Haz las cosas que te gusta hacer, por muy absurdas o triviales que sean, sencillamente porque disfrutas haciéndolas. No tengas remordimientos ni des explicaciones sobre tu sexualidad, y poco a poco la recuperarás. Observa tu cuerpo y piensa en todas las cosas maravillosas que hace por ti. Date permiso para sentirte avergonzado/a, solo/a y aislado/a. Y, poco a poco, construye tu propia escalera para salir de ese agujero. Puede que vuelvas a caerte dentro, pero no pasa nada. Lo más importante es recordarte a ti mismo/a, una y otra vez, que te quieres. Porque nadie puede arrebatarte eso".

— Anónimo

7. "Te preocupa constantemente si van a respetar o no tu consentimiento o si vas a tener una crisis en mitad del acto".

Teksomolika / Getty Images

"El sexo después de una agresión es raro. Por un lado puede ser empoderante consentir con entusiasmo tener relaciones con otra persona y recuperar tu propia sexualidad y tu libertad, pero a la vez te preocupa constantemente si van a respetar o no el retracto de tu consentimiento o si vas a tener una crisis en medio del acto".

"Las relaciones son más difíciles. Es mucho más difícil pensar en confiar profundamente en una persona a nivel emocional después de que hayan destruido la confianza que tenías en la gente. No quiero que otra persona sea un efecto colateral del lugar tan jodido que es mi cerebro con sus problemas post-agresión".

—Katie

8. "Solo llevo cinco meses en terapia, pero me ha cambiado la vida".

"Sufrí una agresión por parte del que fue mi padrastro durante cinco años, un hombre que me había criado durante mi adolescencia y a quien yo sinceramente consideraba una figura paterna. El impacto que aquello tuvo en mi vida fue enorme. Me sentía asquerosa. Desarrollé depresión y ansiedad. Desarrollé un problema con el alcohol para poder afrontarlo, y un estilo de vida de 'alto riesgo'. Básicamente, buscaba la atención de cualquier persona para intentar recuperar mi sexualidad y lo que él me había arrebatado. Eso marcó el fin de mi relación de cuatro años".

"Tras dos años con ese comportamiento, por fin me di cuenta de que tenía un problema. Me decía a mí misma que estaba bien, que yo era fuerte, que otras víctimas de agresiones y violaciones lo tenían mucho peor. No me identificaba como superviviente ni como víctima hasta que fui a terapia tras una racha en la que estuve de fiesta tres semanas seguidas".

"Solo llevo cinco meses en terapia, pero me ha cambiado la vida. Ahora sonrío. Siento que, cuando los hombres quieren hablar conmigo o mostrarse amables, tal vez no quieran hacerme daño. Es posible que realmente sean buenas personas. Por primera vez en dos años hay alguien que me gusta. He permitido entrar a alguien en mi vida, y no le he echado. Sigo buscando la valentía suficiente para contárselo a mi madre y a mi familia, pero he aprendido que ahora esta es mi historia y puedo contarla según mis propios términos y como me dé la gana. La recuperación sigue progresando, pero por fin puedo ver la luz al final del túnel y sé que en algún momento ese evento dejará de definir mi existencia. Solo será un punto en un mapa".

— Anónimo

9. "El mero hecho de compartir esta historia ya forma parte de mi proceso de recuperación, abriéndome camino hacia el hombre que quiero ser algún día".

Chalabala / Getty Images

"Mi primo, que era mayor que yo, me agredió sexualmente cuando yo tenía unos ocho años. Nunca se lo he contado a mi familia; solo lo saben un par de amigos. Los dos éramos varones, y fue algo que me asustó. Hace poco que he asumido mi homosexualidad, pero por culpa de lo que pasé con aquella agresión he luchado contra mi homosexualidad y he renegado de ella durante mucho tiempo (exactamente 24 años), porque la relacionaba con lo que me hizo y con cómo me hacía sentir mi orientación sexual".

"A lo largo de mi vida he luchado contra la ansiedad, la depresión y los sentimientos de vergüenza, la insensibilidad o el aislamiento producidos por las agresiones. He decidido recuperar mi vida saliendo del armario ante la mayoría de mis amigos, pero todavía no me he preparado para contárselo a mis padres. Escribo mucho en mi diario para organizar y gestionar mis sentimientos con más claridad. Lo que me está ayudando a superar los abusos que sufrí es rodearme de amigos que me comprenden y me apoyan. El mero hecho de compartir esta historia ya forma parte de mi proceso de recuperación como hombre, abriéndome el camino hacia el hombre que quiero ser algún día".

— Anónimo

10. "Mi agresión sexual afectó a mi vida sexual como un fuego que ardía despacio".

"Mi agresión afectó a mi vida sexual como un fuego que ardía despacio. Inmediatamente después de que ocurriera me sentí perfectamente bien. Empecé a salir con el novio con el que tuve una relación larga a los 19 años, y teníamos relaciones sexuales continuamente. Me encontraba tremendamente cómoda con mi sexualidad. Pero poco más de un año después, me quedaba bloqueada en medio de una relación íntima con él. Era como si de pronto mi vagina se secara. Comencé a sentir que el sexo ya no era una cuestión de dar y recibir sino de dar, dar, dar. Y todo iba dirigido a satisfacer sus necesidades. Tener relaciones sexuales me hacía sentir que me estaban usando. Era como ceder ante una realidad que yo no quería en absoluto. Empecé a alejarme de él. Y lo que es peor: seguía consintiendo las relaciones sexuales aunque era como si me volvieran a violar una y otra vez, solo porque sentía que le estaba haciendo un favor".

"Él siempre me dijo que nunca quiso tener sexo conmigo si yo tampoco disfrutaba. Era y es un hombre increíble, pero yo ya no podía hacer frente a la intimidad forzada. Hace poco lo dejé con él tras dos años y medio, y a veces el sentimiento de culpabilidad que me consume es demasiado insoportable. No sé si el sexo volverá a ser un acto consensual".

"Por último, siento que cada historia de agresiones sexuales sigue siendo válida, independientemente del nivel de violencia o la cantidad de trauma que ocurra después. La historia de cualquier mujer es una historia que importa".

—Amber

11. Tras aquellos abusos me convertí en una persona sexualmente disfuncional, pero encontré una pareja paciente que se preocupa por mí, que siempre me pide permiso y respeta mis límites".

Teraphim / Getty Images

"Cuando estaba en octavo curso empecé a salir con un chico que estaba en el último año de instituto, al que conocía a través de un amigo común. Seguimos saliendo intermitentemente, hasta que empecé el primer año del instituto. Acabó abusando gravemente de mí, mental y emocionalmente, pero también se produjeron abusos físicos y sexuales (y la amenaza de que habría más) durante toda la relación. Después me quedé sin ningún sentimiento de autoestima".

"He intentado a toda costa comenzar un capítulo nuevo en mi vida, pero durante años he seguido teniendo pesadillas y ansiedad. Cuando me enteré de que la persona que abusó de mí se había vuelto a mudar a nuestra ciudad natal, ni siquiera quería ir a visitar a mis padres porque lo último que deseaba era encontrarme con él. Incluso saber que está en el mismo estado del país me hace sentir incómoda".

"Mi consejo para las personas que han sufrido agresiones sexuales es: habla con alguien. Si sigues estando en peligro, necesitas contárselo a alguien YA. No te preocupes por lo que otras personas puedan pensar ni por meterte en problemas".

"Tras aquellos abusos me convertí en una persona sexualmente disfuncional, pero encontré una pareja paciente que se preocupa por mí, que siempre me pide permiso y respeta mis límites. Para mí era extremadamente importante sentirme completamente segura con mi pareja. Tras un tiempo comencé a disfrutar del sexo otra vez. No voy a decir que no he tenido algún día malo, pero tienes que recordar que NO PASA NADA por tener un día malo. Eso no quiere decir que mañana no será un gran día".

— Anónimo

12. "Nunca he conseguido que mi cuerpo se relaje durante las relaciones sexuales".

"Durante mi primer año de universidad mantuve una relación a distancia. Empezó bien, como suele pasar. Después, al principio poco a poco y luego rápidamente, se convirtió en una relación abusiva. Era sobre todo emocionalmente abusiva, pero comenzaron a aparecer elementos de abuso sexual y físico. Él dejó de escucharme cuando yo decía que no quería, o se enfadaba espantosamente porque 'yo antes nunca era así'. Al final aprendí a callarme la boca y aguantar. Poco a poco me armé del valor suficiente para salir de ahí, y mis maravillosos amigos, que me apoyaron muchísimo, me hicieron sentirme segura y me cuidaron durante los meses posteriores".

"Ahora estoy mejor gracias a la terapia, la distancia y los amigos, pero la intimidad física y sexual nunca ha vuelto a ser la misma. Con cualquier pareja en potencia tengo que repasar una lista muy larga de las cosas que pueden ocurrir si hacen algo de manera accidental, qué hacer si sufro un ataque de pánico y el hecho de que no es culpa suya. Sencillamente, todavía no me he recuperado del todo de aquel trauma".

"Siempre me siento muy culpable. Sé que mis parejas tienden a tratarme como si yo fuera una cosa increíblemente frágil. Y nunca he conseguido que mi cuerpo se relaje durante las relaciones sexuales. También tiendo a obligar a la gente que está conmigo a superar más dificultades que antes, y casi nunca me quedo a pasar la noche con alguien a no ser que confíe plenamente en esa persona, porque ya no confío en mi capacidad para protegerme".

— Anónimo

13. "Hace unos años empecé a practicar bailes de estilo burlesque. Recuperé mi cuerpo de una manera sexualmente sana, y nunca me he sentido más feliz".

Waynerd / Getty Images

"Mi agresión sexual ocurrió durante mi segundo año en la universidad. Acababa de salir del armario como hombre gay y estaba totalmente enamorado de un chico (hacía dos años que nos conocíamos). Una noche me envió un mensaje de texto pidiéndome que fuera a verle. Fui con él a casa de su amigo y empezaron a beber. Le dije que no me sentía cómodo y que solo tomaría agua. Se echó un poco atrás, pero empezó a presionarme para beber otra vez, diciendo cosas del estilo de: 'si no quieres emborracharte, ¿por qué estás aquí?' y 'si yo te importara, no dirías que no'. Yo solo quería pasar el rato con él".

"Siguiente escena, unas horas después: Estamos morreándonos. Él intenta ir más allá. Yo dije que no, que no quería. Él empezó a presionarme. Diciendo cosas como 'solo chúpamela. Podemos morrearnos y chupárnosla'. Parecía bastante inofensivo. Seguimos morreándonos y él empieza a iniciar la relación sexual. Nunca había sido pasivo y le dije explícitamente que no, no quería. Él siguió adelante, diciendo: 'si me quieres tanto como dices, harás esto para hacerme feliz'. Siguió empujando. Las cosas se vuelven borrosas después de eso. Me tenía sujeto y seguía teniendo sexo conmigo".

"Durante mucho tiempo me odié y pasé a tener relaciones sexuales temerarias con otras personas. Hace unos años empecé a ir a bailes de estilo burlesque. Recuperé mi cuerpo de una manera sexualmente sana, y nunca me he sentido más feliz. Actúo con regularidad, y la compañía de baile con la que trabajo está muy centrada en el positivismo del cuerpo, en conocer tu propia valía y en el auto empoderamiento. Me encanta. Ahora me siento lo suficientemente seguro como para contar esta historia, contársela a otras personas y hablar en nombre de las personas que han sufrido agresiones y aún no han encontrado sus propias voces. Nunca eres una víctima, y nunca cometiste un error".

—John

14. "Tuve un "flashback" repentino, me vi inundada por las emociones y acabé rompiendo a llorar".

"Cuando tenía 17 años mi novio de entonces (ahora mi ex, por razones obvias) me agredió sexualmente. Estábamos en la cama, yo me había quedado dormida y me desperté con sus manos dentro de mis pantalones. En aquel momento me quedé bloqueada, no sabía qué hacer. Siempre había pensado que sería el tipo de chica que se enfrentaría a la situación, pero nunca sabes cómo vas a reaccionar en ese momento".

"Han pasado dos años. Hace poco traje a un chico a casa después de salir por la noche. No tuvimos relaciones sexuales, pero mientras estábamos en la cama dio la casualidad de que estábamos en la misma postura que aquella noche en que mi ex me agredió sexualmente. Tuve un "flashback" repentino, me vi inundada por las emociones y acabé rompiendo a llorar. Tuve que echar al chico de mi casa y llamar a una amiga que se pasó un largo rato tranquilizándome y consolándome. Hacía mucho que no pensaba en mi ex, pero esto demuestra que ese tipo de cosas pueden seguir afectándote incluso años después".

— Anónimo

15. "Estar con ella me ha ayudado a curarme de la agresión mejor que con ninguna medicación o terapia".

Oneinchpunch / Getty Images

"En el transcurso de seis meses conocí y me enamoré locamente de la que ahora es mi novia. Cuando empezamos a tener intimidad a mí me entraba el pánico y disociaba, pero ella me abrazaba y me hablaba hasta que se me pasaba. Ella siempre se muestra paciente conmigo. Estar con ella me ha ayudado a sanarme de la agresión mejor que con ninguna medicación o terapia. Cuando tenemos sexo confío en que ella me va a escuchar y respetar. Y confío en ella lo suficiente como para probar cosas nuevas".

"Llevo aproximadamente un año con ella, y los ataques de pánico siguen ocurriendo de vez en cuando. Pero me siento más a gusto que nunca con mi sexualidad. Hace casi tres años desde la agresión y sé que tengo mucho más camino que recorrer para sanarme. Porque ignorarlo y hacer como si no hubiera ocurrido suele ser mucho más fácil. Me cuesta recordar que soy una superviviente, no una víctima. Me acuerdo de aquella noche y deseo haber tenido la voluntad necesaria para decir 'no' o para empujarle lejos de mí. Pero no la tuve. Y eso tiene que estar bien".

—Michelle

16. "Ahora me puedo comunicar con mi pareja. Cuando el trauma asoma la cabeza durante el sexo, digo algo".

"Mi padre es pedófilo. Cuando tenía 13 años encontré su alijo de pornografía infantil. Lo absorbí todo a lloros. Poco después mis padres se divorciaron".

"Evité el sexo hasta que, con 18 años, una mujer en me forzó en una fiesta. Disocié hasta que ella había terminado de utilizar mi cuerpo. Después estuve saliendo con ella durante un año. Pensé que el sexo era eso. Dolor, obligación, agresión, vacío.".

"Busqué ayuda profesional a los 24 años, cuando empecé a tener ataques de pánico a diario. Tras dos años de sesiones semanales (gracias, servicios sanitarios universales canadienses) pude recuperar mi sexualidad y sentirme furiosa con mi pasado a la vez que lo perdonaba. Ahora puedo comunicarme con mi pareja. Cuando el trauma asoma la cabeza, digo algo. Funciona. Ya sé como puedo volver a disfrutar follando. Me siento muy agradecida".

—Juliet

17. "Ver lo que mi cuerpo era capaz de hacer me aportó algo más en lo que centrarme y me hizo enamorarme de mi cuerpo de tal manera que también acabé amándolo en el dormitorio".

Oneinchpunch / Getty Images

"Para mí, el primer paso que tuve que tomar fue marcharme. Es difícil dejar una relación abusiva, e incluso más cuando hay hijos por medio. Pero tras seis años de obligarme a hacer cosas que no quería hacer, tener rabietas a posta para que no tuviera otra opción más que tener sexo con él si quería dormir, acusarme de engañarle y utilizar tácticas intimidatorias para llevarme a la cama, había tenido bastante".

"Mi viaje hacia el descubrimiento de mi propio cuerpo comenzó cuando me admití a mí misma que él me había violado repetidas veces en el transcurso de nuestra relación. Como yo 'cedía', nunca consideré que lo que él hacía era violarme hasta que fui a ver a un psiquiatra, y por lo tanto no percibí lo serio de la situación hasta que llevábamos aproximadamente un año separados".

"También voy a decir que empecé a masturbarme con regularidad. Puede que sea demasiada información, pero eso me ayudó a percibir el sexo y mi propia sexualidad de modo que no estaba eclipsada por lo que él hacía, sino como una manera de darme placer que dependía totalmente de mí. Esa es una visión de las cosas totalmente empoderante. Me hizo sentir en mayor grado que podía controlar lo bien que me sentía y en menor grado que él tenía el poder de hacerme sentir fatal".

"También comencé a practicar yoga con regularidad; ver lo que mi cuerpo era capaz de hacer (¡y he descubierto que es mucho!) me aportó algo más en lo que centrarme y me hizo enamorarme de mi cuerpo de tal manera que también acabé amándolo en el dormitorio".

—Aisha

18. "Él no me arrebató mi cuerpo ni mi consentimiento. Los sigo teniendo. Sigo viva".

"Tengo casi 19 años. Biológicamente soy mujer, y también soy pansexual y no binaria. Fui agredida por mi ex novio, que después me agredió tres veces más. Una de estas agresiones ocurrió el día de mi 17 cumpleaños. Cada año, cuando llega mi cumpleaños, me encuentro demasiado deprimida para celebrarlo porque mi cuerpo fue violado ese día. Ese chico asqueroso me arrebató el derecho que tengo como ser humano a dar el consentimiento de mi propio cuerpo".

"Cuando aquella relación se terminó, retomé una relación con otro ex. Me sentía sucia, y sentía que él estaría sucio si me tocaba. El sexo estuvo vetado durante muchos, muchos meses. E incluso cuando lo hacíamos él no podía tocarme en ciertos sitios, porque eso me hacía romper a llorar. Probé a ducharme para deshacerme de la sensación de las manos de mi agresor en mi cuerpo. Cuando eso no funcionó probé con las auto lesiones. Cortes, quemaduras, puñetazos.. cualquier cosa para distraerme de la sensación que tenía de él. Le denuncié a la policía y no hicieron nada. Sentía que yo no tenía valor ninguno. Ni siquiera podía conseguir justicia para mí. Desarrollé una adicción a los medicamentos con receta para intentar anestesiar lo que sentía".

"Fueron noches innumerables tomando pastillas, rebanándome la piel y llorando, hasta que me di cuenta de que no era culpa mía en absoluto. Estaba en una situación que no podía controlar. Mi cuerpo sigue siendo mío. De hecho, él no me arrebató mi cuerpo ni mi consentimiento. Los sigo teniendo. Sigo viva".

"A todas las personas que han sido víctimas de agresiones sexuales: Te creo. No fue culpa tuya. Con el tiempo te darás cuenta de eso. Con el tiempo serás más fuerte que nunca antes. Puede que no puedas olvidarlo o superarlo al 100 %, pero puedes y podrás dejarlo atrás. Creo en ti".

—Tyler

19. "No es como tener ganas de comer tarta cuando estás a dieta; más bien es como darte cuenta de que ya no te gusta la tarta".

Nemanjamiscevic / Getty Images

"Sufrí una agresión sexual por parte de un amigo hace un año. Soy pansexual y morbosa y practico el poliamor. El sexo para mí es algo especialmente importante, porque mi identidad sexual es relativamente extraña. Cuando no creces pensando en el sexo y en las relaciones de la misma forma que tus compañeros, cuando te haces mayor y sigues saliendo del armario y explicando y defendiendo tus relaciones una y otra vez, el sexo puede convertirse en una parte muy fundamental de tu identidad. En mi caso, también era una parte especialmente fundamental de mi vida social, ya que me gusta mezclarme con otras personas "poli" y morbosas".

"Siempre estuve al tanto de que la agresión que sufrí no fue culpa mía, pero a nivel subconsciente no podía deshacerme de la sensación de que de algún modo sí lo era. Que, como un amigo me había agredido, tenía que ver con mi mala capacidad de elegir a mis amigos. Que tal vez mi estilo de vida libertino significaba que inevitablemente me iba a cruzar con personas muy jodidas. Ya no creo en nada de eso".

"Tras la agresión intenté volver a una vida sexual normal lo más rápido posible, pero sencillamente eso no ha ocurrido: No he sentido ningún deseo de tener relaciones sexuales ni de participar en BDSM. No es como tener ganas de comer tarta cuando estás a dieta; más bien es como darte cuenta de que ya no te gusta la tarta. Es algo confuso, y sentirme desvinculada de la identidad que ha dado forma a una parte tan amplia de mi vida como adulta es terrible. El hecho de que algunos de mis compañeros (¡mis compañeros de mente abierta con su manera tan sincera de hablar de sexo!) me juzgaban de manera negativa por lo que había pasado también me ha quitado las ganas de asociarme con las etiquetas y los grupos con los que siempre me había identificado".

"Lo más significativo que me ayudó fue denunciar la agresión a través de un programa denominado 'Information Sharing' (compartir información) que ofrecían los centros de crisis por violación. Es una manera de pasar información sobre un agresor a la policía sin dar tu nombre. Por sí sola, tu declaración no puede utilizarse para procesar el crimen, pero les ayuda a acumular evidencia contra los delincuentes reincidentes. En mi caso el chico no era un delincuente reincidente, pero me ayudó. Le conté lo que había pasado a una empleada del centro de crisis, esta escribió una declaración y cuando me la repitió resultó agonizantemente claro quién había tenido la culpa. Me siento muy agradecida por eso".

Beth

20. "Lo mejor que puedes hacer por ti es buscar ayuda y enfrentarte a muerte a la vocecilla de tu cabeza".

"Tras una relación emocionalmente abusiva y manipuladora que duró dos años, durante la cual se produjeron numerosas agresiones sexuales mientras yo estaba en la universidad, acabé rota. No tenía deseos sexuales, no tenía autoestima y la idea de volver a tener relaciones me aterrorizaba por completo. Todas las relaciones que he tenido desde entonces han sido cortas, ya que no podía soportar ninguna interacción física a causa de las abrumadoras sensaciones de pánico, culpabilidad y vergüenza que sentía después. Empecé a evitar cualquier tipo de intimidad".

"Hasta que, cuatro años más tarde, conocí a un chico hacia el que tenía sentimientos muy profundos, y se me ocurrió que no podía seguir bloqueando el problema. Su apoyo y paciencia me hicieron darme cuenta de que me merecía algo mejor, y de que en realidad nunca había lidiado con la ansiedad y el miedo sino que me limitaba a enterrarlos y evitar que aparecieran".

"Por fin busqué ayuda en una clínica para el tratamiento de la ansiedad y problemas de comportamiento, que estaba disponible en mi universidad. Me diagnosticaron un caso leve de TEPT y pasé ocho meses en terapia trabajando para enfrentarme a la ansiedad en vez de evitarla. Los pasitos que vas dando marcan la diferencia, pero para mí lo más importante fue darme cuenta de que lo que me había ocurrido no fue culpa mía. No tenía motivos para sentirme avergonzada ni culpable porque no había hecho nada malo. Cuando eso hizo "clic" en mi cerebro fue mucho más fácil reconstruirme. Lo que quiero que sepan otras víctimas de las agresiones sexuales es que nunca debes evitar esa ansiedad. Recuerda que todas las historias son diferentes y las cosas ocurren dentro de un espectro. El hecho de que no me apuntaran a la cabeza con una pistola no quiere decir que no me violaran. Y lo mejor que puedes hacer por ti es buscar ayuda y enfrentarte a muerte a la vocecilla de tu cabeza. Y recuerda que nunca estás solo/a".

— Anónimo

21. "La semana pasada pude darle un abrazo a un amigo varón sin ponerme tensa. ¡Me sentí muy orgullosa de mí misma!"

Instagram: @pleasurepie / Via instagram.com

"Fui violada el día de mi 17 cumpleaños por el hermano mayor de un amigo, y tres meses mas tarde fui agredida sexualmente por el hermanastro de mi ex novio. Decir que estos eventos me causaron problemas de intimidad sería quedarme corta. Me resulta difícil besar a la gente y darles abrazos, achuchones etcétera. Es algo que también me mata por dentro, porque veo que los chicos con los que estoy quieren que les achuche y yo también me muero de ganas de hacerlo, pero no puedo traspasar esa barrera mental para fiarme de ellos lo suficiente. Ha sido la causa de que acabaran mis últimas dos relaciones".

"Afortunadamente por fin he encontrado a un terapeuta que me está ayudando con los problemas de intimidad. ¡Estoy progresando, de manera lenta pero segura! La semana pasada pude darle un abrazo a un amigo varón sin ponerme tensa. ¡Me sentí muy orgullosa de mí misma!".

—Sierra

22. "Estaba convencida de que era lesbiana cuando en realidad soy bisexual, porque la idea de tener relaciones sexuales con hombres me asqueaba".

"Cuando era adolescente sufrí abusos sexuales durante varios años. Por culpa de ello desarrollé miedo hacia los hombres, hasta el punto de que no podía soportar que me tocaran".

"Estaba convencida de que era lesbiana cuando en realidad soy bisexual, porque la idea de tener relaciones sexuales con hombres me asqueaba. Los hombres me seguían atrayendo, pero me daban miedo. Conseguí superar el miedo en parte dejando que el tiempo curase las heridas, en parte hablando del tema, en parte encontrando a un hombre en el que puedo confiar y en parte aprendiendo a defenderme. Los abusos sexuales y las violaciones no son lo mismo, pero los abusos sexuales siguen siendo algo de lo que vale la pena hablar".

— Anónimo

23. "Comienza despacio; por ejemplo, intercambiando mensajes de texto o hablando por teléfono con la persona que te interesa".

Peopleimages / Getty Images

"Fui víctima de abusos sexuales de niña, desde los 9 hasta los 11 años. Nunca me violaron, pero sí sufrí abusos y manipulaciones para consentir dichos abusos. Ahora que tengo casi 19 años no he podido tener relaciones nuevas. Tengo fobia al sexo, TEPT y depresión maníaca. Durante mucho tiempo me sentí débil y culpable porque no consideraba lo que me había ocurrido lo 'suficientemente malo' como para sufrir TEPT".

"Un par de cosas que me ayudaron mucho incluyen encontrar canciones con las que me identifico y, a veces, llorar a gusto para desahogarme ('Warrior' de Demi Lovato siempre me llega). Cuando estoy en medio de un ataque de pánico o ansiedad intento controlar mi respiración y me repito a mí misma una y otra vez: 'estoy a salvo, voy a estar bien, esto pasará'. Es duro, pero estoy en proceso de aprender que la intimidad es algo natural".

"Aprende a ser paciente contigo mismo/a. Comienza despacio; por ejemplo, intercambiando mensajes de texto o hablando por teléfono con la persona que te interesa. Si eso supone demasiado para ti permítete saber que no pasa nada por dar un paso atrás y reconocer que algún día llegarás. También, busca algún tipo de comunidad de personas con quien puedas hablar abiertamente. Yo personalmente encontré una en Tumblr. Y lo más importante, recuerda: todos vamos a estar bien".

— Anónimo

24. "He descubierto que, como mi agresión ocurrió dentro de una relación, tiendo a presionar para que haya sexo en mi relación actual".

"En noveno curso tuve un novio con el que perdí la virginidad. Acabó violándome. Cuando todo empezó yo estaba durmiendo. Fingí seguir dormida hasta que terminó y después me volví a dormir. Nunca lo denuncié, y cada vez que quise cortar con él me amenazaba con suicidarse. Durante una discusión los dos nos pusimos físicamente violentos. Le empujé y él acabó agarrándome por el cuello y lanzándome contra la cama. Estuve con él durante casi dos años hasta que la relación por fin terminó".

"Ahora he descubierto que, como mi agresión ocurrió dentro de una relación, tiendo a presionar para que haya sexo en mi relación actual. Siempre soy yo la que inicia las cosas. Creo que es porque intento protegerme para que no me vuelvan a hacer daño; por eso estoy abierta a todo sexualmente, incluso si no quiero estarlo".

—Chloe

25. "Por muy estúpido que parezca, pasé muchas horas viendo Ley y orden: Unidad de víctimas especiales. La serie tiene tantos episodios que pude escuchar a Olivia Benson tranquilizándome con respecto a todas las cosas específicas que me preocupaban".

NBC

"Hace doce años, cuando tenía 21, me emborraché en una fiesta y perdí el conocimiento, y me desperté desnuda y dolorida junto a un chico al que consideraba mi amigo. Recordaba partes de lo que había ocurrido y, cuando le confronté con el tema me dijo que no había pasado nada y que simplemente me había quitado la ropa a mitad de noche porque tenía calor. Aproximadamente un mes más tarde sufrí un aborto natural. Sé que soy lesbiana desde que tenía 13 años, y esa fue la única vez que estuve con un hombre".

"Mi mejor consejo para poder volver a disfrutar del sexo es no cuestionarte las cosas que sientes y hablar directamente cuando algo no te gusta. Perdí mucho tiempo culpándome por haber estado borracha, por no defenderme lo suficiente, etcétera. En un momento intenté hacerle una felación pensando que si se corría me dejaría en paz, pero no funcionó. Por culpa de ese detalle acabé llamando al número de ayuda contra el suicidio un par de veces. Hice que todo me fuera peor fingiendo que había cosas que no me importaban, cuando definitivamente sí me importaban. Seguramente fue así como acabé destrozando la relación más larga que he tenido".

"También, por muy estúpido que parezca, pasé muchas horas viendo Ley y orden: Unidad de víctimas especiales. La serie tiene tantos episodios que pude escuchar a Olivia Benson tranquilizándome con respecto a todas las cosas específicas que me preocupaban".

— Anónimo

26. "El miedo que siento cuando estoy en una situación sexual es paralizante. No obstante, lo único que me preocupa más que el miedo es la ignorancia que existe en torno al tema de las agresiones sexuales".

"Cuando tenía unos siete años empecé a sufrir agresiones sexuales por parte de alguien muy cercano a mí y en quien confiaba plenamente. Estos hechos duraron aproximadamente año y medio. Iban desde pedirme que hiciera actividades sexualmente explícitas para mirarme mientras las hacía, hasta acabar siendo tocada y agredida. No tenía ni idea de que lo que me ocurría estaba mal, hasta que mi madre se enteró de lo que pasaba".

"En cuanto al impacto que esto ha tenido en mi vida sexual, a menudo he sentido el impulso de hacer que las cosas vayan muy deprisa y de ponerme al mando de situaciones que están fuera de mi elemento para tener cierto control sobre las personas que están en mi vida. Ahora soy una lesbiana de 16 años que camina muy deprisa por los sitios y evita el contacto visual con los varones que me rodean. A menudo sufro ataques de pánico en medio de un momento íntimo con mi novia. A medida que veo como mis amistades pierden la virginidad y disfrutan de sus florecientes vidas sexuales, la mía está empañada por el miedo, los recuerdos reprimidos y una mujer frustrada".

"El miedo que siento cuando estoy en una situación sexual es paralizante. No obstante, lo único que me preocupa más que el miedo es la ignorancia que existe en torno al tema de las agresiones sexuales. No soy lesbiana porque sufrí agresiones. Soy lesbiana porque soy una puta lesbiana y punto. No sufrí agresiones porque me visto de manera provocadora, sufrí agresiones porque las agresiones no tienen que ver con el sexo sino con el poder. Y a todos los que dicen que eso por lo que estás pasando no es para tanto, os prometo que todos tus sentimientos son válidos incluso si no los entiendes".

— Anónimo

27. "Siempre me he preguntado si mi asexualidad se debe a los abusos que sufrí por parte de aquel tío cuando yo tenía seis años".

Instagram: @stitchculture / Via instagram.com

"Siempre me he preguntado si mi asexualidad se debe a los abusos que sufrí por parte de aquel tío cuando yo tenía seis años. Pero he acabado por darme cuenta de que, aunque mi asexualidad se deba a los abusos, eso no la hace menos válida. Si algún día decido tener una relación estable con alguien, sabré que será alguien que respeta mis límites y a quien no le importa tener una relación sin sexo. No siento la necesidad ni el deseo de que me 'arreglen' ¡porque no estoy rota! Ya sea porque soy intrínsecamente asexual o porque los abusos me llevaron a ello, he tenido una vida plena e intensa sin sexo y no necesito centrar mi vida en intentar cambiarlo. Los medios me dirán que es raro no tener relaciones sexuales casuales o incluso sexo mientras tienes una relación seria, pero sé que puedo vivir sin ello y siento que la vida me llena igual".

"A veces me sigue preocupando que los recuerdos borrosos que tengo de los hechos me permitan sentirme más segura de mi (a)sexualidad de lo que pueden estar otras personas, pero quiero que todo el mundo sepa que independientemente del historial que hay detrás de tu sexualidad tú eres una persona válida, eres hermosa y te creen. No necesitas darle explicaciones a nadie. Quiero que todo el mundo sepa que la asexualidad es real y no es nada de lo que avergonzarse. Si realmente quieres hacer el esfuerzo de recuperar o conseguir deseos sexuales, adelante con ello; pero que sea bajo tus propios términos y solo con lo que te sientas cómodo/a. Pero no te fuerces si de verdad no tienes deseos de participar en comportamientos sexuales. Tu asexualidad es válida".

— Anónimo

28. "A veces me resulta más fácil alcanzar el orgasmo cuando en mi cabeza imagino escenarios falsos o personas y famosos falsos en vez de centrarme en lo que le está ocurriendo a mi cuerpo en esos momentos".

"Hace unos cuatro años tuve una relación emocional y físicamente abusiva, algo que sigue afectándome a día de hoy".

"Ahora llevo casi dos años con mi actual novio (llamémosle Hugh). Es el hombre más amable, dulce, comprensivo y cariñoso imaginable. Pero incluso así a veces me resulta increíblemente difícil tener relaciones íntimas con él. Incluso hoy a veces me resulta más fácil alcanzar el orgasmo cuando en mi cabeza imagino escenarios falsos o personas y famosos falsos en vez de centrarme en lo que le está ocurriendo a mi cuerpo en esos momentos con Hugh. Supongo que es una rémora de cuando pensaba en otras cosas (cualquier otra cosa) mientras tenía relaciones sexuales (a menudo forzadas y no deseadas) con mi ex".

"También a veces prefiero a veces 'hacerlo yo misma' que tener sexo con Hugh. Y no es porque no quiera hacerlo con él, sino porque sé, fuera de toda duda, que yo nunca me podría hacer daño. Solo hago lo que me hace sentir bien. Ni más ni menos".

"A veces, ahora, ni siquiera me gusta cuando Hugh me mira mientras tenemos relaciones sexuales. Y en muchas ocasiones he terminado llorando después, solo por la vergüenza que aún me viene encima cuando tengo sexo: un recordatorio de mi anterior relación, cuando la vergüenza era el sentimiento principal. Sigo sintiendo vergüenza incluso ahora, a pesar de la parte racional de mi mente que sabe que el sexo es algo sano, bueno y agradable cuando es con la persona adecuada. También he descubierto que me preocupa demasiado agradar al otro (otra rémora de mi ex manipulador, que quería que yo hiciera lo que él quisiera, independientemente de si yo lo quería o no)".

—Isabel

29. "Me compro ropa interior que me hace sentir sexy porque por fin quiero volver a sentirme sexy".

Wundervisuals / Getty Images

"Sufrí una agresión sexual por parte de alguien que conocí en una fiesta durante mi segundo año de carrera. En aquel momento me encontraba en una relación emocionalmente abusiva, y mi novio era lo opuesto a alguien comprensivo. Me obligó a hacer cosas sexuales antes de que estuviera preparada y arremetía en mi contra cuando me enfadaba, tenía "flashbacks" o me retraía tras el acto. Cuando me violaron yo era virgen. Mi novio y yo nunca tuvimos sexo, aunque hicimos todo lo demás".

"Dos años y medio más tarde, tras montones de sesiones de terapia, crecimiento personal y poner fin a mi relación tóxica, empiezo a sentirme yo misma de nuevo. Pero la idea de tener relaciones sexuales con alguien sigue aterrándome: la noción del sexo sigue estando íntimamente entrelazada con la noche en la que sufrí la agresión sexual. Ese sentimiento se ve exacerbado por un terrible miedo a la intimidad y a dejar que la gente entre en mi vida".

"No obstante, estoy preparada para comenzar a dar los pasos necesarios y volver a donde estaba antes. Ya me siento empoderada y un poco más cómoda, lo que en este momento lo significa todo para mí. ¡Me he comprado un vibrador y ME ENCANTA! Me compro ropa interior que me hace sentir sexy porque por fin quiero volver a sentirme sexy. Me he centrado en mí: he viajado, he vuelto a descubrir cosas que me gustan, he encontrado hobbies nuevos y he hecho nuevas amistades. Y todo esto mientras iba superando la experiencia traumática. Por fin, tras sentirme mucho más cómoda con ser yo misma de nuevo, he comenzado a recuperar mi propio poder sexual. La sensación es fantástica. Ya lo había intentado antes, pero no estaba preparada. No era mi momento, y tampoco pasa nada".

— Anónimo

30. "Estoy bastante segura de que esa es la razón por la que ahora tengo vaginismo".

"Soy una mujer de 21 años, estudiante universitaria. Cuando tenía 18 años le dije a mi novio que tendríamos relaciones sexuales la noche del baile de fin de curso. El problema es que él no me atraía, y yo no comprendía que hace falta estar excitada para que el sexo sea placentero. Cuando me penetró por primera vez casi grité de lo mucho que dolía. Le pedí que parase, pero me chantajeó emocionalmente y me dijo que teníamos que seguir. Me sentí atrapada y dije que vale, pero no me gustó nada. Siguió siendo doloroso, pero como yo quería ser una 'buena novia' no dije nada".

"Estoy bastante segura de que esa es la razón por la que ahora tengo vaginismo Puedo sentir atracción, pero en cuanto alguien intenta meterme el pene ya no puedo hacerlo".

—Emma

31. "Me encantaba el énfasis tan potente que se le da a la comunicación y el consentimiento en la comunidad BDSM".

Xebeche / Getty Images

"Sufrí una agresión sexual durante el segundo año de carrera en la universidad. La enterré en el fondo de mi mente e intenté no pensar en ella, pero esta siguió afectando a mi vida sexual me gustara o no". Renuncié a mi 'promesa de pureza' y comencé a ir a discotecas para morrearme con chicos. Después de mi primer novio serio fue como si se abrieran las compuertas. Una vez había empezado a tener sexo ya no podía parar (a no ser que él dijera que no, por supuesto; es una forma de decir que mi libido era insaciable). Pronto acabé aficionándome al sexo más atrevido, y cuando la relación se rompió lo exploré con más libertad".

"Me encantaba el énfasis tan potente que se le da a la comunicación y el consentimiento en la comunidad BDSM. A menudo se confunde ser sumisa con ceder todo tu poder a otra persona, pero la realidad es que ser sumisa me ha permitido sentirme más empoderada que nunca, algo realmente importante para mí mientras asistía a terapia para lidiar con la agresión sexual que sufrí y todos los problemas que surgieron a raíz de ella. Como sumisa eres tú quien toma las decisiones. Lo que te gusta y lo que no te gusta. Pronuncias una palabra de seguridad y todo en la habitación se detiene por completo. Tu Amo se detiene, se preocupa por ti y te cuida. Si estás jugando en una mazmorra, el monitor se preocupa por ti. Me siento súper segura, lo cual ha curado muchas de mis heridas".

"¡Y lo que es aún más loco es que me va el CNC (siglas en inglés para 'no consentimiento consensual')! Fingir situaciones con mi pareja, a quien quiero y en quien tengo plena confianza, me hace sentir (¡literalmente!) segura, y de cierto modo revivir lo que me ocurrió sabiendo que estoy a salvo y puedo detenerlo en cualquier momento ha sido una gran catarsis".

— Anónimo

32. "Redescubrir mi sexualidad fue como una liberación. Fue el último aspecto de mi vida que el hombre que me violó pudo definir, y también lo recuperé".

"Cuando estaba en la universidad salí con un hombre que, en retrospectiva, era cada vez más agresivo a medida que nuestra relación avanzaba. Fue mi primera pareja sexual y se mostraba muy sutil al respecto cuando estábamos juntos, pero yo no lo veía. Cuando rompimos me mudé y cambié de número de teléfono, pero de alguna manera encontró mi apartamento y entró dos veces por la fuerza, para violarme mientras me apuntaba con una pistola".

"Más tarde, un amigo y yo empezamos a hablar y acabamos convirtiéndonos en amigos con derecho a roce. Resultaba perfecto para ayudarme a recuperar mi autoestima: no me preocupaba por agradar al amor de mi vida; solo era un amigo que podía marcharse cuando quisiera sin que ello llevara a sentimientos negativos o corazones rotos. Algunas veces el sexo era extraordinario y resultaba emocionante explorar. Otras veces las cosas podían ir bien y de pronto yo me sentía aterrorizada y lo paraba todo, o incluso no podía ni empezar. Él se mostraba paciente y respetuoso, y si se sintió frustrado ni siquiera se le notó. Pero también me trataba como a una mujer; no me trataba como si estuviera rota o fuera frágil o una ingenua, lo cual era muy importante".

"Siempre tuve miedo de que ser violada iba a definirme. Les he contado esto a muy pocas personas (aunque lo que más lamento es no haberle denunciado). Redescubrir mi sexualidad fue como una liberación. Fue el último aspecto de mi vida que el hombre que me violó pudo definir, y también lo recuperé. No estoy segura de que mi amigo pueda llegar a comprender el regalo tan grande que me hizo".

— Anónimo

33. "A veces mi novio quiere abrazarme o besarme, e incluso si no estoy realmente en contra de ello acabo diciendo 'no' sencillamente porque puedo hacerlo".

instagram.com

"Sufrí abusos por parte de un amigo de la familia: el marido de mi cuidadora infantil". Ha tenido para mí muchos detonantes que nunca comprendí hasta mucho después, como ver pasar los créditos después de una película y la pantalla gris y borrosa que aparece cuando se terminan. Ese ruido blanco resulta reconfortante para muchas personas. ¿Para mí? Un terror y sensación de malestar absolutos".

"Tuve la suerte de encontrar una pareja que comprende el miedo y la cautela que siento con el tema del sexo. Lucho contra ello, pero sé que no pasa nada. Tengo derecho a sentir miedo y cautela".

"Una de las cosas que más me han empoderado es decir 'no'. La verdad es que da igual para qué sea. A veces mi novio quiere abrazarme o besarme, e incluso si no estoy realmente en contra de ello acabo diciendo 'no' sencillamente porque puedo hacerlo. Cuando él inmediatamente deja de hacer lo que sea noto una sensación de alivio, porque sé que mi 'no' cuenta Se ha convertido en un hábito, hasta tal punto que ni siquiera sé que lo hago hasta que sale la palabra".

— Anónimo

34. "Ahora comprendo que lo que yo elijo hacer sexualmente y el abuso que sufrí son dos cosas diferentes. Ahora puedo elegir".

"Sufrí abusos sexuales durante la mayor parte de mi niñez. Conocía lo que eran los genitales y la pornografía incluso antes de saber lo que era el sexo. Los abusos terminaron cuando tenía 15 años. Estaba tan destrozada emocionalmente por todo que pensé que la masturbación y los impulsos sexuales estaban mal. Me maldecía por tener impulsos sexuales y sentir curiosidad, porque no tenía muy definida la frontera entre lo que era abuso y lo que era normal. Pensaba que yo era igual de mala que él".

"En el instituto llevaba un anillo de pureza y me mantuve virgen durante los cuatro años, algo de lo que sigo estando orgullosa. He tenido relaciones íntimas con dos chicos, dos chicos por los que tenía sentimientos profundos, y nunca fue fácil. Hizo falta mucha paciencia y sanación, pero ahora comprendo que lo que decido hacer sexualmente y el abuso que sufrí son dos cosas diferentes. Ahora puedo elegir".

—Lindsey

35. "Llevo ya casi tres años con mi nuevo novio y todavía no he podido tener relaciones sexuales con él".

Instagram: @radicalbuttons / Via instagram.com

"Soy un hombre gay de 22 años, y fui violado por mi novio del instituto. La primera vez fue a los 15 años. Me manipuló para que siguiera con él hasta los 18. Me convenció de que yo no valía para nada y destrozó mi autoestima hasta el punto en que sentí que nadie me quería. Cuando fui a la universidad por fin me di cuenta de la naturaleza tan venenosa de nuestra relación y rompí todos los vínculos con él. Pero no sin ciertas consecuencias".

"Llevo ya casi tres años con mi nuevo novio y todavía no he podido tener relaciones sexuales con él. No obstante, lo que es aún más difícil es que me sigue costando muchísimo desvelar mis verdaderos sentimientos y decirle a la gente, incluso a aquellos en quienes más confío, lo que realmente quiero (ya sea algo que tiene que ver con decisiones importantes o con cosas triviales como decidir qué vamos a comer), porque durante tres años me manipularon para que creyera que lo que yo quería o cómo me sentía no importaba".

"Ha sido un viaje largo, revelador y transformador, pero mis amigos más cercanos han marcado una enorme diferencia en mi vida. Ni siquiera se me dio la oportunidad de asistir a terapia o recibir formación sobre lo que significa ser víctima de agresiones sexuales, porque soy hombre. Sigo sin estar mejor al 100% y no tengo claro que lo vaya a estar algún día. Pero no cambiaría lo que me ocurrió, porque si no hubiera pasado por ello no sería la persona que soy ahora. Actualmente estoy estudiando para ser terapeuta de jóvenes, y mi ambición es educar y ayudar a los jóvenes. A todos vosotros que habéis sido víctimas de agresiones sexuales (especialmente a los hombres) os animaría a buscar algún tipo de terapia. Para mí, realizarla como parte de mi curso ha sido la experiencia más enriquecedora de mi crecimiento y sanación personal. Ojalá hubiera tenido la capacidad de hacerlo cuando tenía 15 años".

—Phillip

36. "Soy mucho más cerrada, y muchas personas que desconocen lo que ocurrió creen que es solo porque senté la cabeza y me casé. Pero no es así".

"Antes de la agresión la intimidad era un área de mi vida donde encontraba mucha felicidad y liberación del estrés. Flirteaba mucho, me encantaba la lencería bonita y estaba en contacto con mi sexualidad. Desde que sufrí la agresión me he vuelto mucho más reservada. A veces sigo culpándome por la agresión, por haber flirteado tanto. Yo era el tipo de chica que escribía su teléfono en las servilletas de los bares y se la pasaba al chico más guapo del grupo que estaba tocando. Flirteaba platónicamente con hombres y mujeres".

"Ahora me resulta difícil hacer cualquiera de esas cosas sin sentir que podrían utilizarlo en mi contra. Ahora soy mucho más cerrada, y muchas personas que desconocen lo que ocurrió creen que solo es porque senté la cabeza y me casé. Pero no es así. Siento que he perdido una gran parte de mí misma. Todavía puedo disfrutar de la intimidad, pero también es un área de mi vida de un tremendo estrés, más que un oasis alejado del estrés".

"Sigo trabajando para resolver mis problemas todos los días. Aunque me gustaría ser tan divertida y desenfadada como antes, y aunque me gustaría seguir en la universidad (la dejé por culpa del TEPT), no creo que pudiera volver y hacerlo todo de nuevo si tuviera la oportunidad. No tener TEPT sería genial, pero mi vida ahora también tiene muchas cosas buenas, que no podría haber imaginado posibles de no haber pasado por un cambio enorme en mi manera de vivir la vida. Tengo un marido fantástico. Juntos tenemos un hogar maravilloso y un gato realmente genial. Evidentemente eso no quiere decir que me alegre de haber sido violada (no dudaría en quemar a mi violador si fuera legal). Solo digo que la vida sabe arreglarse si sigues adelante".

—Vivienne

37. "Hay personas a las que les ha afectado de distintas maneras, como a mí y muchas otras personas que viven una hipersexualidad inducida por el trauma".

Instagram: @pleasurepie / Via instagram.com

"Soy víctima de abusos sexuales entre niños. No voy a entrar en detalles, pero por culpa de aquello a día de hoy soy hipersexual. Mi deseo sexual es mucho más intenso que en otras personas. Tengo fantasías sexuales alarmantes. Sinceramente creo que no soy sexualmente atractivo, que no valgo nada y que si no tengo sexo me moriré".

"Evidentemente eso me ha llevado a muchos escenarios peligrosos tanto con amigos como extraños, y después de llevarme varios sustos me di cuenta de que no debería sentirme así, que mis deseos estaban vinculados a los abusos que viví en el pasado (cuyo recuerdo había reprimido mucho tiempo atrás). Sigo sintiéndome igual, pero ahora estoy aprendiendo a llevarlo mejor, con terapia y un grupo de apoyo de gente que me entiende".

"Muchas personas conocen a víctimas de agresiones sexuales a las que les cuesta volver a ser sexual por culpa de su trauma, pero creo que también es importante mostrar que hay personas a las que esto les ha afectado de distinta manera, como a mí y muchas otras personas que viven una hipersexualidad inducida por el trauma".

—Leo

38. "Eres alguien válido, mereces el amor, nunca fue culpa tuya y nunca será culpa tuya. Mereces vivir tu mejor vida".

"Soy un hombre trans de 19 años. La agresión sexual me ha convertido en un recluso. Cualquier relación casi me da asco cuando aparece el sexo. A veces solo bastaba con que hubiera algo de romance para que me alejara de esa persona y quisiera morirme. Me he sentido como un juguete y me sigo sintiendo así, y resulta deprimente ver cómo esto ha afectado a mi percepción de la confianza en los demás. Sigo pensando que a mis parejas les debo sexo a cambio de su amor, y que mi consentimiento nunca importará mientras mis parejas estén satisfechas".

"Padezco TEPT y a menudo pienso en el suicidio. Ambas cosas tienen que ver con parte de ese trauma. Sé que tengo muchos años por delante, pero sigo sin ver el potencial de ninguna relación donde no me estén utilizando para la única cosa para la que las personas que abusaron de mí creen que valgo: el sexo. Me ha llevado tiempo darme cuenta de que mis experiencias son válidas".

"Mi mejor consejo para los supervivientes: No dejes que ni una puta persona te diga que no te hicieron daño ni te traumatizaron. Eres alguien válido, mereces el amor, nunca fue culpa tuya y nunca será culpa tuya. Mereces vivir tu mejor vida".

—Damian

39. "Me gustaría decirles a otros supervivientes de violaciones: ¡Sea como sea tu manera de vivir el sexo ahora, está bien! Tu cuerpo te pertenece, y eso significa que tu vida sexual es válida independientemente de la impresión que dé".

instagram.com

"Estuve en una relación sexualmente abusiva de los 14 a los 17 años aproximadamente. Fue mi primer amor, mi primer beso, mi primera experiencia sexual, mi primer todo. Por eso, el hecho de que mi introducción al sexo fuera una violación ha modificado mis relaciones con el sexo desde entonces. También me violó mi mejor amigo en la universidad, y eso supuso un enorme paso atrás en el camino que tenía por delante para volver a confiar en la gente y establecer relaciones sanas".

"Solo he tenido relaciones sexuales unas cuantas veces desde mi relación en el instituto, y desde entonces he decidido que no es para mí. Durante un tiempo he sentido un gran conflicto con esto. ¿Habría sido asexual sin estas experiencias, o me han transformado para siempre? ¿Estoy rota? Con el tiempo acabé por darme cuenta de que parte de lo que suponía obtener el control de mi propio cuerpo era permitirme tener el tipo de sexo que quisiera, incluso si eso significa nada de sexo. Por eso me gustaría decirles a otros supervivientes de violaciones: ¡Sea como sea tu manera de vivir el sexo ahora, está bien! Tu cuerpo te pertenece, y eso significa que tu vida sexual es válida independientemente de la impresión que dé".

— Anónimo

Las respuestas se han editado por motivos de claridad y longitud.

¿Quieres aparecer en publicaciones similares de BuzzFeed? Sigue a la Comunidad de BuzzFeed en Facebook y Twitter.

Lixia Guo / BuzzFeed News

Este artículo ha sido traducido del inglés.

Want to be the first to see product recommendations, style hacks, and beauty trends? Sign up for our As/Is newsletter!

Newsletter signup form