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11 Castigos horribles que las mujeres han sufrido a lo largo de la historia

A las mujeres que "les gustaba el chisme" les metían espinas de metal en la boca.

publicado

1. Las mujeres que se peleaban eran amarradas juntas en el "violín de la arpía".

Twitter: @theclinkprison

Esto era un tipo de yugo, un aparato de confinamiento utilizado para castigar a las mujeres que peleaban. Una mujer podía ser forzada a utilizar una por sí sola, tal vez caminando por la calle una o dos horas como castigo, o a compartir una con la otra mujer con la que peleaba.

2. A las mujeres que se quejaban o chismeaban les metían espinas de metal en la boca.

museumofwitchcraftandmagic.co.uk, A woman wearing a "witch's bridle" / Universal History Archive / Getty Images

La "brida de la arpía" era una jaula de hierro para la cara de la mujer y se utilizaba para castigar a las "arpías"; mujeres que se quejaban, chismeaban, contestaban, o simplemente hablaban demasiado. Te cerraban la jaula en la cabeza, y una pieza de metal cubierta de espinas que sobresalía era forzada dentro de tu boca. Cada vez que movías la lengua, las espinas la cortaban. A veces la mujer con la brida era encadenada a un gancho junto a la chimenea de su hogar hasta que aprendiera la lección. O podía ser paseada por la ciudad utilizando la máscara, para empeorar su humillación.

3. Las mujeres acusadas de conductas sexuales inapropiadas eran humilladas en un "retrete de excrementos".

ladydespensersscribery.com

Este castigo era una forma de humillación. Tanto hombres como mujeres eran colocados en el retrete de excrementos, pero era una forma de castigo particularmente popular para las mujeres acusadas de ser regañonas o prostitutas. Te amarraban a una silla de madera sin asiento —a menudo un escusado —, y luego te forzaban a sentarte fuera de tu casa, o te paseaban por la ciudad. De acuerdo con el escritor William Borlase, era un "asiento de infamia, en el cual las prostitutas y arpías, con pies y cabeza descubiertos, eran condenados a soportar la burla de los que pasaban".

4. O la justicia iba un paso más lejos y la amarraba en un "excusado de inmersión".

en.wikipedia.org

Era como el de excrementos pero con abrazaderas. Estaba sujeto a largas vigas de madera, las cuales pivotaban sobre un eje. La silla era elevada sobre un río o estanque, con la arpía o meretriz atada a ella, y sumergida tantas veces como dictara su castigo, "para enfriar sus ánimos descontrolados", como dijo el escritor francés Francois Maximilien Misson.

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5. Las mujeres que chismeaban podían ser encerradas por el cuello en público y dejadas a merced de la multitud.

tes.com

La mujer era confinada del cuello a un poste como castigo por su crimen aunque, a diferencia de los hombres, sus manos no eran atadas. Algunos crímenes comunes incluían irritar a tus vecinos por hablar demasiado o tener sexo sin estar casada. En 1777, Ann Morrow fue acusada de hacerse pasar por un hombre y casarse con otra mujer. Fue colocada en la picota, y una muchedumbre furiosa la cegó a piedrazos.

6. Una mujer acusada de acostarse con hombres podía ser castigada en la "capa del borracho".

archive.org

Este dispositivo era utilizado para castigar a los hombres por crímenes como robo, ebriedad, y disturbios. Pero a las mujeres también se les colocaba la "capa del borracho". Un hombre afirmó ver un barril en Delft, Holanda; "un pesado recipiente de madera, no muy diferente a una mantequera, el cual la mujer infiel que tenía dos esposos al mismo tiempo debía cargar de sus hombros, asomando su cabeza solo por la parte superior, y era paseada por la ciudad como castigo por su desenfreno".

7. A una mujer que había tenido un amante le podían cortar la nariz.

link.springer.com

La mutilación de la nariz de una mujer era un castigo para las mujeres sexualmente promiscuas, el cual continuó durante la Edad Media. Al desfigurar la cara de una mujer, el peligroso poder de su belleza era eliminado. La ley de Cnut de 1018 dictaba que a una mujer acusada de adulterio se le cortarían la nariz y las orejas como castigo. En comparación, a un hombre infiel solo se le hacía pagar una multa.

8. Las esposas mandonas eran humilladas con una caminata de la vergüenza.

indiana.edu

La caminata de la vergüenza era un castigo tradicional por prostitución, o por ser una arpía o esposa controladora. Las mujeres eran forzadas a caminar descalzas por el pueblo, a veces vistiendo solo sus enaguas. Las calles eran sucias y sus pisos de piedra, filosos. La muchedumbre burlona se reunía para ver, y los trovadores, golpeando cuencos y ollas, acompañaban la procesión, empeorando la humillación de la mujer. La acusada podía ser sacada de su cama por la noche y paseada por el pueblo mientras la multitud gritaba "Una ramera, una ramera".

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9. Las prostitutas o dueñas de burdeles eran marcadas con un hierro ardiente y desterradas del pueblo.

Magnolia Box

Este era un castigo popular durante el siglo 16. Lady Low, quien dirigía un burdel en Escocia, fue marcada con un hierro ardiente en ambas mejillas por un verdugo y obligada a utilizar una corona de papel, antes de ser desterrada de la ciudad. Se le advirtió que sería ahogada en un saco si alguna vez regresaba.

10. Las mujeres acusadas de robo o hechicería eran ahogadas.

oldoperatingtheatre.com

Hasta el siglo 17, el ahogamiento era un castigo común para las mujeres acusadas de robo. También era la causa de la muerte en la "inmersión de brujas", en la cual los cazadores de brujas comprobaban si una mujer era una bruja viendo si flotaba o se hundía. El ahogamiento como castigo civil básico en realidad era considerado una condena leve en comparación con algunos de los métodos de ejecución más brutales que había disponibles, como por ejemplo...

11. Las mujeres que cometían traición, hechicería o herejía eran quemadas hasta morir.

Getty Images

Esto era parte del repertorio clásico de los cazadores de brujas, especialmente en Escocia. Las mujeres acusadas de hechicería, y de comulgar con el diablo, eran incineradas. Pero también era un castigo común para la traición o la herejía. Las extremidades de una mujer podían ser cubiertas con alquitrán, así como también podían obligarla a utilizar un vestido y una capota empapados en alquitrán. Luego la ataban del cuello sobre un barril, encendían el fuego, y era colgada y quemada simultáneamente en un infierno abrasador. O no se molestaban en colgarla, sino que colocaban atados de ramitas alrededor de sus pies para que fuera consumida por un manto de fuego y quemada viva.

Este post fue traducido del inglés.