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18 Remedios mexicanos con los que te curaron cuando eras chiquito

¡UN PAN PA'L SUSTO!

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1. Ponerte tequila en las encías cuando eras un bebé.

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La lógica era: ¿Le están saliendo los dientes al bebé? Póngale su tequilita, eso lo calma y le quita la comezón.

Hay a quienes les parece un poco raro que le den alcohol a los bebés, pero este remedio mexicano es de lo más común.

2. Miel con ron para curarte la garganta.

Los jarabes para la tos son para novatos, este remedio de cantina era una clásica receta para curarnos de niños. Si te daban el menjurje de sólo miel con limón, entonces te tocó la versión más fresa.
Bonniecaton / Getty Images

Los jarabes para la tos son para novatos, este remedio de cantina era una clásica receta para curarnos de niños. Si te daban el menjurje de sólo miel con limón, entonces te tocó la versión más fresa.

3. Vic VapoRub para resfriados y piquetes.

¿Te picó un mosco? Ponte "vaporrub". ¿Tienes tos? Ponte "vaporrub". Al parecer esta pomada mentolada hacía de todo. La peor era cuando te la embarraban en los pies y te hacían ponerte calcetines. Ah, y no te dejaban salir de tu casa si ya te habían puesto pomada porque "no te fuera a dar el aire, y tú andas con el Vic."
Twitter: @Montanyy

¿Te picó un mosco? Ponte "vaporrub". ¿Tienes tos? Ponte "vaporrub". Al parecer esta pomada mentolada hacía de todo. La peor era cuando te la embarraban en los pies y te hacían ponerte calcetines. Ah, y no te dejaban salir de tu casa si ya te habían puesto pomada porque "no te fuera a dar el aire, y tú andas con el Vic."

4. Encantamientos mágicos como "Sana sana colita de rana."

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"Si no sana hoy, sanará mañana." Esta era la frase mágica que te decían mientras te sobaban rapidísimo en donde te acababas de golpear. Además era horrible porque no sólo te dolía tu nuevo madrazo, también la sobada súper intensa.

5. ¿Qué tal el "pajarito pajarito"?

Este te lo decían mientras te tronaban los dedos en el aire para que levantaras la cabeza y así te salvaban de morir ahogado a la hora de la comida.
F3al2 / Getty Images

Este te lo decían mientras te tronaban los dedos en el aire para que levantaras la cabeza y así te salvaban de morir ahogado a la hora de la comida.

6. Para los golpes, estaba la clásica pomada de árnica.

Era una pomada de olor intenso y raro, que te deja toda la piel grasosa. Y a todo esto, ¿qué carajos es el árnica? También había la versión en chochitos de homeopatía porque a nuestras mamás les encantaba.
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Era una pomada de olor intenso y raro, que te deja toda la piel grasosa. Y a todo esto, ¿qué carajos es el árnica? También había la versión en chochitos de homeopatía porque a nuestras mamás les encantaba.

7. Un pan para el susto.

Cuando te pasaba algo súper cabrón y te asustabas, típico que tu mamá te lo quería curar con un pan. Además, tenía que ser "un pan de sal" porque sino no servía... Ningún problema es demasiado grande para los bolillos.
Magone / Getty Images

Cuando te pasaba algo súper cabrón y te asustabas, típico que tu mamá te lo quería curar con un pan. Además, tenía que ser "un pan de sal" porque sino no servía... Ningún problema es demasiado grande para los bolillos.

8. O la de veneno de abeja.

Que también olía muy particular, pero sonaba a que era muy poderosa porque era de veneno y algún poder debía tener.
Twitter: @Vacuno

Que también olía muy particular, pero sonaba a que era muy poderosa porque era de veneno y algún poder debía tener.

9. Seguro te dieron té de manzanilla para curarte de miles de padecimientos distintos.

Para la indigestión, el insomnio, la ansiedad, te ayuda a relajar los músculos, calmarte los cólicos, para la gastritis, la bronquitis, conjuntivitis, te desinflama los ojos hinchados... pffff... lo que quieras.
Asli Cetin / Getty Images

Para la indigestión, el insomnio, la ansiedad, te ayuda a relajar los músculos, calmarte los cólicos, para la gastritis, la bronquitis, conjuntivitis, te desinflama los ojos hinchados... pffff... lo que quieras.

10. Pero podía ser mucho peor, como cuando te daban un té de ajo para la gripa.

¿Quién les dijo que eso era apto para el consumo humano? ¡Sabe a madres! Y además te deja un aliento asqueroso. ¿Lo peor? Es que sí funcionaba.
Twitter: @nodigamosmas

¿Quién les dijo que eso era apto para el consumo humano? ¡Sabe a madres! Y además te deja un aliento asqueroso. ¿Lo peor? Es que sí funcionaba.

11. Si te vieron muy enclenque, te hicieron tomar aceite de hígado de bacalao.

Había de muchísimos sabores y sólo había dos opciones, o eras de esos niños que amaban la Emulsión de Scott, o eras de los que tenían que corretear para que se la tomaran.
Twitter: @kxrlulu

Había de muchísimos sabores y sólo había dos opciones, o eras de esos niños que amaban la Emulsión de Scott, o eras de los que tenían que corretear para que se la tomaran.

12. ¿Te metiste un golpazo? Seguro te pusieron miel con azúcar.

Supuestamente era para que no se te hiciera chichón. ¿Qué dice la medicina de esta combinación?
Pixabay

Supuestamente era para que no se te hiciera chichón. ¿Qué dice la medicina de esta combinación?

13. Si te dio varicela, te pusieron polvo de haba que sólo hacía que te diera más comezón.

21 Century Fox/ Giphy

Eran como polvos pica-pica, de un color café horrible, que realmente no servían para mucho (o eso sentíamos cuando éramos niños).

14. Tal vez te tocó que te pusieran violeta de genciana.

Este era padre porque pintaba (aunque a veces el color tardaba días en quitarse) y su nombre parecía como de cuento o de algo muy elegante.
Twitter: @Andypolo10

Este era padre porque pintaba (aunque a veces el color tardaba días en quitarse) y su nombre parecía como de cuento o de algo muy elegante.

15. ¿Y qué tal cuando te ponían un trapito de agua fría en la frente para la fiebre?

Tenías que quedarte acostado en tu cama como si fuera tu lecho de muerte, sin moverte, sintiéndote fatal.
Ruslandashinsky / Getty Images

Tenías que quedarte acostado en tu cama como si fuera tu lecho de muerte, sin moverte, sintiéndote fatal.

16. Te espantaban para quitarte el hipo.

Warner/ Giphy

Y a veces funcionaba y otras no. En algunas familias más experimentales, te hacían desafiar las leyes de la física y tenías que tomar agua de cabeza.

17. Recibiste una probadita del infierno cuando te curaron una raspada con Merthiolate.

Eso sí era ardor. A veces dolía más que la herida que te acababas de abrir y te dejaba una marca rosita que era como una herida de guerra.
Superama/ BuzzFeed México

Eso sí era ardor. A veces dolía más que la herida que te acababas de abrir y te dejaba una marca rosita que era como una herida de guerra.

18. Y para cuando comías de más, Sidral o Coca-Cola.

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Refresco para la indigestión, claro, tiene toooodo el sentido del mundo, abuelita.

Aunque seguro odiabas algunos de estos cuando eras niño, de grande ya no te parecen tan malos y, la neta, a veces sí los aplicas.

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