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Después del sismo, los niños de Chiapas y Oaxaca necesitan nuestra ayuda

Todos podemos hacer algo por ellos, es cosa de ponernos las pilas.

publicado

El pasado 7 de septiembre, un sismo de escala 8.2 sacudió por completo a nuestro país.

Ma José Santistevan /Unicef

Los estados más afectados fueron Oaxaca, Chiapas y Tabasco, donde murieron más de 60 personas y miles resultaron afectados.

Entre ellos, centenares de niños que tuvieron que dejarlo todo de repente...

Ma José Santistevan /Unicef

Como Jorge, un niño de 12 años que vive en Juchitán, Oaxaca, "Mis papás me despertaron a mitad de la noche y tuvimos que salir de la casa, pero no podía caminar, tuve que salir a gatas y parecía que todo se nos venía encima."

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Elena tiene 10 años y le pasó algo similar.

Ma José Santistevan /Unicef

“Mi casa se quebró, por eso nos venimos para acá. A mí me da mucho miedo estar en mi cada porque si vuelve a temblar se puede caer. Dormimos aquí, todos juntos” le dijo a los miembros de los equipos de Evaluación Rápida de Unicef.

Además, muchas escuelas se cayeron, dejándolos sin educación y con la incertidumbre de no saber dónde van a estudiar...

Christian Skoog, representante de UNICEF en México, lo plantea así:

Ma José Santistevan /Unicef

“Un niño, niña o adolescente cuyo hogar y escuela ya no existen, que vive en la incertidumbre de no saber dónde va a vivir o estudiar, y que constantemente siente el suelo temblar bajo sus pies debido a réplicas sísmicas”... Es así como están viviendo estos niños hoy.

Por eso, necesitan de nuestra ayuda...

Ma José Santistevan /Unicef

“Por lo general, los niños muestran cambios positivos y superan los síntomas de la experiencia traumática con mucha rapidez; lo cual es sumamente gratificante de observar, pero el espacio amigable permite también identificar quiénes no están superando la situación al ritmo normal y ofrecerles atención especial”, dice Dora Giusti, Jefa de Protección Infantil de UNICEF y experta en procesos de recuperación durante emergencias, con experiencia práctica a nivel mundial.

Con materiales como cuerdas, pelotas, lápices de colores y papel, los niños pueden empezar a superar estas experiencias negativas.

Ma José Santistevan /Unicef

Ya que se convierten en terapias que tornan herramientas clave para la recuperación emocional de los niños y su resistencia a futuras catástrofes.

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