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7 Mitos y verdades sobre la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud ha publicado una importante serie de estudios sobre los efectos de la lactancia materna. Te mostraremos un desglose de las pruebas.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado a conocer los beneficios de la lactancia materna a raíz de unos nuevos estudios.

Los estudios fueron publicados en la revista médica The Lancet. Dice que aumentar la lactancia materna a "niveles casi universales" podría salvar 800 000 vidas al año, y que la lactancia materna previene diversas enfermedades y mejora la inteligencia de los niños.

El año pasado, BuzzFeed revisó la evidencia detrás de algunas declaraciones sobre la lactancia materna. Ahora la hemos actualizado en respuesta a la información de la OMS/Lancet.

1. No hay muy buena evidencia de que la lactancia materna hace más inteligentes a los niños.

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Hubo un amplio estudio en abril de 2015, que sugiere que los bebés amamantados son más inteligentes y que entre más se les amamante, tienden a ser más inteligentes.

Pero el Dr. Stuart Ritchie del Centro de Envejecimiento Cognitivo de la Universidad de Edimburgo señala que los padres que son más inteligentes tienden a amamantar a sus hijos, y los padres que son más inteligentes también tienden a tener hijos más inteligentes. Cuando los estudios tienen en cuenta la inteligencia de los padres, él dice: "Los mayores y mejores estudios no encuentran ninguna relación". Él señala que hay un estudio bibliográfico, publicado en la revista BMJ en 2013, que analizó 80 estudios y concluyó que "el efecto positivo inicial de la lactancia materna en el coeficiente intelectual disminuyó o desapareció" en los estudios que analizaron el coeficiente intelectual de los padres.

Aún así, el vínculo entre la lactancia materna y la inteligencia se presenta con frecuencia, dice Ritchie. "Es una extraña amnesia en los medios de comunicación; hay un montón de investigaciones, pero a la gente se le olvida".

Le preguntamos a Ritchie sobre la nueva información que arrrojó Lancet/OMS, y él dice que sufre del mismo problema.

Se basa en un metaanálisis publicado en la revista Acta Paediatrica, y concluyó que la lactancia materna estaba relacionada con un aumento de 3.44 puntos en el coeficiente intelectual. Sin embargo, cuando se analizaron estudios que tenían en cuenta el coeficiente intelectual materno, ese aumento se redujo hasta 2.62 puntos. Y, curiosamente, la mayoría de los estudios más pequeños y débiles que se analizaron tenían muchas más probabilidades de encontrar una mejora que los más grandes y mejores estudios. Ese es a menudo un indicador de que el resultado es una casualidad, en lugar de un efecto real. Ritchie señala que los autores del estudio no hicieron ninguna de las pruebas estadísticas estándar para descartar eso.

"Estaría en desacuerdo con los autores del metaanálisis", dice. "Si combinamos los hechos de que, a) los estudios que controlan adecuadamente los valores del coeficiente intelectual materno obtienen menores efectos, y b) los estudios con mayores muestras obtienen menores efectos, el efecto de la lactancia materna en el coeficiente intelectual parece muy poco convincente".

2. La lactancia materna sí protege al bebé contra las infecciones en sus primeros meses.

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Linda Geddes, la autora del libro sobre la ciencia de la paternidad Bumpology, le dijo a BuzzFeed: "Hay muchos estudios sobre la lactancia materna que muestran los beneficios reales a corto plazo. La lactancia provee a los bebés con anticuerpos que sirven de protección contra la diarrea, infecciones torácicas y ese tipo de cosas. Todo eso está muy bien establecido".

Esto es sobre todo importante en los países en vía de desarrollo, donde las infecciones son un verdadero asesino: La información de Lancet/OMS considera que los niños de países de bajos o medianos ingresos tienen más probabilidades de morir en sus primeros dos años si no son amamantados, probablemente debido al riesgo de infecciones procedentes de la leche de fórmula. La OMS dice que si la lactancia materna fuera "casi universal" en 75 países de bajos y medianos ingresos, se salvarían unas 823 000 vidas infantiles al año.

Sin embargo, los resultados son mucho menos claros para los países desarrollados de Occidente.

El estudio de Lancet/OMS dice que la lactancia materna "también podría proteger contra las muertes en los países de altos ingresos", según un informe publicado por la Agency for Health Care Policy and Research de los EE. UU.. El informe como tal, sin embargo, advierte que "no se debe inferir casualidad a partir de estos hallazgos".

En Bumpology, Geddes señala que existe buena evidencia de que la lactancia materna protege contra el síndrome de muerte súbita del lactante, o SMSL, también conocido como muerte súbita infantil. Pero dice que el efecto protector es pequeño: "5500 niños tendrían que ser amamantados para evitar una muerte".

3. Es probable que la lactancia materna haga al niño menos propenso a la obesidad.

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Aquí hay pruebas contradictorias y es muy complicado esclarecer la causa y efecto. Pero, en 2013, un metaanálisis especializado de la Organización Mundial de la Salud investigó 71 estudios sobre si la lactancia materna protege a los niños contra la obesidad en etapas posteriores de la vida. Después de tener en cuenta otros factores, encontraron un efecto protector "relativamente moderado": "una pequeña reducción, de casi el 10%, en la prevalencia del sobrepeso u obesidad en niños expuestos a una lactancia materna más extendida". La nueva información de Lancet/OMS halló un efecto similar (13%) después de ajustar los resultados para tener en cuenta el hecho de que las personas en mejor posición económica son menos propensas a ser obesas y es más probable que amamanten.

También puede tener un pequeño efecto protector contra la presión sanguínea y el colesterol, de acuerdo con otro análisis de la OMS.

4. No está claro si la lactancia materna protege contra la diabetes.

"Donde se vuelve más complicado es si protege contra alergias, diabetes y ese tipo de cosas", dice Geddes. "Algunos estudios dicen que sí, algunos dicen que probablemente no y los mejores y mayores estudios tienden a no encontrar ninguna protección".

Hay gente que dice que los niños amamantados tienen menos probabilidades de sufrir de diabetes. Es cierto, pero en cuanto a la cuestión de inteligencia, es difícil determinar si la lactancia causa este efecto. Dos metaanálisis, uno en 2007 y otro en 2014, llegaron a la conclusión de que no hay suficiente evidencia para sacar conclusiones firmes: "El papel del peso corporal como mediador o confusor permanece incierto", dice uno; y "en esta etapa, no es posible sacar conclusiones firmes… Se necesitan urgentemente estudios adicionales sobre este tema", dice el otro.

La nueva información de la OMS/Lancet, una vez más, no está clara. Aunque se analizaron 11 estudios, donde todos juntos mostraron algún efecto, se dice que solo tres de los estudios eran de alta calidad y las pruebas de esos tres no eran lo suficientemente fuertes como para demostrar un efecto de manera fiable.

5. La lactancia materna protege a las madres contra el cáncer de mama, un poco.

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Un metaanálisis del 2000 halló que la lactancia reduce el riesgo de cáncer de mama en la vida posterior. Sin embargo, el factor protector es "de pequeña magnitud en comparación con otros factores de riesgo conocidos". Una revisión posterior en 2003, encontró algo similar: una pequeña reducción (de casi el 4%) en el riesgo relativo. En Bumpology, Geddes cita estudios que sugieren un mayor efecto: "la lactancia materna durante más de 12 meses se asocia con una disminución del 28% en el riesgo de cáncer [de mama y de ovario]".

La OMS menciona un metaanálisis que dice que la lactancia materna durante seis meses se asocia con una reducción del 7% en el riesgo de cáncer de mama en comparación con las mujeres que no amamantaron, mientras que la lactancia materna durante un año se asocia con una reducción del 9%. Dice que alrededor de 20 000 muertes por cáncer de mama en todo el mundo podrían prevenirse si la lactancia materna fuera "casi universal".

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que 135 millones de mujeres dan a luz en todo el mundo cada año y menos de la mitad de ellas amamantan exclusivamente durante seis meses. La cifra de 20 000 debe verse en ese contexto.

6. Las personas tienden a exagerar algunas de las ventajas de la lactancia materna.

Se han llegado a hacer algunas declaraciones dramáticas sobre el efecto protector de la lactancia materna. La Campaña de Sensibilización Nacional de Lactancia Materna (NBAC, por sus siglas en inglés) de los EE. UU. solía decir que los bebés alimentados con leche materna tenían menos riesgo de sufrir de infecciones de oído, enfermedades respiratorias, diarrea, obesidad, diabetes y leucemia. El Ad Council o Concejo Publicitario de los EE. UU. afirmaba que los niños que no eran amamantados durante seis meses tenían un mayor riesgo de sufrir de "asma, alergias, diabetes y cáncer; sufren más resfriados, gripe y otras enfermedades respiratorias".

El problema es que, como vimos anteriormente, es muy difícil señalar los efectos de la lactancia materna. Las personas que amamantan tienden a ser más sanas, más ricas y mejor educadas, etc., que aquellas que no lo hacen.

También es especialmente difícil para las mujeres trabajadoras el amamantar a sus hijos, sobre todo para aquellas que trabajan por turnos y algunas mujeres lo ven como algo difícil o imposible. Así como lo señala este análisis en la revista Journal of Health Politics, Policy and Law, la exageración de los beneficios relativos de los riesgos de la lactancia materna provocan una ansiedad innecesaria entre las mujeres que no amamantan.

7. Lo más importante es que la madre esté saludable y feliz.

La lactancia materna tiene verdaderas ventajas, pero algunas de las cosas que se dicen sobre ella son muy exageradas e inciertas. Y los riesgos de poner una presión indebida sobre las madres son reales y eso podría llevarlas a la depresión posparto. "Existe buena evidencia de que la depresión materna es mala para los niños", dice Geddes. "A las madres deprimidas les resulta más difícil formar un vínculo seguro con sus bebés y los bebés tienen más dificultades para formar relaciones en etapas posteriores de la vida. Creo que la culpa no es buena para las madres.

"Hay muchas otras cosas que puedes hacer para elevar las defensas de tu hijo. Si no te inclinas por amamantarlo, no eres una mala madre".

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