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9 ejemplos de por qué nunca deberías subestimar a las adolescentes

Sigamos criando mujeres fuertes.

publicado

1. Sybil Ludington, que superó al (más celebre) Paul Revere y montó durante 65 kilómetros, alertando a la gente de un ataque británico, cuando tenía 16 años.

Comparada con toda la atención recibida por Paul Revere por su Cabalgada de Medianoche durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, es increíble el poco reconocimiento que ha recibido Ludington por hacer literalmente lo mismo. En 1777, las tropas británicas atacaron una ciudad de Connecticut (EE. UU.) próxima a su casa. Su padre, un coronel, le pidió que cabalgara en mitad de la noche para reunir a sus soldados mientras él se preparaba para la batalla. En su cabalgada de 65 km a través de oscuros bosques (mucho más larga que la de Revere, NO ES POR NADA), también avisó a los ciudadanos de la inminente batalla. Gracias a su valentía, casi todos los soldados de su padre estuvieron juntos y listos para luchar al amanecer.
commons.wikimedia.org

Comparada con toda la atención recibida por Paul Revere por su Cabalgada de Medianoche durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, es increíble el poco reconocimiento que ha recibido Ludington por hacer literalmente lo mismo. En 1777, las tropas británicas atacaron una ciudad de Connecticut (EE. UU.) próxima a su casa. Su padre, un coronel, le pidió que cabalgara en mitad de la noche para reunir a sus soldados mientras él se preparaba para la batalla. En su cabalgada de 65 km a través de oscuros bosques (mucho más larga que la de Revere, NO ES POR NADA), también avisó a los ciudadanos de la inminente batalla. Gracias a su valentía, casi todos los soldados de su padre estuvieron juntos y listos para luchar al amanecer.

2. Betsey Metcalf, una activista contra la esclavitud que, con doce años (¡casi adolescente!) inició la industria americana de los sombreros de paja.

Los sombreros de paja eran una gran cosa a finales del siglo XVIII, y Metcalf fue parte importante de ello. En 1798, cuando los sombreros se importaban de Inglaterra y tenían un precio prohibitivo, Metcalf descubrió cómo trenzar ella misma la paja para elaborar sus propios gorros. Su diseño se hizo tan popular que enseñó a otras mujeres a hacerlos, para que pudieran trabajar y ganar su propio dinero. El consiguiente auge de la confección de sombreros de paja, no solo se convirtió en una industria multimillonaria e inició una tendencia en la moda, sino que estos sombreros transpirables proporcionaron un tocado necesario para los esclavos que trabajaban a pleno sol.
Rhode Island Historical Society

Los sombreros de paja eran una gran cosa a finales del siglo XVIII, y Metcalf fue parte importante de ello. En 1798, cuando los sombreros se importaban de Inglaterra y tenían un precio prohibitivo, Metcalf descubrió cómo trenzar ella misma la paja para elaborar sus propios gorros. Su diseño se hizo tan popular que enseñó a otras mujeres a hacerlos, para que pudieran trabajar y ganar su propio dinero. El consiguiente auge de la confección de sombreros de paja, no solo se convirtió en una industria multimillonaria e inició una tendencia en la moda, sino que estos sombreros transpirables proporcionaron un tocado necesario para los esclavos que trabajaban a pleno sol.

3. Sacajawea, que solo tenía 15 años cuando ayudó a que la expedición de Lewis y Clark fuera un éxito.

Sacajawea es una figura inestimable de la historia americana, que no recibió prácticamente nada a cambio de su trabajo. Acompañó a Meriwether Lewis y William Clark en su viaje hacia el oeste en 1805, con su marido Toussaint Charbonneau, a quien había sido vendida como esclava cuando tenía 12 años. Sacajawea, que dominaba tanto el shoshón como el hidatsa, fue una traductora fundamental para un equipo plurilingüe, ayudó a explorar un territorio con el que estaba profundamente familiarizada y actuó como diplomática cuando se encontraron con nuevas tribus nativas americanas. El propio Clark la llamó su "piloto", y no habría llegado a su destino sin su capacidad para conseguir caballos para todos. Al final del viaje en cuyo éxito tuvo tanto que ver, a Charbonneau se le entregaron 500,33 $ y 320 acres de tierra, mientras que Sacajawea no recibió nada.
Getty Images

Sacajawea es una figura inestimable de la historia americana, que no recibió prácticamente nada a cambio de su trabajo. Acompañó a Meriwether Lewis y William Clark en su viaje hacia el oeste en 1805, con su marido Toussaint Charbonneau, a quien había sido vendida como esclava cuando tenía 12 años. Sacajawea, que dominaba tanto el shoshón como el hidatsa, fue una traductora fundamental para un equipo plurilingüe, ayudó a explorar un territorio con el que estaba profundamente familiarizada y actuó como diplomática cuando se encontraron con nuevas tribus nativas americanas. El propio Clark la llamó su "piloto", y no habría llegado a su destino sin su capacidad para conseguir caballos para todos. Al final del viaje en cuyo éxito tuvo tanto que ver, a Charbonneau se le entregaron 500,33 $ y 320 acres de tierra, mientras que Sacajawea no recibió nada.

4. Caresse Crosby, quien, con 19 años, inventó el sujetador moderno.

U.S. Patent Office, Keystone Features / Getty Images

Tal vez maldigas al sujetador cada vez que lo llevas puesto, pero gracias al invento de Crosby ya no tienes que llevar un corsé de ballenas como ropa interior. Decidida a encontrar una forma mejor de sujetar su pecho mientras se preparaba para un baile de debutantes en 1910, Crosby usó dos pañuelos de seda, un cordón, cinta rosa, una aguja e hilo para crear un prototipo de sujetador que terminó por recibir mucha atención. Cuatro años más tarde patentó su diseño fundó la empresa Fashion Form Brassiere, para confeccionar su recién inventado sujetador. Contrató solo a mujeres y confeccionó sujetadores sin alambres, que eran especialmente necesarios durante la Primera Guerra Mundial, ya que la War Industries Board de los EE. UU. necesitaba ese metal para construir acorazados. Con el tiempo, Crosby cerró la empresa y vendió la patente, pero su herencia está presente en todo el mundo y en muchas cajas torácicas.

5. Las Chicas del radio, que pelearon para conseguir una legislación laboral, a pesar de que los espantosos efectos secundarios de trabajar con radio las matara.

En la década de 1910, muchas adolescentes y mujeres jóvenes trabajaron como pintoras de diales, usando radio luminiscente y, sin que ellas lo supieran, también letal, para pintar las esferas de relojes. Las llamadas "Chicas del radio" llevaron, sin saberlo, radio tóxico hasta sus bocas y rostros, lo que con el tiempo les produjo tumores, pérdida de dientes y, en algunos casos, que las mandíbulas se les cayeran totalmente. Mientras sus cuerpos se destruían lenta y dolorosamente, lucharon por exigir responsabilidades a sus patrones en relación a su salud. Las mujeres decidieron enfrentarse a sus patrones, aunque algunas estaban en su lecho de muerte, y su esfuerzo llevó a que, con el tiempo, se creara la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA). Antes de que se creara la OSHA, 14 000 personas morían en el trabajo cada año; hoy son pocas más de 4500.
Getty Images

En la década de 1910, muchas adolescentes y mujeres jóvenes trabajaron como pintoras de diales, usando radio luminiscente y, sin que ellas lo supieran, también letal, para pintar las esferas de relojes. Las llamadas "Chicas del radio" llevaron, sin saberlo, radio tóxico hasta sus bocas y rostros, lo que con el tiempo les produjo tumores, pérdida de dientes y, en algunos casos, que las mandíbulas se les cayeran totalmente. Mientras sus cuerpos se destruían lenta y dolorosamente, lucharon por exigir responsabilidades a sus patrones en relación a su salud. Las mujeres decidieron enfrentarse a sus patrones, aunque algunas estaban en su lecho de muerte, y su esfuerzo llevó a que, con el tiempo, se creara la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA). Antes de que se creara la OSHA, 14 000 personas morían en el trabajo cada año; hoy son pocas más de 4500.

6. Ana Frank, quien, en su 13º cumpleaños, inició un diario que mostró la cara más humana de los horrores de la persecución nazi y el Holocausto.

Frank recibió su diario justo antes de que ella y su familia se ocultaran en Amsterdam en 1942. En él, escribió sobre los peligros de ocultarse de los nazis, así como sobre muchas de las cosas en las que piensan las adolescentes: los chicos que le gustaban, las peleas con su hermana y su sueño de convertirse en periodista. Después de que su padre Otto, el único superviviente de los ocho judíos que se ocultaron en la casa, publicara su diario, el cual ha sido desde entonces traducido a 70 idiomas, su candidez e sus reflexiones abrieron los ojos de la gente al Holocausto y a cómo las persecuciones y el genocidio afectan a las personas corrientes. Otto también creó la Fundación Ana Frank en nombre de su hija, que lucha contra el antisemitismo y el racismo en todo el mundo.
Getty Images

Frank recibió su diario justo antes de que ella y su familia se ocultaran en Amsterdam en 1942. En él, escribió sobre los peligros de ocultarse de los nazis, así como sobre muchas de las cosas en las que piensan las adolescentes: los chicos que le gustaban, las peleas con su hermana y su sueño de convertirse en periodista. Después de que su padre Otto, el único superviviente de los ocho judíos que se ocultaron en la casa, publicara su diario, el cual ha sido desde entonces traducido a 70 idiomas, su candidez e sus reflexiones abrieron los ojos de la gente al Holocausto y a cómo las persecuciones y el genocidio afectan a las personas corrientes. Otto también creó la Fundación Ana Frank en nombre de su hija, que lucha contra el antisemitismo y el racismo en todo el mundo.

7. El regimiento de artillería antiaérea 1077, un grupo de mujeres voluntarias que destruyeron los tanques alemanes durante la batalla de Stalingrado, a pesar de que apenas acababan de terminar la escuela secundaria.

Estas intrépidas adolescentes soviéticas no se quedaron paradas cuando vieron los tanques nazis avanzar por Stalingrado en 1942. Algunas no tenían entrenamiento de combate y, aún y todo, se las arreglaron para destruir 83 tanques y derribar 14 aviones, entre otras cosas. Gracias a ello, frenaron a las tropas contrarias durante algunos días. ¿Lo mejor de todo? Los alemanes no se dieron cuenta de que habían estado luchando contra unas mujeres jóvenes hasta que, por desgracia, vencieron al regimiento durante la batalla.
Getty Images

Estas intrépidas adolescentes soviéticas no se quedaron paradas cuando vieron los tanques nazis avanzar por Stalingrado en 1942. Algunas no tenían entrenamiento de combate y, aún y todo, se las arreglaron para destruir 83 tanques y derribar 14 aviones, entre otras cosas. Gracias a ello, frenaron a las tropas contrarias durante algunos días. ¿Lo mejor de todo? Los alemanes no se dieron cuenta de que habían estado luchando contra unas mujeres jóvenes hasta que, por desgracia, vencieron al regimiento durante la batalla.

8. Los nueve de Little Rock, un grupo de estudiantes negros de 15 y 16 años, que pusieron a prueba los límites del Brown contra el Consejo de Educación, vigente en su escuela secundaria de Arkansas solo para blancos.

Minnijean Brown, Elizabeth Eckford, Ernest Green, Thelma Mothershed, Melba Patillo, Gloria Ray, Terrence Roberts, Jefferson Thomas y Carlotta Walls estaban listos para empezar la escuela secundaria en la Little Rock Central High School en septiembre de 1957, tres años después del caso Brown contra el Consejo de Educación. Este grupo de adolescentes se jugaron la vida por una educación igualitaria, tras recibir orientación sobre qué tenían que hacer si la situación se volvía adversa, como así sucedió. Miembros de la Guardia Nacional de Arkansas armados con rifles bloquearon la entrada de los estudiantes, y sobrevino un enfrentamiento de tres semanas, que terminó cuando el presidente Eisenhower envió a las tropas federales para que les escoltaran dentro. Aún así, los adolescentes sufrieron abusos. A Eckford le escupieron, a Patillo le lanzaron ácido a los ojos y todos recibieron burlas. Brown fue incluso expulsada por intentar enfrentarse al suplicio que estaba sufriendo. Aún en medio del cierre de la escuela y las continuas intimidaciones, todos ellos consiguieron, contra todo pronóstico, graduarse en la escuela secundaria. El grupo entero recibió la Medalla de Oro del Congreso en 1998, en homenaje a su "abnegado heroísmo".
Getty Images

Minnijean Brown, Elizabeth Eckford, Ernest Green, Thelma Mothershed, Melba Patillo, Gloria Ray, Terrence Roberts, Jefferson Thomas y Carlotta Walls estaban listos para empezar la escuela secundaria en la Little Rock Central High School en septiembre de 1957, tres años después del caso Brown contra el Consejo de Educación. Este grupo de adolescentes se jugaron la vida por una educación igualitaria, tras recibir orientación sobre qué tenían que hacer si la situación se volvía adversa, como así sucedió. Miembros de la Guardia Nacional de Arkansas armados con rifles bloquearon la entrada de los estudiantes, y sobrevino un enfrentamiento de tres semanas, que terminó cuando el presidente Eisenhower envió a las tropas federales para que les escoltaran dentro. Aún así, los adolescentes sufrieron abusos. A Eckford le escupieron, a Patillo le lanzaron ácido a los ojos y todos recibieron burlas. Brown fue incluso expulsada por intentar enfrentarse al suplicio que estaba sufriendo. Aún en medio del cierre de la escuela y las continuas intimidaciones, todos ellos consiguieron, contra todo pronóstico, graduarse en la escuela secundaria. El grupo entero recibió la Medalla de Oro del Congreso en 1998, en homenaje a su "abnegado heroísmo".

9. Malala Yousafzai, quien con 15 años sobrevivió a un intento de asesinato por parte de los talibanes mientras defendía la educación femenina.

Cuando Yousafzai tenía solo 11 años, los talibanes comenzaron a atacar su escuela en Pakistán. Eso la inspiró a dar un discurso, "¿Cómo osan los talibanes quitarme el derecho fundamental a la educación?", que derivó en una columna periódica anónima en la BBC. A pesar de las amenazas de muerte, siguió asistiendo a la escuela, hasta que fue tiroteada por los talibanes cuando volvía a casa de la escuela, en 2012. Tras recuperarse, aumentó su defensa de los derechos humanos y la educación. Fundó la ONG Fundación Malala, que trabaja para garantizar el derecho de las chicas a un mínimo de 12 años de educación de calidad. También escribió un libro, Yo soy Malala, y se convirtió en la ganadora del premio Nobel más joven, con 17 años.
Getty Images

Cuando Yousafzai tenía solo 11 años, los talibanes comenzaron a atacar su escuela en Pakistán. Eso la inspiró a dar un discurso, "¿Cómo osan los talibanes quitarme el derecho fundamental a la educación?", que derivó en una columna periódica anónima en la BBC. A pesar de las amenazas de muerte, siguió asistiendo a la escuela, hasta que fue tiroteada por los talibanes cuando volvía a casa de la escuela, en 2012. Tras recuperarse, aumentó su defensa de los derechos humanos y la educación. Fundó la ONG Fundación Malala, que trabaja para garantizar el derecho de las chicas a un mínimo de 12 años de educación de calidad. También escribió un libro, Yo soy Malala, y se convirtió en la ganadora del premio Nobel más joven, con 17 años.

Este artículo ha sido traducido del inglés.