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21 trucos sobre el café que te harán jugar en otra liga

Porque te mereces un café de campeones.

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1. Deja de almacenar los granos en el congelador.

Km6064 / Getty Images

Dato curioso: si guardas los granos o el café molido en el congelador se mantienen fríos, no frescos. Lo que quieres es mantener los granos (o el café molido) lejos del calor, la luz, el aire y la humedad.

Así que elige un recipiente hermético (y a ser posible opaco) y colócalo en un armario lejos de la luz solar directa y de la cocina.

3. O añade un poco de canela a tu café molido.

@swine_wine_and_hops / Via instagram.com

Añadir una pizca de canela a tu café molido (antes de añadir el agua) es la manera más rápida y fácil de dar un toque nuevo a un café que no sea de lo más fresco o que sea de baja calidad para empezar.

O aventúrate un poco más añadiendo clavos de olor, nuez moscada o cardamomo.

5. Prepara una infusión suave y deliciosa para beber fría o caliente.

@roseanjou / Via instagram.com

La infusión de café frío se realiza mediante un método sin calor. Para preparar una infusión de café frío hay que dejar el café molido en remojo durante muuuucho tiempo (al menos 12 horas), lo que da como resultado una infusión muy suave. Todo lo que necesitas es un tarro, agua y granos molidos. (Aquí tienes cómo hacerlo).

Una vez que lo hayas preparado, tendrás un concentrado listo para beber si te atreves. Puedes añadirle hielo, agua o leche. Y puedes calentarla si la prefieres caliente. El mundo a tus pies.

6. Evita los productos de las tiendas y elabora tu propia leche con sabor.

@vimithaa / Via instagram.com

Las leches con sabores de las tiendas tienen azúcares añadidos y aceites. Además, algunas pueden contener grasas trans (que son bastante malas para tu salud).

Para preparar la tuya propia, simplemente añade a tu leche una gota de vainilla o extracto de almendra con un poco de tu edulcorante favorito. Incluso puedes utilizar leche condensada para un resultado más sabroso. Aquí tienes algunas recetas para ello.

7. O, si no bebes productos lácteos, prueba con tu propia leche de anacardo y vainilla.

@thismothersreal / Via instagram.com

Cuando se trata de café, no hay por qué evitar todas las leches no lácteas. Elaborar tu propia leche de anacardo o crema es fácil y el resultado es cremoso y requetedelicioso. Aquí tienes una receta para la leche de anacardo y vainilla.

8. Haz cubitos de hielo de café en lugar de agua.

@lafalda / Via instagram.com

La temporada de café helado es todo el año, ¡no permitas que los cubitos agüen tu café! Solo tienes que preparar café, verterlo en bandejas de cubitos de hielo y congelarlo.

10. Crea un temporizador para saber cuánto tiempo lleva el café hecho en la cafetera.

@carashow / Via instagram.com

Nunca volverás a echarte una taza de lodo que tu compañero de piso preparó un millón de horas atrás.

11. Añade leche caliente y espumosa a tu café agitándola en un tarro antes de meterla en el microondas.

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Leche caliente > leche fría. Y si echas la leche en un tarro tapado, lo agitas, quitas la tapa y lo metes en el microondas, obtendrás leche espumosa de tu propia cosecha.

12. Echa un poco de mantequilla o aceite de coco en tu café.

Taylor Miller / BuzzFeed / Via buzzfeed.com

El café con mantequilla (Bulletproof coffee) es un café que se mezcla con aceite de coco (o un derivado) y mantequilla de vacas alimentadas con hierba. Es una forma completa, espumosa, deliciosa y alta en grasa de empezar el día. Puedes leer todo acerca de cómo y por qué deberías hacerlo aquí.

14. Friega el interior de tus tazas de café con bicarbonato de sodio.

Rightone / Getty Images

Bicarbonato + agua + el lado áspero de una esponja eliminará las manchas de café, incluso en las viejas tazas blancas que tienen más años que Matusalén.

15. Y mantén siempre limpios tus utensilios para el café.

@like_a_fincher / Via instagram.com

Cuando el sedimento del agua se acumula dentro de tus máquinas o los aceites de los granos se vuelven rancios dentro de tu molinillo o máquina, vas a empezar a saborear algún que otro café un poco rancio. Exorciza los fantasmas de cafés pasados con algunas técnicas simples de limpieza que puedes realizar de vez en cuando. Todo sabrá (y tendrá un aspecto) mucho mejor.

• Limpia los distintos recipientes de acero inoxidable (termos, jarras, etc.) con bicarbonato, vinagre blanco y un cepillo de fregar.

• Limpia las cafeteras de goteo echando primero una solución a partes iguales de vinagre blanco y agua en la zona donde se elabora el café. Luego echa mucha agua por la misma zona.

• Limpia tu molinillo de café regularmente con un cepillo como este de Amazon (10 $) y de vez en cuando tritura arroz blanco con él para que absorba los aceites.

16. Vuelve a calentar el café en la cocina a fuego lento.

@cyndin1 / Via instagram.com

Calentar tu café en el microondas hace que tenga un sabor rancio. Ponerlo a una alta temperatura hace que se queme. Caliéntalo a fuego lento para conseguir una buena temperatura y que no sea repugnante. Éxito asegurado.

17. Es bueno que dejes enfriar un poco tu café antes de bebértelo.

@bambolecidea / Via instagram.com

Obviamente el café tibio es un castigo creado por el propio Mefistófeles. Pero resulta que el café bien caliente no sabe tan bien como el café que ha reposado un rato. Diferentes estudios han demostrado (y los profesionales del café están de acuerdo) que el café muy caliente puede saber más fuerte y amargo, mientras que el café que se ha enfriado un poco tiene un mejor sabor, más complejo. Así que, básicamente, relájate unos minutos antes de echarte el café.

19. Combina tu café con una siesta rápida.

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¿Sabías que beber una taza de café o un espresso y acostarte de forma inmediata para una siesta de 20 minutos puede convertirte en el superhéroe más despierto del planeta? El efecto de la cafeína tarda 20 minutos en aparecer, así que además de haber tenido tu monodosis de 'beauty sleep' te despertarás con energía.

20. Elige solo una parte que mejorar de tu proceso de elaboración de café.

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Puedes conseguir mejor café o más fresco o empezar a moler los granos tú mismo, probar un método de elaboración diferente para comprobar si te gusta más ese sabor. Puedes probar otro tueste del café. Qué demonios, incluso puedes tostar tus propios granos. PERO no tienes que hacer todas estas cosas a la vez. Elige una parte del proceso para experimentar y comienza.

Para iniciarte, aquí encontrarás una gran (y densa) explicación sobre todos los factores que afectan en la calidad de tu café. Aquí tienes una gran cantidad de accesorios de alta calidad para el café (junto con alternativas más asequibles). Y puedes aprender sobre los métodos de elaboración de café aquí. También puedes aprender la diferencia entre el tueste ligero y el oscuro aquí.

21. Y, finalmente, colecciona tazas con las que sientas algo cada vez que las tengas en tus manos.

ThriftBoxUK / DoodleDeeTees / Via etsy.me

Puede que estés anticipando un drama importante que se acerca a tu vida y necesitas una taza que te recuerde decir "Hoy no, Satanás". O que tengas un montón de trabajo por terminar y necesitas hacerlo de la misma forma que lo haría la incansable Leslie Knope: visualizando los gofres al final del túnel.

La cuestión es que tu taza debe ayudarte a canalizar la energía que necesitarás durante el día, que es lo que sucede según la ciencia que acabo de inventar. Así que elige con sabiduría.

Este artículo ha sido traducido del inglés.

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