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25 cosas que debería tener toda persona adulta

Pequeños cambios que tendrán un gran impacto en tu casa y en tu vida.

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1. Un archivador.

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Añade una carpeta para cada habitación de tu casa. Cada vez que compres algo que venga con un manual de instrucciones o similar, archívalo en el lugar correspondiente. Es especialmente útil en los momentos en los que, por lo que sea, tienes que comprar varios electrodomésticos (cuando te mudas o te casas, por ejemplo). No solo evitarás llenar los cajones de manuales, sino que es bastante cómodo saber exactamente dónde está lo que buscas cuando tienes que cambiar el filtro de la aspiradora (porque si no, probablemente no lo cambies nunca).

2. Una impresora que funcione.

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Todos tenemos ese amigo que tiene que pasar por el Work Center para imprimir su descuento antes de poder ir a tomar un batido. O el tío que tiene que imprimir sus entradas en el trabajo porque se equivocó al seleccionar la opción y resulta que no tiene impresora en casa. Todavía hay tareas que pueden ser muy molestas si no tienes una buena impresora en casa. Así que si la tuya está rota –que posiblemente lo esté–, deshazte de ella y compra una buena.

3. Cosas para colgar de las paredes.

Rachel. W. Miller

Hace poco me di cuenta de que cuando venía gente a casa siempre recibía el mismo cumplido: les gustaba que tuviese cosas (imágenes, cuadros, etc.) colgadas de las paredes. No pensaba que fuese para tanto; siempre consideré colgar cosas un paso muy molesto, pero necesario, a la hora de mudarte a una casa. Entonces aprendía que es común dejar la decoración enmarcada y apoyada en una pared durante un año antes de ponerse manos a la obra.

¡¿QUÉ?! ¡Colgad las cosas! Y si todavía estáis en la fase del 'pero es que necesito marcos'... ¡Pues comprad marcos!

4. Una caja de herramientas y un taladro.

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No hace falta que llames a un albañil si se te cae el soporte del papel higiénico; con tener una caja de herramientas básica puedes resolver este tipo de problemas. Esta taladradora está bien de precio y las herramientas las puedes encontrar en cualquier tienda de menaje o ferretería por unos 20 o 30 euros.

Si por lo que sea tienes más espacio o si te gusta colgar cosas –ver punto anterior– también es muy recomendable tener una caja con clavos, tacos, alcayatas y demás de distintos tamaños y grosores.

5. Un calendario accesible para apuntar lo que tienes que hacer.

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Da igual que sean listas en un papel o una aplicación; lo único importante es que sepas qué es lo que te gusta y que sea algo a lo que puedas acceder desde cualquier lugar (en casa, en el trabajo, en sitios sin WiFi o en la cola de la frutería). Saber cómo hacer un seguimiento de las tareas laborales y personales es una de las mejores formas de tener tu vida organizada y ahorrar dinero y estrés. Mi sistema personal es Google Calendar y Wunderlist, pero vale cualquiera. Simplemente elige algo y comprométete a usarlo. Si no funciona, busca otro sistema.

6. Una caja ignífuga.

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Para ser honesta, en realidad lo mejor de la caja no es necesariamente que proteja tus cosas del fuego (porque eso es cuestionable; de hecho, yo guardo la mía en mi chimenea), sino que sabes dónde guardas todas tus mierdas importantes. Tras varios años sin saber dónde estaba mi pasaporte o la tarjeta de la seguridad social, designar un único sitio para todos mis documentos importantes fue un alivio.

7. Cepillos de dientes extra.

Winai_tepsuttinun / Getty Images

Es muy fácil que se te olvide el cepillo de dientes en tus viajes, así que hazle un favor a los invitados y guarda unos pocos. Puedes comprarlo en tiendas baratas, pedírselos al dentista cuando vayas... o comprar una caja de 144 (!!) por solo 11 dólares (!!!!) si quieres que todo el mundo piense que tienes MONTONES de ligues de una noche.

8. Una pistola de pegamento termofusible.

Instagram: @damasklove

"Pero Rachel", dices, "no necesito una pistola de pegamento".

¿No? ¿Entonces por qué vienen compañeros de trabajo literalmente una vez a la semana para preguntarme si tengo una? (Nota: esto no es una crítica pasivo-agresiva a mis colegas y a su ausencia de artillería adhesiva; es simplemente para demostrar el argumento de que todo tipo de gente tiene todo tipo de necesidades que no siempre conoce con antelación).

Si no sabes cuál elegir, a mí me gusta mucho esta que no tiene cable, pero se calienta bastante, así que tampoco viene mal tener a mano estos dedales para proyectos que requieran más trabajo. Hace poco también me compré esta pistola y este soporte.

9. Guantes de látex reutilizables.

Una de los momentos más brillantes que tuve a mis veintitantos fue cuando me di cuenta de que odio mucho menos limpiar y ese tipo de tareas cuando llevo guantes de látex. Es sorprendente cómo facilitan –mentalmente, al menos– realizar tareas como limpiar el baño, enfrentarse a desagües atascados, fregar la mugre... Los guantes y un delantal viejo son mi traje de superheroína en los días de limpieza.

Aparte, dediquemos un momento a apreciar la genialidad de estos guantes con tela para fregar en los dedos que tiene mi compañera Jess y que le encantan.

10. Un cesto para la esponja.

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En lugar de tener que escarbar en una pila de platos sucios para encontrar la esponja sepultada en el fregadero, puedes buscar un cesto como este. (Esta sugerencia también es de Jess, que no tiene lavaplatos, así que sabe mucho sobre esta materia).

11. Una buena escoba.

Walt Disney Pictures

Barrer con una escoba rota es molesto y al final más que limpiar lo que haces es esparcir la suciedad. Si tu escoba está vieja, compra otra (es posible que solo necesites cambiar el cepillo). Da igual que no tenga daños irreparables; que esté de una pieza no significa que tengas que conservarla. Lo mismo es aplicable para el recogedor o la fregona.

12. Una rutina para cuando llegas a casa.

NBC / Via giphy.com

Con los años me he dado cuenta de que lo que hago durante la primera hora tras llegar a casa suele ser como paso la noche. Es decir, que si me tiro en el sofá y me pongo a leer cosas en el teléfono, seguiré ahí dos horas más tarde. Si voy a la cama, me quedo ahí. Así que he descubierto que me ayuda mucho decidir lo que voy a querer hacer. Algunas ideas: dar un paseo, hacer una comida deliciosa, prepararme un buen cóctel, poner música, escuchar un podcast o colorear. (Nota: todo esto ocurre después de dar el primer paso obvio que es quitarte los pantalones o el sujetador). La rutina puede ser algo relajante, pero me da la sensación de que ser consciente de cómo me voy a relajar me hace sentirme mucho mejor.

13. Un desatascador.

youtube.com

Si tienes lavabo o culo, deberías tener uno. Y si planeas tener aunque sea un invitado alguna vez, definitivamente deberías tener uno.

Aparte, que lo sepas: como puedes ver en el GIF, puedes usar un desatascador para arreglar un fregadero atascado. Esto lo descubrí el mismo día en que descubrí que hacer este tipo de cosas con guantes de látex hace que sean mucho menos desagradables.

14. El nombre y el número de profesionales que resuelven problemas.

youtube.com

Hace unos años, mi marido y yo tuvimos un problema de insectos en casa, pero la idea de que un profesional lo solucionase sonaba estresante y presumiblemente cara, así que la descartamos. Finalmente, cuando había tenido suficiente, llamé a Orkin y descubrí que 1) no era tan caro y 2) JODER, SE LES DA MUCHO MEJOR SOLUCIONAR EL PROBLEMA DE LOS BICHOS QUE A NOSOTROS. Me parece bien hacer las cosas uno mismo cuando es posible, pero hay muchas ocasiones en las que llamar a la persona correcta te puede ahorrar dinero, tiempo y estrés.

Mucha gente tiene uno de esos problemas no-vitales-pero-realmente-molestos que podría ser solucionado fácilmente por un profesional. Así que haz que este sea el año en el que por fin conoces a un electricista, fontanero o contable.

15. Linternas y/o velas y cerillas*.

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*Guardadas en un sitio (o varios) al que puedas llegar fácilmente en la oscuridad.

Hace unos años todo mi edificio se quedó sin luz durante tres días. No sabía lo oscuro que puede ser un apartamento cuando TODA la luz desaparece... o lo difícil que es encontrar velas en la oscuridad. Así que ahora guardamos linternas en las mesillas de noche y en el cajón que hay más cerca de la entrada. Fácil.

16. El nombre del presidente de la comunidad y de tu casero.

NBC / Via salon.com

Si vas a vivir un tiempo en una casa, está bien saber con quién hablar (o a quién te tienes que quejar) de las cosas que afectan tu día a día. También ocurre lo mismo con la junta municipal de tu distrito.

17. Un alijo de tarjetas, sobres y sellos.

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Tener a mano tarjetas de felicitación o de cumpleaños y unos cuantos sellos siempre hace más sencillo ser un buen amigo (y detallista). No te olvides de los sellos, porque una buena idea se puede convertir en un mensaje de WhatsApp o un comentario en Facebook en el momento en el que te das cuenta de que no tienes tiempo de ir a Correos.

Truco extra: guarda otro alijo con detalles que puedas regalar cuando te inviten a una cena o fiesta en una casa, como velas o botellas de vino (que no te vayas a beber).

18. Servilletas DE LAS BUENAS.

kaleyann.com

Resulta que darle unas servilletas de verdad a tus invitados cuando les invitas a comer queda mucho mejor que darles una servilleta de papel. Y si eres de los que usa papel de baño, más. Hasta puedes hacer tus propias servilletas con trapos de cocina de Ikea (aquí el tutorial).

20. Una planta (que sepas cuidar).

Instagram: @sarahjuddwelch

Todas esas cosas verdes tan bonitas tienen nombres y requieren cuidados concretos. Así que si vas a comprarte una planta –algo muy recomendable, pues es muy gratificante cuidar de ellas–, dedica unos minutos a informarte para saber qué va a necesitar, dónde deberías colocar y con qué frecuencia tienes que regarla. Busca la que mejor se adapte a tu casa, al sitio en el que la vas a colocar (exterior o interior, si está bien iluminado, etc.) y cómo de despistado eres.

21. El número de teléfono del veterinario de emergencia más cercano.

Pixar / Via giphy.com

Si tienes una mascota, es una información que prefieres conocer ya mismo en lugar de tener que buscarla en el peor momento. Pregúntale a tu veterinario (si está en tu barrio) y si no, búscalo en Google. También ayudará si te pasas algún día por ahí para saber exactamente dónde está. Guarda esa información en el móvil y en la nevera.

22. Un carné de biblioteca.

Walt Disney Pictures / Via pinterest.com

¿Lo sabías? Una biblioteca es como un Netflix de libros, solo que con mejor catálogo. Y eso no es todo: cada vez son más las bibliotecas que tienen una sección de cómics decente. No te lo tomes como una obligación, pero cuando te apetezca leer, date una vuelta por ella.

23. El nombre de al menos uno de tus vecinos.

Tal vez vea demasiada televisión, pero cuando vivía sola siempre me gustó saber que había varios vecinos que conocían mi cara y que podrían llamar a la policía si pasaban varios días sin verme. Ah, y trata de llevarte bien con el portero. En serio, seguro que es buena gente y estará encantado de recoger los paquetes de Amazon.

24. Un sitio en el que quedar en caso de emergencia.

Cartoon Network

Vale, no siempre será un incendio, pero si quedas con un grupo de personas y cabe la posibilidad de que os vayáis a separar y a quedaros incomunicados (festivales, fiestas multitudinarias, noches locas, eventos deportivos...), tener un sitio al que acudir siempre ayudará. Tal vez tardéis un poco en daros cuenta de que falta alguien, pero cuando lo hagáis sabréis exactamente dónde estará.

25. Perchas de terciopelo.

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Esto entra dentro de una categoría más prescindible, porque no a todo el mundo le importa, pero he de decir que empezar a deshacerme de mis perchas de plástico ha hecho que mi armario tenga mucho mejor aspecto. Y tener perchas que realmente sujeten la ropa es bastante cómodo.

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