go to content

6 mujeres alucinantes que lucharon contra los nazis (y ganaron)

Heroínas históricas.

publicado

1. Marion Pritchard (1920-2016).

United States Holocaust Memorial Museum, courtesy of Marion Pritchard

Pritchard, trabajadora social, ayudó a salvar y acoger fugitivos judíos en Amsterdam durante la guerra – unas 150 personas, según sus cálculos. En 1944, tres nazis y un colaborador holandés llegaron a una casa en Holanda, donde tenía escondida a una familia judía para que no fueran arrestados. La familia estaba segura en su escondite y no fueron descubiertos pero el agente holandés regresó media hora después con la esperanza de sorprenderles fuera del escondite. Funcionó: en ese momento los tres niños (entre ellos Erica, la que sale en sus brazos en la foto de arriba) no estaban escondidos. Así que... Pritchard tomó un revolver y le disparó. "No se me ocurrió otra cosa que hacer más que matarle", dijo más tarde. El enterrador local se encargó del cuerpo (enterrándolo en el mismo ataúd que un fallecido reciente) y Pritchard ayudó a la familia durante el resto de la guerra.

2. Nancy Wake (1912-2011).

Keystone / Getty Images

A Nancy Wake le encantaban los buenos licores, los hombres franceses y no le gustaba matar gente. Salvo, bueno... nazis. ¿Una de sus numerosas proezas durante la Segunda Guerra Mundial? Matar a un guardia alemán con sus propias manos. La habilidad de Wake para evitar ser capturada hizo que los militares alemanes la apodasen "el ratón blanco". En una entrevista en 2001, contó que su víctima "no era una persona muy agradable y matarlo no me impidió desayunar después".

3. Nadezhda Popova (1921-2013).

Tass / Getty Images

Popova (arriba, a la izquierda) tenía solo 19 años cuando se hizo piloto. ¿Su motivo? La venganza después de que los nazis mataran a su hermano en 1941. Voló en 852 misiones, como una de las "brujas nocturnas" de la Unión Soviética (el nombre que los alemanes dieron a las mujeres piloto que lanzaban bombas desde unos aviones de contrachapado y lona, que emitían un sonido silbante al volar por la noche). Según el New York Times, las brujas nocturnas volaban solo cuando estaba oscuro, y "no llevaban paracaídas, pistolas, radios ni radar; solo mapas y brújulas. Si les alcanzaban las balas de rastreo, sus aviones ardían como hojas de papel". Estas mujeres, en ocasiones, volaban en hasta 18 misiones en una sola noche, y Popova afirmó que atravesaban el fuego enemigo en casi todos los vuelos. (Una vez, dijo, contó hasta 42 agujeros de bala en su avión al volver. CUARENTA. Y DOS).

Las brujas nocturnas eran tan letales —dejaron caer 23 000 toneladas de bombas (¡¡desde AVIONES DE CONTRACHAPADO!!!)— que cuando un alemán derribaba uno de sus aviones era condecorado con una Cruz de Hierro. Pero sus misiones eran difíciles y peligrosas. "Cuando hacía mucho viento, el avión temblaba. En invierno, cuando mirabas fuera para ver mejor el objetivo, te congelabas. Los pies se nos helaban dentro de las botas, pero seguíamos volando", dijo Popova. "Si te rindes, no consigues nada, no eres un héroe. Las que se rendían eran abatidas a tiros y se quemaban vivas en su avión, ya que no llevaban paracaídas".

A los aviones de Popova les dispararon en muchas ocasiones, pero siempre sobrevivió, y acabó siendo subcomandante del regimiento 588 de Bombardeo Nocturno. Su obituario da escalofríos.

4. Gertrude Boyarski (1922-2012).

Jewish Partisan Educational Foundation

Boyarski era una adolescente (y judía) cuando los nazis invadieron su ciudad en Polonia, y fue testigo del asesinato de sus padres, su hermano y su hermana. Tras escapar, intentó unirse a una unidad de partisanos soviéticos, diciéndole al comandante: "Quiero luchar y vengar a mi familia". Le respondió que podría unirse... si era capaz de hacer guardia, sola, a una milla del campamento, durante dos semanas completas. Y eso hizo. Luchó como partisana durante tres años. Durante el Día Internacional de la Mujer, ella y una amiga decidieron destruir un puente de madera que usaban los alemanes... simplemente por celebrar la fecha. "Quise hacer un regalo al gobierno", dijo más tarde. "¿Qué regalo podía hacer? Matar unos cuantos alemanes, destrozar un puente, sabotear algo".

Para hacer el "regalo" realidad, las chicas acudieron a un pueblo cercano y pidieron queroseno y paja. En un principio, los lugareños dijeron que no tenían, pero Boyarski y su amiga les dieron cinco minutos para traerlo a punta de pistola. Las dos adolescentes prendieron fuego al puente. Aunque los nazis empezaron a dispararles en cuanto se dieron cuenta de lo que estaba pasando, Boyarski y su amiga se quedaron hasta comprobar que el puente desaparecía por completo bajo las llamas.

5. Virginia Hall (1906-1982).

Painting of Virginia Hall by Jeff Bass

Hall, una espía americana, fue miembro de la Ejecutiva de Operaciones Especiales británica, y la primera mujer espía en ser enviada a Francia. En una ocasión, la Gestapo la describió como "la más peligrosa de todos los espías aliados. Debemos encontrarla y destruirla". En 1944, se unió a la Oficina de Servicios Estratégicos de los Estados Unidos y pidió ser destinada en Francia. Todo el mundo, incluso los alemanes, esperaban que las fuerzas aliadas llegaran pronto, pero no sabían dónde o cuándo lo harían. Así que Hall tuvo que trabajar entrenando a la resistencia francesa en técnicas de guerrilla, para que pudieran sabotear a los nazis en cuanto empezaran a retirarse. ¿Qué tal salió la cosa? Bueno, al equipo de Hall se le atribuye la muerte de 150 nazis y la captura de otros 500. Hall también informó de que "destruyeron cuatro puentes, descarrilaron trenes de mercancías, cortaron una vía principal en varios lugares e hicieron caer las líneas telefónicas".

TRENES DE MERCANCÍAS DESCARRILADOS. PUENTES DESTRUIDOS. GUERRA DE GUERRILLAS.

6. Lyudmila Pavlichenko (1916-1974).

Afp / AFP / Getty Images

A los 25 años, la ucraniana Pavlichenko era ya una experta y temida francotiradora, con 309 muertes confirmadas. TRESCIENTAS NUEVE MUERTES, de las que la mayoría fueron soldados alemanes, Y CIEN DE ELLOS ERAN OFICIALES DE RANGO. Algunas de sus misiones duraban días, y resultó herida en combate en cuatro ocasiones.

En realidad, al principio, a Pavlichenko no se le permitió unirse al ejército, pero tras ser rechazada, una unidad del Ejército Rojo que estaba defendiendo una colina le puso un fusil en las manos y le hizo "una prueba", señalándole a dos colaboradores rumanos de los nazis. Mató a tiros a ambos, y entonces le dejaron unirse al ejército. (Dijo que, sin embargo, no contaba a los rumanos en su lista de muertos, ya que fueron "disparos de prueba"). Llegó a teniendo teniendo cero reparos a la hora de matar nazis: decía que "cada alemán que quede vivo matará a mujeres, niños y personas mayores. Los alemanes muertos son inofensivos. Por lo tanto, si mato a un alemán, estoy salvando vidas".

Associated Press

En 1942, Pavlichenko fue a Estados Unidos invitada por la primera dama Eleanor Roosevelt. Los periodistas le hicieron preguntas muy importantes, como, por ejemplo, si a las soldados soviéticas les permitían llevar maquillaje. (Su respuesta: "No hay ninguna norma que lo impida, pero ¿quién tiene tiempo de pensar en los brillos de la nariz en medio de una batalla?"). Los artículos periodísticos protestaron por su falta de maquillaje y señalaron que "su uniforme verde oliva no tiene mucho estilo". Ella, finalmente, respondió a los comentarios diciendo en Time: "Llevo mi uniforme con honor. Tiene la Orden de Lenin. Se ha cubierto de sangre en las batallas. Es evidente que para las mujeres americanas lo importante es llevar ropa interior de seda bajo el uniforme. Aún tienen que entender qué significa un uniforme".

(Tal vez pienses que eso hizo callar a la prensa pero, en su lugar, un columnista del Washington Post respondió: ¿No es parte de la filosofía militar el que un guerrero eficiente debe sentirse orgulloso de su apariencia? ¿No se representa siempre a Juana de Arco bella y con una armadura reluciente?" Sí, querían saber por qué esta tremenda mujer no podía parecerse más a Juana de Arco... ¿De verdad creían que a Juana de Arco le interesaba algo el colorete?).

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo, y el contexto en el que han sido usadas las imágenes de Marion Pritchard, no reflejan necesariamente las ideas o la política del Museo del Holocausto de los Estados Unidos, ni sugieren su aprobación o respaldo.

Este artículo ha sido traducido del inglés.

Every. Tasty. Video. EVER. The new Tasty app is here!

Dismiss