23 cosas que las personas que crecieron asistiendo a la iglesia católica entenderán

Asistir a la misa podía ser a veces algo hermoso.

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1. La frustración de llegar tarde a misa y encontrarte con que ya no había bancas para sentarte.

George Marks / Getty Images

Estar parado toda una hora de misa puede ser un poco incómodo. Especialmente cuando eres un niño.

2. El dolor de piernas que sentías después de estar parado durante toda una misa de Domingo de Ramos.

Mario Tama / Getty Images

Misa de domingo: una hora. Misa de Domingo de Ramos: ETERNA.

11. Preguntarte quién sería el afortunado que recibiría "la gigante".

Buda Mendes / Getty Images

Nadie. El sacerdote partía la hostia en trozos y la daba a la congregación. Qué le vamos a hacer...

12. La indecisión de recibir la hostia en la mano o en la lengua.

Querías recibir la hostia en la mano, pero siempre olvidabas cuál iba sobre cuál. A la mera hora, siempre sacabas la lengua.

19. Siempre te preguntaste por qué el sacerdote siempre daba su sermón con una voz canora desganada.

Oli Scarff / Getty Images

Más adelante entenderías que él, en realidad, estaba cantando.

21. El Miércoles de Ceniza, era genial entrar al colegio con una cruz en tu frente.

David McNew / Getty Images

"¿Qué? ¿Esto? Es simplemente el poder de Cristo. No es gran cosa".

22. La alegría de escuchar a alguien leer las actividades de la comunidad para la semana.

Peter Macdiarmid/ / Getty Images

Esto era una señal de que pronto llegaría el final de la misa.

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