2017 Y 2018: los años más violentos para la comunidad UNAM

    En los dos últimos años, 9 personas han muerto en condiciones violentas en la UNAM o en zonas aledañas a la universidad; hay 1 estudiante menor de edad desaparecido.

    Fotografías de Facebook

    Estudiantes asesinados o desaparecidos en instalaciones de la UNAM en 2017 y 2018. De izquierda a derecha: Miranda Mendoza, Lesvy Rivera, Víctor Orihuela, Jorge Sánchez, Adrián Clara, Abraham Enyanche, Fabián Contreras, Luis Malagón, José León y Daniel López.

    El día que los porros atacaron a los estudiantes en la explanada de Rectoría de la UNAM, un grupo de familiares marchaba hacia Ciudad Universitaria para exigir mejores condiciones de seguridad. La protesta la encabezaban los padres de Miranda Mendoza, la estudiante de 18 años secuestrada al salir del CCH-Oriente y cuyo cuerpo fue encontrado el 21 de agosto de este año.

    En los últimos dos años, 28 miembros de la comunidad universitaria de la UNAM han muerto de forma violenta, 10 de los cuales han ocurrido en instalaciones de la universidad (planteles, caminos, campus, paraderos o calles aledañas). Esto ha vuelto a 2017 y 2018 los años más peligrosos para los estudiantes, maestros y trabajadores de la universidad desde 2002, esto según datos proporcionados por el grupo Nos Hacen Falta, a través de documentación hemerográfica.

    En 2017, 14 miembros de la comunidad universitaria fueron asesinados, seis de los cuales perdieron la vida de forma violenta en instalaciones de la UNAM o áreas cercanas, incluyendo el feminicidio de Lesvy Berlín en la Facultad de Ingeniería. Los otros ocho ocurrieron en distintos puntos de la CDMX y el Estado de México.

    En 2018 van dos muertes violentas en escuelas de la universidad o zonas cercanas y un joven que desapareció al salir de su preparatoria. Cabe aclarar, que no se contabilizó el último hallazgo de un cadáver masculino en descomposición en octubre de 2018 por falta de información.

    El promedio de edad de las personas asesinadas en instalaciones o zonas cercanas a la universidad en los últimos dos años es de 19 años.

    Este fenómeno no ocurría desde 2002, cuando dos alumnas fueron asesinadas en Ciudad Universitaria y uno más en un CCH. Es decir, de 2002 a 2016 se registró un promedio de 1.3 asesinatos en instalaciones de la UNAM.

    A raíz de la violencia ocurrida en los ataques porriles, los familiares de Miranda decidieron no volver a hablar con los medios de comunicación ni encabezar actos públicos, de acuerdo con el grupo AEEQUS que asesora a familias de estudiantes desaparecidos de varias escuelas.

    Diego Omar Uriarte Quezada / Via Facebook: diegouriartefotografia

    Además, desde que Enrique Graue tomó el cargo de rector en 2015, 12 personas han sido asesinadas en instalaciones de la UNAM, caminos o zonas cercanas.

    Los 63 casos, de 2002 a noviembre de 2018, están documentados en el siguiente mapa realizado por Buzzfeed News México, en el que se indica la fecha, una aproximación al lugar donde fueron encontrados o desaparecieron y la escuela a la que pertenecían.

    Para René Jiménez Ornelas, experto del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, la violencia en la universidad no es generalizada pues "todavía no hay balaceras ni enfrentamientos armados por drogas"; no obstante, señaló que los actos criminales ocurridos en las instalaciones universitarias son parte del contexto de la violencia del país.

    "Las acciones de las autoridades universitarias han quedado a deber mucho, de ese nivel de violencia, pero a nivel federal han quedado a deber todo", sostuvo. "Eso rebasa, no es problema de la UNAM, es problema de la estructura jurídica del país".

    Por su parte, para Elena Azaola Garrido, antropóloga social con 40 años de trayectoria en la investigación de la violencia y criminalidad en México, si el país está inmerso en una ola de violencia, las escuelas y universidades no pueden ser ajenas a ese contexto.

    Sin embargo, señala que la universidad tiene pendiente el tema del tráfico de drogas y los casos de acoso sexual. "Que no solo promueva la seguridad, sino que la brinde porque ellos tienen su propio cuerpo de vigilancia, que en algún momento donde hubo estos hechos de violencia (ataques porriles) parece que los cuerpos de vigilancia de algún modo estaban coludidos, es condenable", dijo.

    Admitió que ante la violencia criminal ocurrida en planteles universitarios, la UNAM enfrenta el reto de analizar de forma seria y rigurosa "para ver si las capacidades que tiene están funcionando adecuadamente y son suficientes, si lo que quiere es preservar su autonomía, está obligada a fortalecer su personal de seguridad para brindarla a sus poblaciones".

    Los ataques de los porros desataron indignación y protestas masivas de la comunidad estudiantil y, especialmente, de la UNAM. Sin embargo, después de las marchas y de que el 10 de octubre de 2018 el rector Enrique Graue se comprometió a mejorar las condiciones de los estudiantes, eliminar los grupos porriles y erradicar la violencia de género, un alumno desapareció en las inmediaciones del CCH-Naucalpan y varias estudiantes continuaron denunciando historias de acoso y violencia sexual en su contra.

    De septiembre a noviembre de este año, Alan Michel, estudiante de la Facultad de Ciencias, fue encontrado sin vida el 2 de septiembre, María del Rosario Pérez García, de la Facultad de Contaduría, fue víctima de feminicidio el 6 de noviembre, Abraham Enyanche Quintanar, de 17 años y estudiante del CCH-Naucalpan, está desaparecido desde el 23 del mismo mes y Erik Donovan Flores, de 16 años y estudiante de la Prepa 9, fue encontrado sin vida el 29 de noviembre.

    La hermana de Abraham Enyanche aseguró a Buzzfeed News México que las autoridades escolares y del Estado de México estaban en comunicación con la familia; sin embargo, solicitaron agilidad para dar cuanto antes con el joven.

    "Las autoridades escolares me han asistido de forma constante", aseguró.

    Una de las quejas más comunes de las familias de las víctimas es la falta de disposición de las autoridades escolares para apoyarlos con recursos y personal especializado como abogados o psicólogos.

    "Aparentemente, son diferentes violencias pero es una sola. En las instituciones educativas hay violencia todo el tiempo, lo que pasa ahora es que nos hemos puesto unos anteojos de sensibilidad que son los que nos están permitiendo ver, permitieron que se abrieran los espacios informales para la denuncia, porque los formales ya vimos que no sirven", dijo Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín Rivera Osorio, la joven asesinada en 2017 en Ciudad Universitaria.

    Como respuesta a la indignación que provocó ese feminicidio, la UNAM publicó un plan de 10 acciones encaminadas a mejorar la seguridad dentro de los campus.

    Para los familiares de Mariela Vanessa, la estudiante de 21 años de la Facultad de Filosofía y Letras desaparecida desde el 21 de abril de este año, si el protocolo de la UNAM hubiera sido más oportuno, el destino dela joven habría sido distinto.

    "El actuar de la UNAM en un principio fue deficiente, nos tuvimos que ver en la necesidad de exigir el apoyo, una asesoría legal digna a la que se tiene derecho. Sabemos que no es su culpa, pero en la procuraduría se hicieron las cosas mal desde un principio y si hubiésemos tenido el apoyo de la UNAM en el momento oportuno quizás algunas cosas habrían cambiado y tal vez Mariela ya estaría con nosotros", dijo Gabriela Díaz, hermana de Mariela.

    En el caso de la muerte de Víctor Orihuela, ocurrida en junio de 2017, las autoridades universitarias dijeron que se se había tratado de un suicidio, una versión que su madre nunca aceptó. Una historia similar ocurrió con el caso de Adrián Clara Chagoya, fallecido en junio de 2018 y cuya causa de muerte según la UNAM fue accidental: una caída, otra versión que los familiares no creen.

    Galo Cañas / Cuartoscuro

    Altar de muertos en honor a los estudiantes desaparecidos

    "Intentamos que la universidad ponga todas las herramientas con las que cuenta, de orden jurídico, médico, antropología forense y genere herramientas nuevas para disposición de las familias y víctimas de este proceso de guerra", sostuvo Aarón Andrade, estudiante de Filosofía y miembro del colectivo Nos Hacen Falta, creado en 2015 como respuesta a la inseguridad que azota a la comunidad universitaria.

    Buzzfeed News México buscó una entrevista con autoridades de la UNAM para conocer su postura ante las crecientes protestas de los estudiantes y familiares por la inseguridad en la institución; sin embargo, no se obtuvo respuesta.

    Melissa Amezcua

    Protesta estudiantil en Ciudad Universitaria


    Corrección: Se precisó la edad de Abraham Enyanche, de 17 años, y su condición de estudiante desaparecido.


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