21 Errores que probablemente cometes al tomar vino

    La botella más cara no siempre es la mejor.

    1. No elegir la copa adecuada.

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    Las copas para vino blanco suelen ser más chicas que las de vino tinto, ya que requieren de menos oxigenación.

    Si vas a tomar vino tinto, busca un cáliz ancho, para que se oxigene mejor. La copa debe ser de cristal, que es más poroso y permite que circule mejor el aire.

    2. Agarrar mal la copa.

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    Debes sostenerla por el tallo. Si la sostienes por el cáliz, tu vino se calentará muy rápidamente.

    3. Tomar el vino muy rápidamente.

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    Al beberlo debes disfrutar con todos tus sentidos. Mientras lo bebes a sorbos cortos, pon atención a tres detalles: Aroma, sabor y cuerpo.

    Este proceso toma práctica.

    4. Tomarlo inmediatamente después de descorcharlo.

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    Deja airear tu vino unos minutos. Esto permitirá que se oxigene y que revele un perfil de sabores más completo.

    5. Guardar mal las botellas de vino.

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    Guarda tus botellas horizontalmente. Así la humedad mantiene expandido el corcho y evita que entre el aire y el vino se oxide.

    6. Tratar igual a las botellas de vino espumoso.

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    Estas deben guardarse de pie, para que la presión y el dióxido de carbono no desintegren al corcho.

    7. Escoger la botella por el precio.

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    La botella más cara no siempre es la mejor. La calidad del vino depende de muchas variables. Si es cosecha manual o mecánica, si lleva barrica o no, si las plantas de vino producen mucho o poco, etc.

    8. Escoger la botella por vieja.

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    La edad no le da calidad al vino, sólo le agrega ciertas características a su sabor. Por otro lado, si pasa mucho tiempo en la botella, puede oxidarse. Si te interesa probar vinos de barrica, puedes leer aquí cómo cambia su sabor a través de los años.

    9. Empezar a conocer con variedades de vino muy secas.

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    Los vinos jóvenes son buenos para empezar a probar, pues son más dulces y tienen sabores más frutales.

    La diferencia entre un vino de crianza y uno joven es que el joven se embotella justo después del proceso de fermentación, mientras que el de crianza pasa un tiempo reposando en una barrica de roble. Esto le da un sabor más seco, que tal vez sea demasiado para principiantes.

    10. No poner atención al color del vino blanco.

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    Con el paso del tiempo, el vino entra en contacto con el oxígeno y evoluciona. Los blancos ganan color, así que si tu vino llega a tener colores amarillo huevo, mostaza o ámbar, ya no está en buenas condiciones para tomarse.

    11. No observar a contraluz el vino tinto.

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    Si el vino es café, naranja o color teja, seguramente ya no está en buen estado. Antes de comprarlo, obsérvalo a contraluz. El líquido debe ser brillante, no turbio.

    12. No oler el vino antes de probarlo.

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    Algunos vinos tienen un defecto muy común, el acorchado. Es cuando el vino huele mucho a trapo húmedo. Si hueles una copa así, huye.

    13. No cuidar la temperatura del vino.

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    Si el vino está muy caliente, podrás sentir el alcohol muy intensamente en la nariz y un sabor amargo en el paladar. El vino tinto debe servirse un poco más frío que a temperatura ambiente.

    14. Olvidar que el vino blanco se sirve más frío.

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    Entre 5 y 8 grados centígrados. El método ideal para lograr esta temperatura es dejar tu botella en el refrigerador y sacarlo 20 minutos antes de servirlo.

    15. Calentar la botella con las manos.

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    Al servir, recuerda envolver una servilleta alrededor del cuello de la botella. Esto sirve para aislarla de tu calor corporal.

    16. Combinar tabaco con vino.

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    El tabaco inhibe las papilas gustativas y no te deja apreciar todos los sabores de la bebida.

    17. No investigar qué tipo de vino te llevas.

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    Hay un vino para cada gusto, hay frutales y hay secos, unos tiene mucho cuerpo y otros son más ligeros. En la mayoría de las botellas, esa información la encuentras en la parte trasera de la etiqueta.

    18. No aprovechar las ventajas de la era digital.

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    Hay unas que son como Shazam, pero para vinos. Hay otras que te ayudan a encontrar el maridaje perfecto, y otras en donde las recomendaciones de millones de usuarios te dejan ver qué vino es el que realmente necesitas. Échate un clavado a tu tienda de apps de confianza para encontrar lo que mejor te acomode.

    19. No saber los básicos del maridaje.

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    -El vino espumoso suele acompañarse de mariscos.

    -Los vinos blancos con carnes blancas.

    -Los vinos tintos con carnes rojas.

    -Los vinos rosados con ensaladas, carnes frías y postres.

    A partir de ahí, practicando y escuchando a tus sentidos, poco a poco encontrarás el maridaje perfecto.

    20. Coctelear con vinos de calidad.

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    Si mezclas un vino de barrica, te perderás de todo su perfil aromático. Para preparar clericot o sangría, puedes utilizar vinos jóvenes o de caja. Son ideales porque no aportan mucha estructura, aromas o sabores.

    21. Y el peor error de todos: no compartir.

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    Agradecemos a Óscar Olvera, experto catador de vinos, por su ayuda para la elaboración de este post.

    Tal vez lo recuerden por aquella vez que fue a emborracharnos a la oficina.