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Esta fotógrafa convierte lugares emblemáticos de América Latina en postales surrealistas gracias a sus muñecas

Después de leer este post querrás comprar muchas muñecas y sacar muchas fotos.

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¿Alguna vez viste turistas con tanto estilo por las calles de Lima?

¿O una chica con un look tan espectacular en una feria de Buenos Aires?

¿Y que tal esta fotógrafa tratando de sacar la foto perfecta de Machu Picchu?

La creadora de estas encantadoras imágenes es Maryori Mancilla, una fotógrafa peruana que vive en Buenos Aires desde 2002 junto a su marido.

Ella conoció a las muñecas Blythe en 2007, tras ver fotos de otros usuarios de Flickr. Aunque tardó tres años en comprarse la primera.

"Eran un poco caras y en un comienzo me resistí a ellas, pero finalmente en el 2007 me rendí y decidí comprarme una ('solo una' pensé, en ese momento). Apenas la saqué de su caja, no paré de tomarle fotos", le contó a Buzzfeed.

"Nunca fui fanática de la fotografía, pero de pronto me entusiasmaba cargar esa muñeca cabezona por todos lados y tomarle fotos, buscando ángulos, armando composiciones y 'capturando emociones' a través de ella", aseguró.
Via Flickr: suedehead

"Nunca fui fanática de la fotografía, pero de pronto me entusiasmaba cargar esa muñeca cabezona por todos lados y tomarle fotos, buscando ángulos, armando composiciones y 'capturando emociones' a través de ella", aseguró.

Mancilla explicó que las muñecas Blythe tuvieron un revival a principios del milenio gracias a la fotógrafa Gina Garan, quien las usó como musas de sus viajes y publicó un libro con sus imágenes es titulado "This is Blythe".

Esto impulsó a un grupo de productores japoneses que decidió recrear esta muñeca de los años 70 como un objeto coleccionable para adultos.
Via Flickr: suedehead

Esto impulsó a un grupo de productores japoneses que decidió recrear esta muñeca de los años 70 como un objeto coleccionable para adultos.

"Se me dio por pensar que Blythe, además de fashion doll, era una muñeca que resucitó por viajera. Y así debía seguir", explica.

Además, le da a la fotógrafa una buena excusa para acompañar en sus viajes a su esposo, Jorge, quien trabaja como blogger de viajes.
Via Flickr: suedehead

Además, le da a la fotógrafa una buena excusa para acompañar en sus viajes a su esposo, Jorge, quien trabaja como blogger de viajes.

La fotógrafa y sus muñecas ya recorrieron 11 países.

"Y si contáramos que en el viaje a Iguazú cruzamos la frontera a Paraguay y a Brasil, serían 13 países, pero eso ya parece trampa", aclara.
Via Flickr: suedehead

"Y si contáramos que en el viaje a Iguazú cruzamos la frontera a Paraguay y a Brasil, serían 13 países, pero eso ya parece trampa", aclara.

Aquí está una de las Blythe en Caminito (Buenos Aires).

Esta foto se la tomó paseando por una feria de Montevideo.

Y en esta otra, una de ellas observa las ballenas en Puerto Madryn.

Esta imagen captura a una de las Blythe en un viaje por el Amazonas.

Aunque las Blythe también viajan a otros países. Como Francia.

Aquí está una de ellas en el Palacio de Versalles.
Via Flickr: suedehead

Aquí está una de ellas en el Palacio de Versalles.

Y Estados Unidos.

En el Metro de Nueva York, viajando con mucha actitud.
Via Flickr: suedehead

En el Metro de Nueva York, viajando con mucha actitud.

"Me gusta jugar a mostrar normalidad en las fotos de las Blythe en su entorno, sea un café, una playa, una calle, un asiento de avión, un árbol. Es que ese es su lugar, el mundo, no una caja de cartón o una vitrina".

"Y me gusta jugar con la perspectiva, para incluir a la muñeca en ese entorno humano que le queda grande, pero no lo es, no tanto", cuenta Mancilla.

La fotógrafa también crea fabulosas prendas miniatura para las Blythe que vende en su propia tienda virtual y en las Blythecon que se realizan en distintos países.

Para hacer estas fotos tan hermosas, sólo hay que tomar una cámara digital, hacer posar a las muñecas y capturar su magia en una imagen.

Maryori nos cuenta su secreto: "Luego de ver que lograron la pose que busco, y chequear que no tienen pelos en la cara, ropa mal puesta, u otro detalle que arruine la foto, procedo a doblarme en tres o directamente acostarme sobre el piso y disparar. ¡click! Y luego a casa, a editar. Soy muy de point and shoot. A veces recurro al mini trípode, cuando no confío en mi pulso". Además, comentó que para retratar a sus muñecas no utiliza su smartphone, ya que por costumbre prefiere la cámara fotográfica digital.
Via Flickr: suedehead

Maryori nos cuenta su secreto: "Luego de ver que lograron la pose que busco, y chequear que no tienen pelos en la cara, ropa mal puesta, u otro detalle que arruine la foto, procedo a doblarme en tres o directamente acostarme sobre el piso y disparar. ¡click! Y luego a casa, a editar. Soy muy de point and shoot. A veces recurro al mini trípode, cuando no confío en mi pulso". Además, comentó que para retratar a sus muñecas no utiliza su smartphone, ya que por costumbre prefiere la cámara fotográfica digital.

Después se le hacen algunos retoques muy básicos con programas de edición de fotos.

"No sé de photoshop, pero meto mano a las fotos con herramientas muy simples que encuentro en Picasa: recorto, juego con la luz, color, y hasta borro ramitas impertinentes", explica Mancilla.
Via Flickr: suedehead

"No sé de photoshop, pero meto mano a las fotos con herramientas muy simples que encuentro en Picasa: recorto, juego con la luz, color, y hasta borro ramitas impertinentes", explica Mancilla.

Puedes seguir a Maryori Mancilla en Flickr.
Via Flickr: suedehead

Puedes seguir a Maryori Mancilla en Flickr.