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Hice 21 cosas diferentes para arreglar mi corazón roto y aprendí un montón de cosas sobre mí

O cómo terminar una relación y no quedarte en tu casa llorando.

publicado

¡Hola! Soy Luis Del Valle.

lgking_ / Via Instagram: @lgking_

Mi 2016 fue como el de muchos: caótico, horrible, lleno de extraños cambios y cierres de muchos ciclos. La diferencia es que yo no me di cuenta hasta los últimos meses. En general, todo parecía estar bien, tenía una relación de seis años, muchos amigos, mi propia casa y un gran trabajo. Salvo por una que otra deuda y un complicado problema de salud en mi familia, todo estaba bien.

Si esto fuera una película, aquí sería la parte en la que el narrador entraría y diría: "Pero en el fondo, nada estaba bien".

Sin darme cuenta y sin entender cómo pasó, conforme pasaban los días poco a poco iba cayendo en una enorme depresión. La única señal clara de lo que me estaba pasando, eran las paredes que empecé a construir alrededor de mis seres queridos. Mis mejores amigos no sabían de mí, ante mi familia todo estaba "bien" y en el trabajo todo parecía estar en orden. El único que me veía tirado en la cama, sin ganas de hacer nada, llorando por horas era mi novio... y siempre me ayudó. Por meses, cargó un peso que no tuvo que haber cargado, en muchos aspectos, ni siquiera entiendo cómo no cayó conmigo. Aún así, tarde o temprano, pasó lo inevitable, sólo quedaba él en mi vida. Y si yo seguía triste, era porque obviamente algo estaba mal en mi relación, ¿no?

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Entonces le pedí un break, sí, así como Ross y Rachel. Y, como Ross, tomé malas decisiones. Más de una persona salió herida, y ahí me quedó claro que el problema, no eran ni mis amigos, ni el estrés de las complicaciones de salud en mi familia, ni mis deudas, muchos menos mi novio. La respuesta no estaba en los demás, sino en mí y como dice Shakira...

"Cuando hay que hablar de dos, es mejor empezar por uno mismo".

Me di cuenta que había dejado que algo dentro de mí se descompusiera al grado en que alejé a la gente que me importaba, herí a otras personas y, sobre todas las cosas, lastimé a la persona que más amaba en el universo. Era obvio que no podía seguir donde estaba, no era justo para él, ni para mí. Así que decidí terminar mi relación y empecé a ir a terapia.

Me encantaría poder decir que al ir todo se solucionó por arte de magia, que encontré el hilo negro y volví a estar bien en dos días. Pero no, lo que encontré fue una serie de miedos, inseguridades, traumas y dolores que se remontaban años y años atrás.

Estaba determinado, tan determinado a salir adelante que decidí hacer TODO en mis manos por mejorar. Necesitaba descubrir más de mí, enfrentar mis miedos, mis inseguridades y así estar bien. Para lograrlo me propuse un reto: Durante los siguientes 21 días harías cosas nuevas para conocerme mejor.

Me acerqué con amigos y empleados de BuzzFeed y les pregunté qué actividades les habían ayudado a salir adelante después de un rompimiento. Con sus sugerencias y cosas que yo siempre había querido hacer, armé una lista que sería mi línea a seguir durante los siguientes 21 días. Esto fue lo que pasó.

Día 1: Hacer una lista con todas las actividades de los 20 días restantes.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Ok, hacer una lista suena súper equis, pero siendo una persona muy desorganizada fue todo un reto sentarme a decidir qué sucedería conmigo durante los próximos días de mi vida. Elegir actividades, sacar presupuestos, pedir informes, coordinar horarios. Tanta talacha era retar mi propia desorganización y algo que consumió buena parte de mi día.

Resultado del experimento: Una extraña mezcla de miedo y emoción.

Luis Del Valle / BuzzFeed

¿Ubican ese sentimiento cuando ya están en la montaña rusa y se aproxima la primera caída? Así mero. Una extraña mezcla de emoción y miedo, porque en realidad, no soy alguien que salga mucho de su zona de confort y con esto iba a tocar los límites en más de una forma.

Día 2: Ver videos tristes en YouTube

Luis Del Valle / BuzzFeed

Esto me lo recomendaron dos personas que trabajan en BuzzFeed, así que algo debían tener de razón. La verdad no esperaba gran cosa, porque... son videos de YouTube ¿Qué tanto me pueden afectar? Spoiler: Me afectaron un chingo.

Resultado del experimento: La masacre de una caja de kleenex y un mar de lágrimas.

Vea este vídeo en Youtube

youtube.com

Después de un año (o 28) de embotellar sentimientos es muy fácil que cualquier cosa te detone el llanto, pero los videos recomendados hicieron un GRAN TRABAJO. En particular el video de aquí arriba en el que personas cuentan sus más grandes secretos a un ser querido. Si alguna vez están tristes y no tienen con quién llorar, el canal los puede ayudar. Se llama The School of Life.

Día 3: Comer LO QUE SEA

Luis Del Valle / BuzzFeed

Para alguien tan mañoso como yo, salir a comer siempre es un problema. Odio la mitad de las cosas que todo mundo ama y es una de las características que me define (hasta hice una lista al respecto). Por eso aproveché que íbamos a estar en el Corona Capital haciendo un post de comida y le di a Karla todo mi dinero para que ella tomara las decisiones gastronómicas. Entre ellas, pedir un ceviche con aguacate (guácala) y habanero (terror, me enchilo con los Churrumais), una torta con pollo y salsa de alitas (doble guácala) y un pambazo de chilaquiles (¿Guácala?).

Resultado del experimento: Un nuevo amor por el ceviche y mucha paz por descubrir que a mis 28 años todavía puedo cambiar.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Mi cruzada de años en contra del aguacate de pronto parecía una inversión de tiempo innecesaria. Creo que hay muchas cosas que damos por sentado de nosotros mismos y parte de este experimento era cuestionar ese tipo de cosas, así que puntos por el éxito obtenido. Siendo muy honesto, se sintió muy bien encontrar que hay cosas que odiaba y que ahora me gustan. A mis 28 años encontré paz en saber que todavía podía cambiar y aceptar cosas nuevas. Excepto por el pambazo, ese la verdad sí estaba asqueroso.

Día 4: Meditación

Luis Del Valle / BuzzFeed

Fui a una escuela llamada Yoga Espacio que tiene varias sucursales en la ciudad y que da clases a cambio de un donativo voluntario. Nunca había meditado y esperaba que fuera complicado. PERO NO TANTO.

Resultado del experimento: Aprender que a veces necesitas un poco de distancia del problema, para encontrar la solución.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Para alguien que trae tantas cosas en la cabeza, encerrarse media hora con sus pensamientos no sólo es un reto, es una pesadilla. Lo curioso fue que cerca del final de la primera meditación, la ansiedad aumentó tanto que llegó un punto en el que me sentí ajeno a ella. Justo cumplió su cometido. No sentía ansiedad, sabía que estaba ahí y no me molestaba. De cierta forma, aprendí que a veces necesitas distanciarte un poco para encontrar una solución al problema.

Día 5: Reiki

Luis Del Valle / BuzzFeed

Fui con una terapeuta que ayudó mucho a un amigo y me resultó curioso. No sólo era reiki (terapia con energías), también es una life coach, así que combinó terapia, reiki, y otros consejos holísticos.

Resultado del experimento: Un estado de relajación máxima y entender que necesito tomar mucha agua para apagar mi ira.

Luis Del Valle / BuzzFeed

La creencia en este tipo de terapias es muy de cada quién, pero al menos yo sí sentía cosas muy extrañas en todo el cuerpo mientras recibía la energía. Incluyendo una presión, muy, muy, muy rara en la cabeza. Salí de ahí sintiéndome relajadísimo. Debo decir que me puse un poco nervioso cuando me decía cosas como que "tomara mucha agua porque tenía mucha ira adentro", o que había "mucho desequilibrio en mi vida". Cosas que de una forma u otra aparecían en mi terapia convencional. ¿Coincidencia o destino?

Día 6: Cocinar una receta de Tasty

Luis Del Valle / BuzzFeed

Desde que vivo solo he aprendido a cocinar cosas muy sencillas, pero nunca había horneado algo, así que me di a la tarea de hacer una receta de Tasty que implicara el uso del horno. Me fui por algo que no estuviera tan difícil y que además fuera delicioso: DEDITOS DE QUESO Y CALABAZA.

Resultado del experimento: La satisfacción de cocinar algo con mis propias manos y una bola de fuego en mi casa.

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Nunca había prendido un horno y al hacerlo casi logro que explote mi casa, pero no pasó a mayores (sólo hubo una bola de fuego y ya), así que me sentí muy afortunado. Fuera de eso, la experiencia fue un poco agridulce. Sí, es muy terapéutico preparar algo que te gusta, atender los detalles y ver cómo logras crear algo a partir de la nada.

Pero por otro lado, fue inevitable recordar cuando mi exnovio cocinaba algo para los dos, o cuando me enseñó a hacer pescado empapelado. Si él hubiera estado ahí, el horno no hubiera estado a dos de explotar.

Día 7: Ir a un show de stand up

Luis Del Valle / BuzzFeed

Comedy Central organizó un festival de comedia en la Ciudad de México y aproveché para ir a mi primer show de stand up en el que vería a Franco Escamilla. Esperaba risas locas por doquier.

Resultado del experimento: Muchos lols, pero pocos cambios.

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Divertido y desconectado son las dos palabras que mejor resumen la experiencia. Mentiría si dijera que fue tan gratificante, o que me ayudó tanto como muchas de las otras cosas de la lista. Sí, me reí, pero más bien sólo fue una distracción. Sin embargo, me ayudó a darme cuenta de la cantidad de tiempo libre que invertía en hacer cosas para entretenerme, pero ninguna que realmente me apasionara.

Día 8: Clase de esgrima

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Desde mis días de niño con sobrepeso, amante de la Espada del Augurio y la de Grayskull soñé con tener un duelo verdadero de espadas, y por fin iba a suceder. Fui a una escuela de esgrima en la Ciudad de México, llamada La Esgrimería.

Resultado del experimento: Un dolor de espalda baja que no lo tiene ni Obama y el aprendizaje de que la actividad física sí ayuda a tu estado emocional.

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En mi experiencia, la mayoría de los artículos sobre cómo lidiar con la ansiedad o depresión mencionan la actividad física como posible tratamiento. Y tienen razón, después de dos horas (DOS HORAS) de esgrima lo único que sentía era un cansancio y liberación de energía tan grande que no tenía tiempo para pensar en nada que no fuera mi cama.

Lo mismo pasó durante el entrenamiento, tienes que coordinar mil cosas en tu cabeza: la postura, la fuerza, las reglas. Nada de toda esta lista me puso la mente tan en blanco como la esgrima. Al final tuve un dolor de espalda baja que me tuvo recogiendo cosas como embarazado por dos días. ¿Valió la pena?

Totalmente.

Día 9: Lectura de tarot

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Me considero una persona espiritual desde siempre. Así que por obvias razones tenía que recurrir al esoterismo. Alguna vez me habían leído el tarot de forma extra amateur (una amiga quesque sabía, spoiler: no sabía), así que decidí ir con los profesionales.

Resultado del experimento: Aprender que estoy enamorado del amor, cual Ted Mosby.

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Observado, intrigado, un poco engañado y otro tanto sorprendido. La experiencia fue muy divertida e interesante, en particular me llamó la atención lo observador que era el tarotista. Tengo una muy mala maña: cuando me pongo ansioso me toco la oreja, y noté cómo él se dio cuenta, así que de cierta forma sabía por dónde le estaba atinando.

Al final, por lo poco que platicamos, las preguntas que hacía yo y lo que me iba saliendo, me dijo cosas que me llegaron bastante, entre ellas: "Estás enamorado del amor, y tienes que aprender a estar solo". Una vez más, algo que se conectó justo con lo que estaba pasando en mi psicoanálisis. Como era de esperarse, la mayoría de sus predicciones no pasaron, pero fue interesante ver cómo hay ciertas cosas que proyecto, al grado que el del tarot lo pudo notar en una hora.

Día 10: Pasar 24 horas sin electrónicos

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Durante 24 horas me tuve que mantener lejos de todos los electrónicos posibles. Ni microondas, ni iPad, ni celular, NADA, sólo yo con el mundo. Como si fuera Capitán América despertando después de años de estar congelado (y sin los prominentes abdominales).

Resultado del experimento: Darme cuenta que soy esclavo de mi celular 😥.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Ansioso como pocas veces. La dependencia hacia los aparatos electrónicos es algo real y a lo largo del día, conforme convivía con otras personas, me di cuenta de lo mucho que dependemos de ellos. Ese sentimiento cambió conforme pasaron las horas y donde había ansiedad de pronto había una liberación, me sentía relajado de no tener que estar revisando mi celular cada cinco minutos y sin la constante distracción de que podía estar pasando. Estaba feliz de estar en el momento y no stalkeando redes sociales como si mi vida dependiera de ello.

Día 11: Re-aprender a andar en bici

Luis Del Valle / BuzzFeed

Cuando era niño aprendí a andar en bici porque me dijeron que sólo así me iban a dar un Nintendo 64 y ese Smash Bros. no se iba a comprar solo, así que me subí, di una vuelta y nunca jamás volví a hacerlo. Obvio se me olvidó, pero en la Ciudad de México hay una creciente cultura de ciclismo y es muy fácil moverse en ciertas áreas con la bici. Así que decidí re-aprender.

Resultado del experimento: Entender que Chumbawamba tenía razón, si te caes hay que volverlo a intentar.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Una agridulce mezcla de bien y mal. Ese día estaba algo crudo y mal dormido, la combinación perfecta para cosechar la ansiedad, por lo que cada vez que me subía a la bici me costaba mucho trabajo estar en el momento. Se hizo el intento (mis maestras estuvieron toda la mañana y tarde conmigo), pero creo que el hecho de tener la cabeza en otro lado me impidió dar el 100%. Al principio de este reto eso hubiera sido razón suficiente como para no volverlo a intentar, pero me di cuenta que las cosas no siempre salen como quieres y eso no significa que debas dejar de intentar.

Día 12: Ir a un spa

Luis Del Valle / BuzzFeed

No, no sufrí ningún terrible accidente. Eso que tengo en la cara es una mascarilla que me pusieron en The Barber's Spa, un lugar de la Condesa donde me dieron un delicioso masaje y me untaron esa plasta rosa para limpiar mi cara. Muchos me dijeron que un día de consentirte en el spa es lo mejor que te puede pasar cuando estás triste.

Resultado del experimento: Descubrir que de nada sirve que el cuerpo esté relajado, si la mente está mal.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Por un lado, fue una experiencia muy relajante (ese día dormí como no lo había hecho en meses) pero por otro lado, me pasó lo mismo que con la meditación. Mientras yacía con una mascarilla en la cabeza no me podía mover, no me podía distraer, así que los pensamientos en todas sus formas inundaron mi cabeza. El cuerpo relajado ayuda mucho, pero si la cabeza no coopera, es cuestión de días antes de que todo vuelva a estar como antes. Por otro lado, descubrí que el trabajo de mis sueños es Catador Profesional de Spas, esperen la serie pronto en BuzzFeed (no es cierto, pero debería serlo).

Día 13: Cambio de look

Luis Del Valle / BuzzFeed

Volví al Barber's Spa al día siguiente pero ahora con el objetivo de que me hicieran un cambio de look. Ya alguna vez había hecho algo similar, pero ahora la instrucción era clara: Tienen que hacerme algo radicalmente diferente.

Resultado del experimento: La forma en la que te ves, puede afectar tu percepción de ti mismo.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Cambiar la apariencia es un clichézazo en la cultura pop por algo. Hay una magia extraña en verte al espejo como alguien completamente diferente y así fue como me sentí. Nuevo y motivado, un cambio afuera que reflejaba los cambios que estaba haciendo por dentro. Sentía que de alguna forma ya había pasado la parte más fea de mi proceso.

Narrador: "Pero lo que Luis no sabía, es que en realidad, lo peor estaba por llegar".

Día 14: Hablar con diez desconocidos

Luis Del Valle / BuzzFeed

Cuando terminas una relación llega un punto en el que ya no quieres hablar sobre el tema. Desde antes de eso tenía una ansiedad social que me hacía sentir incómodo en cualquier evento público. Así que decidí enfrentarlo hablando con desconocidos en una fiesta a la que fui invitado. El chiste era sostener una conversación, aunque fuera por treinta segundos.

Resultado del experimento: Un corazón roto y el alcohol no se llevan.

Luis Del Valle / BuzzFeed

¿Ubican esa parte a los tres cuartos de una película en la que todo parece estar perfecto, pero que en realidad es el momento en el que todo vale verga? Bienvenidos a ese momento. Podría echarle la culpa de todo lo que pasó a la potente barra libre de la fiesta, pero fui yo el que solito el responsable de convertirme en la antítesis de Belinda (perdiendo, como nunca). Fue un reflejo de todo lo que había pasado en el año.

Por fuera parecía estar mejor, mi reto iba viento en popa y aunque seguía triste, no me sentía desolado, de verdad creía que las cosas iban mejor. Sin embargo, por dentro, como pasó meses atrás, las cosas estaban peor... Me había distraído tanto en el reto y en "estar mejor" que no admitía mis propios sentimientos. En la terapia había revivido cosas muy dolorosas, lo cual me llevó a tener problemas con mi familia. Al mismo tiempo había perdido a mi novio, todavía estaba lidiando con las consecuencias de todo lo que sucedió en aquel break y tenía la cabeza y corazón más confundidos que nada.

Bastó con un detonante y varios whiskys para enviarme en una espiral de autodestrucción igual de poderosa que la que había terminado mi relación un mes antes. En las cuatro horas que duró la fiesta, me humillé, perdí el piso y hasta me costó una amistad. Tenía mucho dolor guardado y todo salió de la peor forma. Creía que había tocado fondo, pero no, el fondo llegó ese día.

Día 15: Maratón de documentales tristes en Netflix

Netflix

Otra recomendación que recibí varias veces... al parecer ver documentales tristes sobre todo lo que está mal en el mundo te ayuda a poner en perspectiva tu propia vida. Así que decidí hacer eso y vi tres: Alive, sobre la música y cómo ayuda a gente de la tercera edad a recobrar sus recuerdos, The True Cost, sobre la industria de la moda y cómo abusa de los trabajadores en lugares menos privilegiados y Amanda Knox sobre una mujer que perdió todo después de que la encarcelaran injustamente por un asesinato.

Resultado del experimento: Nadie aprende en cabeza ajena, pero ver el dolor de otros ayuda a poner las cosas en perspectiva.

Luis Del Valle / BuzzFeed

El día después de la fiesta (en la que por cierto, sí hablé con más de diez personas) ha sido uno de los días más horribles de mi vida. Desperté y sentía que no valía nada. A lo largo del día, sólo escuchaba una tras otra de las cosas humillantes que había hecho. Tuve que salir media hora a las escaleras de la oficina para hablar con una amiga y lograr dejar de llorar.

Alguien de la oficina dijo que aquel día "me veía podrido". Así me sentía y todo el día fue duro, muy duro. Esa noche la pasé en mi cama sintiendo que todo estaba yéndose a la mierda, mientras veía documentales de personas que la han pasado mucho peor. Suena terrible pero, como me dijeron cuando lo recomendaron, ver cosas horribles de pronto hace que lo tuyo no suene tan mal. Para el final del tercer documental, mis problemas de pronto se veían menores.

Día 16: Leer un libro de autoayuda

Luis Del Valle / BuzzFeed

Es un cliché máximo, pero siempre he creído que todos los clichés esconden algo de verdad, así que compré un libro que más de una persona me recomendó (entre ellos mi exnovio en una plática post-separación): Uno siempre cambia al amor de su vida (Por otro amor o por otra vida) de Amalia Andrade.

Resultado del experimento: TODOS SOMOS UN CLICHÉ.

Luis Del Valle / BuzzFeed

"Aliviado" es la primera palabra que me viene a la cabeza. Sobre todo, después de los días horribles anteriores. Al leerlo me reí más de mí mismo de lo que me he reído en mucho tiempo, porque TODOS SOMOS UN CLICHÉ y pasé por muchas de las cosas que la autora describía con lujo de detalle. De entrada, el libro tiene toda una sección dedicada a un quiz para saber qué tantas conductas autodestructivas tienes y por supuesto que yo estaba en el nivel Britney Spears rapada.

Literal, fue como leer un poco de lo que me pasó, lo que me estaba pasando en ese momento y lo que me pasaría (esperen a llegar al día 21), así que me ayudó a sentirme un poco menos loco y me dio un par de consejos que me ayudaron a seguir mi camino.

Día 17: Clase de Kung Fu

Luis Del Valle / BuzzFeed

Las artes marciales combinan la disciplina mental con la física de una forma que me parece admirable, así que tenía que intentar alguna en mi lista. En particular el Kung Fu (gracias a Kung Fu Panda) me parecía la combinación perfecta de las dos por lo que fui a la escuela Loto Blanco.

Resultado del experimento: Un quiebre emocional y la receta para más o menos dar una patada voladora.

Luis Del Valle / BuzzFeed

La visión de la escuela tiene un enfoque budista por lo que no practicas con otras personas. En lugar de eso practicas los movimientos a lo largo del salón, como una especie de baile coordinado de patadas y golpes. Me sentí bien durante la clase, relajado, presente... pero cuando salí pasó algo que todavía no logro explicar. No sé si fue la secuela de lo que había pasado días atrás, o la liberación de energía durante la clase, pero al salir me rompí. Todo el camino a mi casa fui llorando a moco tendido y no paré hasta después de una larga llamada telefónica con mi mejor amiga.

Día 18: Descubrir lugares de la ciudad

Luis Del Valle / BuzzFeed

Una de las recomendaciones más frecuentes fue: "Vete de viaje", pero por varios motivos (incluyendo presupuesto) decidí en lugar de eso conocer mejor la ciudad en la que he vivido toda mi vida. En la mañana fui a conocer el Museo Jumex y más tarde caminé por toda la Santa María la Ribera hasta salir a Reforma.

Resultado del experimento: Aprender que caminar sin rumbo puede ser una gran terapia.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Tengo una amiga que dice que caminar es la mejor terapia y este día lo confirmé. Los días que me quedaba mucho tiempo en mi casa, inevitablemente mi cabeza se iba a lugares oscuros y depresivos, salir a caminar y recorrer la ciudad me hizo sentir que, valga la redundancia, me movía y también mis pensamientos. Me hacía sentir renovado, o al menos con la esperanza de que todavía podía disfrutar y descubrir cosas nuevas.

Día 19: 8W

Luis Del Valle / BuzzFeed

8W es un programa de 8 semanas de ejercicio de alta intensidad en el que combinas ejercicio cardiovascular con algo de box. La idea es que por ese periodo de tiempo estás con el mismo grupo y vas a entrenar en un salón donde tienes a un entrenador que te motiva con singular intensidad (AKA te grita que hagas más y mejor). Temía por mi vida...

Resultado del experimento: Nunca dejes de comer bien. No hagas ejercicio extremo si no comes bien.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Después de mi rompimiento me alejé de toda actividad física y dejé de comer como se debía, así que no era al más apto para un programa de alto rendimiento. Por eso, a la mitad de la clase sentí que mi corazón iba a salirse y dije: NOT TODAY. Irónicamente, salí lleno de energía y con una euforia que no tenía desde el día de la esgrima. Créanlo o no, moverse ayuda y mucho.

Día 20: Trabajar en algo en lo que nunca había trabajado.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Por una razón u otra, toda mi vida he trabajado en oficinas. Mi primer trabajo serio fue cuando tenía 15 años y era traduciendo cosas, así que siempre me dio curiosidad hacer algo que no implicara un escritorio. Por eso decidí ser barista por un día. El lugar donde experimentaría: Rompeolas Café.

Resultado del experimento: Pararte de tu escritorio puede cambiar toda tu perspectiva.

Luis Del Valle / BuzzFeed

No me malinterpreten, amo mi trabajo, pero está padrísimo aunque sea por un día, dedicarte a algo tan diferente, sobre todo si no implica estar sentado en un escritorio. Tienes que hacer tantas cosas y tan rápido que no tienes que pensar más que en lo que estás haciendo en el momento. Tener una computadora enfrente es una constante tentación de reincidir en cualquier tipo de stalkerismo.

Día 21: Hacerme un tatuaje

Luis Del Valle / BuzzFeed

Tenía que cerrar con algo que me hiciera revivir toda la experiencia, que me recordara que hice todo esto (desde el rompimiento, hasta el reto) por mí mismo, para conocerme mejor y arreglar todas las cosas que estaban mal conmigo.

La indicada para hacerlo fue Molly (Cynthia Cuevas), una tatuadora mexicana experta en tatuajes llenos de colores y detalles.

Instagram: @mollytattoo

La idea original era tatuarme la frase de una de las taaaaaantas canciones con las que lloré durante los primeros días, pero la verdad, al leer el libro del día 16 encontré una advertencia sobre hacerse tatuajes con frases cursis en momentos vulnerables. Y sí, al pensarlo bien, no sé si quería envejecer con una frase de Florence + The Machine. Pero entonces, ¿qué era algo muy yo que a la vez me recordara la importancia de amar y cuidarse a uno mismo?

¡SKELETOR!

Mattel / Via Facebook: skeletorislove

Verán, queridos lectores que llegaron hasta el día 21 (gracias), cuando era niño amaba a los súper villanos y mi corazón siempre tuvo un lugar especial para Skeletor, el archienemigo de He-Man que vivía en la constante búsqueda del poder de Grayskull.

En mi adultez, vi cómo Skeletor se convirtió en un meme motivacional sobre el amor propio. Meme + súper villano + motivación. Era justo lo que necesitaba. Un recordatorio de que, como Skeletor, siempre podía levantarme para ser una mejor versión de mí mismo.

Resultado del experimento: Un increíble tatuaje de Skeletor y un recuerdo de la experiencia para toda la vida.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Les tengo pavor a las agujas, así que entré con los nervios a tope. Cynthia me explicó que hacerse un tatuaje no tiene nada que ver con las agujas de inyección. En el momento me dolió, pero no es un dolor tan insoportable como el que pensé que sería. Sufrí más antes de hacérmelo que durante el proceso.

Y con eso concluyó mi reto de 21 días.

Luis Del Valle / BuzzFeed

Al final, el dolor del tatuaje valió la pena y se volvió tan adictivo como me advirtieron que sería (QUIERO HACERME VEINTE MÁS). Pero al final el sentimiento con el que me quedé fue una gran emoción y satisfacción de haber superado los 21 días y de tener un recuerdo para toda la vida sobre la importancia de estar bien con uno mismo.

¿Y de qué sirvió todo esto?

Instagram: @lgking_

Cuando empecé mi reto, pensaba que iba a ser algo mágico que me sanaría y me dejaría como alguien nuevo. La realidad es que me di cuenta que sólo fue una parte de un proceso, uno que por más que quiera apurar me ha tomado (y seguirá tomando) tiempo. En el transcurso me encontré obstáculos que superé, otros que no logré superar, momentos de mucha felicidad y momentos devastadores, pero al final salí habiendo cumplido mi objetivo: Me conocí mucho más de lo que me conocía 21 días antes.

Todavía me falta mucho camino por recorrer, pero puedo decir que después de estos 21 días me conozco un poco más y estoy más cerca de poner mi vida en orden y ser feliz.

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