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Los sobrevivientes del terremoto están viviendo en tiendas luego de que sus casas se redujeran a escombros

El devastador terremoto del martes provocó que los sobrevivientes salieran a buscar refugio, y ahora existe la probabilidad de que las miles de personas que perdieron sus hogares se queden sin techo durante un largo tiempo.

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CIUDAD DE MÉXICO - Miles de personas desplazadas de sus hogares por el devastador terremoto del martes están durmiendo en carpas, iglesias, escuelas y otros refugios oficiales y no oficiales en la Ciudad de México.

El terremoto de 7,1 grados derrumbó o dañó gravemente innumerables complejos de viviendas en toda la ciudad, y causó que los sobrevivientes salieran en busca refugio. Ahora existe la probabilidad de que las miles de personas que perdieron sus hogares se queden sin techo durante un largo tiempo.

Tres generaciones de la familia Nieto están viviendo en tiendas improvisadas a lo largo de la Calzada de las Bombas, una avenida principal en la delegación Coyoacán.

Antes del terremoto, los Nieto vivían junto a otras familias en una casa de dos pisos construida con bloques de hormigón unidos con barro. Eustolia Nieto Dolores, abuela y matriarca de la familia, dijo que había vivido allí por más de 35 años. Ahora Eustolia, de 66 años, está durmiendo en el piso de una iglesia cercana mientras sus familiares se conforman con carpas. Ella habló con BuzzFeed News y dijo que todavía no saben si podrán volver a sus hogares, mucho menos cuándo.

"Los expertos de Protección Civil no han venido a decirnos si podemos regresar", dijo su hijo, Moisés Galicia Nieto, de 40 años, quien usa una silla de ruedas debido a enfermedades crónicas y parálisis. "Tenemos miedo de que la casa de al lado se derrumbe".

La casa en cuestión pertenece a la familia Flores, seis personas que viven en la pequeña estructura hecha de muros de hormigón, sin puertas internas. En las paredes por dentro se formaron grietas que van de arriba a abajo, testimonio de un enorme temblor. Hasta que el complejo de viviendas sea inspeccionado por expertos de Protección Civil, nadie debe regresar al mismo, aunque nadie quiere hacerlo de todos modos.

A pesar de las dificultades, Eustolia se siente apoyada. Nos dijo que "Las cosas van bien hasta ahora, porque ellos [los funcionarios del gobierno local] nos han traído comida y carpas".

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Genoveva Nieto Galicia, de la misma familia, le dijo a BuzzFeed News que Protección Civil visitó brevemente su complejo el día después del terremoto, pero sólo para marcar la casa de un vecino como inhabitable. Por ahora los Nieto y sus vecinos piensan permanecer en la calle y en una iglesia mientras puedan, pero si los inspectores no vienen pronto, dicen que tendrán que regresar a sus hogares, a falta de otras opciones.

"¿Qué se puede hacer? Tarde o temprano tienes que volver a tu casa", dijo Genoveva.

Por desgracia, incluso en las mejores épocas, los Nieto están acostumbrados a ser pasados por alto. Sus hogares y los de algunos de sus vecinos fueron construidos ilegalmente.

"A este lugar lo llamamos 'ciudad perdida', porque no tenemos los papeles de estas viviendas", dijo Genoveva, rodeada de familiares y amigos que también viven en el complejo. Cuando le preguntaron si pensaba que esa podría ser la razón por la que algunos funcionarios podrían no querer visitarlos, ella respondió "tal vez, pero después de todo, somos todos humanos".

Sin embargo, los papeles de vivienda no son necesariamente un problema dadas las circunstancias actuales, según dijo el jefe de Servicios Sociales de la Delegación Venustiano Carranza, Manuel Vargas Cardone, quien dirige un refugio y coordina las actividades de rescate en toda la ciudad.

"Los expertos no le piden a nadie que demuestre que el edificio es de su propiedad", dijo él. "Sólo entran y dicen si es habitable o inhabitable".

Otras personas en la ciudad no tienen ninguna posibilidad de regresar a sus hogares, ya que fueron completamente destruidos por el terremoto.

Cientos de familias fueron desplazadas permanentemente cuando un edificio se derrumbó, causando graves daños estructurales a los nueve edificios restantes en un complejo multifamiliar en la Avenida Taxqueña, en Coyoacán. Siete personas siguen desaparecidas, y cinco han sido extraídas de los escombros, todos muertos.

El complejo tenía décadas de antigüedad, y ya había sobrevivido al terremoto de 1985 que destruyó la Ciudad de México. Sin embargo, el viejo edificio no había sido reparado significativamente en más de 10 años, dijo la residente Mayte Torres Bravo, de 29 años. Torres vivía en uno de los edificios dañados con sus padres, pero ahora duerme en tiendas instaladas en el patio de una escuela cercana. Muchas de las otras familias de su complejo también están viviendo allí.

La Escuela Primaria Fray Eusebio, a la vuelta de la esquina de la Avenida Taxqueña, se convirtió en un refugio por casualidad. Después de responder al edificio derrumbado, el estudiante de medicina Josué Hernández Fabían, de 23 años, comenzó a buscar un lugar para que la gente que dejaba los edificios cercanos pudiera quedarse.

"Cuando los vecinos llamaron a la puerta, el director arriesgó su trabajo. Les dijo que miraran el edificio, y que si les gustaba, eran bienvenidos", dijo Hernández.

Ahora Hernández dirige el lugar, coordinando la recolección y distribución de alimentos y agua, personal médico y demás personal de apoyo. La primera noche trabajó con los Scouts locales para construir varias docenas de carpas. Dijo que a la segunda noche había casi 100 personas en el refugio, y espera que vengan más. La escuela no retomará las aulas hasta que se retire el asentamiento temporal.

Para los desplazados del complejo habitacional de Taxqueña, su permanencia en la escuela convertida en refugio es indefinida.

"Creo que las personas que no tienen a dónde ir podrían quedarse aquí por semanas", dijo otra residente de Taxqueña, Jessica Rodríguez.

"El gobierno todavía no ha dicho nada", explicó Rodríguez. "Esperamos que lo hagan, porque es una catástrofe que nos afecta a todos y a la que tienen que responder. Pero no sabemos cuándo ni cómo".

Como a las cuatro de la tarde del jueves, se les dijo a los residentes que podrían tener la oportunidad de regresar a sus casas a buscar sus pertenencias importantes en los próximos días.

"Solo queremos saber lo que va a suceder", dijo Torres, mientras le daba agua a su bulldog inglés, Ruma. Ya había recogido su posesión más valiosa, su pasaporte. Ahora, al permanecer la cuestión de dónde encontrará refugio permanente, solo podemos esperar.


Este post fue traducido del inglés.

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