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Updated on 18 ene. 2019. Posted on 17 ene. 2019

Las feministas estábamos con Diana Quer desde el momento en el que desapareció

El padre de Diana Quer se pregunta dónde estábamos las feministas cuando apareció el cadáver de su hija. Las feministas estábamos luchando por ella.

Diana Quer desapareció el 22 de agosto de 2016 y su cuerpo no fue encontrado hasta el 31 de diciembre de 2017. No me puedo imaginar el calvario por el que pasó su familia ni cómo se sigue adelante tras un trauma de ese calibre.

Durante aquel proceso, las mujeres feministas iniciamos una doble guerra: antes de saber el paradero de Diana, la de luchar por que la opinión pública no reforzara el mensaje de que se lo había buscado y que una mujer no debería ir sola por la calle de noche; y después de que El Chicle llevara a los agentes a la nave industrial donde se encontraba su cuerpo, para exigir que el asesinato de Diana se considerara violencia machista a pesar de no estar relacionada con el asesino. Porque a las mujeres nos violan y matan dentro y fuera de casa, conocidos y desconocidos, por ser mujeres.

El movimiento feminista se moviliza en España para defender los derechos de la mujer. Me pregunto dónde estaban las feministas cuando apareció el cadáver de mi hija Diana Quer, tras ser violada y asesinada. Buscan vengaza, como me dijo a mi Pablo Iglesias ??. Coherencia cero.

Juan Carlos Quer, el padre de Diana, se preguntaba ayer dónde estábamos las feministas cuando se encontró el cadáver de su hija. Se preguntaba qué sentido tenían las manifestaciones del 15E contra las políticas de Vox que lideraron los colectivos feministas. Y sé que nadie va a devolverle a Diana; las feministas tampoco. Pero si alguien ha hecho un trabajo diario e incansable para evitar que otras mujeres acaben como lo hizo ella, han sido las feministas.

Un año después del cierre negro del caso Diana Quer, el Supremo ordenaba que se aplicara agravante de género aunque víctima y agresor no fueran pareja. Meses después de la sentencia de La Manada, se proponía la modificación del Código Penal para que desapareciera el delito de abuso sexual y quedara todo englobado en el de agresión o violación. Y todo eso se ha conseguido luchando por su hija, y por tantas otras que ya no pueden levantar el puño, mientras sentíamos el fantasma de su sufrimiento en nuestras propias carnes.

Habría que preguntarse por qué Enrique Abuín pudo hacer uso de su poder en este sistema patriarcal para acabar con la vida de una chica; por qué se sigue instando a las mujeres a tener cuidado pero no se educa a los hombres para no hacernos daño; por qué sigue poniéndose el foco en todo menos en los perpetradores de esas violencias.

Entiendo la rabia, entiendo la frustración, entiendo el dolor insoportable que debe suponer perder a una hija. Pero las feministas no somos el enemigo que viola y mata. Las feministas estuvimos junto a Diana en los albores del despertar feminista, cuando todavía no llenábamos portadas. Estábamos con ella aunque los medios no nos dedicaran minutos. Que seamos muchas más, que hagamos más ruido y que nuestras protestas aparezcan más en los medios no quiere decir que sean nuevas. Somos tan viejas como viejo es el machismo.

No buscamos venganza, buscamos la misma justicia que buscó la familia Quer con Diana. Porque mañana podríamos ser cualquiera de nosotras.