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14 Malos hábitos al hornear que deberías dejar de hacer YA

Además, te decimos cómo arreglarlos.

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1. Usas una bandeja para hornear oscura y no regulas la temperatura del horno.

Donnichols / Getty Images, Goldfinch4ever / Getty Images

Piensa en tus bandejas para hornear como camisetas en el verano — mientras más oscuro el color, más calor absorberán. Las bandejas más oscuras son sirven para cosas como verduras asadas y dorar. Para la mayoría de recetas, una buena regla de oro es disminuir la temperatura de cocción a 25 ° F cuando uses bandejas oscuras. Esto asegurará que la parte exterior de tus productos horneados no se doren demasiado.

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2. Utilizas huevos del tamaño incorrecto en tus recetas.

Little_honey / Getty Images

Hay varios tamaños de huevos que van desde medianos hasta jumbo, y todos son muy diferentes. Para hornear, la mayoría de las recetas piden huevos grandes, y usar huevos de tamaño incorrecto arruina la proporción de tus productos horneados En general, si tu receta no especifica el tamaño de los huevos a usar, usa huevos grandes.

3. Utilizas tus tazas de medir secas y húmedas indistintamente.

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Las tazas de medir húmedas y secas no miden las cosas igual, y aunque la diferencia sea pequeña, puede hacer una gran diferencia al hornear. Las tazas de medir húmedas deberían ser utilizadas para el aceite, agua, y cualquier otra cosa que sea líquida (incluyendo melaza, miel, y jarabe de maíz) — y las secas debería utilizarse para todo lo demás (como harina y azúcar).

4. No te aseguras de que tu tazón esté completamente seco antes de derretir el chocolate en él.

Instagram: @babblingbrookesjewelry

Cuando se pone agua al chocolate derretido, se forman grumos — así que es importante asegurarse de que el tazón esté completamente seco antes de empezar. Incluso si luce seco, una sola gota puede arruinar el tazón entero de chocolate derretido.

5. Abres el horno para revisar tu productos horneados.

Franckreporter / Getty Images, Instagram: @bahlue

Abrir la puerta del horno mientras está horneando puede ser tentador, pero puede echar a perder ciertos productos. Algunos pasteles pueden colapsar si abres la puerta, por la repentina baja de temperatura.

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6. No dejas que tus huevos y mantequilla se pongan a temperatura ambiente cuando la receta así lo pide — o pones tu mantequilla en el microondas de último minuto.

Skhoward / Getty Images, Instagram: @thetalesofbea

Si tu receta pide mantequilla o huevos a temperatura ambiente, es por una razón. La mantequilla a temperatura ambiente se bate y mezcla con otros ingredientes más fácilmente — y los huevos a temperatura ambiente se baten más fácilmente (entre otras razones). Y a menos que tu microondas tenga una función más suave, no metas tu mantequilla en él. La calentará desde adentro hacia afuera y hará que la mantequilla se derrita en el centro. En vez de eso, sólo deja que tus huevos y mantequilla se descongelen afuera por 30 minutos antes de hornear.

7. No inviertes en un termómetro de horno para verificar si la temperatura del horno es precisa.

Kimberrywood / Getty Images

Aunque pones tu horno a 350 °F, puede que realmente no haya calentado a esa temperatura — de hecho, puede estar tan lejos de ella que arruine tus productos horneados. Para averiguar si tu horno está preciso, invierte en un termómetro de horno y cuélgalo en las rejillas. Te mostrará la temperatura exacta de tu horno y así no tendrás que preocuparte.

8. Tratas de glasear el pastel mientras aún está caliente.

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Sé paciente y espera hasta que esté completamente fresco al tacto, si no, corres el riesgo de que se arruine por completo y será mucho más difícil.

Mira cómo glasear adecuadamente un pastel aquí.

9. Cortas tus panes y pasteles antes de que se hayan enfriado completamente .

Christian Horz / Getty Images

Cuando cortas un producto horneado caliente, echa vapor — y el vapor es una señal de que algo está perdiendo humedad. Si cortas productos horneados mientras aún están calientes, no solo se rasgará más fácil (en el caso de los panqués), sino que estarás "liberando todo el vapor de una sola vez" y se secará — así que sólo sé paciente y permite que se pongan a temperatura ambiente antes de cortar.

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10. Utilizas polvo para hornear en vez de bicarbonato de soda — y/o no revisas las fechas de caducidad.

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El bicarbonato de soda y el polvo de hornear no son la misma cosa. El bicarbonato de soda necesita de ácido (como el jugo de limón) para comenzar a funcionar — y el polvo de hornear ya contiene un ácido. Aparte de asegurarte de utilizar el correcto, es importante revisar su fecha de expiración. Ambos pueden perder su poder de levadura con el tiempo y ocasionar que tu queque salga aplastado.

11. No bates tu mantequilla y azúcar juntos el tiempo suficiente.

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Batir la mantequilla y el azúcar juntos no se trata sólo de combinarlos, se trata de añadir aire. Una mezcla rápida no es suficiente, y algunas recetas requieren que se bata por hasta seis minutos — así que no te apresures. Si una receta te pide que batas la mantequilla y el azúcar juntos hasta un punto "liviano y esponjoso", dale suficiente tiempo hasta que el color de hecho se aclare — así es como sabes que el aire ha sido suficientemente incorporado.

12. No ciernes tus ingredientes cuando la receta lo pide así.

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Para la mayoría de recetas, cernir no es necesario — pero si una receta específicamente te pide que lo hagas, probablemente es por una buena razón. Los panqués ligeros se benefician de la harina cernida porque no pondera la masa hacia abajo y se mantiene aireado. Si te saltas este paso, algunos pueden terminar densos y planos.

Revisa cómo cernir la harina sin un tamiz aquí.

13. Duplicas una receta en vez de hacerla dos veces.

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La mayoría del tiempo, las recetas pueden duplicarse sin ningún problema — pero algunas recetas (usualmente de pasteles) no funcionan tan bien cuando se incrementan o se reducen. Simplemente realiza la receta en dos tandas en vez de duplicarla. Puede que sea más trabajoso, pero te asegurará un resultado perfecto.

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14. Tratas de hacer recetas que requieren de una batidora eléctrica o manual sin una y no te das cuenta de lo difícil que es.

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Claro, técnicamente puedes hacer cualquier cosa sin una batidora — pero no siempre es fácil. Betty Crocker de hecho sugirió batir la masa a 150 golpes por minuto a mano como suplemento de una batidora eléctrica, por lo que se necesita algo de buen músculo en el brazo. Si intentas hacer merengues a mano, sólo prepárate para batir por un laaaargo rato.

¿Algún otro error al hornear que se nos haya pasado? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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Este post fue traducido del inglés.