A Douglas el tejón australiano realmente le encanta que le rasquen la panza y es adorable

¡Él es como un cachorrito! Un cachorrito gordo y peludo.

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Jakwerth dice, "en aquel entonces, Douglas era un bebé, por esa razón era muy cariñoso. Él no tenía intenciones de alejarse de nosotros, siempre rogando (y mordiendo) en busca de más abrazos y rascadas de panza".

¡Observa a Douglas en acción!

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