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8 Cosas que nadie te cuenta sobre tener ansiedad

La ansiedad es tu Everest y simplemente al pasar el día te acercas un poco más a la cumbre.

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1. Hablar de cosas sin importancia es realmente un infierno.

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Jean-Paul Sartre tenía apenas la mitad de la razón cuando dijo: "El infierno son las otras personas". Para alguien como yo, el infierno son las otras personas y un viaje lento en ascensor. El infierno son las otras personas y esperar en la máquina de café. El infierno son las charlas sobre cosas sin importancia.

No tiene nada que ver con ser antisocial o con no interesarse en otros. Tiene todo que ver con una voz dominante que viene de tu cabeza y grita cosas tales como "OMG, esto es tan incómodo", "Ja ja ja, mira lo incómodo que es esto" y "Te reto a que digas algún cliché sobre el tiempo".

Si pudiera elegir algún superpoder más allá del obvio de volar, sin duda elegiría la capacidad de hablar fabulosamente bien sobre cosas sin importancia. Diablos, probablemente no impediría muchos crímenes, pero al menos podría tener conversaciones superficiales con un criminal mientras roba un banco o algo así. Y para mí, eso sería una victoria.

2. Los grupos grandes son particularmente aterradores.

MTV

Todos los días pueden parecerse al primer día en una nueva escuela, como si estuvieras atrapado en una versión de terror de la película Hechizo del tiempo, donde nunca te sientes completamente cómodo cerca de tus colegas.

Yo intenté superar mi miedo a los grupos en un día libre con la oficina uniéndome a la parte de afuera de una ronda de personas con las que nunca había hablado en el trabajo. Estuve allí asintiendo incómodamente con la cabeza y riéndome falsamente junto al grupo, tratando de hacer como si perteneciera a él. Siete minutos enteros tardé en darme cuenta de que en realidad eran turistas que ni siquiera estaban hablando en inglés.

Así que si alguna vez te sientes mal por cómo te ves en el grupo, consuélate al saber que probablemente no sean veraneantes hispanoparlantes que se preguntan por qué has elegido interrumpir sus bebidas.

3. Realmente puede ser mentalmente agotador.

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El solo intentar no dejar que tu ansiedad te domine puede parecerte todo un trabajo extra: es agotador.

Un pequeño error y en el lapso de una hora ya estoy buscando otro trabajo, preocupándome por no poder encontrar otro trabajo y con pánico por pensar que no podré pagar el alquiler, con lo cual acabaría viviendo en la calle en Londres. No puedo sobrevivir en la calle en Londres, soy de un pueblito de Gales; apenas puedo sobrevivir en las casas de Londres. De modo que, básicamente, ese error de esta mañana me mató. Hoy parece que va a ser un mal día. Esta clase de lógica da vueltas en mi mente casi las 24 horas del día, los 7 días de la semana, creando historias trágicas dignas de una película del canal Lifetime.

Luego están los malditos medicamentos, con una lista de efectos secundarios lo suficientemente largos como para mantenerte ocupado hasta que Frank Ocean saque un nuevo disco. El cansancio, la somnolencia y la dificultad para concentrarse son parte de la diversión que surge de aquello que supuestamente va a ayudarte. La diversión no tiene fin.

4. La ansiedad puede incluir síntomas físicos, no solo mentales.

Cartoon Network

Se puede decir que me pasé casi toda la primera semana en mi actual trabajo en el baño con ataques de pánico. Solo puedo imaginarme que mis gerentes pensaron que habían contratado a una persona que tiene una enfermedad intestinal no diagnosticada o una adicción grave a la coca. Espero que sea la última opción.

Y no son solo los ataques de pánico lo que los observadores externos pueden ver. Tengo el hábito supermolesto de mover descontroladamente la pierna cuando estoy ansioso. Ni siquiera me doy cuenta de que lo hago hasta que hice el baile de tap de medio espectáculo de Riverdance.

Si bien a veces es posible ocultar tu agitación interior con una sonrisa, lamentablemente no siempre existe un modo de esconder lo que ocurre por fuera. A veces tienes que hacer tu bailecito y rogar que no muchas personas lo noten.

5. A menudo te ves evitando situaciones sociales.

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Cuando tu ansiedad está en su punto máximo, lo último que quieres hacer es ponerte en una situación incómoda. El ejemplo supremo: ir a beber algo después del trabajo.

"¿Quieren los demás que esté aquí? Solo me invitaron por una cuestión de amabilidad, ¿no es cierto? Oh dios, hace siglos que no hablo, ¿qué mierda piensan los demás de mí? Es probable que se estén preguntando qué mierda estoy haciendo acá. La puta madre, tengo que irme de acá. Bien, ¿cuál es el modo más discreto en que puedo irme de aquí? Tal vez hay una ventana en el baño por la que pueda escapar". Ese soy yo en toda salida con personas.

Por más obvio que parezca, lo mejor que puedes hacer es ponerte en situaciones incómodas. Ponte tareas. Puede ser algo tan pequeño como saludar a la recepcionista sin morirte de vergüenza. El progreso es progreso y cada momento de temor que superas es una victoria.

6. La desconfianza y duda de uno mismo es tu peor enemigo.

Instagram: @comics

El noventa por ciento de las oraciones que salen de mi boca comienzan con una disculpa. Mientras que la mayoría de la gente, sin pensarlo dos veces, comienzan el día con un "Buen día", yo lucho contra la necesidad de disculparme por existir a una hora en la que la gente tal vez no ha tomado ni dos tazas de café.

No creo que haya pasado una semana en mi trabajo sin temer que lo perderé en un instante. O sea, no soy un ejemplo brillante de lo que debe ser un empleado, pero estoy bastante seguro de que en lo profundo no soy realmente el peor. La ansiedad puede hacerte sentir que eres un fraude absoluto.

Nadie te pone tanta presión como tú. Nadie espera de ti tanto como tú. Eres tu peor crítico, lo cual estaría bien si también fueses tu mejor admirador.

7. No siempre existe un motivo para la ansiedad.

Haejin Park / BuzzFeed / Via Facebook: BuzzFeedHealth

No es fácil aceptar que no siempre tienes el control de tu ansiedad y que puedes tener un ataque en cualquier momento. La ansiedad es como un invitado no deseado que cae en tu casa cuando no lo esperas, se queda mirando The Big Bang Theory y luego, por algún motivo, se coge a tu alfombra. La ansiedad es una verga.

Yo solía mortificarme por mi ansiedad (y si vamos a revelarlo todo, debo decir que todavía lo hago a veces. Es normal pero está mal sentirse débil cuando un ataque de pánico te supera durante una reunión. Es algo lógico, pero no ayuda sentir miedo cuando sientes que el corazón está a punto de explotar por pavor. La ansiedad no sigue ninguna lógica, por lo que a menudo no hay modo lógico de enfrentarla.

A menudo, lo único que puedes hacer es esperar que el momento pase y tratar de aferrarte al hecho de que antes ya has vencido esa situación y la vencerás otra vez.

8. Los reveses son comunes.

Netflix

Lo que importa es cómo los enfrentas. Por cada tres pasos que des hacia adelante, siempre darás un paso atrás, pero lo que vale la pena recordar es que por el solo hecho de intentar vencer a la ansiedad, eres un grandiosa y maldito luchador. Lo que podría parecerles un logro menor a otros podría ser un logro monumental para ti. La ansiedad es tu Everest y simplemente al pasar el día te acercas un poco más a la cumbre.

Consulta siempre a tu médico sobre tu salud y bienestar, incluyendo cualquier recomendación que encuentres en Internet. Las publicaciones de BuzzFeed tienen únicamente el propósito de dar información general y no puede reemplazar un diagnóstico, un tratamiento o un consejo profesional e individualizado.

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