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Decidí ponerme un balón gástrico para cambiar mi vida y es la mejor decisión que he tomado

No tengas miedo de hacer el cambio que siempre has querido.

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Mi 2016 fue el equivalente del espantoso 2007 que vivió Britney Spears.

Gustavo Serrano

Tal vez no llegué al punto de amenazar a alguien con un paraguas, pero estuve cerca. Todo cortesía de mi vieja amiga: la ansiedad. A finales de 2015 hubo dos eventos en mi vida que provocaron que este problema se disparara como nunca antes: el primero fue cambiar de giro de trabajo, durante siete años me dediqué a la publicidad, era un trabajo que dominaba y se convirtió en mi zona de confort. Al aceptar trabajar en BuzzFeed dejé atrás la carrera en la que yo me sentía seguro, y con 30 años de edad, tomar un riesgo laboral de ese tamaño ya no era cualquier cosa. En segundo lugar, una de esas historias que todos hemos vivido, y que nunca sabes que tan fuerte te van a impactar: un rompimiento. Una persona muy importante en mi vida decidió que era momento de tomar caminos separados, así que esa situación aunada a tener que probarme personal y profesionalmente al mismo tiempo, sacudió todo en mi vida y fue el inicio de un periodo de crisis e inestabilidad emocional que no había vivido previamente.

Desde chico he tenido problemas de ansiedad, pero nunca los había padecido tanto como el año pasado.

Gustavo Serrano

El primer síntoma cuando empiezo con problemas de ansiedad es el insomnio. Puedo pasar días solo dando vueltas en la cama esperando a quedarme dormido. Estas crisis suelen durar no más de tres días y terminan cuando visito al doctor y tomo un par de pastillas para conciliar el sueño. Suelo tener una crisis de este tipo al año. En esta ocasión ni siquiera las pastillas lograban que pudiera dormir y descansar efectivamente, esta situación derivó en que en dos ocasiones terminara en el hospital, la primera por una migraña espantosa, y la segunda por una radiculopatía. Nunca antes había estado hospitalizado por una crisis de ansiedad, me la estaba pasando de la chingada, y mi salud mental y física lo reflejaban.

Durante esa época empecé a comer muy mal y en exceso, situación que me hizo ganar más peso que nunca en mi vida.

Gustavo Serrano

Mis mañanas consistían en despertar completamente desmotivado y cansado por la falta de sueño, esto provocaba que no desayunara y solo corriera para llegar a tiempo al trabajo. A la hora de la comida pedía cualquier cosa, y llenaba el resto del día comiendo papitas, cacahuates, dulces y demás botana que se me cruzaba en el camino. Para la cena, visitaba el Oxxo y compraba una pizza instantánea, unos burritos, un refresco y un chocolate. ¡Y eso era todos los días! A finales de 2015 pesaba 80 kilos, eso ya eran 15 kilos arriba de mi peso ideal, pero durante 2016 aumenté mucho más de peso alcanzando los 92 kilos. Yo sabía que estaba jodiéndome la vida, pero no encontraba cómo detener esto.

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Decidí que por más que "no me importara" mi peso, no era saludable y no me estaba ayudando en nada con mi autoestima.

Gustavo Serrano

¿Topas ese momento muy de película en el que algo pequeño ocurre y te hace tomar una decisión importante? En mi caso ese momento ocurrió el 31 de diciembre de 2016. Estaba preparándome para salir a una fiesta de Año Nuevo y decidí usar mi camisa favorita; al ponérmela, no me quedó, y esa fue la gota que derramó el vaso. No podía seguir teniendo una pésima calidad de vida, y arruinando mi salud. Las cosas en mi trabajo marchaban muy bien, esa inseguridad inicial de probarme en una nueva carrera laboral desapareció y era momento de seguir adelante con mi vida personal. Hacer un cambio radical, recuperar mi salud y perder el peso extra, era mi nueva motivación y por primera vez en mucho tiempo sentí emoción de hacer algo.

Vi un reportaje en la televisión sobre el balón gástrico y tomé la decisión de seguir ese procedimiento.

Gustavo Serrano

Estaba completamente decidido a hacer un cambio en mi vida, y lo que me gustó del balón gástrico es que no era algo que funcionara por arte de magia, requería un compromiso por parte de la persona que lo usara e implicaba todo un cambio de hábitos, que era justamente lo que estaba buscando. Lo que no quería era estar flaco y seguir cenándome todo el pasillo de dulces de la tiendita, quería aprender a hacer las cosas bien. Para poder ser aceptado para el usar el balón, debes ser primero valorado por un gastroenterólogo, luego una nutrióloga y por último un psicólogo, los tres te acompañarán durante el proceso, que en mi caso duró 6 meses, para asegurarse que todo esté funcionando de forma correcta. La nutrióloga te ayuda con tus nuevos hábitos alimenticios, mientras que el psicólogo te ayudará a solucionar todo lo que ocurre en tu cabeza para así estar chido tanto por fuera, como por dentro.

La colocación del balón fue un procedimiento de alrededor de 30 minutos. Una hora después, ya estaba fuera de la clínica.

Gustavo Serrano

La noche anterior a que me colocaran el balón estaba nervioso y al mismo tiempo emocionado, es de esos sentimientos que es difícil describir con palabras, pero sabía que había tomado la decisión correcta y que éste era el inicio de una nueva etapa en mi vida. Tanto a mi familia como a mis amigos cercanos les avisé los días previos al procedimiento, y el apoyo de todos ellos fue fundamental. Ellos me vieron caer, estuvieron siempre ahí, y estaban conmigo ahora que era momento de levantarme.

A partir del segundo mes con el balón, inicié con algo que para mí era impensable: hacer ejercicio.

Gustavo Serrano

Siempre me sentí intimidado por los gimnasios y en general por todas las personas que hacían del deporte su estilo de vida. Pero estaba en un momento de vida en el que necesitaba romper con todos mis prejuicios. Quería perder peso, quería cambiar mis hábitos, y parte muy importante para alcanzar mi meta era hacer ejercicio, así que era momento de dejar la inseguridad atrás.

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Contra todo pronóstico, hacer ejercicio me gustó. Empecé caminando, luego corriendo un kilómetro diario, luego tres, y al final cinco todos los días.

Gustavo Serrano

Correr me gustó porque no necesitas nada más que un buen par de tenis para hacerlo. Lo complementé con una app que medía mi desempeño diario y eso me motivaba al día siguiente a correr un metro más que el anterior. Después de dominar los cinco kilómetros diarios, empecé a ir al gimnasio tres veces por semana y no fue tan intimidante como pensaba. Si has tenido el mismo miedo que yo, piérdelo, vale la pena.

Parte importante del proceso es que estés bien por fuera, pero también por dentro, así que la terapia con el psicólogo fue fundamental.

Gustavo Serrano

Sí, pasé por un rompimiento y un cambio laboral que sacaron todos mis miedos e inseguridades a flote. Pero aceptar que no podía solo, y que necesitaba ayuda profesional para superar este episodio, fue muy importante en el proceso de cambio que decidí emprender. De nada habría servido perder peso, pero seguir con todo ese caos que tenía en la cabeza, pues eventualmente habría vuelto a lo mismo de antes.

Después de seis meses con el balón, mi vida era ya otra.

Gustavo Serrano

Cuando me pusieron el globo, pesaba 92kg, me lo quitaron pesando 70kg. Pasé de ser talla 38 de pantalón a talla 30, y de XL en camisas a S. Y la talla de ropa era solo uno de muchos cambios: mi ánimo mejoró, me sentía motivado, empecé a dormir bien, comencé a dejar de ser el ermitaño en el que me convertí durante los últimos meses, conocí nuevas personas, y supe que tengo la fuerza para levantarme de una caída.

Durante los cuatro meses que han pasado desde que me retiraron el globo, he seguido aplicando todos los nuevos hábitos que aprendí.

Gustavo Serrano

Gracias a esto he perdido cinco kilos adicionales, y he llegado a mi peso recomendando, que es de 65 kilos. En total perdí 27 kilos en nueve meses. Aprendí a balancear los alimentos, a comer las porciones adecuadas, a platicar las cosas, y a pedir ayuda cuando es necesario. Ahora también sé que los tenis para correr se deben cambiar frecuentemente o te vas a lastimar, y, sobre todo, a estar en paz con quien soy.

La vida de repente se pone ruda, y todos nos vamos a tropezar y caer en algún momento. Lo importante es levantarse y aprender de esa caída.

Gustavo Serrano

El cambio que siempre has querido hacer, hazlo hoy mismo. ¡Tú puedes!