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    9 modas que nos fliparon en el patio del colegio y no tenían ningún sentido

    Cinturón marrón de diábolo.

    1. Los tazos.

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    Tirar cosas a otras cosas para darle vuelta a las primeras cosas. Y para conseguir esas cosas tienes que comer Boca Bits y Doritos.

    2. Los gogos.

    El mismo concepto de tirar cosas a otras cosas, pero ahora EN HORIZONTAL. Y con el añadido de que tu abuela te decía que eso en la posguerra se llamaban tabas y se hacían con huesos.

    3. El yo-yo.

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    Pero, ojo, no los yo-yos tradicionales, sino unos que se subían solos –lo cual le quitaba un poquito la gracia– y tenían luces y sonidos porque TODO es mejor con luces y sonidos.

    4. La peonza.

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    ¿Desapareció junto a la peseta? ¿Fue capaz la humanidad de encontrar un sustituto para la moneda de 25 pesetas? ¿Lo hizo, acaso, la NASA? La respuesta a todas inquietantes preguntas es, probablemente, NO.

    5. Las cartas Magic.

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    Vamos a ver, que es un juego muy divertido, pero hablamos de una edad en la que nos cuesta entender los conceptos del cinquillo, así que igual no tenía mucho sentido. Pero bueno, menos sentido tenía que en algunos colegios las prohibieran porque eran SATÁNICAS.

    6. Las cartas de Pokémon.

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    Lo mismo, pero al menos esta vez con Pokémons.

    7. Las hojas de olor.

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    Son hojas que huelen. Y ya está. Una industria detrás de este concepto.

    8. Los cromos.

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    ¡Tu primera adicción la patrocinaba Panini! Te gastabas el dinero (bueno, se lo gastaban tus padres) en pegatinas que ya tenías para cambiárselas a tus amigos por las pegatinas que ya tenían. Al final, te aburrías y dejabas el álbum sin terminar o comprabas los cromos que te faltaban en un mercadillo. Y el año siguiente, ¡vuelta a empezar!

    9. El diábolo.

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    En teoría, consistía en lanzar un cacharro al aire y recogerlo con una cuerda; en la práctica consistía en que se te cayese al suelo y tener que agacharte a por él.