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    Galaxy S7 Edge es el teléfono más bonito que no te puedes pagar

    (Es un teléfono).

    Samsung nos llevó a Barcelona para mostrarnos sus nuevos teléfonos, Galaxy S7 y Galaxy S7 Edge.

    Vale, vale. No tan rápido. Vamos a empezar por el principio. ¿Qué es el S7?

    Un teléfono.

    Vale, gracias por la explicación, Sherlock.

    Bueno, a ver, que no me has dejado terminar. De hecho, en realidad son dos. Galaxy S7, más tradicional, y Galaxy S7 Edge, muy similar, pero con algunos componentes distintos y con una pantalla más grande (5,5 pulgadas) y curvada por los bordes.

    ¿Pantalla qué?

    O sea, lo mismo que el año pasado con el S6.

    Exacto. Son los nuevos modelos que se suelen presentar por estas fechas (no necesariamente en el MWC). En septiembre suele llegar el phablet, la gama Note. En cualquier caso, son prácticamente idénticos al modelo del año pasado, solo que con algunos cambios.

    Para empezar, en el diseño se han estilizado más las líneas y se ha perfeccionado lo que ya era un teléfono que puede competir de tú a tú con el iPhone (también se parecen en lo del precio, pero de eso hablamos en un rato). Aparte, ahora se puede sumergir durante unos 30 minutos (ojo, simplemente es resistente al agua, pero no es un cacharro pensado para usar debajo de ella) y tiene ranura para tarjeta microSD, que era una de las principales críticas que se le hacía al S6.

    ¿Y? ¿Te ha gustado?

    Mucho. Todavía no he podido probarlo como teléfono principal durante varios días, así que hay cosas que son un poco incógnita, como si la batería aguantará un día de uso intensivo, si la cámara es tan buenísima como parece o cómo se comporta si me da por jugar mientras escucho música en Spotify y tengo conversaciones de WahtsApp, Twitter y Facebook al mismo tiempo (¿qué pasa? Soy un millennial. Dejadme).

    Vale, muy bien todo esto. A mí lo que me interesa es lo de la pantalla. ¿Para qué sirve?

    A grandes rasgos, para nada. Ya si entramos en más detalle, para nada, pero en bonito. Es decir es algo que no le hace falta, pero que cuando está, se nota. También ayuda a que el contenido multimedia –fotos, el Desert Golfing (1,69 en Google Play; ha sido el vicio del MWC) o los vídeos de nuestra nueva aplicación– se vean que da gusto.

    Aparte, hay una serie de funciones que se aprovechan tanto de la curvatura como del hecho de que técnicamente no tenga marco. Hay una regla, una brújula o un acceso directo a los contactos favoritos que no funcionarían en un teléfono tradicional.

    Y... Esto...

    Son estas. Igual te suenan.

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    Aparte, Samsung también presentó Gear 360, una cámara que graba en, lo has adivinado, 360 grados.

    Esto tiene más sentido si recordamos lo de las gafas de realidad virtual.