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    Así viven los musulmanes del fin del mundo

    Buscan una vida sencilla y fortalecer los vínculos familiares. Dicen que el Islam es bondad, amor, paz. "No deberíamos permitir que los terroristas usen la palabra Islam".

    Eri Sánchez / Buzzfeed

    Medina abre la puerta a la intimidad de su casa. Prepara pastas caseras a modo de agasajo. Mientras cocina reza, concentrada, depositando allí las mejores intenciones. Convertida al Islam hace 7 años decidió dejar atrás su vida aburrida de oficinista y formó una familia en la Pampa del Mallín Ahogado, muy cerca de la localidad de El Bolsón en la Patagonia argentina, con su marido Osman. En una zona campestre, rodeados por el imponente paisaje cordillerano austral, dejaron todo para dedicarle sus días a una religión que los atrapó por su filosofía de simpleza.

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    La vida para los musulmanes del fin del mundo, de la orden Sufi Naqshbandi, busca ser "vida de campo". Los niños se educan en casa, se reza 5 veces por día mirando a la Meca y se acude habitualmente a la mezquita del lugar para buscar una guía y el apoyo de su líder.

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    En la zona además, hay muy poca señal de telefonía celular y ellos mismos tuvieron que encargarse de realizar la instalación de la luz eléctrica, porque cuando llegaron no tenían ese servicio.

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    Osman, ahora padre de 3 pequeñitos, dicta clases de física en una escuela cercana, realiza trabajos de agrimensura y se dedica al cuidado y crianza de chivos, vacas y de su huerta.

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    Su líder espiritual, el Sheykh Abdul Rauf Felpete, de la orden Sufí, la rama mística del Islam, es el segundo en jerarquía de la Argentina y el elegido como guardián de la última frontera del Islam. Su maestro en Chipre, líder de la orden Sufí Naqshbandi, el Sheykh Nazim- Al- Haqani, lo proclamó el Sheykh de la Patagonia y él decidió comenzar “una vida de servicio”, explica.

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    Para recibirnos, manda a preparar té, café y dátiles. "Esta es la mezquita más austral del planeta y la primer mezquita de la Patagonia. La inauguramos en 1998. Yo había comprado estas tierras, un total de 23 hectáreas, a las que nos mudamos con mi esposa buscando una vida tranquila, sin saber que nos convertiríamos al Islam. Hoy además de autoabastecernos, tenemos plantaciones y nos dedicamos al cuidado de los animales que nos proveen de quesos, carnes, verduras y frutas", cuenta el Sheykh.

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    Esta legión de sufíes del fin del mundo crece día a día y en la zona ya viven más de 13 familias, y además es un lugar de paso y capacitación para muchos grupos de latinoamericanos que visitan este lugar para adaptarse a sus nuevas costumbres de vida, aprender más sobre la religión y convertirse al Islam.

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    Esta orden, que ya ha abierto grupos en Chile, Paraguay, Brasil, México y Perú, explica que su lógica como grupo funciona a través de la asociación. "Las comunidades no funcionan, no perduran. Se tornan en tiranías, negocios o se deshacen. Nosotros no vivimos en comunidad, nos asociamos ya que esto nos permite seguir viviendo como individuos, cada uno con su vida, con su núcleo familiar, pero como grupo que sí comparte costumbres y rituales", relata Abdul.

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    ¿Cuál es la piedra fundamental del sufismo?

    Lo primero que hay que entender es que no hay sufismo sin Islam. Nosotros buscamos tener un control absoluto del ego y para ello realizamos determinadas prácticas y acciones que tratan de hacer que la persona piense más en el otro, que en sí mismo. Esto se llama servicio. 



    ¿Cuáles son esas prácticas y acciones?


    Fundamentalmente el Dhikr, una ceremonia que realizamos todos juntos una vez por semana y en privado, todos los días. Básicamente se trata del recuerdo de Alah, de Dios.

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    ¿Cómo es un día en la vida de un musulmán sufí?

    
Dividimos nuestro día en fases de 8 hr. 8 hrs para descansar, 8 hrs para trabajar y 8 hrs para rezar y estar con la familia. Si no te alcanza ese tiempo, hay que sacarle tiempo al sueño o al trabajo, pero nunca debe tocarse las 8 horas para el núcleo central, la familia. La lógica que sigue la gente en las ciudades es errónea, en la que supuestamente se trabaja más para ganar más dinero para la familia. Por otro lado, llevamos una vida simple. Simple no quiere decir pobre. La simpleza está ligada al desapego, no a la pobreza.

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    ¿De qué se trata esa vida simple?

    
Se trata de buscar la simpleza de la vida, pero no complicársela. Y es cierto que es mucho más fácil tener una vida simple en el campo que en la ciudad. Simple no quiere decir sencilla, porque la vida en el campo no es sencilla. Hay que aprender a sobrevivir a que se corte la luz, el agua y tener que encargarse uno de esas cuestiones. Por algo los grandes libros religiosos siempre se refieren a una vida espiritual y sencilla, en la montaña o en el desierto.

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    Y el mantenerse ocupados parece ser el fuerte de los miembros de este grupo. Osman, por ejemplo, construyó su casa con sus propias manos y cambió una vida que podría calificarse como típicamente exitosa por una centrada en la religión y en la vida familiar. "Yo soy ingeniero, recibido en la Universidad Católica Argentina, siempre tuve una vida cómoda, en la que no me faltaba nada, pero con una búsqueda espiritual muy fuerte", relata. Luego de convertirse al Islam, conoció a su esposa Medina, quien hoy administra las finanzas de la casa y formó con ella un núcleo fuerte que le brinda, dice, lo que siempre buscó. "Tenemos una familia y estamos juntos en todo".

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    Casa y comida gratis para todos. Ese es el sistema que aplica la orden sufí a la que pertenece este grupo. "El sistema de Derghas es un sistema de asistencia al ser humano revolucionario que podría cambiar al mundo. Nuestro maestro dice que debería existir una dergha cada 40 casas. En nuestro caso nos autofinanciamos y consiste en brindar servicio, un espacio para la oración, alimento y hogar a todo aquel que lo necesite", explica el Sheykh.

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    Sheykh Abdul, quisiera saber cómo vivieron los recientes atentados en París.

    - El Islam es bondad, es paz, es amor, nadie puede dudar de esto. Nada tiene que ver con ninguna religion la muerte, la masacre y los atentados. Todo creyente musulmán y no musulmán debe repudiar claramente cualquier tipo de asesinato u homicidio. Lo que hace Daesh son asesinatos baratos. Ni siquiera deberíamos permitir que usen el nombre Islam o musulmanes, porque son asesinos, que matan gente por el placer de matar. Por otra parte lo que ellos afirman, el Corán no lo dice ni en un solo lugar.

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    ¿Se sienten discriminados? ¿Les ha tocado vivir algún acto de islamofobia?

    - 

No, en El Bolsón ya están acostumbrados a vernos y nunca nos discriminan. Tal vez alguno haya tenido alguna que otra experiencia en los aeropuertos, pero por parte de la gente, otros pasajeros de vuelo, por ejemplo, que nos ven con una mirada occidental y no nos comprenden. Una vez un grupo de pasajeros pidió que me bajen de un vuelo, porque no querían subirse al avión conmigo. No tuve problemas, me revisaron, me bajaron del avión y estuvo todo bien.

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    Cristian Ahmad Isa Martínez es psicólogo, nació en Rosario y como la mayoría de los miembros del grupo llegó buscando una unión definitiva con una vida más espiritual. Martínez cuenta que le tocó vivir un momento difícil en el aeropuerto de Grecia. "El problema era simple. Nosotros usamos ropa turca y los turcos son los principales enemigos de los griegos. Yo tampoco hablaba inglés y no nos podíamos comprender. Como no tenemos nada que ocultar, si quieren nos revisan y nos dejan ir.

    Así, sin miedo, ni nada que esconder, este grupo de musulmanes sufíes está convencido de que catalogar al terrorismo como islámicos o musulmanes es un error que solo conduce a acrecentar la discriminación y la violencia, generalizando, y sin la capacidad de respetar costumbres diferentes.

    Con los valores del perdón y la confianza como bandera, y totalmente alejado del concepto moderno de éxito, Osman se despide, seguro y feliz por el camino elegido: "Criar a tus hijos enseñándoles oficios, con total libertad y la certeza de una vida tranquila te llena de Paz. Ya le dije a mi familia, que este es mi lugar, el lugar en el que quiero pasar el final de mis días y donde quiero que me entierren con los rituales islámicos, en el que tenemos aquí y el que será el cementerio más austral del mundo".

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