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Pedro Kumamoto no logró ser senador... ¿Podrá terminar con el chayote?

Logró terminar con el financiamiento excesivo a partidos políticos y ahora va por los periodistas corruptos que aceptan pagos del gobierno.

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Con la palabra chayote se conoce en México al soborno que se hace a medios y periodistas para proteger el “buen comportamiento de la fuente de información”, como describe el periodista Raymundo Riva Palacio en su Manual para un nuevo periodismo: Desafíos del oficio en la era digital (Grijalbo, 2013).

Entre las múltiples formas del chayote, además del dinero contante y sonante, se encuentran los viajes todo pagado dentro y fuera del país para realizar coberturas, aparatos electrónicos, libros, libretas, juguetes y, sobre todo en Navidad, botellas y canastas con productos caros.

“Los empresarios de la prensa —continúa Riva Palacio— suelen solapar esta práctica porque les significa una compensación de los bajos salarios que pagan, mientras que las instituciones acostumbran a darlo de forma mecánica a manera, sostienen, de gratificación”. Y es cierto: ante la precariedad laboral, muchos ejecutivos consideran que el chayote y los regalos en especie son una herramienta para “motivar” a sus trabajadores. Esta dinámica fomenta una relación de subordinación entre medios de comunicación y las fuentes informativas con poder para pagar lo que un medio no quiere o no puede pagar.

Aquí entra en escena Pedro Kumamoto, el primer diputado independiente de Jalisco y quien fracasó el 1 de julio en su intento por convertirse en senador. Kuma ha vuelto al Congreso con la intención de terminar con el chayote —cuando menos el que sale del presupuesto público— y mejorar las condiciones de los profesionales de los medios de comunicación.

Fernando Carranza Garcia.

Kumamoto, miembro del movimiento Wikipolítica y quien se volvió referencia nacional al impulsar una ley para regular el financiamiento público a los partidos políticos, promueve una nueva regulación de la publicidad oficial y la inversión pública en los medios de Jalisco. Bautizó la iniciativa como #MiDineroNoEsChayote. Así quiere dejar claro el objetivo: que el presupuesto público no sirva para controlar a los medios ni influir en el trabajo de los periodistas.

La iniciativa de Kumamoto se propone:

1. Que los presupuestos para publicidad y promoción de programas y entidades públicas se asignen a medios acreditados en un padrón estatal y que cuenten con un código de ética y un defensor de la audiencia.

2. Que los medios que reciban presupuesto público para publicidad oficial destinen 20% de los recursos en capacitación, actualización y profesionalización de sus periodistas, “así como en salarios y prestaciones”.

Según un estudio de las académicas Mireya Márquez Ramírez y Sallie Hughes sobre la precariedad de los profesionales del periodismo, 3 de cada 10 tienen por lo menos dos fuentes de ingresos y sólo 13.9% gana más de 15,000 pesos por su trabajo periodístico. Según estas académicas de la Ibero y la Universidad de Miami, esto “implica que para muchos de los encuestados el periodismo no garantiza un ingreso digno”. Nada justifica la corrupción del chayo, pero las condiciones laborales crean vulnerabilidad. También debilitan la capacidad de los periodistas de hacer un mejor trabajo, comprometido con el servicio público que se aspira de ellos.

El gobierno y los municipios de Jalisco estarán obligados a verificar que se cumplan las condiciones mínimas de bienestar laboral de los periodistas, me dijo Kumamoto el miércoles, en una entrevista telefónica para charlar sobre #MiDineroNoEsChayote. De aprobarse su propuesta, dijo, se “mandaría un gran mensaje a nivel nacional”.

La iniciativa de Kumamoto recoge planteamientos de asociaciones y colectivos en defensa de la libertad de expresión y el derecho a la información, como la Amedi y las ONG Fundar y Artículo 19. Pero no la tendrá fácil en el Congreso de Jalisco: existen otras cuatro iniciativas de los grupos parlamentarios del PRI, del PAN, del PRD y una de los diputados Enrique Aubry de Castro, Omar Hernández Hernández y Érika Lizbeth Ramírez. El diputado independiente Kumamoto deberá consensuar con sus compañeros legisladores para lograr acuerdos e impulsar la aprobación de —si no toda la iniciativa— los puntos que él y su equipo consideran indispensables.

Kumamoto está a contra reloj. Su mandato como diputado termina el 31 de octubre. Son poco más de dos meses de trabajo. Tiene esperanza: “Con voluntad política podríamos sacar esta iniciativa y las demás, pero habrá que ver qué opinan” los otros legisladores. La esperanza ha sido un elemento clave en la carrera política de Kumamoto. ¿Bastará la esperanza para controlar el chayote y reducir la censura de los medios?

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Contacto: soto.galindo@gmail.com https://twitter.com/holasoto http://economicon.mx

Contact José Soto Galindo at inigo.arredondo+economicon@buzzfeed.com.

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