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Así se discrimina a las mujeres en la industria de medios en México

Los salarios de las mujeres en los medios de comunicación son inferiores a los salarios de los hombres.

publicado
BuzzFeed News

Cuando las mujeres protagonizan publicaciones de los medios de comunicación lo hacen, en buena cantidad de casos, por tener una condición de víctimas o como si fueran utilería; víctimas de algún delito, relacionado principalmente por su género, o utilería, como personajes que acompañan una publicidad, ilustran un contenido de temática social o porque sus características físicas o estéticas las hacen figurar como estrellas del cine o la televisión.

Al interior de las empresas mediáticas la situación no es muy distinta: las mujeres ocupan menos puestos ejecutivos y de liderazgo que los hombres y muchas veces obtienen un menor salario por su trabajo.

Cuando doy clases o cuando se incorpora un nuevo miembro a mi equipo de trabajo, suelo invitar a jugar el juego de la discriminación racial y por género. El ejercicio es muy sencillo: tomamos alguna revista de sociales (como Club de Grupo Reforma, que se publica los viernes) y buscamos en cuál página aparece la primera persona morena con una participación protagónica de la noticia.

Tengo haciéndolo varios años y los resultados nunca han variado, siempre acercándose a 0 y en las últimas páginas. Para la discriminación por género utilizamos periódicos y secciones especializadas en economía y finanzas y los resultados son similares: son pocas las mujeres protagonistas. Utilizo el ejercicio para visibilizar el problema de la discriminación en los medios y para esforzarnos a encontrar voces y rostros femeninos en la elaboración de contenidos periodísticos.

Club, Grupo Reforma

La encuesta sobre discriminación difundida por el INEGI esta semana es un tremendo recordatorio de un gran problema: la desigualdad de oportunidades para las mujeres frente a los hombres. Según los resultados de la encuesta, la mayor discriminación percibida en México es de género: 3 de cada 10 mujeres consideran que se les ha discriminado por el hecho de ser mujer; en el caso de los hombres, la proporción pasa a 5 de cada 100. Puebla, Ciudad de México y Morelos son las entidades que registran los mayores niveles de discriminación hacia las mujeres. Los medios somos parte del problema y de la solución y podemos trabajar en nuestras propias redacciones para modificar las cosas.

1. Hay menos mujeres ejecutivas o en puestos de liderazgo en los medios de comunicación.

En su estudio sobre las condiciones salariales y profesionales de los periodistas en México, las investigadoras Mireya Márquez Ramírez y Sallie Hughes encontraron que en los medios de comunicación trabajan más hombres que mujeres, en una proporción de 7 a 3. De acuerdo con Márquez (Universidad Iberoamericana) y Hugues (Universidad de Miami), los medios digitales son los espacios que presentan una mayor participación de mujeres periodistas.

Quizá sea el inicio de una reconversión de la cultura corporativa en la industria de medios o sólo sea una coincidencia, pero los medios digitales también ofrecen puestos de mayor relevancia a las mujeres que los tradicionales. Están los casos de Carmen Aristegui (Aristegui Noticias), Rita Varela (SinEmbargo.mx), Lorenza Ávila y Deborah Dana (Kiwilimón), Blanca Amezcua (Paréntesis) o Laura Manzo (HuffPost México), frente a las pocas mujeres al frente de tradicionales: Adela Navarro Bello (Semanario Zeta), Andrea Miranda (El Debate), Carmen Lira Saade (La Jornada) y, hasta febrero pasado y en medio de una fuerte disputa con el gobernador Javier Corral, Rocío Gallegos (El Diario de Juárez).

Mireya Márquez Ramírez y Sallie Hughes: Panorama de los perfiles demográficos laborales y profesionales de los periodistas en México, 2016.

2. Los salarios de las mujeres en los medios de comunicación son inferiores a los salarios de los hombres.

En los estudios de género se utilizan dos conceptos para definir los obstáculos de las mujeres para mejorar su situación en ambientes profesionales: el techo de cristal, como una barrera invisible que les impide a acceder a puestos jerárquicos superiores, y el suelo pegajoso, como una condición que las mantiene en puestos de menor responsabilidad y, en consecuencia, con menores ingresos económicos. En la industria de medios la situación también se reproduce.

Aparte de la precariedad del salario de los egresados de comunicación y periodismo que ejercen en el sector en México (11,952 pesos mensuales en promedio, de acuerdo con la herramienta Compara Carreras del IMCO), las mujeres deben enfrentar una brecha salarial. En Argentina, por ejemplo, la desigualdad salarial se registra incluso entre los que están más arriba en el tabulador: 23.4% de las mujeres percibe un ingreso superior a los 6,000 dólares frente a 31.8% de los hombres (utilizo el caso argentino, pues para México no existen datos recientes, pero puedo afirmar que la situación no ofrece muchas diferencias). El problema también se reproduce en Inglaterra: el año pasado, el sindicato del Financial Times exigió a la compañía reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres, que calculó en 13% y calificó como “el mayor déficit en una década”.

Las mujeres no son víctimas, subordinadas ni utilería. Son verdaderas protagonistas y así deberían vivir y presentarse en los medios. Podemos ayudar a cambiar las cosas.

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Contacto: soto.galindo@gmail.com https://twitter.com/holasoto http://economicon.mx

Contact José Soto Galindo at inigo.arredondo+economicon@buzzfeed.com.

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