12 Maneras en las que las empresas de comida rápida te engañan para que comas más basura

Si crees que la decisión de ir a Mc D’s esta mañana fue tuya, piénsalo otra vez.

1. Hacen que sea más barato comprar “menús” que items individuales.

Estudios han demostrado que la gente come muchísimo más cuando sus comidas son “variadas” que cuando consisten en un solo plato. Por lo que un cliente consume más calorías cuando su pollo frito trae un puré de papas al lado que cuando simplemente viene más pollo.

2. Usan olores artificiales para hacerte creer que estás hambriento cuando en realidad no lo estás.

Ese olor a canela flotando por el centro comercial no es un accidente.

3. Cambian el significado de palabras básicas, como “grande”.

4. Saben que ver una comida “puede estimular un consumo no planeado”, incluso cuando no tienes hambre.

 

5. Siguen añadiendo queso.

Las colaboraciones entre las industrias de comida rápida y las de productos lácteos hacen que haya más queso en todo. Como lo escribió el director de Dairy Management, Tom Gallagher, en una publicación comercial en 2009: “Si cada pizza llevara una onza más de queso, venderíamos 250 millones de libras de queso adicionales cada año”.

6. Transforman los porta-vasos en porta comidas.

Y el carro es el nuevo comedor.

7. Sus restaurantes están diseñados para hacernos comer muchísimo y demasiado rápido.

 

Todo lo que hay en un restaurante de comida rápida hace que limpiemos nuestras bandejas más rápido de lo que normalmente lo haríamos. El color rojo, la luz fuerte, el bullicio y el olor permanente nos hacen creer que estamos más hambrientos y apurados de lo que realmente estamos. (Y como todos ya lo sabemos, al comer demasiado rápido, se come demasiado).

8. Le ponen sal, azúcar y grasa a las comidas que venden como saludables.

¿Pensaste que tu ensalada de pollo, manzana y nueces era una decisión responsable? Con 27 g de grasa, 1350 mg de sodio y 37 g de azúcar, la ensalada más baja en calorías de Wendy es todo menos saludable. Tiene más grasa que sus hamburguesas Double Stack (25g), más sodio que sus 10 piezas de nuggets de pollo (870mg) y más azúcar que su cono de helado de Vanilla (34g).

9. Eliminan la caminata de la experiencia de ir a comer.

Cuanto más fácil lleguemos a la comida, más seguro no la comeremos. Mientras que el autoservicio para carros significaba que ya no tenías que salir del carro para comprarte una hamburguesa, la entrega a domicilio significa que ni siquiera tienes que salir de la casa.

10. Hacen creer que comprar una CAJITA FELIZ es igual que ayudar a niños enfermos.

Como se detalla en un reciente informe, “Payaseando con la caridad”, McDonald’s ha hecho mucho dinero convenciendo a sus clientes de que al comprar una hamburguesa están donando para obras de beneficencia. En el 2010, por ejemplo, la cadena declaró que iba a donar las “ganancias” de todas las Cajitas Felices vendidas a la fundación Ronald Mcdonald. Pero resulta que “ganancias” significaba para ellos “un centavo”.

11. Trasformaron la gaseosa en acompañamiento.

Antes de que la Coca Cola estuviera incluída en los menús, muchos clientes de comida rápida no la compraban. Pero cuando empezaron a incluirla con las hamburguesas y las patatas fritas, las ventas de gaseosas se dispararon. De acuerdo con Jeffrey Dunn, Director de Coca Cola ya hace mucho tiempo, “Desde 1980 hasta por lo menos el año 2000, esa fue la estrategia de mercadeo predominante de Coca Cola para aumentar el consumo en las tiendas de comida rápida”.

12. Nos seducen desde jóvenes.

Porque nuestros hábitos alimenticios empiezan a formarse antes de que hayamos dado nuestros primeros pasos, lo que comemos de niños, puede determinar lo que consumiremos como adultos. Así que cuando las empresas de comida rápida atraen a los niños con juguetes, patios de juegos, dibujos animados y payasos muy famosos, no sólo están vendiendo Cajitas Felices: Están creando clientes para toda la vida.

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