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Hice una maldita estantería con mis propias manos y tú también puedes hacer una

Pero tal vez no deberías.

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Los libros son maravillosos. ¡Es como leer en un Kindle, pero con un souvenir al final! El problema con los libros es que se multiplican. Antes de que te des cuenta, eres un octogenario acaparador que pasa apretujado entre túneles de libros y colecciona frascos de su pis.

Aquí, fanáticos del almacenamiento, es donde entran las estanterías. Por lejos, el modo más fácil y barato de conseguirse una estantería es esperar a que un pariente muera o bien robársela. O puedes ir a Ikea. Yo no. Yo decidí hacerme algo que vi en Etsy, porque esto realzaría mi imagen en Instagram.

Tal como descubrimos cuando me hice un escritorio y nuevamente cuando me hice una fuerte de frazadas, vivo para la dulcísima validación de la aprobación a través de las redes sociales. Así es como me hice la estantería:

Para hacer una estantería a partir de andamios necesitas andamios. Yo los conseguí en Internet. El diseño pedía seis tablones de madera de 2,4 metros, 12 metros de tubo de acero de 33,7 mm y 88 piezas de fijación de acero fundido. No es una forma económica de hacer estantes, es cierto. Pero te ahorras un montón de dinero cuando eres agresivamente soltero.

El lugar al que le hice el pedido ofrece cortarte los tubos, lo cual es sin dudas la mejor opción si no tienes herramientas para cortar con precisión. Yo no tengo esas herramientas. Lo único que tengo es una sierra para metales de 15 cm y un aluvión de trastornos anímicos. Les pedí que me cortaran los tubos.

Puedes comprar tablones de madera nuevos, pero yo compré unos usados para darle este auténtico estilo de "sí, soy un poco idiota". La idea original era que hubiera un séptimo estante, sobre el cual pondría mis sueños. Pero eso no sucederá necesariamente ahora, ¿no es cierto, Julie?

Ubiqué las piezas de acero en intervalos de 50 cm a lo largo del primer tablón, a 1 cm de cada borde (esto es para que luego las abrazaderas para muros se alineen adecuadamente). Debido a que son usados y los tablones de andamios no son para construir cosas, hay una leve variación en el ancho y el largo. Un poco lo que me pasa en la Navidad.

Para colocar las piezas fijadoras en un lugar uniforme en cada estante, medí y marqué los agujeros sobre la madera y luego usé ese tablón como plantilla para perforar los otros cinco tablones, alineando el borde trasero y uniéndolos con abrazaderas mientras perforaba.

Para aquellos que no conozcan los términos del bricolaje, una plantilla es algo que se pone en el zapato.

Luego corté los tablones según la medida necesaria, pero con un serrucho, no con las palabras que mis padres usan cuando me mensajean.

La madera tiende a astillarse al serrucharla, así que para lograr bordes más prolijos, marca primero la línea con un cúter. Esto rompe las fibras y hace que parezca que sabes qué estás haciendo.

Antes de que te pongas a cortar, mídelo una segunda vez para estar seguro. La carpintería es como una cita con Cara, de Cuentas: no hay una segunda oportunidad. Como siempre dice mi papá: "Deja de llamarnos, no nos simpatizas".

Al ser usados, los tablones tenían manchas de diversos materiales de construcción y suciedad y tenían abundantes abolladuras y bordes irregulares. Los tablones tienen que tener aspecto de usados, pero no tanto como estos. Con un buen lijado arreglarás esto. Los filtros de Instagram solo pueden esconder una parte.

Yo usé un papel de lija de granos gruesos con una lijadora orbital. Así le quité la indeseada tonalidad rústica, más rápido de lo que me quito el pantalón de jean cuando llego a casa al final del día. Si fuera tan fácil deshacerse de los recuerdos. Suspiro.

Dado que era un día de lluvia, tuve que lijar dentro, y eso generó polvo. Mucho polvo. Puse sábanas para proteger mi cama y otros muebles del polvo y me puse a trabajar. Con un par de pasadas sobre cada tablón quedaron bastante limpios.

Después de lijar durante una hora quedé empolvado de pies a cabeza y me volví canoso prematuramente. Desafortunadamente, me olvidé de comprar una máscara para el polvo. Deberían ver lo que me salió de la nariz en la ducha. Nada te hace contemplar tus elecciones en la vida como expulsar violentamente de tus senos nasales bolas de moco con aserrín incrustado.

Ahora que la madera está lista, puedes comenzar a atornillar todo. En esta etapa, la cosa se parece un poco a un Meccano "hipster", con un kit que tú mismo has hecho. En su mayoría. Si eres demasiado joven como para recordar al Meccano, es lo que los vírgenes hacían antes que se inventaran los videojuegos.

Yo usé tuercas y tornillos de 6 mm para unir dos "pie-zas" fijadoras a cada lado del tablón. En el primer tablón lo hice a mano con una llave inglesa, pero con cuatro tornillos por pieza, me iba a llevar una eternidad. Así que me compré una llave con trinquete para mi taladro eléctrico, con lo cual fue mucho más rápido. Hasta que el taladro murió.

QEPD, Bosch: moriste como viviste, enroscándote con todo lo que veías.

Con fijadores sujetados a los dos tablones inferiores, le hice lugar al tubo de andamios. Hice cortar los tubos en segmentos de 30 cm, 36 en total, más seis segmentos de 10 cm para las patas. Los tubos entran muy bien en las patas. Luego los mantienes en su lugar con un tornillo sin cabeza, el cual puedes ajustar con una llave Allen de ¼ de pulgada. Simple.

Uní los tres primeros tablones en el piso, junto a las patas, antes de poner la obra de pie. Debido a que le estás agregando un montón de acero, la estructura es más pesada que la mierda, así que si no la pones de pie a esta altura, es posible que no puedas levantarla nunca.

Un poco como esa vez que salí con Cara, de Cuentas.

Añadir tablones se vuelve más complicado a partir de aquí. Me resultó mejor poner los tubos en las patas, primero en el estante más bajo, dejándolos flojos, y luego levantar el nuevo estante y calzar el tubo en la parte inferior, yendo de un extremo al otro. También alejé el módulo de la pared, porque con un movimiento en falso puedes despedirte de tu prístina pintura blanca.

Si tienes amigos, llámalos, será mucho más fácil. Yo no tengo amigos, y los extraños son personas que odio y cuyos nombres desconozco. Al igual que cualquier antihéroe serio consigo mismo del canon occidental, trabajo solo, invariablemente. Por suerte, soy más alto que el carajo.

Sí. A diferencia de mí, esta estantería está bien equilibrada. Sin embargo, rápidamente me di cuenta de que el piso de mi habitación no está nivelado, así que pude ajustar los estantes gracias a que fui a asegurarme de que al menos ellos estuviesen bien. Tomen eso, constructores de la época victoriana.

El piso solo está desparejo por un centímetro o algo así, pero vale la pena echarle una mirada. Si das por sentado que todo está bien, llegas al final del proyecto y te das cuenta de que los estantes te han dejado por un camarero. Es una broma. Los estantes no son tan duros con los demás.

Lentamente, es decir, muy lentamente (este proyecto me llevó más tiempo que la reverenda mierda), los estantes comenzaron a cuadrar. Atornillar las patas a cada tablón es realmente algo que exige mucha dedicación si no tienes un destornillador eléctrico (¡vives en nuestro corazón, Bosch!), así que déjense mucho tiempo.

Una vez más, dado que son tablones usados, yo tuve que luchar contra algunas leves torceduras, pero pienso que esto contribuyó a lograr su estética particular. ¿Oíste eso, Julie? ¡A veces, lo torcido está bueno!

Para el estante superior, decidí hacer los huecos para las tuercas en la madera, de modo que estas quedaran niveladas y este estante pudiera utilizarse. No hay muchos problemas en la vida que uno no pueda solucionar con un cúter y un martillo.

Los estantes quedarán derechos si no les agregas ningún peso, pero no deben caerse una vez que les cargues los libros, de modo que sí o sí debes asegurarlos bien. Para fijar los estantes a la pared, yo coloqué cuatro de estos soportes sobre las barras de atrás antes de colocar el estante superior.

Puedes fijar los soportes en la pared con tu combo preferido de tarugo y tornillo, dependiendo de si tu pared es de yeso o de ladrillo. Conociendo al dueño de mi apartamento, mi pared está hecha probablemente con las galletas Ryvita y el desencanto, por eso no me arriesgué.

Una estantería sin libros es una escalera a ningún lado.

La unidad terminada mide 2 metros x 2,4 metros. No cabrán todos mis libros, pero cabrán bastantes. Todavía no resolví cómo organizaré los libros (¿cromáticamente? ¿autobiográficamente? ¿borrachamente?), pero hasta ese momento, hice que se viera lindo para Instagram.

Aquí hay algunas imágenes destacadas:

Luego de tres días (unas 20 horas de trabajo) y £450 en materiales, mi estantería para libros está acabada. Fue una malísima idea. Hacerla me llevó una eternidad, y por ese precio podría haberme comprado unas seis bibliotecas Billy de dos columnas en Ikea y así tener más espacio para guardar muchos más libros.

Pero cualquiera puede ir a Ikea. Así como cualquiera puede dejarme por un camarero. No todos pueden tener una maldita estantería hecha a mano, sobre todo una tan majestuosa. Mírenla. Una legítima erección de estantería. Si tan solo Cara, de Cuentas, pudiera ver cuán erguido estoy ahora.

No me calentará, pero me hará feliz. Las malas ideas nunca se vieron tan bien.

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