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6 Cosas que aprendí al posar semi desnuda en Instagram

Pensé que solo iba a sumar followers, pero en realidad aprendí muchísimo.

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Empecemos desde el principio.

Hace un millón de años soñaba con la posibilidad de algún día ser una Suicide Girl. Para quienes no las conocen (¡¡OMG!!) el lema de estas famosísimas chicas es que todo cuerpo es bello, incluso estando cubierto de tatuajes, con algunos kilos "de más" o teniendo el pelo de colores fluor. El nombre viene para darle lugar a esas chicas que en algún momento por ser súper diferentes cometían "suicidio social" y quedaban fuera de la norma de belleza.

En el pasado metí mis deditos apenas en el mundo del modelaje, pero 100% como hobby. Amigas fotografas que necesitaban una modelo para jugar un rato con poses o algún amigo bloggero con una gran idea que incluía chicas medio en pelotas. Siempre lo tomé como un juego, más aún cuando a mis veintipico de años no me contrataron en un trabajo que quería muchísimo porque vieron mis fotos "provocadoras" y me dijeron a la cara que eso no era profesional.

Incluso no hace mucho Kim Kardashian hizo a todos hablar por una selfie que subió a sus redes sociales en la que estaba desnuda. El debate que generó fue entorno a si una madre debería exponerse así, y qué mensaje estaba dejando a chicas jóvenes. Incluso Piers Morgan decretó que era el fin del feminismo.

Así que con previa aprobación de mi jefe -no vaya a ser que me fuera a meter en problemas una vez más- me desnudé frente a la cámara. A seguir, las valiosas lecciones que me llevo de este proyecto.

1. La relación con mi novio se afianzó.

Cuando le conté mi idea un sábado tirados en la cama, no tuvo mucha reacción lo cual, admito, me preocupó un poco. ¿Qué va a sentir cuando esté desnuda en internet? ¿Cómo se va a tomar los comentarios babosos? Pero bueno, no es tampoco la persona más expresiva del mundo, así que decidí seguir adelante con el plan. Y admito, me sorprendió ampliamente.

Él fue quien tomó casi todas las fotos. Me dijo cómo posar, me acomodó la ropa interior. Pasamos una mañana jugando a modelo y fotógrafo y al final me dijo "me divertí muchísimo, deberíamos hacer esto más seguido".

Cuando empecé a subir las fotos y las inseguridades invadieron mi cabeza, él me afirmó y reafirmó que las fotos estaban buenísimas y que no tenía nada que preocuparme.

He tenido novios que morían de celos si alguien me miraba en la calle y eran capaces de salir a darse puños por eso. Otros intentaban romper mi confianza tirando abajo mis locas ideas -tengo muchas de esas- diciendo cosas como "¿qué va a pensar mi familia?". Pero la seguridad que tuvo mi novio en este proyecto y sobre todo el amor con que me miró cada vez que me puse nerviosa -cosa que no pasa muy a menudo- me hizo enamorarme de él un millón de veces más.

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2. Me volví adicta (más todavía) a mi teléfono.

Chequeé mi iPhone un millón de veces y más durante esta semana. Que si le están dando like. Que si nadie le dio like. Que si me comentan. Que si debería haber puesto otro caption. Que no entiendo porque no le dan más like. Que sigo perdiendo followers.

Así, todos los días.

Es interesante la noción que cuanto más nos desnudamos en las redes sociales (ya sea física o emocionalmente) más necesitamos que nos reafirmen los otros. Otros que no conocemos y no nos conocen, y que su opinión no debería importar. Sin embargo ahí estaba yo esperando la aprobación pública de parte de mis followers con sus likes. Algo que claramente no pasa cuando subo una foto de mi perro.

Ah, y sepan que Instagram les chupa la batería rapidísimo si se la pasan chequeándolo cada tres minutos.

3. Tuve que aprender a querer a mi cuerpo de nuevo.

Sé que no tengo el cuerpo perfecto. También sé que muchos pensaran que por qué me quejo tanto de cómo me veo. La realidad es que en el último año engordé unos 10 kilos por culpa de las malditas hormonas de un famoso anticonceptivo. No fue pasando de a poco sino más bien de golpe. Un día desperté y no entraba más en prácticamente toda mi ropa. Llegué a romper los dos únicos jeans que me entraban porque estaba apretada como un hot dog hasta que la tela cedió y afuera quedó mi culo. Estoy redescubriéndome constantemente.

Quería saber si podía volver a querer a mi cuerpo y la respuesta es que sí, un poco, pero a los golpes. Hubieron incontables momentos en este experimento en los que se me llenaron los ojos de lágrimas ya sea porque moría de vergüenza que mis compañeros de trabajo comentaran las fotos o porque yo sobre analizaba cada pixel de la foto solo para llegar a la obvia conclusión de que no, no soy perfecta.

En uno de esos momentos de fragilidad le dije a mi novio la frase más cruda, "Me gustaría poder ver lo que ves cuando me ves" y es probablemente el momento en que más me desnudé emocionalmente frente a él. Sí, hay días que cuestiono qué ve en mí y necesito que entienda que habrán más días así y que no tienen nada que ver más que con el inalcanzable estándar de belleza con el que las mujeres hemos sido programadas desde pequeñas.

La realidad es que todas somos hermosas. Tenemos que aceptar eso. Tenemos que querernos y cuidarnos y respetarnos. Nadie lo va a hacer si no empezamos nosotras mismas a hacerlo. Y no, no es fácil.

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4. Internet es un lugar horrible si eres mujer.

A ver, por dónde empezar... Sabía que más de uno iba a hablar sobre mis kilos de más. Esperaba también que varios me dejaran de seguir. Lo que no esperaba sin embargo es que la gente tuviera tanto tiempo libre como para crear una cuenta falsa con mi nombre y foto para criticarme en las fotos (gracias por compararme con una muñeca inflable, por lo menos tuvieron imaginación). Tampoco esperaba que después de bloquear una cuenta que se estaba pasando de tono con los comentarios, porque todo tiene un limite muchachos, el señor dueño de la cuenta pasaría a crear SEIS cuentas más para poder seguir dejando comentarios obscenos.

Yo solo hice esto por una semana y tengo una cuenta relativamente pequeña. No quiero imaginarme la cantidad de mierda con la que tienen que lidiar las chicas de Suicide Girls u otras modelos.

Lo más sorprendente es que fue casi imposible lograr que Instagram hiciera algo al respecto. Reporté las cuentas, pedí a mis compañeros de trabajo que hicieran lo mismo, recurrí a Twitter y llegué hasta a hablar con el jefe de seguridad de BuzzFeed e incluso con todo eso le tomó más de SIETE HORAS para que alguien me diera una respuesta. Lo cual me lleva a cuestionar cuánto le importa a estas plataformas cuidar a sus usuarios.

5. Pero cuando tu autoestima te falla, croppear las fotos es tu mejor aliado.

Admito que hay fotos en las que le rogué a mi novio que las croppeara o achicara el ángulo porque moría de vergüenza de ver lo que era mi nuevo cuerpo desnudo. Sigo todavía sin aceptar areas (piernas, cola) de mi cuerpo y verlas ahí aplastadas contra una silla me daba cosita. Y eso está bien, uno tiene que jugar con el límite de hasta donde se siente cómodo.

Duermo tranquila pensando que hasta Gisele Bündchen debe pensar que tiene un ángulo que no le favorece.

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6. A la gente le gusta hablar.

Si bien esperaba que mis conocidos me preguntaran qué estaba pasando, me sorprendió cuanto mi feed se volvió tema de conversación. Lo interesante fue que prácticamente todo comentario vino atado de alguna mención hacia mi novio, como si mi cuerpo no fuera mío para hacer lo que quiera con el. "¿Cortaste con tu novio?" "¿Qué piensa él de que hagas esto?" "Seguro están experimentando sexualmente" fueron los más recurrentes. Muchos asumieron que estaba cambiando de trabajo, porque no se puede ser profesional y mostrar el culo en internet, aparentemente.

También me sorprendió que mis amigos latinos fueran mucho más abiertos a hablar del tema y preguntarme directamente que mis amigos yankees, los cuales se preguntaban entre ellos si sabían qué estaba pasando sin incluirme a mí por pudor.

Qué me llevo de todo esto:

# Que tenemos que aceptarnos, querernos y cuidarnos más. De nada sirve obsesionarse por ese rollito si te va a prevenir ser feliz.

# La vida es corta, así que a disfrutarla y a dejar al prójimo disfrutar (eso es para ustedes trolls).

# Aunque no lo creas, un día encontrarás a alguien que te quiere como eres. Y compartir tus inseguridades con esa persona te hará más fuerte.

# Es 2016, se puede ser sexy y profesional. Los que no están de acuerdo les pido que vayan actualizando su sistema operativo porque están quedando anticuados.

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La semana del cuerpo está dedicada a generar contenido que explore y celebre nuestra complicada relación con nuestro físico. Lee más artículos aquí.