19 Cosas que debiste haber aprendido en la clase de educación sexual

¿Dónde estuvo la clase sobre el clítoris o la lubricación o el consentimiento?

Para la mayoría de las personas, la educación sexual no fue exactamente innovadora.

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Mi educación sexual, por ejemplo, consideró a la abstinencia como la única opción e intentó mantenernos alejados del sexo con fotografías de ITS no tratadas (que, irónicamente, no estaban combinadas con ningún tipo de información acerca de reducir efectivamente el riesgo de las ITS). El proyecto final implicó llevar a todas partes un huevo “bebé” durante una semana sin romperlo, un ejercicio en las dificultades de la paternidad, obviamente.

Así que si tu educación sexual también fue deficiente, aquí hay algunas cosas que es posible que te hayas perdido, cortesía de los expertos en salud sexual.

1. El sexo no es sólo penetración.

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La educación sexual probablemente te enseñó que el sexo es = a penetración. Si algo se mete dentro de otra cosa, ¡es sexo! Sin embargo esta “definición sobre las relaciones sexuales” es bastante limitante y estigmatizante para cualquiera que ya sea no tenga sexo de esa manera o no tenga orgasmos de esa manera, le dice a BuzzFeed Health el Dr. Ian Kerner, terapeuta sexual y fundador de Good in Bed.

Dado que gran parte de la educación sexual se enfoca en el sexo con penetración (por lo general en el contexto de la reproducción), vale la pena señalar que es posible que tu propia vida sexual no sea para nada así.

“La mayoría de la gente no necesariamente encaja en ese modelo de lo que cuenta como sexo”, le dice a BuzzFeed Health el Dr. Logan Levkoff, educador sexual. “Existen muchas formas de obtener placer y tener intimidad y estar satisfecho, ya sea que responda o no a alguna tonta y antigua idea de lo que se supone que es el sexo.”

2. Existen muchos factores que pueden arruinar la excitación y el orgasmo.

“La excitación tiene un componente físico y psicológico”, le dice la Dra. Madeleine Castellano, terapeuta sexual, autora de Wanting to Want a BuzzFeed Health. Y, por lo general, ambos necesitan trabajar juntos para que todo vaya bien.

De manera que si estás muy cansado, demasiado estresado, o muy borracho, podría ser más difícil excitarse o tener un orgasmo. Otros factores que pueden tener que ver son ciertos medicamentos (como los antidepresivos, antihistamínicos, o opioides) y ciertas condiciones de salud.

3. No existe solo un método anticonceptivo.

Se encuentra disponible el condón masculino, el condón femenino, el DIU, el implante,el anillo, la inyección, el parche, literalmente decenas de diferentes pastillas anticonceptivas. Básicamente, tienes opciones. Depende de ti y de tu médico determinar cuál es mejor para ti, y es posible que requiera un poco de ensayo y error.

Como con todos los medicamentos, existe el riesgo de efectos secundarios cuando comienzas con los métodos anticonceptivos, así que asegúrate de decirle a tu médico si algo anda mal así puede ayudarte a encontrar un método que realmente haga la vida más fácil.

4. Las pruebas de ITS son necesarias y no son para nada extrañas.

Es en realidad simplemente parte de ser un adulto sexual responsable, dice Levkoff. Las pruebas que debes realizarte, y la frecuencia, dependerá de tu edad, tu anatomía, y tus hábitos sexuales. Aquí hay algunas pautas generales, pero para recomendaciones personalizadas es mejor acudir a tu médico o a una clínica de salud sexual.

La mayoría de las las ITS pueden propagarse a través del sexo oral, anal, y vaginal, y algunas incluso pueden hacerlo a través del contacto genital directo. Así que tan solo porque alguien diga que no “ha tenido sexo”, no significa que no haya estado expuesto a las ITS. Realizarse las pruebas es la única forma de saberlo con seguridad.

5. No siempre sabrás cuando alguien tenga una ITS (incluso si se trata de ti).

Si te mostraron algunas fotografías atemorizantes de clamidia y verrugas genitales, probablemente tengas la impresión de que las ITS son claramente evidentes. No es el caso. La mayoría de las ITS no presentan ningún síntoma en absoluto, y la única forma de saber si padeces una es realizándote una prueba.

Dicho esto, tampoco hay forma de saber si tu pareja está libre de alguna ITS, incluso si sus genitales se ven realmente increíbles. Así que hazte las pruebas de forma regular, y además pídele a tu pareja que se realice las pruebas. Aquí está todo lo que tienes que saber sobre el hecho de realizarte las pruebas.

6. La masturbación no es vergonzosa, independientemente de tu sexo.

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Prácticamente todas las menciones de la masturbación en la educación sexual y la cultura popular son sobre los hombres y/o penes. Es como si el simple pensamiento de alguien con una vagina masturbándose es un concepto demasiado ridículo como para contemplar.

Por favor, ten en cuenta: La masturbación no es algo extraño, ni vergonzoso, ni bochornoso para ninguna persona de cualquier género. “La idea es que comprendas qué le gusta a tu cuerpo… y que sepas que tu cuerpo es capaz de satisfacerse por sí solo”, dice Levkoff.

Además, puede beneficiar tu salud y el funcionamiento sexual. “Si no sabes qué se siente o se ve de forma normal en tu cuerpo, es prácticamente imposible identificar cuando algo es inusual en tu cuerpo.”

7. El clítoris y el pene son muy similares.

Lo más probable es que hayas aprendido todo sobre los órganos internos de una mujer, como la vagina, los ovarios, y el útero. Mientras tanto, el clítoris, básicamente el jefe de todos los orgasmos, apenas fue mencionado. “Nos gusta igualar vaginas y penes como si fueran lo mismo, pero es en realidad el clítoris y el pene que son mucho más similares”, dice Levkoff.

Así que para cualquiera que se haya perdido esos cinco segundos donde hablaron sobre esto en educación sexual, el clítoris es una pequeña estructura eréctil situado justo por encima de la uretra y la apertura vaginal. Está lleno de terminaciones nerviosas, que es lo que hace que sea tan similar al pene; además de que incluso aumenta un poco su tamaño durante la excitación, como una erección. La parte que puedes ver está parcialmente oculta bajo un pequeño trozo de piel que se denomina la capucha del clítoris, pero en realidad las terminaciones nerviosas del clítoris se extienden por todos los lados de la vulva, de modo que hay más de lo que crees, dice Levkoff.

8. Para una persona con vagina, no es raro no tener un orgasmo durante el sexo.

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“Hay una gran cantidad de mujeres que aman la penetración y tienen orgasmos gracias a la penetración”, dice Castellanos. “Sin embargo, la gran mayoría de las mujeres necesita cierto grado de estimulación del clítoris para alcanzar el clímax.”

El problema es, la mayoría de las posiciones sexuales no estimulan el clítoris, dice Kerner. Se arregla fácil: ¡Haz más cosas y no dependas sólo de la penetración! De hecho, las investigaciones muestran que las mujeres tienen más posibilidades de alcanzar el orgasmo si se alterna una variedad de actos sexuales (como por ejemplo sexo vaginal + sexo oral + estimulación manual).

9. Del mismo modo, los penes tampoco son la parte más importantes del rendimiento sexual.

También debería tenerse en cuenta en los libros de educación sexual que la erección más grande, más dura, y más duradera no iguala necesariamente al mejor sexo.

“No puedo decirte la cantidad de jóvenes que veo que padecen trastorno eréctil inducido por ansiedad”, dice Kerner. “Parte de la presión de eso proviene de este modelo basado en las relaciones sexuales en el que los hombres sienten que necesitan depender completamente de sus penes para el placer.” Breve recordatorio: hay muchas cosas que puedes hacer con tus manos, boca, y juguetes.

10. La mayoría de esos estereotipos de género en torno al sexo son esencialmente una tontería.

Los hombres piensan en sexo cada seis segundos y las mujeres odian practicar sexo oral, ¿VERDAD?

Claro, esas declaraciones podrían ser ciertas para algunas personas, pero generalizar a todo un género de esa manera no es productivo ni útil. En cambio, puede hacer que alguien se sienta confundido o estigmatizado si no se encuentra dentro de esas categorías, como por ejemplo si un chico no está constantemente listo para tener sexo o si una chica tiene una libido más alta que su novio. No tiene nada de malo si ése es el caso; simplemente hay algo mal con la forma en que históricamente hemos hablado sobre el sexo.

Si bien es cierto que las respuestas fisiológicas a la excitación y al sexo sí difieren dependiendo de la anatomía, cuando se trata de preferencias o comportamientos sexuales, éstos varían de una persona a otra.

11. Respeta la diversidad sexual y de género, incluso si no la comprendes completamente.

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Existe una diferencia entre el sexo, la orientación sexual, la identidad de género, y la expresión sexual. Y es importante recordar que cualquiera de esas cosas no impone automáticamente otra, dice Levkoff.

Si bien es útil comprender las varias identidades no binarias y formas de la expresión sexual, es incluso más importante que seas respetuoso y discreto con esa diversidad, independientemente de qué tan familiarizado estés con la jerga. Eso podría significar desafiar las suposiciones heteronormativas/cisnormativas cuando los veas (como una lista de consejos sexuales para “todos” que es en realidad sólo para mujeres heterosexuales cisgéneros) o preguntarle a alguien qué prenombre prefiere.

12. Los condones son la mejor protección contra las ITS y el VIH, independientemente del método anticonceptivo que utilices.

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Los condones son sorprendentemente mágicos. Son hasta un 98% eficaces para prevenir el embarazo (cuando se utilizan de forma correcta y consistentemente), y protegen contra las ITS y el VIH. Sin embargo, según un reciente informe de los CCPEEU (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), sólo aproximadamente el 57% de los estudiantes de secundaria sexualmente activos utilizaron un condón la última vez que tuvieron sexo.

Una razón podría ser que más personas confían en los métodos anticonceptivos hormonales de acción prolongada como el DIU o implante, dice Levkoff. ¡Eso es genial! Pero dado que los métodos hormonales no ofrecen protección contra las ITS ni el VIH, es necesario utilizar un condón junto con tales métodos. “El uso dual es tu mejor opción”, dice Levkoff.

Para que lo sepas: Los condones y las barreras de látex bucales también pueden proteger contra las ITS durante el sexo oral.

13. El consentimiento es un principio que es relevante para cada aspecto de nuestras vidas, pero en especial para nuestras vidas sexuales.

Desde pedir prestado el lápiz de alguien hasta cancelar los planes para cenar, el consentimiento entra en juego cuando se respeta la respuesta de alguien y su capacidad para darla.

Y mientras una gran parte del consentimiento incluye el derecho a decir no al sexo (o a alguna parte del sexo), Levkoff enfatiza que es igualmente importante considerar bajo qué circunstancia sería correcto decir que sí. El consentimiento consiste en establecer y respectar límites, en confiar en sí mismo, y en mantener la comunicación abierta.

14. La pornografía puede ser genial, pero no pretende ser una guía realista del sexo.

NBC

“Conozco a tantos jóvenes que me dicen que, a falta de una buena educación sexual, la pornografía es su principal manera de aprender sobre el sexo”, dice Kerner. Eso…no es ideal.

No es que la pornografía sea algo malo o vergonzoso; puede ser algo divertido y liberador y atractivo. “Existe porque cumple una función”, dice Levkoff. Sin embargo, es importante diferenciar el sexo de la pornografía del sexo real y no dejar que conlleve a expectativas poco realistas, al igual que cualquier otra forma de medios de comunicación que consumamos.

15. Nunca te avergüences de hablar con tu médico sobre sexo. Él definitivamente no va a avergonzarse.

FOX

Ya sea que tenga que ver con algo del cuerpo (cómo por ejemplo ¿qué demonios es este bulto o esta erupción o este olor?) o con algo sexual (¿por qué duele cuando tengo sexo? ¿Por qué no me mojo/eyaculo/excito?), tu médico probablemente pueda darte una respuesta, dice Levkoff.

Si realmente no te sientes cómodo hablando con tu médico de cabecera sobre sexo, pídele que te derive a un ginecólogo o urólogo. Este tipo de cosas está dentro de su área de especialidad, así que eso podría facilitar sacar el tema en su consultorio.

16. El lubricante en tu amigo.

Cuando tengas alguna duda, agrega lubricante. Pero no lubricante a base de aceite, porque eso puede hacer que los condones de látex sean menos efectivos. Los lubricantes a base de agua y de silicona pueden hacer que el sexo sea más increíble para todos los involucrados.

17. Habla sobre sexo. ¡Es divertido e informativo!

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Escucha, probablemente no te involucras en una relación asumiendo que la otra persona ya sabe que te encanta la carne asada, que odias el sushi, que bebes tu café negro, o que le tienes alergia al maní. ¿Así que por qué esperarías que la otra persona sepa sobre tus preferencias sexuales sin hablar sobre el tema?

“[Muchas parejas] no saben cómo hablar sobre lo que les gusta, lo que no les gusta o cuando el sexo duele”, dice Kerner. “No saben cómo contar lo que los excita o una fantasía ni saben cómo pedirles a sus respectivas parejas lo que les interesa sexualmente. No saben cómo insistir en el hecho de que sus respectivas parejas utilicen un condón durante el acto sexual.”

Así que en lugar de ver el sexo y la salud sexual como temas que son muy vergonzosos o inapropiados como para hablar al respecto, fomentemos un diálogo más abierto sobre este asunto.

18. El pensamiento crítico y las habilidades de tomar de decisiones son increíblemente relevantes para tu vida sexual.

Piensa en ese consejo que todo el mundo le dice constantemente a los jóvenes sobre sexo: espera hasta estar preparado. ¿Y ESO QUÉ SIGNIFICA? ¿Sabes qué hubiese sido mucho más útil? Aprender cómo saber el momento en el que estás listo y qué hacer cuando lo estés.

Para averiguar cuáles son esas respuestas para ti (porque serán distintas para cada persona), pregúntate a ti mismo cosas como: ¿Bajo qué circunstancias me voy a sentir cómodo y emocionado sobre el hecho de tener sexo con alguien? ¿Qué quiero (o definitivamente no quiero) de mi vida sexual? ¿Qué afecta mi manera de pensar sobre el sexo y las relaciones? Etc.

19. Y finalmente, no existe algo como ~normal~.

Es la única pregunta que todos querían saber cuando iban a educación sexual, y la que probablemente seguían teniendo al salir: ¿Soy normal? ¿Lo que hago o la manera en la que me siento o mi complexión es normal?

“Eso es representativo de la gran oportunidad que tenemos para reconocer que la sexualidad es increíblemente variada”, dice Levkoff. “No existe algo como normal.”

Este post fue traducido del inglés.

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Casey Gueren is a senior health editor for BuzzFeed News and is based in New York.
 
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