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17 curiosades sobre el sexo en la Edad Media que te harán decir "¿qué me estás contando?"

No se podía practicar sexo en domingo, pero tampoco los jueves y viernes (por lo que sea).

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1. La gente se lo montaba en las iglesias.

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Las casas medievales dejaban poco espacio para la intimidad, así que las parejas se iban a montárselo a la iglesia (el equivalente al asiento trasero del coche de tu colega del pueblo). La iglesia era un lugar seco, limpio y prácticamente desierto durante el día.

2. Era tradición que el marido le hiciese a su mujer un "regalo de la mañana" al día siguiente de que hubiesen perdido la virginidad.

3. La única postura permitida era la considerada "la natural".

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Básicamente, como la Iglesia cortaba todo el bacalao en la Edad Media, decidieron prohibir todas las posturas y quedarse solo con "la natural" (lo que ahora llamamos "el misionero") que consistía en que el marido se tumbase sobre la mujer con la única intención de hacer muchos bebés.

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4. La mujer jamás debía ponerse encima durante el acto sexual.

Porque la mujer siempre debía estar sometida a la superioridad y el dominio del varón. Era una creencia popular que las mujeres podían recibir muchísimo más placer que el hombre, así que situarse encima (y "no someterse") era considerado algo inmoral, incluso pecado. La pena por este pecado podía llegar a los tres años de penitencia.

5. Existía un ranking de posturas, de más aceptables a menos aceptables.

Via es.wikipedia.org

Las propuso Alberto Magno (sacerdote, obispo y doctor de la Iglesia) y eran cinco (de más aceptable a menos): misionero, uno al lado del otro, sentados, de pie y desde detrás.

6. Los clérigos debían estudiarse todas las posturas sexuales posibles para poder emitir sanciones consecuentes cuando dieran con un pecador.

7. Los domingos, los jueves y los viernes estaba prohibido follar.

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Una vez más, la Iglesia veía con malos ojos echar un kiki el día del señor. Y para que el cuerpo se fuera acostumbrando, decidió prohibirlo también los jueves y los viernes, ya que consideraban que los feligreses debían ocupar esos días en prepararse para la comunión. Los sábados, mambo, eso sí.

8. Tampoco estaba permitido hacerlo durante la Cuaresma, en los 35 días previos a la Navidad, ni en los 40 días previos a la fiesta de Pentecostés.

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12. Los hombres solían ponerse una coquilla que les hacía parecer que estaban todo el rato empalmados.

Via en.wikipedia.org

La coquilla (pieza rígida que se ponía en la zona de los genitales para enfatizar y exagerar el tamaño del pene) era toda una tendencia durante la Edad Media. Los señores podían adquirirlas de diferentes formas y materiales, algunas de ellas eran tan exageradas que parecía que su portador estaba siempre empalmado. Eran vistas como "símbolo de virilidad".

13. En la Edad Media ya existía la viagra.

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Allá por el año 980, un médico llamado Ahmed Ibn al-Jazzar decidió investigar sobre la salud sexual masculina después de encontrarse con varios casos de impotencia en sus pacientes. Este médico inventó algo parecido a la viagra, que consistía en añadir o quitar ingredientes y alimentos a la dieta de sus pacientes. Tras numerosas investigaciones, llegó a la conclusión de que lo más natural era "decir palabras bonitas, mostrar pasión, besar en la mejilla o utilizar la lengua".

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14. Se pusieron de moda los preservativos.

Via es.pinterest.com

Aunque los preservativos se inventaron alrededor del año 1000 a.C en Egipto, durante la Edad Media estaban en desuso hasta la aparición de una enfermedad "moderna": la sífilis. El anatomista italiano Gabrielle Falopio decide promocionarlo como método para evitar la enfermedad, pero no como anticonceptivo. Por aquel entonces los condones estaban hechos de lino o de intestinos.

15. ¿Adulterio? Casi mejor que no.

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El sexo era algo que solo entraba dentro del matrimonio y que solo podía practicarse con la intención de tener hijos, de modo que el adulterio y el sexo premarital eran algo perseguido y condenado, sobre todo en las clases más altas. Muchos curas tenían la tarea de encontrar "adúlteros y fornicadores": el castigo podía ir desde una larga penitencia hasta la pena de muerte.

16. La Iglesia estaba muy preocupada con el tema de la masturbación femenina.

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Aunque la palabra "dildo" no llegó a nuestro vocabulario hasta la época del Renacimiento, la Iglesia ya había descubierto que muchas mujeres se daban placer a sí mismas con diferentes objetos con "la forma del miembro masculino". ¿Qué hicieron? Pues poner un castigo de cinco años a todas aquellas que se dieran el gustirrinín.

17. Y la disfunción erectil era motivo de divorcio.

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Parece ser que si un señor no daba la talla en el lecho matrimonial, la Iglesia lo tomaba como algo personal. Tan personal, que iniciaba una investigación privada para determinar si el hombre era capaz o no de tener relaciones sexuales. Esta investigación consistía en que un montón de mujeres mayores (consideradas muy sabias), exploraban los genitales del varón y decidían si aquello iba o no iba a funcionar. Si la respuesta era negativa, estaba permitido separarse.

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