Ir directo al contenido
  • Lola badge
Updated on 14 dic. 2018. Posted on 27 sept. 2018

5 actitudes machistas que tienen los hombres gays (y que va siendo hora de cambiar)

Como hombres criados en el seno de una sociedad patriarcal, los hombres homosexuales no se libran de comportamientos y actitudes machistas.

El patriarcado tiene las garras muy largas y, como hombres criados en el seno de una sociedad machista, los hombres homosexuales no se libran de comportamientos y actitudes que, sea de manera consciente o inconsciente, no dejan de perpetuar este sistema.

Está claro que los hombres homosexuales no nos persiguen por la calle, ni nos lanzan improperios cuando no respondemos como ellos quieren a un "guapa" desde un coche en marcha; tampoco son los causantes de las violaciones ni de los asesinatos machistas, pero eso no implica que determinadas actitudes misóginas sigan constituyendo un problema para nosotras.

Estas son algunas actitudes machistas que algunos hombres gays siguen manteniendo y que, en pleno 2018, quizás sea hora de revisar.

1. El desprecio constante a los coños.

Jesadaphorn / Getty Images

Existe una broma recurrente entre algunos hombres (cis) gays que consiste, simple y llanamente, en mostrar abiertamente su aversión hacia las vaginas. Como si una vagina fuese equivalente a una bolsa de pescado podrido. En el mundo drag estadounidense, tan en boga en nuestras tierras gracias a realitys como 'RuPaul's Drag Race', incluso existe el adjetivo 'fishy' para hablar de una drag queen que parece totalmente una mujer... y que viene del olor a pescado que supuestamente tienen nuestras vaginas.

Ese desprecio constante a los coños y al asco que produce entre los hombres gays suele venir acompañado de un gesto de asco y como de "quita, quita". Algo feo es "más feo que un coño", algo que da asco "es peor que un coño" y así constantemente. La concepción de que los coños son feos, huelen mal o dan asco es profundamente misógina y, además, perpetúa que se nos siga condicionando por lo que tenemos entre las piernas. Y, no solo eso, sino que seguimos asumiendo que todos los hombres tienen pene y todas las mujeres tenemos vagina como si viviéramos dentro del autobús de Hazte Oír.

Las mujeres ya tenemos muchas partes de nuestro cuerpo que, debido a los cánones de belleza imperantes, nos hacen sentir incomodidad y vergüenza pese a ser completamente normales: arrugas, estrías, celulitis, canas o lorzas son algunos ejemplos de ello. No nos gusta estar rodeadas de unas personas que muestran abiertamente repulsión hacia otra parte más de nuestro cuerpo. Los coños no son motivo de vergüenza ni debería estar normalizada su burla constante como ejemplo de cosas que os parecen desgradables o feas.

2. La libertad para tocar nuestros cuerpos.

Wildpixel / Getty Images

El hecho de que un hombre no sienta atracción por las mujeres no le da derecho ni libertad para tocar nuestros cuerpos. Aunque esto quizás se haga de manera bienintencionada e incluso cariñosa, no deja de ser una actitud profundamente machista: "toco tu cuerpo porque puedo, porque quiero y porque no considero necesario que me des permiso para ello". Nuestros cuerpos se deben respetar e invadirlos sin permiso no deja de ser una muestra de vuestra superiodidad masculina. Preguntad antes de hacerlo: a vosotros no os cuesta nada y es posible que descubráis que a muchas mujeres no nos gusta que nos toquéis. Además, si os planteáis lo raro que es preguntar "perdona, ¿puedo tocarte el culo?", pensad en lo raro que es hacerlo.

3. Cuando todo lo femenino es malo.

Tomozina / Getty Images

La reapropiación del insulto es un arma poderosa que las minorías han utilizado para despojar una palabra de su carga negativa y celebrarla como algo positivo. Es lo que ha sucedido con la palabra "maricón" y es lo que sucede cuando algunos hombres homosexuales habláis entre vosotros en femenino. Es convertir lo que seguramente fuese la forma más frecuente de insulto en el patio de colegio en algo cariñoso, en una broma interna en un selecto grupo de amigos. Sin embargo, es frecuente escuchar cómo a menudo se utiliza lo femenino única y exclusivamente para ridiculizar o para insultar: "estás boba, eres tonta, menuda fresca, vaya zorra estás hecha". Es aquí cuando tenemos un problema.

En esta sociedad machista y polarizada, se tiene la concepción de que todo lo masculino es bueno y todo lo femenino es malo, utilizar el femenino solo para desprestigiar o ridiculizar a una persona no deja de ser lo mismo que las personas homófobas han hecho desde tiempos inmemoriales con los hombres gays.

4. La plumofobia, pasivofobia y la exaltación de la masculinidad.

Miraswonderland / Getty Images

Una extensión más de la problemática de la masculinidad tóxica es diferenciar, dentro de la comunidad gay, al hombre masculino del hombre más femenino. Es crear una división entre homosexuales de primera y homosexuales de segunda por el simple hecho de que los del segundo bloque tengan características comunmente asociadas al género femenino. Y eso es pura misoginia.

Porque, como comentaba antes, lo femenino no es malo. Es precisamente la masculinidad tóxica, esa que sigue diciendo que el hombre tiene que ser muy varonil, fuerte, económicamente solvente, poderoso y parco en palabras, uno de los mayores problemas del machismo. Si el feminismo aboga por la aceptación de las personas en todas sus expresiones, negar lo que comunmente se considera feminizado es una forma de coartar la libertad de las personas.

La pluma no es mala, ser pasivo (el receptor, el papel que generalmente tienen las mujeres en una idea del sexo tan falocéntrica) no es motivo de vergüenza, es una preferencia en la cama y la exaltación de lo masculino frente a la degradación de lo femenino, es pura misoginia.

5. El posicionarse como centro de la lucha LGTB+ y quitar importancia, voz y espacio a las mujeres trans, lesbianas o bisexuales.

Beatriz Montes Durán / Getty Images

Quizás por vivir en una sociedad que favorece a los hombres frente a las mujeres, muchos hombres homosexuales (especialmente aquellos más normativos) terminan copando y siendo el rostro oficial de la lucha LGTB+. Una de las tareas pendientes del feminismo es la de permitir que las mujeres tengamos el mismo espacio y reconocimiento que tiene los hombres. En la lucha LGTB+ no debería haber causas de primera y de segunda, como tampoco se debería olvidar el importante papel que las mujeres tuvieron en los disturbios y consiguientes manifestaciones de Stonewall.

Es tarea de los hombres homosexuales implicados en la lucha LGTB+ ceder espacio para dar voz a más mujeres, y tratarlas con igualdad. También debería ser su tarea preocuparse y utilizar su privilegio para poner sobre la mesa problemas que no les afectan a ellos, como la lucha de las personas trans. Porque la G es solo una letra más de un colectivo donde la igualdad debería ser imperativo.

BuzzFeed Daily

Keep up with the latest daily buzz with the BuzzFeed Daily newsletter!

Newsletter signup form