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Si esto puede haber pasado delante de tantas cámaras de Gran Hermano, plantéate qué pasa en nuestros dormitorios

El sexo no es un "derecho" dentro de una relación. Las mujeres no tenemos la obligación moral ni física de acostarnos con nuestra pareja, por muy pareja que sea.

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El pasado sábado de madrugada, el director de contenidos de la productora de Gran Hermano, acudió al cuartel de la Guardia Civil de Colmenar Viejo (Madrid) para denunciar que uno de los participantes del programa habría, presuntamente, abusado sexualmente de otra compañera cuando esta se encontraba en estado de embriaguez.

En el atestado de la Guardia Civil, al que tuvo acceso el diario El Confidencial, se informaba de que en la casa de Guadalix podría haber tenido lugar "una relación sexual no consentida entre un hombre y una mujer, ambos pareja" en la que la mujer estaba "bastante bebida" y donde el hombre "se tapó a sí mismo y a la mujer con un edredón".

La dirección de 'Gran Hermano' no tardó en tomar medidas: expulsó a José María, el protagonista de esta historia, por lo que consideraban "una conducta intolerable" e invitaron a su pareja, Carlota, a abandonar la casa para ser atendida por un equipo de psicólogos, aunque desde el programa recalcaron que tenía las puertas abiertas para reincorporarse al concurso.

Recapitulemos: el sábado pasado, tras una fiesta en una casa infestada de cámaras en cada uno de sus rincones, con otras once personas dentro de la propiedad y con todo un equipo detrás de los muros pendiente de lo que allí sucedía, además de un canal 24 horas emitiendo en directo, un hombre supuestamente abusó sexualmente de una mujer debajo de un edredón en un dormitorio común.

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Chirría pensar que mientras aquello estaba sucediendo, o al menos, mientras se tenían dudas de si aquello estaba sucediendo o no, el mismo equipo de personas que informaron de los hechos favoreciendo la presentación de la denuncia a la Guardia Civil no interviniera de alguna forma. Que debajo de aquel edredón estuviera sucediendo algo que nadie fuese capaz de parar con la misma naturalidad con la que se hubiese parado una paliza a un concursante.

Los protagonistas de la historia son, o al menos eran, pareja dentro la casa. Y quizás el que la dirección de 'Gran Hermano', así como toda España, supiera de esta relación atenuase la decisión de intervenir. Del mismo modo que en el mundo exterior no se ve de la misma forma que un completo desconocido se lleve a una mujer ebria a una habitación en una fiesta a que se la lleve su pareja.

En el imaginario colectivo, los violadores casi nunca tienen rostro. Es el desconocido que se aprovecha de una chica borracha en una fiesta, el depredador sexual que empuja a una mujer solitaria dentro de un portal o el hombre que parecía encantador en aquella primera cita pero que después de un par de cervezas se niega a aceptar un no por respuesta y echan el pestillo del coche cuando está a punto de dejar a su cita en casa. Sin embargo, es un 4,4% más habitual que una mujer sufra una violación por parte de un conocido que de un desconocido. No solo eso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, un 25% de las mujeres con pareja ha sufrido alguna vez abusos sexuales por parte de su compañero.

“No debes nada a nadie simplemente por estar enamorado de tu pareja”, explicaba en una entrevista la directora Chloé Fontaine, una mujer que consiguió que el mundo entero se tambalease cuando subió a Vimeo su cortometraje 'Soy ordinaria', que trataba precisamente el tema de la violación dentro de la pareja. Como resumía el sociólogo Jokin Azpiazu en PlayGorund; “La situación que vemos en este corto nos sonará a casi todos. Si planteamos la violencia sexual en esos términos es más probable que algunos digamos, hostias, yo me he visto envuelto en algo similar”.

vimeo.com

La violación dentro de la pareja es un acto invisible y tan normalizado que algunos países europeos no lo penalizan. El miedo a la pérdida o el querer evitar el conflicto por parte de la mujer o la manipulación y el chantaje emocional por parte del varón, además de no aceptar un no por respuesta, son algunos de los factores que los psicólogos citan como detonantes de por qué se llegan a producir las violaciones dentro de la pareja.

"Una amiga me contó que no quería tener sexo con su novio, pero lo hizo igualmente para que la dejara tranquila”, explicaba Chloe Fontaine cuando le preguntaron por la inspiración para su corto en el Huffington Post. Muchas mujeres hemos tenido conversaciones similares. El sexo no es un "derecho" dentro de una relación. Las mujeres no tenemos la obligación moral ni física de acostarnos con nuestra pareja, por muy pareja que sea.

Con lo acontecido los últimos días en Gran Hermano, observando la incapacidad de los otros participantes para detectar que algo podría estar saliéndose de lo normal, con la cuestionable actuación de la dirección de un programa que tiene todo el control sobre la situación, queda más que claro que no estamos preparados para detectar y reaccionar ante casos de abusos dentro de la pareja. Y esto no puede seguir así. Necesitamos concienciación. No podemos ser más esa persona que mira hacia otro lado cuando alguien de la fiesta se lleva a una chica borracha al cuarto, que calla cuando el amigo borracho intenta subir la mano más de la cuenta por la pierna de esa chica en la discoteca ante su clara negativa o que hace oídos sordos cuando su amiga le cuenta qué está pasando en su relación porque "les quiere a los dos mucho y prefiere ser neutral". Porque todos deberíamos preguntarnos qué no sucederá en los dormitorios de las casas: sin cámaras, sin testigos y sin pruebas.


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