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No, no puedes entrevistar a ese señor con el cartel de 'Stop feminazis'

Dar voz a estas personas es exactamente igual que si, en mitad de las numerosísimas campañas contra el acoso escolar, se diese voz también a los abusones y a quienes defienden a estos abusones.

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Juana Rivas, la mujer que huyó con sus hijos el pasado 26 de julio para no entregarlos a su padre condenado por agredirla en 2009, no se presentó el pasado 8 de agosto en el Juzgado de Instrucción 2 de Granada donde debía declarar como investigada por la sustracción de los niños. El juez ha dictado una orden de detención para ella por incurrir en "un presunto delito de sustracción de menores".

El caso de Juana Rivas y su seguimiento es uno de los platos fuertes de este verano en los telediarios. Y no solo por encontrarnos en esa época en la que las noticias escasean y los noticieros abren con las subidas de las temperaturas o el abarrotamiento de las playas, sino también por encontrarnos en un momento donde la concienciación contra la lacra de la violencia contra las mujeres comienza a convertirse en un asunto de Estado.

Por eso el 8 de agosto, cuando una periodista de Espejo Público de Antena 3 daba parte de los acontecimientos de la mañana a las puertas del Juzgado de Instrucción 2 de Granada, resultaba inconcebible observar en la misma imagen el número de teléfono de atención a las víctimas de violencia machista 016 (porque ya sabéis, según Antena 3 y sus campañas "Tolerancia cero contra el maltrato, la fuerza de todos") junto con una serie de hombres portadores de carteles en los que se leía 'Stop feminazis'. De acuerdo, podía suceder que los hombres estuvieran simplemente de fondo mientras la periodista entrevistaba al abogado de Francesco Arcuri, ex pareja de Juana Rivas, y que sacarles de plano resultase engorroso, pero lo cierto es que esta misma periodista terminó acercando el micrófono y dando voz a uno de estos hombres, en concreto, el que portaba el cartel 'Stop denuncias falsas'.

"Todos conocemos casos de denuncias falsas", ha dicho la periodista Pilar Cernuda hoy en Espejo Público. Ya es casualidad, cuando la Fiscalía especializada en Violencia sobre la Mujer aseguró en una memoria de 2016 que, de las denuncias por violencia de género que se presentaron en España entre 2009 y 2015, solo un 0,0079% se consideraron denuncias falsas.

Me gustaría saber cuál es movimiento feminazi que estos hombres pretenden parar puesto que no existe a día de hoy ningún espacio de la sociedad en el que la mujer se encuentre en una posición de superioridad frente el hombre. Si 50 varones fuesen asesinados al año por sus mujeres, si fueran violados regularmente y sufrieran tal acoso que las autoridades tuvieran que intervenir creándoles espacios seguros, tendríamos que parar el “hembrismo”.

Lo que resulta alarmante es que los hombres de 'Stop feminazis' son un grupo perfectamente organizado que ha montado su particular excursión a las puertas de un juzgado con sus carteles y ha conseguido salir por una cadena de televisión que vende "tolerancia cero con el maltratador" de cara a la galería pero muestra a un grupo que considera que los hombres están oprimidos en 2017 y que las mujeres tienen demasiados derechos. Dar voz a estas personas es exactamente igual que si, en mitad de las numerosísimas campañas contra el acoso escolar, se diese voz también a los abusones y a quienes defienden a estos abusones.

En la época en la que estamos y frente a la problemática a la que nos enfrentamos, el debate propuesto por los medios generalistas no puede girar en torno a la validez o no del feminismo como concepto. No puede girar en torno a conceptos como el "hembrismo", o en torno a la opinión sobre "lo malas que son las mujeres" o a la falacia que dice "feminismo sí pero no feminazis". No, no puede. Todo eso está fuera del debate responsable que deben generar los medios, que debe girar en torno a cómo conseguir que las mujeres caminen tranquilas por la calle en un país donde un mujer es violada cada 8 horas, cómo lograr igualdad laboral o cómo conseguir que en cuanto una mujer denuncie el sistema que tanto la insta a ello la ampare y la proteja frente a su maltratador.

Mostrar el número de teléfono 016 junto a una pancarta que dice 'Stop feminazis' es irresponsable porque supone darle voz a una persona cuya opinión no es una simple opinión, sino un atentado contra los derechos y libertades de más de la mitad de la población: las mujeres. Se muestra la imagen de que frente a un problema como la violencia machista existen distintas posturas en las que posicionarse y zonas grises en las que hurgar y rebuscar, quitando el foco del problema principal y reduciendo su importancia. “Feminismo sí o feminismo no” no puede ser un debate en 2017.

En lo que llevamos de año, 34 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en España. Seis menores han sido asesinados por sus padres, mientras que 17 han quedado huérfanos a causa de la violencia machista. Por las mismas fechas del año pasado la cifra se situaba en 28 fallecidas. Que la violencia machista es una realidad y un problema enquistado en nuestra sociedad no debería ser el asunto a debatir si no es para buscar posible soluciones. Porque están muriendo demasiadas mujeres.

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