back to top

9 cosas que puedes hacer en casa para que tus hijos se conviertan en seres humanos magníficos

Sobre todo, predica con el ejemplo.

publicado

1. "Mamá es una mujer plena".

Pexels

Como explica la escritora feminista Chimamanda Ngozi Adichie en su libro 'Querida Ijeawele: cómo educar en el feminismo', la maternidad es un don maravilloso de la naturaleza... pero una mujer no debería definirse exclusivamente por ello, sino ser una mujer plena. Si eres su madre, demuestra a tus hijos que además de la maternidad está tu trabajo (cuéntales tu día a día, hazles partícipes de tus historias, tus logros y tus proyectos) o tus hobbies si ahora te ocupas de la casa o tu tiempo de ocio. Si eres su padre, ayúdales a que vean a su madre por todo lo que es. Generalmente, los hombres no se definen con un "pero ante todo padre", pero las mujeres a veces perdemos parte de nuestra identidad al convertirnos en madres.

2. En casa, no existen cosas "de niñas" o cosas "de niños".

Evgenyatamanenko / Getty Images

No caigas en clichés. Un niño puede pasárselo pipa con muñecas y una niña con camiones. Los juguetes no tienen género. Tampoco lo tiene la ropa, los colores, los gustos en películas o libros, los deportes o las aficiones. Es posible que fuera del nido haya quien intente marcar la diferencia, pero tu hija no debería dejar de algo por ser "para chicos" ni tu hijo por ser "para chicas" porque se estarán perdiendo el 50% de la diversión. Deja que jueguen, que exploren y que se diviertan. Nadie debería ponerles límites a su imaginación y a su desarrollo, no comiences haciéndolo tú.

Publicidad

3. Revisa tu forma de hablar.

Pexels

Nuestro lenguaje es muy sexista y, en innumerables ocasiones, utilizamos palabras o expresiones que están dando la imagen contraria que queremos enseñar a los niños. Del mismo modo que intentamos no decir palabrotas en su presencia, deberíamos revisar el uso de expresiones sexistas como "nenaza", "marimandona", "marimacho" o "son cosas de niños" delante de los más pequeños.

Fíjate también en si haces diferencia de trato cuando te refieres a una niña o a un niño: si a él le llamas campeón, no la llames a ella bonita, también es una campeona. Las niñas no son simplemente "bonitas", también son divertidas, listas, curiosas o alegres. Y los niños no son solo "grandes" o "fuertes", también son sensibles, cariñosos o dulces.

4. Haz que cambie el cuento.

Evgenyatamanenko / Getty Images

A veces, por pura inercia, contamos a los niños los mismos cuentos que nos contaron a nosotros. Y entre la época en que nos educaron a nosotros y la suya hay un abismo, ¿de verdad crees que 'Cenicienta' sigue siendo una buena historia para una niña? Las cosas están cambiando. Y los cuentos también. Intenta introducir nuevas aventuras donde el papel de la mujer no sea el de encontrar un esposo y su valor principal sea el de la belleza. Aquí tienes una buena lista de libros por los que empezar. Y aquí de series.

5. Introduce a las mujeres en sus vidas.

Diego_cervo / Getty Images

La historia, en numerosas ocasiones, se ha olvidado de la existencia de las mujeres. No solo nos han borrado de los libros de Historia, sino que muchas veces cuando aparecemos nuestra labor se minimiza. No permitas que tus hijos crezcan sin referentes femeninos fuertes que puedan servirles de ejemplo: háblales de Cleopatra y de Elizabeth I, de Marie Curie y de Valentina Tereshkova, de Jane Austen y de Mary Shelley. Celebra los triunfos de las mujeres en deporte o en la cultura del espectáculo como normalmente se celebran los triunfos masculinos. Si tus hijos desarrollan un interés especial por algo, busca algún referente femenino en ese campo. Demuéstrales que las mujeres también hemos hecho cosas importantes.

6. Trata las "cosas de mujeres" con naturalidad.

Liderina / Getty Images

Tener la regla no es una vergüenza ni una debilidad, cuanto antes naturalices la conversación sobre ello, mejor. Ninguna niña debería sentirse avergonzada cuando le viene el periodo ni ningún niño debería hacer pasar vergüenza a una niña por ese motivo. Y, del mismo modo, intenta darle a la sexualidad un valor positivo: no utilices metáforas raras, no empieces a tratar el sexo como "algo sucio" y de lo que no se habla.

Y, sobre todo, háblales de consentimiento. No significa no, un silencio incómodo casi siempre quiere decir no y solo un sí significa sí. Al mismo tiempo, no les obligues a abrazar y a besar a personas que para ellos son completos desconocidos o le estarás lanzando mensajes contradictorios.

7. Corrígeles si hacen algún comentario sexista, racista, homófobo, tránsfobo...

Littlebee80 / Getty Images

Explícales qué es un estereotipo y por qué los libros no deben juzgarse jamás por la portada. Diles que todo el mundo merece respeto, independientemente de su sexo, raza, religión, sexualidad, edad, clase social o diferencia física. Y, por supuesto, evita caer tú en clichés y hacer comentarios de ese tipo.

8. Intenta crear diversidad en sus grupos de amigos: nada de "solo chicos" o "solo chicas".

Imgorthand / Getty Images

No se trata de obligarles a nada, pero la sociedad ya se encarga de segregar a niños y niñas. Intenta que tu hogar sea un lugar diverso donde niños y niñas puedan compartir actividades. Organiza juegos para todos en cumpleaños y fiestas. Niños y niñas pueden convivir y pasárselo muy bien juntos.

9. Y, sobre todo, predica con el ejemplo.

Choreograph / Getty Images

Los críos son como esponjas: de nada servirá introducir grandes cambios con la mejor de las intenciones si después tu hijo o tu hija lo que ve en casa es a la mujer ocupándose del hogar (trabajando dentro y fuera) y al hombre como si viviera en un hotel. Vuestra casa debería ser un ejemplo de igualdad en cuanto a tareas domésticas, de nada sirve que el hombre "ayude mucho en casa" (¿cómo que ayudar? ¡Si es su propia casa!). Repartíos las tareas al 50% para que vuestro hijo o vuestra hija vea que compartís responsabilidades y que nadie en esa casa está por encima o por debajo de nadie.

Every. Tasty. Video. EVER. The new Tasty app is here!

Dismiss